Estos seis tapices, que les traigo hoy están expuestos en el Museo de Arte Medieval de Cluny, París, desde su adquisición en 1882, fueron hallados en el Castillo de Bousac, Limousin, Francia, con el escudo de la Familia Le Viste, confeccionados en Flandes, datados en el ultimo cuarto del S. XV y primero del S. XVI, de 311 a 377 cm de alto por 290 a 473 cm de largo, pueden con justicia ser considerados como verdaderas obras maestras del arte occidental. Como curiosidad les cuento que el castillo fue vendido a la Municipalidad en 1833 y Prosper Mérimée y George Sand, que pasaron temporadas en él, fueron quienes descubrieron estos 6 tapices de la Dama del Unicornio. Es más, George Sand, que lo habitó varias veces, escribió en este castillo el "Diario de un viajero durante la guerra" (1871).
Los cinco primeros tapices representan cada uno un sentido distinto: vista, gusto, tacto, olfato y oído. El sexto y último lleva la inscripción "a mi solo deseo" y se ha prestado a múltiples interpretaciones, desde las más mojigatas a las más pícaras y kilos en papel de discusiones entre especialistas.
La Dame à la Licorne : la Vue (Cl. 10836) - N° Inventaire : Cl. 10831 à 10836
La Vista
La Dame à la Licorne : le Goût (Cl. 10831) - N° Inventaire : Cl. 10831 à 10836
El Gusto
La Dame à la Licorne : le Toucher (Cl.10835) - N° Inventaire : Cl. 10831 à 10836
El Tacto
El Tacto
La Dame à la Licorne : l'Odorat (Cl. 10832) - N° Inventaire : Cl. 10831 à 10836
El Olfato
La Dame à la Licorne : l'Ouïe (Cl. 10833) - N° Inventaire : Cl. 10831 à 10836
"A mi solo deseo"
Podemos apreciar en estos tapices -obras de arte que invitan a la contemplación-abundante flora y animales apacibles en una especie de Eden en donde el unicornio es o bien actor o bien espectador, pero siempre portador de armonía
El unicornio dotado de cuerpo de caballo, cascos de cabra y cuerno en la frente, figura mítica conocida desde antiguo probablemente originaria de la India, ha gozado de alta popularidad durante el medio-evo; su significación para el mundo cristiano es compleja: sólo puede ser capturado por una virgen, por lo que simboliza pureza y castidad, pero también posee una dimensión relacionada con el amor cortes. La figuración de criaturas mitológicas no es algo novedoso, se viene sucediendo desde la Antigüedad: centauros, quimeras, esfinges; igualmente, se repiten motivos antiguos de hojas de acanto, palmentas, etc, de influencia medio-oriental, principalmente del mundo islámico. La representación de la Naturaleza puede significar organización divina y disposiciones humanas cuando esta circunvalada en jardines y otros espacios cerrados, pero puede encarnar los peligros y violencia si se halla en selvas y bosques, mostrando la ambivalencia de la Creación (orden-caos), algo muy presente por ejemplo, en los bestiarios medievales.
Esta dimensión simbólica es, por supuesto, cristiana, pero puede reflejar también -y de hecho lo hace- un sentido profano: así, plantas y leones, funcionan como alegorías de poder (por ej. el león), o emblemas de un reino (tal el caso del Leopardo en el escudo se Inglaterra), o funcionan como afirmación de la identidad de un individuo a un grupo (lo vemos en el animal heráldico), o aparecen motivos de la poesía y del amor cortés.
Toda esta imaginería medieval está representada en estos bellísimos tapices del 1500, indiscutibles obras maestras del arte, en la época que nosotros llamamos Renacimiento, algo que nos demuestra que en el devenir de la Cultura, la Naturaleza, la Humanidad y la Vida, deberíamos hablar de procesos y no en términos de departamentos estancos.
Detalles de los seis tapices anteriores:
Nota: Todas las fotos son propiedad del Museo de Arte Medieval de Cluny, París, Francia.













