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Friday, September 29, 2023

Este jueves, un relato: "De puentes", del Ponte Vecchio de Florencia al Sur le pont d'Avignon de Francia. Mi participación.

 

Foto de la red


Quien sería el Tercer Gran Duque de Toscana, Fernando I de Medici, a la muerte de su hermano Francisco, sucesor de Cosme I,  estaba harto del insalubre  hedor, las moscas que sobrevolaban las inmundicias y del permanente ruido de los herreros, curtidores y  carniceros que tenían sus tiendas a lo largo de Ponte Vecchio, dónde no pagaban contrato de censo al propietario del suelo por estar sobre el rio Arno, que nace en el monte Falterona, en los Apeninos, y desemboca en el mar de Liguria, (en la región  de La Toscana); tampoco pagaban ellos el peaje, es decir, la concesión del local al señor feudal.   
 
El Gran duque, que era de gustos extremadamente refinados, y cuyo sentido del olfato estaba altamente desarrollado, sentía nauseas cada vez que pasaba por il ponte vecchio,  ni siquiera le ayudaba el corredor Vasariano  construido por el arquitecto Giorgio Vasari a solicitud de sus padres Cosme I y Leonor para poder circular entre sus palacios   Vecchio y Pitti a ambas márgenes del Arno sin ser vistos por la plebe.
 
Por ello, Fernando decretó la expulsión de estos trabajadores -para él apestosos-  y en cambio permitió que entraran  a ocupar las tiendas vacías  orfebres y joyeros. Benvenuto Cellini se puso feliz, ahí estaría él trabajando, sin duda. Había regresado por fin a  Florencia, su ciudad natal, después de haber vivido desde los 19 a los 40 años en Roma -y  Los Estados Pontificios (en donde incluso fue encarcelado)-  y haber hecho una breve visita a Paris, ciudad en la que realizó  una magnífica obra de orfebrería por encargo de Francisco I de Francia, el famoso salero con Ceres y Neptuno enlazando simbólicamente  a la Tierra y el Mar:
 
 

-Vaya puente hemos creado- le dijo Neptuno a Ceres
- Tú traes la sal del mar, yo la pimienta recojo- ella le respondió
- Aquí entre tú y yo, sobran las palabras, preciosa.
- ¿Qué guarde silencio me dices? 
-  Con sólo mirarnos nos basta, unidos como estamos...
 ... por toda la eternidad. 
-  Dicho así, ¿Qué tal si matamos el tiempo cantando?
 - ¡Sí, sí cantemos, cantemos a todo pulmón! 
- ¿cómo lazo de nuestra ferviente unión?
-  o in-sal-ubre desazón, dependiendo de como esté el clima. 
- ¡Cantemos, entonces, cantemos a todo pulmón!,
- ¡y si es  en francés, mejor!:

 
 
 
 

Friday, May 12, 2023

Orfebrería mameluca ( 1250-1517)

El sultanato mameluco (1250-1517) surgió del debilitamiento del reino ayyubí en Egipto y Siria (1250-1260). Los sultanes ayubíes dependían de los soldados esclavos (en árabe: mameluco, literalmente "propiedad" o esclavo) para la organización militar, pero los mamelucos de origen turco Kipchak finalmente derrocaron al último sultán ayubí independiente en Egipto, Turan Shah (r. 1249-1250), y establecieron su propia regla.  Yo les conté  la historia de la Sultana Shayar Al Durr anteriormente, aquí.   El inusual sistema político mameluco no se basaba por completo en la sucesión familiar al trono: también se reclutaban esclavos en la clase gobernante. (De ahí el nombre del sultanato que fue dado más tarde por los historiadores). Tras la derrota de los ejércitos mongoles en la batalla de 'Ain Jalut (1260) -en el actual Estado de Israel-, los mamelucos heredaron los últimos bastiones ayubíes en el Mediterráneo oriental.  
 
En un corto período de tiempo, los mamelucos crearon el mayor imperio islámico de finales de la Edad Media, que incluía el control de las ciudades santas de La Meca y Medina. La capital mameluca, El Cairo, se convirtió en el centro económico, cultural y artístico del mundo árabe islámico. 
 
La historia de los mamelucos se divide en dos períodos basados en diferentes líneas dinásticas: los mamelucos de Bahri (1250–1382) de origen turco Kipchak del sur de Rusia, llamados así por la ubicación de sus cuarteles en el Nilo (al-bahr, literalmente “el mar”). nombre dado a este gran río), y los mamelucos Burji (1382-1517) de origen caucásico circasiano, que se alojaron en la ciudadela (al-burj, literalmente “la torre”). Después de recibir instrucción en árabe, los fundamentos del Islam y el arte de la guerra, los esclavos en los cuarteles reales fueron manumitidos y se les asignaron responsabilidades en la jerarquía mameluca.
 
 
 
 

Globo perforado finales del siglo XIII-principios del siglo XIV. No  a la vista.

Diseñado como un quemador de incienso, este globo una vez colgó de una cadena. Dentro del cuerpo articulado hay una pequeña copa, colgada de tres anillos para estabilizar el carbón encendido o el incienso en el recipiente suspendido.  
 
Las bandas de inscripción no nombran al propietario del objeto, sino que repiten una serie de epítetos que lo elogian.  Materiales: latón; hilada y torneada, perforada, perseguida, con incrustaciones de oro, plata y nielado.
 
 
 




 
 
 
 Caja con tapa de Muhammad al-Hamawi, 
cronometrador de la mezquita de los Omeyas, Damasco Siglo XV. 
A la vista en The Metropolitan Museum of Art, NY, Fifth Avenue en la Galería 454.
 
La metalurgia mameluca comenzó a perder calidad a fines del siglo XIV. Encargado por el funcionario supervisor de la llamada a la oración y anunciar el comienzo y el final del Ramadán, esta caja probablemente sirvió como contenedor de alimentos. Materiales: Latón; grabado y con incrustaciones de plata.
 
 

Brasero de Rasulid Sultan al-Malik al-Muzaffar Shams al-Din Yusuf ibn 'Umar 
Segunda mitad del Siglo XIII.    A la vista  en   The Met,  Fifth Avenue, Gal. 454
 
Los braseros servían como parrillas portátiles y calentadores. Las perillas con cabeza de león con anillos proporcionaron receptáculos para las manijas para transportar la unidad calentada, mientras que las cabezas de dragón enfrentadas en cada lado funcionaron como soportes para escupir. Los nombres y honoríficos mencionados en la inscripción monumental identifican al patrón, el segundo gobernante de la dinastía Rasulid (r. 1250-1295). Su emblema dinástico, una roseta de cinco pétalos sobre un escudo circular, ocupa un lugar destacado a ambos lados de cada soporte de esquina.
 
 


 
 
 
 
Cuenco del Sultán Kaytbay 1468-1496No a la vista  
 
El reinado del Sultán Kaytbay  (1468-1496), el último gran sultán mameluco, revitalizó brevemente la industria metalúrgica en declive, pero no hasta las alturas de la producción del Siglo XIV. 
 
El trabajo repujado que crea la forma de pétalo lobulado es típico del período mameluco tardío, al igual que los extremos en forma de pinza de las letras verticales en la inscripción.  Material: Latón; con incrustaciones de plata.
 
 
 

a
 
 
 
 

 
Cuenco llamado el baptisterio de San Luis es un objeto de arte islámico, 
en latón martillado, adornado con una decoración con incrustaciones de plata, oro  y nielado negro
Producido  por el orfebre Muhammad ibn al-Zayn, Siglo XIV
 
Es sin duda uno de los objetos islámicos más famosos y enigmáticos del mundo, actualmente conservado en el departamento de Artes Islámicas del Museo del Louvre con el número de inventario LP 16. 
 
A pesar de su nombre usual, no tiene ninguna conexión con el rey de Francia Luis IX, conocido como San Luis (r. 1226-1270).
 
 
 
Fuentes:
 
Yalman, Suzan. “The Art of the Mamluk Period (1250–1517).” In Heilbrunn Timeline of Art History. New York: The Metropolitan Museum of Art, 2000–. (October 2001) 

Behrens Abouseif, Doris Ed. "The arts of the mamluks in Egypt and Suria. Evolution and impact". Bonn Univ. Press, 2012

Enlaces en el texto. 

Imágenes del Metropolitan  Museum of Art en Nueva York, EEUU y del Museo del Louvre, Paris, Francia. 



Monday, September 27, 2021

La producción cerámica como expresión de una Cultura (7): La Cultura Muisca, Colombia (1200-1600 EC) - Segunda parte

 Primera parte aquí



 
 Los grandes talleres de cerámica estaban en los territorios de Tocancipá, Gachancipá, Cogua, Guatavita, Guasca y Ráquira, cuyas arcillas les ofrecían una materia prima excelente.

Sus productos eran para uso doméstico, ofrendas a los dioses, o intercambio comercial.

Elaboraron su cerámica modelando directamente el barro, o por medio de rollos de arcilla en espiral.

En lugar de cántaros fabricaban jarras de cuello alto, se hallaron fruteras con un pequeño pie, ollas de múltiples asas, vasijas en forma de hombres, a las cuales les abrían un agujero, en el vientre o en la cabeza, para guardar en ellas los tunjos y esmeraldas. Son frecuentes figuras humanas sobre cuyo pecho había una insignia en "X".

Algunas piezas fueron adornadas con aplicaciones de pastillaje y con incisiones; cuando están pintadas, tienen fondos terracota y dibujos espirales predominantes en negro.

 

1. Vasija subglobular (múcura) con cuello estrecho alto y hombro angular. Tamaño: 43 x 34 cm.
2. Copa
3. Motivo antropomorfo en arcilla, sus ojos y boca están hechos con dobles tiras formando el típico elemento “grano de cafe”. Tamaño: 37,5 X 26,5 cm.
4. Vasija representando un chamán. Obtenida en Guatavita.


5. Figura masculina con tocado ceremonial, sobre el pecho la frecuente insignia cruzada en "X". Tamaño: 31,5 x 19,5 cm.
6. Vasija antropomorfa, en el agujero guardaban tunjos y esmeraldas.
 

 
La Orfebrería muisca: 

Para los orfebres muiscas, el arte tenía un doble significado: expresión estética y simbolismo religioso. El oro que obtenían por intercambio con los pobladores de las riberas del río Magdalena, lo trabajaban con el cobre, obteniendo el tumbaga una aleación de color bronceado. Sobresalían en la técnica de la cera perdida y utilizaban matrices de piedra. Las piezas:

Tunjos

Son las más pequeñas y representativas de los muiscas, que muestran casi siempre un personaje humanoide, generalmente elaborados para ofrendar a los dioses.
La factura es siempre similar: sobre una plancha se dibujan las formas humanas y su atuendo con hilo de tumbaga.
La terminación es descuidada pues muestra las rebabas de la fundición.

Pectorales

Los pectorales muestran un meditado diseño y una acabada terminación. Son imágenes humanoides, que aluden a seres míticos o a personajes de su sociedad.
Están realizados con planchas gruesas y fundidas en tumbaga.

Colgantes y narigueras.

Simbolizaban jerarquía y alcurnia para sus poseedores.
Las narigueras, se objetivan abstracciones de aves y entramados de chapa e hilo trenzado junto a colgantes adosados.
Los colgantes presentan un similar sentido ornamental pero mayor cuidado en la terminación.


Pieza característica de la orfebrería. Fundida a la cera perdida, carente de pulimento y con los rasgos figurativos esquematizados como códigos gráficos. Antropomorfo de dos cabezas encerrado en un cercado. Tamaño: 9,1 x 5,7 x 6,4 cm. 
 

Los "tunjos", son un compendio visual de tipos sociales, los detallas se representan esquemáticamente con finos alambres. En la imagen una mujer sosteniendo a su hijo con un brazo, con el otro una especie de bastón. Tamaño: 8,4 x 2,5 cm. 



Las narigueras como los colgantes, simbolizaban jerarquía y alcurnia para sus poseedores. Tamaño: 14,6 x 18,9 cm
 
 

 Pectoral representado el vuelo del chamán.
Tamaño: 15 x 14,5 cm.
 
Pieza de ofrenda en forma de rostro o máscara.
Tamaño: 5,3 x 5 cm
 
Todas estas Piezas  de Orfebrería  se encuentran alojadas en el  Museo del Oro
del Banco de la República, Bogotá, Colombia.
 
 
 
 Las evidencias textiles muiscas, provienen de cuevas en los páramos y tal vez de santuarios; por las crónicas sabemos que las mantas eran preciadas, presentes como regalo en los festejos, las usaban coloradas en señal de luto y los cortesanos de Tunja muy ricas y decoradas. Las momias eran envueltas en finos tejidos de algodón.

Emplearon para tejer fibras vegetales como el algodón y el fique, el primero lo usaron principalmente para la fabricación de mantas y el segundo para cuerdas y mochilas.

En el proceso del hilado para la elaboración de la fibra, utilizaron husos cuyos volantes eran de piedra con los que produjeron hilos muy finos de excelente calidad. Manejando una compleja técnica producían telas de una sola pieza con innumerables entretejidos, muy resistentes.

Desarrollaron la tintorería, para darle color usaron colorantes y pigmentos naturales de origen vegetal y mineral obteniendo una gama variada de colores. Las pinturas eran motivos geométricos, al parecer de carácter simbólico.

En las mantas, introdujeron hilos de urdimbre tinturados generalmente de color marrón oscuro formando rayas angostas, que en algunos casos limitaban el espacio donde se pintaba la tela.

Hasta el momento no existe el hallazgo arqueológico de un telar muisca y no se conoce ninguna cita de cronista al respecto.

 

Manta



Nota
Las fuentes están en los enlaces y las fotos o son tomadas de allí o de internet. 







Saturday, September 25, 2021

La producción cerámica como expresión de una Cultura (7): La Cultura Muisca, Colombia (1200-1600 EC) - Primera parte

 

La Balsa Muisca es una figura de oro que representa la ceremonia sagrada de El Dorado, 

que tenía lugar en la Laguna de Guatavita

En la actualidad, esta pieza se encuentra alojada  en el Museo del Oro de Bogotá 

y es considerada un símbolo identitario de Colombia


Territorio Muisca


Según este artículo publicado en Live Science y escrito por Owen Jarrus, hace dos días.   Los arqueólogos en Colombia han encontrado ocho vasijas de cerámica, con estatuillas metálicas y esmeraldas en su interior, dentro de un templo y sus tumbas adyacentes. Los antiguos muisca (también [mal] llamados chibcha) elaboraron los frascos llamados "ofrendatarios" hace unos 600 años. Los muisca, un pueblo cuya civilización floreció en la región en ese momento, eran famosos por sus habilidades en la elaboración de metales, y su trabajo puede haber inspirado la leyenda de El Dorado, una ciudad legendaria hecha de oro. Entre 1537 y 1540, los españoles conquistaron la región y muchos de los muiscas murieron durante los combates o debido a enfermedades. A pesar de la destrucción, los muiscas perseveraron y miles de sus descendientes viven hoy.

 

                                      Ofrendatorio  ( parte del tesoro encontrado ) Foto por Francisco Correa

 

Los Muiscas nunca desarrollaron la escritura, afectando la conservación de su cultura a través del tiempo, por lo que las fuentes primarias de conocimiento histórico sobre los muiscas son, en primer lugar, los escritos de los cronistas de Indias que se ocuparon del Nuevo Reino de Granada durante los siglos XVI y XVII; en segundo lugar, los escritos de investigadores y recopiladores durante los siglos XVIII y XIX; en tercer lugar, los archivos oficiales desde la conquista y la colonia, como registros bautismales, actas de matrimonio, actas de defunción, testamentos, entre otros; y finalmente, las obras producidas por los descendientes de los muiscas o por investigadores en contacto directo durante los siglos XX y XXI.

Entre el 500 antes de la era común  es decir, a.EC. (aC) y el 800 de la era Común,  EC (dC). llegó una nueva oleada de pobladores al altiplano cundiboyacense, cuya presencia está indicada por cerámica pintada y por obras de adecuación agrícola y de vivienda. Estos nuevos pobladores eran los muiscas, pertenecientes a la familia lingüística chibcha. Al parecer los muiscas se integraron a la población que ya habitaba el territorio.
 

 

                                                  Pectoral muisca con figuras de seis aves con las alas plegadas y humanos en cuclillas sobre sus cabezas. Museo del Oro de Bogotá.

 

Uno de los mitos más hermosos es el  de la CreaciónEn el principio solo existía Bachué, la Madre Abuela originaria de Iguaque y que se asentó en lo que hoy es Tunja. Entonces Bachué gritó, y aparecieron los dioses, la luz, las plantas, los animales y los muiscas o chibchas. Luego los dioses llenaron una olla con semillas y piedras, y sembraron luceros en el espacio. Tomaron las migajas que habían quedado en la olla y las lanzaron muy lejos, y ese fue el origen de las estrellas. Sin embargo, todo estaba quieto, nada se movía. Entonces los dioses fueron a visitar a Bague, y le contaron su pesar porque nada se movía, ni crecía, ni sonaba. La Madre Abuela preparó una bebida que los dioses tomaron hasta quedar dormidos. Comenzaron a soñar y a tener visiones, y en sus sueños todo se movía, las aves cantaban, las cascadas hacían ruido y los hombres se afanaban en sus labores cotidianas. Cuando los dioses despertaron, la luz se esparció por el universo, y todo tuvo movimiento, como en sus sueños. Ver Puerta Restrepo, Germán. El sueño de los dioses (UNAWE)
 
 
 
 El maíz era el alimento básico en la dieta muisca

Agricultura y alimentación de  los muicas:

Los muiscas establecieron parcelas de cultivo dispersas en diferentes zonas climáticas. En cada zona tenían viviendas transitorias, lo que les permitía aprovechar los productos agrícolas de las zonas frías y templadas en períodos de tiempo regulados. Este sistema de agricultura, denominado "modelo de microverticalidad", era administrado de forma directa o mediante relaciones de tributo e intercambio con otras etnias indígenas a las que los muiscas habían sometido. Este modelo sería una respuesta adaptativa a los limitantes ecológicos, puesto que la mayor parte de las cosechas eran anuales. Además, el riesgo constante de las granizadas y de las heladas, a pesar de no implicar la pérdida total de las cosechas, sí podía generar situaciones de desabastecimiento. Parte del problema se solucionaba con las múltiples variedades de papa que existían, además de que la mayor parte de estas variedades podía resistir las heladas luego de los cinco meses de haber sido sembradas. Pero además, al disponer de productos de diversos pisos térmicos, tenían pleno acceso a la batata, la yuca, el frijol, el ají, la coca, el algodón, la ahuyama, la arracacha, el fique, la quinua y el hayo colorado, aunque el producto básico en su dieta era el maíz.

Como los muiscas no conocían el hierro, labraban la tierra con instrumentos de piedra o de madera en tiempo de lluvias, cuando se ablandaba el suelo, y por eso consideraban las temporadas de sequía como una gran calamidad. La papa, el maíz y la quinua eran los principales productos de consumo, los cuales sazonaban con sal, ají y una gran diversidad de hierbas aromáticas. Dos veces al año cosechaban la papa, y el maíz una vez en las tierras frías, en donde estaba asentada la mayor parte de la población. No se sabe si se servían del extracto dulce de la caña del maíz, como los indígenas mexicanos, o solo de la miel de abejas, que abundaba en los declives de la cordillera. La bebida por excelencia de los muiscas era la chicha, una bebida alcohólica fermentada de maíz. Ejercían la caza y la pesca, esta última en los ríos y lagunas de las planicies con pequeñas redes y balsas de junco que siguieron fabricando hasta el siglo XIX.

Consumían también abundantes proteínas vegetales como maní, frijoles y coca, y proteína animal como curí, venado, conejo, pescado, hormigas, orugas, aves y animales de monte. Las autoridades muiscas se encargaban de la redistribución de alimentos en épocas de escasez. (Ver Martínez Martín, Abel Fernando. Entre risas y llantos. Una mirada a las costumbres muiscas a través de los cronistas, p. 3)

El cronista español Gonzalo Fernández de Oviedo contó que en los dos años que duró la conquista, ningún día dejó de entrar en las bodegas de los cristianos todos los bastimentos necesarios. Cuenta que hubo días de cien venados, otros de ciento cincuenta, y el día que menos, treinta venados, conejos y curies, y hasta un día de mil venados.

 Higiene y relación con el agua: 
 
 Los muiscas se bañaban varias veces al día, lo que generó sorpresa y rechazo por parte de los españoles, para quienes bañarse tantas veces era innecesario y obsceno (puesto que se bañaban en los ríos hombres, mujeres y niños a la vez). También hacían ciertos baños rituales: para la madre y el hijo después del parto, en la llegada de la menstruación, en el rito de iniciación masculino y en la coronación de un nuevo Zipa en la Laguna de Guatavita, y en otras lagunas sagradas. Los sacerdotes se bañaban al investirse luego de muchos años de preparación durante los cuales solo podían lavarse la punta de los dedos.
 
La sexualidad: 
 
 Existía total libertad sexual antes del matrimonio y este poco tenía que ver con la virginidad; por el contrario, la virginidad para la mujer muisca era una verdadera desgracia; como lo relata Alonso de Zamora: «Reparaban muy poco en no hallar doncellas a sus mujeres y en algunas era motivo de aborrecerlas, si las hallaban con integridad: porque decían eran mujeres desgraciadas pues no hubo quien hiciera caso de ellas». ( ver DUQUE GÓMEZ, Luís. Historia Extensa de Colombia. Vol. I, T II, Prehistoria Tribus indígenas y sitios arqueológicos. Lerner, Bogotá, 1967. P. 477)
 

La poligamia era común entre la sociedad muisca. Los hombres podían tener el número de tygüi (esposas) que fueran capaces de mantener, aunque la primera era la principal, y se le daba el nombre de güi chyty (primera consorte). El incesto estaba prohibido.

 Mucho más sobre los muiscas  aquí 

 

En la próxima entrada  (Segunda Parte) veremos algo de su  Cerámica,  Orfebrería y Textiles

 


Monday, April 27, 2020

La copa real de Santa Inés, refinado ejemplo de orfebrería gótica, medieval tardía

La copa real de Santa Inés  es una copa sólida recubierta de oro, magníficamente decorada con esmalte y perlas. Fue hecha para los miembros de la familia real francesa a finales del siglo XIV, y más tarde perteneció a varios monarcas ingleses antes de pasar casi 300 años en España. Desde 1892 se encuentra en el Museo Británico, y está generalmente aceptada como el ejemplo sobreviviente más destacado de la ilustración medieval tardía de Francia. Se he le ha descrito como «la sobreviviente real más excelsa de la edad gótica internacional»



 Alojada  desde 1892 en el British Museum 

La copa está hecha de oro sólido, de 23,6 cm de altura con un diámetro de 17,8 cm en su punto más amplio, y un peso de 1,935 kg.​ Tiene una tapa que se puede retirar, pero la base triangular en la que se sostenía actualmente se ha perdido. El pie de la copa se ha extendido dos veces, añadiéndole unas bandas cilíndricas; ya que la pieza originalmente era un poco más baja,​ dándole una forma general con «una robustez típica y una elegancia rechoncha».​ Se ha perdido el florón ornato original de la tapa y se retiró una moldura decorada con 36 perlas del borde exterior de la tapa, una tira de oro con rebabas dentadas se puede ver donde estaba adjuntada. Presumiblemente ligaba con la que todavía encontramos en torno al pie de la copa.


 Procópius le ofrece a Agnes un cofre de joyas. 
Se pueden ver partes de la siguiente escena a la derecha y su martirio a la izquierda


 
 El martirio de Santa Ana

 



Escena en donde Santa Ana está enterrada
 

 Apedreo de Santa Emerancina




Las superficies de oro están decoradas con escenas con esmalte según la técnica de orfebrería llamada  basse-taille con colores translúcidos que reflejan luz del oro por debajo, muchas áreas de oro tanto bajo el esmalte como en el fondo tienen decoración grabada y pointillé trabajada en el oro. En particular la decoración presenta grandes áreas de rojo translúcido, que han sobrevivido en unas condiciones excelentes. Este color, conocido como rouge clair (rojo claro), era el más difícil de conseguir técnicamente, y se apreciaba mucho por este motivo y por el brillo del color cuando se hacía de forma correcta.


Santa Ana o Agnes, pintada por Domenechino


Escenas de la vida de Santa Inés se encuentran alrededor de la parte superior de la cubierta y la parte inferior del cuerpo principal. Los símbolos de los Cuatro Evangelistas los podemos encontrar alrededor del pie de la copa, y hay medallones de esmalte tanto en el centro del interior de la copa como el centro de la tapa. La más baja de las dos bandas añadidas contiene la rosa Tudor en esmalte sobre un fondo labrado con pointillé, lo que, aparentemente, se añadió durante el reinado de Enrique VIII. La banda alta tiene una inscripción grabada rellenada de esmalte negro, con una barrera de ramas de laurel en verde para distinguir el extremo de la inscripción de su comienzo.

 Más aquí

La técnica  Basse-taille (bahss-tah-ee) es una técnica de esmaltado en la que el artista crea un patrón de bajo relieve en metal, generalmente plata u oro, mediante grabado o persecución. Todo el patrón se crea de tal manera que su punto más alto es más bajo que el metal circundante. Luego se aplica un esmalte translúcido al metal, permitiendo que la luz se refleje desde el relieve y creando un efecto artístico. Fue utilizado a fines de la Edad Media, y luego nuevamente en el siglo XVII.

No se han encontrado evidencias firmes respecto a la fecha y las circunstancias en las que se creó la copa. Aparece claramente documentada por primera vez en un inventario del año 1391 de todos los artículos de valor que pertenecían a Carlos VI de Francia (quien reinó entre el 1380 y el 1422), del que sobreviven dos copias en la Biblioteca Nacional de Francia.


 Juan I Duque de Berry

El regalo de esta Copa  al rey Carlos VI  fue hecho por su tio, el duque de Juan I de Berry (1340-1416),  una poderosa figura en el reino, así como el coleccionista más famoso y extravagante y comisario de arte de su época. Es aún más conocido por encargar el más famoso manuscrito iluminado del gótico internacional Très Riches Heures du Duc de Berry. También encargó el Relicario de la santa espina (de la santa corona de espinas), que actualmente se encuentra en el Museo Británico. ​ El joven rey Carlos se vio forzado a apartar su tío del gobierno después de la conducta rapaz de este último, que había dado lugar a disturbios, y la reunión de 1391 marcó el punto de reconciliación después de un período de malas relaciones. Espléndidos regalos entre la corte Valois formaban parte de la rutina  y en esta ocasión el duque de Berry tenía razones especiales para ser generoso.


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