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Thursday, July 4, 2013

La relación de pareja a la luz de "El Hereje" de Miguel Delibes (y3)



 Crisis marital, obsesiones, conflictos y resoluciones: 

Algo que es fundamental  para entender la crisis marital que se va a desatar entre  Cipriano y Teodomira es la naturaleza de las obsesiones de ambos (pero no  su único elemento): Cipriano:   El desahogo económico exacerba la desconfianza de Cipriano en sí mismo, más se le acentuaban los escrúpulos cuanto más vida de piedad llevaba. “Había días de precepto que asistía a tres misas consecutivas agobiado por la sensación de haber estado distraído en las anteriores” P234. Rasgos, sin duda, obsesivo-compulsivos.  Tanto quería Cipriano salvar su  conciencia y la de los demás que hasta llegó a interpelar, por ej, a un hombre maduro que entró a misa después de la Elevación y le advirtió sobre la inutilidad de su acto  metiéndose en algo que no le incumbía y violentando la libertad de  conciencia  de este hombre, un límite traspasado que el cura le hace ver P235.  También tenía obsesiones con subir el precio de los pellejos a los tramperos  o el salario de los curtidores, etc, etc. Acallaba sus reproches de conciencia "dando pingues limosnas al Colegio de los Doctrinos" P236. Teo: en cambio tenía la obsesión de ser madre, una obsesión que termina por devorarla P364 y una vez casada, al no haber hecho en toda su vida ninguna otra cosa que esquilar u  otras labores de campo, se vuelve perezosa P254 y se vuelve obsesivamente consumista. Las obsesiones de ambos son distintas pero chocan entre sí repeliéndose en el fondo (aunque exteriormente a Cipriano le resultara un alivio que Teo estuviera ocupada) pues ninguno de los dos puede contener y apañar al otro emocionalmente, no pueden apoyarse mutuamente en lo emocional, lo que de por sí, constituye un conflicto introductorio, que se perfila como presagio de tormenta.

El conflicto profundo que lleva al fracaso total de la relación y que, para mí,  tiene dos ejes, se produce por una incapacidad completa de ambas partes de satisfacer las demandas emocionales del otro que cada vez son más acuciantes, lo que genera un círculo vicioso en el que una parte exige, busca o recrimina y la otra, o bien se retrotrae y evade (en el caso de Cipriano) o bien  responde con una violencia inusitada (en el caso de Teo, que llega al extremo de  perder la razón). La primera señal de desentendimiento, “el primer rifirrafe”,  la observamos de recién casados a raíz de que Cipriano quería cambiarle su caballo Obstinado (obstinado, como la dueña, vaya guiño el de Delibes) porque al parecer, se avergonzaba del animal, Teo a su vez, se siente -y con razón- por este hecho, descalificada. P251 ¿Cómo se  resuelve este rifirafe? Cipriano termina cediendo y éste es un rasgo consecuente  y fijo: Teo se obstina siempre y Cipriano  siempre cede P253.  Esto ya de por si es una señal de disfunción en una pareja. En una relación que funciona adecuadamente,  hoy en díaésto es algo que se va alternando entre los miembros de la pareja, a veces cede uno, otras el otro.  En este caso, estos rasgos se irán acentuando  y  el deterioro de la pareja, no solo de la salud mental de ella,  será algo inevitable. Esto es justamente lo que produce un paulatino aislamiento de Cipriano, que se evade creando "un muro" entre los dos, incluso con habitaciones separadas, con cada vez más viajes. La obstinación  de Teo, su obsesión por ser madre y los constantes reproches,"prontos", gritos ante la no reacción de Cipriano que no sabe si apaciguarla o contradecirla  y opta por adoptar  una postura ambigua P312, disminuye  el encandilamiento sexual  de Teo P269, una consecuencia muy natural dadas las circunstancias del caso, incluso usa ella el sexo como excusa, se lo niega o  manipula con él  y le regatea a Cipriano algo mucho más importante para él,  la  famosa  axila P257 como castigo porque no puede ser madre, porque su marido es incapaz de  fecundarla P270, 271. Aquí tenemos  la raíz del eje 1 del conflicto.

Cipriano por su lado, no ha encontrado en  ella el cobijo que buscaba, más adelante en la novela, cobra relevancia  el asco que siente él con la cópula de los sapos P280.  En realidad, el “asco” de Cipriano graficado en la cópula de la enorme sapa con el sapito encaramado,  es un símbolo o metáfora de un asco emocional, mental, o sea, profundo.   El asco proviene –recordemos que había química  sexual entre ellos desde el principio,  aquí el instinto sexual no tiene nada que ver- de la incapacidad de Teo  de colmar en Cipriano sus carencias infantiles afectivas y de que en el  fondo no compartían ningún interés en común, ni comprensión mutua, ni diálogo fecundo.  También Cipriano, es cierto,  descalifica a Teo  y no toma en cuenta sus requerimientos y los ningunea, como cuando no acepta su caballo o como cuando se niega  a hacer el tratamiento de fertilidad de la época, mandado por el médico.  El asco emocional-mental de Cipriano lo podemos observar claramente en este párrafo: Cipriano seguía viendo en ella (Teo) la sapa autoritaria, caprichosa, posesiva. Y aún le repugnaba más el complemento: la actitud servil, complaciente y oficiosa del pequeño sapo fecundador encaramado en su dorso” P282.  En este pequeño párrafo, con esa descripción tan gráfica y sintética,  tenemos centrada la raíz del  eje 2 del conflicto, que no tiene que ver con el sexo, ni con el físico, sino más bien con las emociones, con los pensamientos y sentimientos, con ese saberse de Cipriano  requerido pura y exclusivamente como un macho reproductor, y no amado,  siendo  un ser  que tenía una enorme necesidad de afecto profundo y sincero,  de una comprensión de su mundo interno y de sus inquietudes trascendentales. Demandas que Teo no podía  satisfacer ni remotamente, porque, entre otras cosas,  ella no estaba  a su mismo nivel intelectual, ni siquiera tenía un mínimo de empatía por él o se preocupaba por como se sentía; en una palabra, no podía comprenderlo y en ese no comprenderlo, se anidaba y crecía, entonces,  el enorme vacío de Cipriano que se llenaba de asco, del asco de saberse utilizado solo como macho reproductor, un patrón de explotación que Teo había aprendido, desde luego, en la casa paterna.

El deterioro en la relación se hace patente en la prosa de Delibes, cuando señala, por ejemplo en la P297 como “la obsesión por el gasto, justo con la observancia rigurosa de la terapia del Dr Galache, (para quedar embarazada) llenaron su vida (la de Teo) por aquellos días”.  El derroche de su mujer era un indicativo para Cipriano, por una parte, nos aclara Delibes, “de contagio social” y por otra “de su carácter inestable”, que llenaba el vacío que sentía al no poder engendrar, con una compulsión hacia la compra. Esto contrastaba, como sabemos,  con el carácter de Ciprano que era “poco apegado a las cosas materiales y embarcado en problemas trascendentes” P298 Cipriano termina alejándose emocionalmente de Teo, como lo hemos señalado más arriba lo que por otro lado, acrecienta la frustración y furia de Teo hasta su colapso final P254. Luego, viene sí, el colapso total de ella en una prosa magníficamente narrada, su internación en un  centro de salud que en la época  era un  manicomio, y su muerte (todo un tema per se,  éste). Y los arrepentimientos de él y su culpa y expiación con promesas de celibato y pobreza. Pero Teo, ya no estaba en este mundo  y Cipriano era viudo, un viudo, con un nuevo amor idealizado encarnado en  la bella y noble  Ana Enriquez  (Y nótese: un opuesto total a Teo en belleza, elegancia, cultura y estirpe) y  con una misión espiritual que cumplir que ella compartía, misión que a su vez,  lleva a Cipriano a la muerte por ejecución (culpa de esos crueles e intolerantes  tiempos, por supuesto, quién sabe como ambos hubieran terminado hoy como pareja, pero no cabe duda de que éste es un esbozo de pareja algo más pareja).

Para finalizar: 
Como hemos visto, Delibes  en "El Hereje", nos presenta un muestrario de parejas.   Esta pareja conformada por Cipriano y Teo, un modelo de pareja despareja que fracasa,  no puede ser una pareja que siendo ambos distintos se complementen, porque en primer lugar, las diferencias entre ambos son enormes, no hay nada que tengan en común más que una unión surgida a partir de las necesidades de ambos de rellenar carencias –es decir, una relación basada pura y exclusivamente en una dependencia afectiva- y no porque con un cierto grado de madurez emocional se eligen mutuamente por atracción sexual (química) y gustos,  para amarse, complementarse y crecer en ese intercambio fructífero que da  el poder compartir algunas cosas en común,  algún grado de comprensión mutua y de comunicación  en un mismo nivel –un elemento fundamental- y de saber  respetarse las diferencias y necesidades individuales.   Una pareja en la que los roles son flexibles, algunas veces necesitará él apoyo, consuelo o estímulo, otras ella y que, cuando se presentan las crisis  maritales inevitables, a veces sea uno el que va al encuentro del otro, a veces el otro y  que  a través de los años, vayan  re-negociando los contratos iniciales maritales de acuerdo a las necesidades y crecimiento personales  de cada uno dentro de la pareja, porque nunca debemos olvidar que son dos personas que conviven y comparten -y crecen cada uno como individuo, o no, porque eso es algo, repito,  individual y personal y la pareja debe ajustarse a ello- no siendo, de  ninguna manera, una masa amorfa solo por el hecho de ser pareja. En el caso de Cipriano y Teo, ninguno de los dos cumple las expectativas del otro y alejados el uno del otro emocionalmente, incomprendidos y vacíos,  en una  relación destructiva en  la que se dañan mutuamente, con conflictos fijos que colisionan sin solución posible, solo queda la separación y/o la destrucción y la muerte como resolución. La novela coloca a estos personajes en el Renacimiento del S XVI, pero para este análisis las he traspolado a nuestro siglo, cómo sí de un caso clínico real se tratara, para que podamos meditar sobre  aspectos, que salvadas las distancias, pueden darse -y de hecho se dan- hoy en las relaciones de parejas, algo que intuyo y supongo que le hubiera gustado a Miguel Delibes y si me equivoqué, le ruego me perdone, desde Allí en donde su Espíritu reposa.

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.   ©  Myriam Goldenberg

Nota:  Bibliografía "El Hereje” Ed Destino, Barcelona, España, 2010


Wednesday, July 3, 2013

La relación de pareja a la luz de "El Hereje" de Miguel Delibes (2)




Vamos ahora a centrarnos en el matrimonio de  Cipriano Salcedo y Teodomira Centeno,  un modelo de pareja despareja que fracasa en lugar de complementarse (por motivos de espacio no puedo profundizar en cada modelo) y lo vamos a hacer desde una lectura actual, como si estuviéramos hablando de parejas de ahora y me aventuro a hacerlo, porque Miguel Delibes que reflexionaba profundamente sobre estos temas (lugar de la mujer en el matrimonio y la familia, la pareja en si, la muerte, el miedo, los niños, la naturaleza, la sexualidad,  el prójimo, etc)  utilizó conceptos modernos desde el punto de vista de la Psicología al referirse a las emociones y  algunos procesos psíquicos, como cuando Dn Bernardo en el diálogo que sostiene con la niñera Minervina sobre Cipriano le dice a ella “(...) Es ud. Quien debe instruir al pequeño sobre la mejor manera de orientar sus afectos, sobre lo que está bien y está mal (...)” P141 o cuando  habla de la atracción de los opuestos al referirse al matrimonio de Cipriano y Teo  P258, o cuando el tío Dn Ignacio le explica que su atracción hacia Teo pudo deberse a que vio en ella a la madre que no llegó a conocer  P245  o cuando Cipriano le dice a la mujer “Acéptame relajada, receptiva no olvides que....”P268 o cuando nos dice el narrador  que Cipriano  “en una idealización inefable se vio, de pronto, como un apóstol propagando la buena nueva” P334.   De estos ejemplos puedo inferir la hipótesis de que Delibes  deseaba –consciente o inconscientemente- que lo hiciéramos, que meditáramos a través de la lectura sobre estos temas ya que, al  presentarlos de ésta manera,  nos los acerca emocionalmente.

Cipriano, como sabemos,  viene de un hogar en el que la madre muere al darlo a luz, y el padre lo odia por ser –según sus propias palabras- “pequeño parricida”  P80 pero crece con el cariño y sustento que le proporciona su joven nodriza Minervina, luego niñera, luego incluso iniciadora  en su sexualidad  en una breve relación (como dice Paco,   “carente de erotismo pero  con mucha emotividad”)  y veinte años después o más, quien lo acompaña  en su camino hacia la muerte, cuando va a ser ejecutado por la Inquisición. También crece Cipriano  con  sus compañeros de colegio de Expósitos y con la influencia benéfica que sus tíos Dn Ignacio (Letrado y alto dignatario Gubernamental, preocupado por el prójimo) y Dña Gabriela (digna, generosa y elegante socialite) ejercen  sobre él. Es un niño  bajito, menudito y peludito,  pero muy fuerte con deseos de aprender P162 que  se doctora en Leyes P203, que incluso obtiene el título de Doctor-Hidalgo P210 y  que llega a ser un muy hábil e innovador comerciante  que  además de lo heredado, amasa una fortuna considerable P213, 215 y aspira siempre a un perfeccionamiento moral P239. Como vemos, viene de una familia que sin ser noble, tiene prestigio económico, social y cultural, por más odio que padre e hijo se tuvieran mutuamente y ese miedo que Cipriano le tuviera siempre al padre, que hasta le dejó una leve secuela al hablar que no llegó a tartamudeo P18.

Teodomira, Teo, apodada La reina del Páramo,  es una mujer físicamente muy grande, de tez muy blanca, carnes muy firmes, con mucha fuerza y destreza sin igual en esquilar ovejas, hasta cien en un día, sin desgarrar ninguna, lo que le valió el apodo, sin ninguna educación y siempre “vestida  al uso de las campesinas de la región: saya corta con faldillo debajo y mangas con papos a la moda antigua” P226 y con galochas en los pies. Es hija de un ganadero perulero, bruto como él solo y tan sucio, que dejaba un olor a “cagarrutas” P260 por donde pasaba, pero muy rico que la explotaba trabajando a tal punto que  Teo era vista por sus vecinos como el burro de carga del padre P219. El padre además era  “un ser primario y, como toda persona elemental, dispuesto a juzgar sin conocimiento” P239. ¡Vamos, una delicia perfumada y delicada de hombre! que ni siquiera se sacaba la cachucha de bordes todos sudados dentro de la casa P239.

 Físicamente opuestos:  Cipriano chiquito, fuerte  y peludo. Teo grandota y de piel firme y blanca tanto como “el mármol de una estatua”, sin vello y sin sudor P257.

Intelectual y moralmente  opuestos: El preocupado por temas trascendentales como los espirituales, la oración,  la lectura,  la innovación  en el comercio,  su gente, etc.; ella super-concreta, centrada en lo suyo   y laboriosa  (antes de casarse) e indolente (después) llenando sus vacíos  con objetos materiales,  egoísta, ego-centrada en lo que ella quiere para sí, sin importarle un rábano los demás y menos que menos, su marido. 

 De sensibilidad opuesta: recordemos como Cipriano protegía a los desamparados como el niño del colegio abusado por El Corcel o durante la peste, como ayudaba a los enfermos. Teo, en cambio  era capaz de sacrificar gazapos con un golpe letal en la nuca y absoluta frialdad, aunque decía amar a los animales que no eran destinados al consumo humano. P 231. El prójimo a Teo le importaba  nada, cero al as.   

De caracteres opuestos:  Ella no tenía ningún interés en crecer, aprender, superarse; estaba conforme como venía y con lo que hacía;  era alegre: capaz de retozar de risa en un columpio, El no rió en toda la novela ni una sola vez, creo, solo sonrió “abochornado”, cuando Teo  elogió las ropas de su negocio que había ido a ver  P232. Lo he percibido como un niño y luego adulto,  melancólico, con un gran vacío afectivo y  a veces, con temores, que pensaba mucho,  y hasta demasiado P40, porque sus pensamientos se enrollaban,  inseguro en algunos aspectos, con escrúpulos de conciencia, con interrogantes espirituales que lo llevan a una crisis de fe P306, con deseo de aprendizaje y superación, incluso con una misión trascendente que cumplir, más allá de sus logros laborales.

Primer  encuentro  de ambos luego de la presentación:  A Cipriano le atrae “Tan habituado a pasar inadvertido” P.229 como  Teo se arregló para recibirlo. No la encontró bella, pero él quedó “preso de su hechizo, de sus ojos melosos, calientes  y protectores, sensación que no le abandonó toda la tarde” P.229.... incluso, le “arropaba su presencia” P230. 

Atracción sexual inicial ¿opuesta o complementaria?: De parte de Cipriano, desde el mismo momento en que en la primera cita la columpia con la fuerza de sus pequeños brazos musculosos y se le resbala la mano a las nalgas de ella, rozándolas, “cuyo cuerpo compacto no cedió un ápice a la presión” pero que logra turbarlo, y ella se desconcierta sin saber si fue a propósito o sin querer. Una escena que al revivirla Cipriano, se excitaba en las noches P233. Cipriano siempre la veía  durante el día a ella  (en casa del padre) con “Una labor entre las manos, una mujer hogareña, equilibrada, y de buen juicio” P 239. Al tiempo que le producía sosiego, le producía una viva excitación sexual. Una mezcla de paz, seguridad y deseo. P240 (Nótese aquí que hay química).  Teo  en el columpio seguía hablando de las pieles de nutria que Cipriano usaba en los zamarros de su negocio, unas pieles que le  agradaban mucho “pero no comprendía como podía quitar la vida a un animal tan hermoso” P232 Nada se dice de que Teo sintiera ninguna atracción sexual por Cipriano en su primer encuentro, pero está claro que le interesa.

Juego sexual en el matrimonio:  Al inicio,  la relación es alegre y Delibes  nos la cuenta con mucha gracia y de manera muy gráfica. En el relato, es patente que la química sexual circula entre ambos libremente.“En el aspecto sexual, su matrimonio funcionaba” P254  Cipriano se decía que “poseer a Teo era como poseer a una Venus de mármol llena de agua caliente, porque Teo era Blanca y robusta, pero no fría” P255 en la que las habilidades de Teo de esquiladora hacía que le encontrara “la cosita” hábilmente y cuando la encontraba prorrumpía grititos de admiración y entusiasmo” P255 erigiéndose “la cosita” en el eje  de la vida íntima del matrimonio. Una vez hallada, Cipriano asumía la parte activa en el coito,  batallaba por encaramarse “a la generosa orografía de Teo”  P256 y la cabalgaba como a Obstinado. Teo llegaba al orgasmo con sus risitas y risoteo descarado P256, cosa que halagaba la masculina vanidad de  Cipriano   pero, a medida que la comunicación (¿Hubo alguna, alguna vez, más allá de la meramente básica?) -léase, más bien, expectativas de llenar necesidades o carencias- entre ellos  se deterioraba, el sexo también.  “Bastaron unas semanas (de convivencia) para que Cipriano advirtiera una cosa importante: había ordenado su vida al margen de la indolencia de Teo y de los accesos de humor colérico que empezaba a observar en su conducta” P254.

Contrato nupcial implícito en versión moderna:  Por parte de Cipriano: “Tú me das cobijo en tu axila P257, me das el cariño materno que nunca tuve, llenas esa carencia infantil que hace que tenga un hueco adentro y me sienta inseguro emocionalmente”.  Por  parte de Teo: “Te daré   todo el desahogo sexual que quieras si me dejas preñada, porque eso es lo que más quiero en el mundo: ser madre, el resto me importa un comino” P267.

Mañana el final: en donde analizaremos la crisis marital de ambos, obsesiones, conflictos y resoluciones.

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.   ©  Myriam Goldenberg

Nota:  Bibliografía “El Hereje” Ed Destino, Barcelona, España, 2010

Tuesday, July 2, 2013

La relación de pareja a la luz de "El Hereje" de Miguel Delibes (1)



"El Hereje", dentro de toda su riqueza, es una joya en lo que a relaciones de pareja se refiere,   Miguel Delibes nos muestra varios modelos que con vuestra paciencia vamos a recorrer, en especial uno. Ya antes, recordarán algunos de Uds., que analicé la relación de pareja en otra obra de este magnífico escritor:"Cinco horas con Mario" que  primero publiqué entera y luego, por su extensión, dividí en dos partes en este blog, la primera aquí y la segunda aquí.  Hoy, no me he podido resistir a hacerlo en esta obra, que nos muestra no solo una, sino muchas variantes.

 El Hereje nos sitúa en el siglo XVI (1517-1559), en plena ebullición religiosa, Carlos V, Felipe II, la reforma de Lutero, Calvino, la contrareforma y el tribunal de “la Santa  y sanguinaria Inquisición”, en Castilla, España. Este es el escenario histórico en que se desarrolla la novela.  

Así, tenemos  1- (a) el modelo patriarcal autoritario que asume el padre del protagonista,  Don Bernardo Salcedo con su esposa Catalina, “que estaba sometida a una dura disciplina marital” P76 y luego de haber fallecido al dar a luz a Cipriano, (b) la relación de “amancebado”  via intercesión de una alcahueta, con una  joven  de Castrodeza, Petra Gregorio P121, un modelo de magister y discípula que acaba drásticamente  en puta y cornudo P147, 148.

2-  La del tío paterno del protagonista, Dn Ignacio Salcedo (Dr en Leyes, oidor de La Cancillería, preocupado por el prójimo)  y su mujer Dña Gabriela  (bella, rica, elegante, generosa y socialite) que encarnan un modelo de matrimonio armónico y bien avenido. “el matrimonio mejor asentado y relacionado en la villa Vallisoletana” P145.  

 3-  La del protagonista Cipriano Salcedo, Dr en leyes, próspero comerciante innovadorde inquietudes trascendentales, con su esposa  Teodomira, Teo, apodada “La Reina de Páramo”, por su habilidad de esquilar como 100 ovejas en un dia, sin desgarrar ni una sola. Un modelo de pareja despareja que fracasa, por -como dice el narrador- “atracción (inicial) de los contrarios” (y luego repulsión de los mismos)  P245 y  P258.

4-  La implícita de Dña Leonor, viuda madre de los hnos Casalla, madre de 10 hijos que va  a encarnar la de la mujer como  pilar  y centro del hogar (marido e hijos), que vivía con uno de sus hijos ya viuda, el Dr Casalla,  a quien “sostenía en sus horas bajas y daba vida y sentido a los conventículos” P20. Una  mujer que luego reemplazará a Teo en el rol de proveedora de afecto maternal a Cipriano P316.

5-   El modelo machista que cosifica  a la mujer: encarnado en el discurso que Nestor Maluenda, dueño del almacén en las Huelgas “tan fino y tan señor” P84, que se había casado 3 veces y dice a Dn Bernardo que éste no puede vivir sin mujer, ya que la mujer “es un repuesto para el hombre”, “una pieza de recambio” P 85

Y por último,  
6-  El de Dn Segundo Centeno, “perulero recién llegado de las Indias, con dinero” Establecido en  La Manga desde hacía dos años, un “individuo primitivo y tosco, que salía al monte con el ganado y vestía como un gañán” P218 padre de Teo y suegro de Cipriano, que al casarse ambos   y Teo irse de la casa paterna, (a) contrajo matrimonio con Petronila, con la que al ser hija de uno de los pastores de Castrodeza  había, como decimos,  “matado dos pájaros de un tiro”,  teniendo así “mujer para yaser y obrera para esquilar”, quien después de Teo, era “la mejor peladora de la comarca” P259.  Modelo de matrimonio por interés y a lo bruto, de explotaciónpero que la ambición desmedida de su suegro, provocó al perulero (que además, era “guardoso”) a despedirlo a él,  (b) a “amancebarse con La Benita, hija de un pastor de Wamba “Y relegó a la legítima a la condición de criada y esquiladora por seis reales al mes” P269, hecho que luego termina en tragedia, y Centeno brutalmente asesinado por el suegro. Este segundo es un Modelo de “amancebamiento”, también por interés  y a lo bruto, de explotación.

 Sigue mañana  en donde profundizaremos  en  el matrimonio Cipriano-Teo.

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.   ©  Myriam Goldenberg

Nota:  Bibliografía “El Hereje” Ed Destino, Barcelona, España, 2010




Friday, June 11, 2010

"Cada oveja con su pareja": La relación de pareja a la luz de "Cinco horas con Mario" de Miguel Delibes, Cap. 9, 10 y 11. Parte 2





viene de la entrada anterior

¿Las alternativas amorosas?


El Paco de ella y las comparaciones : "te advierto que no me faltó dónde elegir, ya ves Paquito.... proposiciones de sobre cada jueves y cada domingo, y yo que nones [....]" (P.113) " Lo peor es que se le veía un hombre sin pulir[...] Porque le quitas eso y Paco, como hombre, estaba pero que muy bien, y no te digo ahora, curtido con sus canitas que parece un actor, que mi sino siempre parece haber sido atraer a la gente basta: Eliseo, Evaristo, Paco y así." (P.103) "Y no es que yo vaya a decir ahora que me transfiguró que Paco me retuviese la mano, pero no dejarás de reconocer que es un detalle, y ahora viene, como no podía ser de otra manera el reproche: cosa que tú nunca tuviste conmigo, cariño, que siempre fuiste más frío que otro poco, y no digo besarme, que eso ni a tí ni al lucero del alba se lo hubiera consentido, estaría bueno, pero sí un poquitín más de pasión, calamidad, que siempre fuiste un apático, mucho "amor mío", mucho "mi vida" y, luego, nada entre dos platos ( P. 107).

La Encarna de él: "que no, Mario, cambia de disco, ni que fuera tonta, ¿Crees que no conozco a Encarna? Y luego con el éxito y todo eso, para que quería más, dónde te llevase, a ver, si me hago cargo, pero, lo mires por dónde lo mires, es una indecentada entre cuñados, aunque sólo fuera por respeto a la sagrada memoria de Elviro [...]" ( P. 100).

¿Visión ante la vida, algo en común? Nada, de nada..... bueno, si los hijos. Y hasta lo pobres pagan el pato....

"si los pobres estudian y dejan de ser pobres, ¿quieres decirme con quien vamos a ejercitar la caridad? ¡Anda , dime teneis cada salida!" (P.115)

"[...]venga palmaditas en el hombro, qué te parece, un barrendero o vete tú a saber, que diría la gente si nos viese. Eso no se puede hacer, Mario, por propia estimación aunque sólo sea [....] qué también son ganas de llamar la atención, cuándo más sabiendo que me molesta que no es que sea por orgullo, pero cada oveja con su pareja, calamidad, que tú en ésto de guardar las formas, cero" (P. 112)

¿Comunicación? Mucha no habría entre los dos porque Carmen, se despacha en este monólogo a todas sus anchas y 23 años de casada, cuándo Mario yergue frío, rígido y bien, bien calladito.

Cómo dije antes, el de Cármen y Mario es un modelo de pareja despareja y aprendamos de las ovejas...


.'. (Gracias Raquel S. por haberme regalado el libro)

Thursday, June 10, 2010

"Cada oveja con su pareja": La relación de pareja a la luz de "Cinco horas con Mario" de Miguel Delibes, Cap. 9, 10 y 11. Parte 1


Dice la contratapa del libro de Ed. Destino S.A. 2009 " Una mujer [Carmen] acaba de perder a su marido [Mario, español, RIP 24.03.66, a los 49 años de edad] y vela el cadáver durante toda la noche. Sobre la mesilla hay un libro -la Biblia- que la esposa hojea, leyendo los párrafos subrayados por el hombre que se ha ido para siempre. Una oleada de recuerdos le viene a la mente y empieza un lento y desordenado monólogo en el que la vida pugna para hacerce real otra vez. [...]"


Miguel Delibes, uno de los hombres españoles de letras más grandes de la post-Guerra Civil, fallecido en marzo de este año, ambienta esta magistral novela en la epoca de la dictadura franquista y retrata con absoluta maestría - y lo digo desde el punto de vista psicológico- a través del discurso de la parte femenina en monólogo (puesto que la otra parte está muerta, aunque a los ojos de ella, como si no lo estuviera) a una pareja tipo de esa época, católica, clase media, padres de cinco hijos. Ella ama de casa religiosa, realista y pro-franquista. El catedrático, periodista, ateo y republicano de izquierdas.

Elección de pareja errada, pero común y corriente para la época, hoy se hubieran divorciado por incompatibilidad de caracteres: Veámoslo, recordemos que siempre es desde la perspectiva de Carmen. Mario, aunque quisiera, no puede responderle.


¿Amor? Mucho no había, ni siquiera al inicio de la relación: "cariño, tenías bien poquito que gustar, francamente, y yo como una romántica y una tonta, "ese chico me necesita" , ya ves a esa edad, me emocionaba sentirme imprescindible, gajes, que mamá con ese ojo clínico, que no he visto cosa igual "nena, no confundas el amor con la compasión", date cuenta, los puntos que calzaba. [...] El caso es que me dabas una pena horrible[....] "(P.113)

"Si hasta para declararte fuiste roñoso, querido! Buena trabajina me diste pero me lo había prometido, "¿quieres ser mi novia? " ya ves que formas, " ¿a que ton?" "Pues porque si", la cabezonada, "¿de modo que porque si se hacen novios dos personas?", que tú como un niño maleducado, mira que eres, "me gusta estar contigo", que yo tenía que contener la risa, te doy mi palabra, "si te gusta estar conmigo será por algo, no?", que acabaste por pasar por el aro, zascadil, ¿o es que ya no recuerdas? "porque te quiero", que yo te dije, me acuerdo como si lo estuviera viendo, en la Fuente del Angel, en el segundo banco, según se entra por la pajarera a la derecha, "eso ya es otra cosa" (P. 114)

¿Sexo en el matrimonio? Desde el inicio, aburrido y por obligación procreativa. El feo de la noche de bodas es alucinante: "[....] en viaje de novios, que me hiciste pasar una humillación que no veas, un desprecio así, que empiezo por reconocer que yo estaba asustada, que sabía que tenía que pasar algo raro, por lo de los hijos, a ver, pero creí que era una vez sólo, palabra de honor, y estaba resignada, te lo juro, sea lo que sea, pero tú te acostaste y "buenas noches", como si te hubieras metido en la cama con un carabinero[....]" (P. 97)

¿Pasión o posesión? ¡qué confusión! : "Ahora, un poquito de pasión, por mucho que digas, fundamental. Mira, Armando, quince años casado, de vuelta de muchas cosas pero a él que no le miren a su mujer[...] [...] menudo escándalo, le pegó un puñetazo al tipo aquel que hasta partió las carteleras y todo, sólo por echarla el humo al pasar, sólo por eso, date cuenta, que es por lo que me chifla a mí Armando, que será todo lo brutote que querias, pero es sano, como muy chapado a la antigua, con unos principios, ya me comprendes. A las mujeres nos gustan los hombres con unos pocos más de arrestos, querido, que defendais lo que es vuestro, que os mateis por nosotras, si es preciso".(P 108).

De fidelidad y de roles: "[...] pero una es mujer de su casa, una mujer como debe ser, vosotros a descansar, que eso es lo que explotais los hombres; la bendición, un seguro de fidelidad, como yo digo, habeis comprado una fregona, una mujer que de dos os saca cuatro ¿quémás vais a pedir? Así es muy cómodo, que, mientras vosotros, ¡hala!, todo el monte es orégano, lo que os da la gana. Como eso de que llegaste al matrimonio tan virgen como yo, mira, guapín, eso se lo cuentas a un guardia, una bola asi, y venga, "no me lo agardezcas, fué ante todo por timidez", ¡qué timidez ni que ocho cuartos!" [...] " Virgen tú! Pero ¿es que crees que me chupo el dedo, Mario, cariño?" (P. 97)


¿Comprensión y apoyo mutuos ante las crisis? Cero al as y por partida doble:

La crisis de ella: "Me haces gracia con eso de que con la verdad por delante se va a todas partes, me río yo, que contigo no hay razones, porque ¿quieres decirme a dónde has ido tú, cariño? coche todo el mundo y tu mujer a patita, eso, que no tienes ni dónde caerte muerto, ¡Válgame Dios! [...] " (P. 96) "[...] pero un Seicientos... Un Seicientos hoy hasta las porteras, cariño, que no es que exagere, ya ves los domingos en la calle, cuatro muertos de hambre y nosotros" ( P. 106).

La crisis de él: "[....] y cuándo te dió la depresión o eso, ídem de lienzo, qué tú pesadísimo, con la frivolidad y la violencia, que lo que Valen [una amiga] decía "Mujer que manera tan pesimista de ver las cosas!", pués Esther [otra amiga, de toda la vida] hijo, que te comprendía muy bien , cómo no, y que abriésemos una revista a ver de qué otras cosas hablaba que no fuese de princesas de vacaciones o de matanzas en el Congo. Un pico de oro, cariño, que ella no hablará mucho pero cada vez que abre la boca es para poner punto final, madre ¡qué ínfulas!, parece un predicador "Mario tiene cosas dentro, pero entre todas le quitais voluntades!" (p. 98)


¿Admiración y/o respeto por el otro? ¡Cómo para que Mario, no tenga la crisis de su vida! Qué sólo e incomprendido se ha debido de sentir:

"Si un día se quemase "El Correo", que felicidad Mario, créeme, que lo que estais haciendo en el periodicucho ése es labor del demonio confundiendo a los infelices y llenándoles la cabeza de pájaros, convéncete, testarudo, que tienes la cabeza muy dura y nunca te has dado a razones, que la soberbia es lo que te repudre, cariño, siempre el yo por delante y no digas que no... [...] (P 115) ¿como podria?

"Ya sé que me pongo pesada pero no me cansaré de repetirte, borrico, que hay que poner ardor en las cosas que de verdad merecen la pena en lugar de gastar el tiempo escribiendo patochadas que ni te dan dinero, ni le interesan a nadie, que ya oiste a papá, en otra cosa no, pero en eso de escribir no es un cualquiera, de sobra lo sabes, que me saca de los cabales que te hagas el tonto"(P. 108) Verdad, verdad, que Carmen lo alentaba mucho en su trabajo... ¿no?

Y ella, ya lo dijimos antes, se debía de sentir la fregona y de a pié.

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