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Friday, May 31, 2019

Manuscritos antiguos (1) Las mujeres también ilustraban manuscritos en la Edad Media (a)

El lapislázuli incrustado en la placa dental calcificada de una mujer del Medievo sugiere que podría tratarse de la primera escribana y pintora de manuscritos iluminados jamás encontrada. Este hallazgo no solo desafía la creencia de que únicamente los hombres ilustraban esos textos, sino que también revela la sorprendente historia de una mujer religiosa que vivió en la Alemania rural hace más de 900 años.




Este nuevo planteamiento histórico se apoya en el hallazgo de pigmentos de lapislázuli –un mineral de color azul intenso empleado en pintura y ornamentación– incrustados en la placa dental calcificada de la mandíbula de una mujer enterrada hace más de 900 años, que ha sido encontrada y analizada por los investigadores del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana (Alemania) y la Universidad de York (Reino Unido), entre otros.

Según afirman los expertos, este descubrimiento inesperado de un pigmento tan valioso y tan temprano en la boca de una mujer del siglo XI en la Alemania rural no tiene precedentes, pues podría ser un indicio directo de la implicación de la mujer en la creación de estos manuscritos.

La ilustradora en un pequeño monasterio de Alemania

La placa dental fue hallada en 2014 en un antiguo cementerio de un monasterio medieval de mujeres religiosas localizado en Dalheim, Alemania central. Aunque son pocos los registros que quedan de este monasterio, se estima que esta comunidad de mujeres se formó durante el siglo X.
Los primeros escritos conocidos del monasterio datan de 1244  y sugieren que albergó aproximadamente 14 mujeres desde sus inicios, hasta que fue destruido en un incendio durante una batalla en el siglo XIV.

Sergún explica a Sinc Christina Warinner, principal autora del estudio del Instituto Max Planck, casi ningún elemento del monasterio sobrevive en la actualidad. “Sin arte, sin libros, casi sin artefactos. Incluso el edificio está en gran parte destruido. Todo lo que queda hoy es un cimiento de piedra, un peine roto y un cementerio”, comenta la investigadora.

Warinner y su equipo comenzaron a analizar los restos encontrados en el cementerio con el fin de investigar los hábitos alimenticios y el estado de salud de las personas en la edad media.
Las primeras observaciones estimaron que esta mandíbula pertenecía a una mujer que se encontraba entre los 45 y 60 años de edad en el momento de su muerte, que tuvo lugar entre 1000 y 1200 . Además, no se identificó ninguna patología en el esqueleto, ni evidencias de trauma o infección en el cuerpo.

Sin embargo, al estudiar más a fondo los restos comenzaron a observar que esta mujer tenía más historia que contar.


 Imagen generada tras el análisis de la dentadura. Crédito: Shelly O’Reilly, Christina Warinner y Monica Tromp


La historia de una dentadura peculiar

La colíder del estudio, Anita Radini, de la Universidad de York, recuerda que fue “una verdadera sorpresa ver cómo, a medida que el cálculo se disolvía, este liberaba cientos de pequeñas partículas azules”.

“Descubrimos el pigmento azul en el cálculo dental por accidente. En realidad estábamos realizando un estudio dietético y buscando granos de almidón y polen. Una vez que lo encontramos, tratamos de identificar lo que era, y luego, lo que significaba”, añade Warinner.


Mediante varias técnicas se pudo determinar que estas partículas provenían del lapislázuli. “Examinamos muchos escenarios posibles en los que este mineral podría haberse incrustado en el cálculo (sarro y placa acumulados en los dientes y fosilizados con el paso del tiempo) de los dientes de esta mujer”, comenta Radini.

“Basándonos en la distribución del pigmento en su boca, concluimos que lo más probable era que ella misma estuviera pintando con el pigmento y lamiendo el extremo del pincel mientras pintaba”, afirma la coautora del estudio, Mónica Tromp del Instituto Max Planck.

En definitiva, esta podría ser “una evidencia directa de una mujer, no solo pintando, sino empleando un pigmento muy raro y caro, y en un lugar muy apartado. Su historia podría haber permanecido oculta para siempre sin el uso de estas técnicas y me hace preguntarme cuántos otros artistas podríamos encontrar en los cementerios medievales si miráramos con más atención”, según nos explica Warinner.

El lapislázuli, un pigmento tan codiciado como el oro

El pigmento lapislázuli, también conocido como pigmento ultramarino, fue uno de los materiales artísticos más caros de la Edad Media europea. Molido y refinado a partir de la piedra lapislázuli, el color se utilizó para representar los cielos y las vestiduras de la Virgen María.

El empleo de este pigmento y su piedra, junto con el del oro y la plata, fue reservado a los más expertos. “Solo se les habría confiado su uso a los escribanos y pintores con una habilidad excepcional”, señala Alison Beach, historiadora del proyecto e investigadora de la Universidad Estatal de Ohio (EE UU).

Desde su origen en las minas de Badakhshan en Afganistán, el lapislázuli se comercializaba por tierra a ciudades del Levante y Egipto, desde donde se enviaba a Venecia, el principal puerto de entrada a Europa.

Teniendo en cuenta estos datos históricos, los expertos deducen que el lapislázuli analizado en este estudio viajó más de 6.000 kilómetros para llegar hasta su destino final, en aquella pequeña comunidad religiosa de mujeres en Alemania.

“Esta mujer estaba conectada a una vasta red comercial global que se extendía desde las minas de Afganistán hasta su comunidad en la Alemania medieval, pasando por las metrópolis comerciales del Egipto islámico y la Constantinopla bizantina. La creciente economía de la Europa del siglo XI despertó la demanda del precioso y exquisito pigmento que viajó miles de kilómetros a través de caravanas y barcos de comerciantes antes de servir a la ambición creativa de esta mujer artista”, explica el historiador y coautor Michael McCormick, de la Universidad de Harvard.

Aunque es sabido que Alemania fue un centro activo de producción de libros durante ese periodo, ha sido particularmente difícil para los historiadores identificar las contribuciones de las mujeres por aquel entonces. En gran parte esta compleja búsqueda se ha debido principalmente a la ausencia de la firma de los artistas que omitían su nombre en las obras como signo de humildad.

“Ahora podemos tener una nueva manera de identificar a los artistas en el registro arqueológico. Sospecho que esto puede dar lugar a bastantes sorpresas sobre la historia del arte, tanto en la Europa medieval como en otros lugares”, concluye Warinner.

Referencia bibliográfica:

Radini, Warinner.et al. “Medieval women’s early involvement in manuscript production suggested by lapis lazuli identification in dental calculus», enero 2019, Science Advances, DOI: http://advances.sciencemag.org/content/5/1/eaau7126.


Artículo publicado orginalmente en Redhistoria.com



Y aquí un poema de Carlos Medrano honrando a estas mujeres escribas, la mayoría anónimas: 

Anónima figura

Trazas de lapislázuli
prendidas en su boca
rescatan la minucia 
del taller de una diosa,
de una dulce artesana
volcada en su clausura.
Su perfil aún se inclina
sobre el pincel que acerca
a la luz de sus labios
y deja en su saliva
el relieve que ilustra.
Sin nombre y sin historia
sus ojos bajo tierra
por encima de siglos
afloran y nos llevan
al rumor de la vida
que esta mujer contempla.
Sus dedos cuando pintan
traen semillas de horas
absortas en la imagen
del color de sí misma.


(c) Carlos Medrano, publicado en su Blog "La Isla de los lápices"





Saturday, May 18, 2019

Rosa y yo

Rosa y yo, Granada, Nov. 2017


Yo me encontré el olivo y el acanto




Yo me encontré el olivo y el acanto
que sin saber plantaste, hallé dormidas
las piedras de tu frente desprendidas,
y el de tu búho fiel, solemne canto.
El rebaño inmortal, paciendo al canto
de tus albas y siestas transcurridas,
las cuadrigas frenéticas, partidas
de tus horas amargas con quebranto.
La roja musa airada y violenta,
la serena deidad épica y pura
que donde tú soñabas hoy se asienta.
De estas piezas compongo tu escultura.
Nuestra amistad mis mismos años cuenta:
de ti hablaban mi cielo y mi llanura.






Wednesday, September 5, 2018

Faltaba su lugar, poema por Carlos Medrano


Bastaba con sentir.
No hacía falta hacer nada.
Ni siquiera palabras.
Era el lugar
en el cual
ves llegar
las gaviotas
y flotan como voces
restos de algas.
Salí del mar
para extender mi cuerpo,
felizmente empapado,
recibiendo la brisa,
a ras de arena.
Respirando 
del sol,
brillante
sobre quienes
también lo recibían
desde la espuma de las olas
y el salitre esencial
al mediodía.
Te entregabas
a la quietud del movimiento
a la vez que, crecida,
en el rumor del mar
cada señal
brillaba sin cadencia.
Y era todo al alcance
a un lado y otro,
en lo que ves y sientes,
te rodea y te impregna,
fuera y dentro.
De modo que en silencio,
oyendo el palpitar,
el cuerpo adquiere
el vigor de la roca,
la flexibilidad del verde
de unas plantas
allí alzadas justo
en esas aristas
en vertical sobre las olas,
o cualquier sensación
abierta en el espacio
a esa hora de humedad y destellos,
aérea como cumbre,
en donde el interior se abisma
en lo que existe con derroche.
Porque llega a doler sentir
tanto fulgor como pureza.
Todo colma a la altura
en la que lo que ves
se transparenta
y se revela en las formas
plenas de claridad
que hasta a ti llega 
para permanecer aquí y ahora
no sólo un tiempo justo y limitado
sino más, cuando quieras.
Ese era el regalo que sabías:
que el sol no cesa,
ni el aire nunca falta,
ni tú vas a perder apenas nada.
Lo que anhelas, recíbelo.
Sin ti faltaba su lugar, el centro 
capaz de su memoria,
la consciencia
por la que el mundo
es mundo
y, de repente, sin vuelta,
te asombra 
sobre el tiempo
que detiene su marca.
Ahora ya en ti, la luz
entiende y puede verse
en el sentido que guardaba
para ti cada cosa
y ser por eso incluso diferente.
La vida estaba ahí,
sin medida y sencilla,
en esa invitación a descubrirla
como el que deja que la nieve
le incendie
la sed de la inocencia,
la voluntad de inaugurarla.
Y ahora te toca,
en el correr del agua,
no decirle que no,
pues todo está y lo ves
sin la separación
cansada del dolor y la falta,
de lo que era en el rostro
la cicatriz profunda
de lo que se perdía
y limitaba, y ya
no importa.


Poema por Carlos Medrano (c)

Publicado en su Blog La isla de los lápices.

Imagen de Internet



Wednesday, August 15, 2018

En el puerto en agosto a la siesta










SIESTA
.,.
Un zumbido de moscas anestesia la aldea.
El sol unta con fósforo el frente de las casas,
y en el cauce reseco de las calles que sueñan
deambula un blanco espectro vestido de caballo.
Penden de los balcones racimos de glicinas
que agravan el aliento sepulcral de los patios
al insinuar la duda de que acaso estén muertos
los hombres y los niños que duermen en el suelo.
La bondad soñolienta que trasudan las cosas
se expresa en las pupilas de un burro que trabaja
y en las ubres de madre de las cabras que pasan
con un son de cencerros que, al diluirse en la tarde,
no se sabe si aún suena o ya es sólo un recuerdo...
¡Es tan real el paisaje que parece fingido!

.,.

Poema por Oliverio Giriondo  (Buenos Aires, 17 de Agosto de  1891- 24 de Enero 1967)


Imágenes por Myriam Goldenberg





Monday, August 13, 2018

El Santo Kabir (India, 1440-1518): "En tí están el jardín y sus flores"


Llamado también Kabir Sahib o Sant Kabir,  no es fácilmente clasificado como un Sufi o un Yogui - él es ambos- y es reverenciado por Musulmanes, hindúes, y Sijes

Nació en Varanasi (Benares), India, probablemente alrededor del año 1440, aunque  otras fuentes sitúan su nacimiento en  1398, dándole una vida útil total de más de 100 años. De padres musulmanes, muy temprano en su vida, Kabir se hizo discípulo del santo hindú  Ramananda (fundador de una  rama de la orden monástica
Vishnuista al N de la  India). Era muy insólito para un  maestro hindú aceptar a un estudiante musulmán, pero la tradición dice que Kabir fue una  excepción  porque encontró un camino creativo para vencer todas las objeciones.

La colección de poemas de Kabir, reunida por sus discípulos durante el transcurso de su vida, se ha convertido tras su muerte en un libro sagrado para sus devotos, constituyéndose en una de las obras maestras de la literatura espiritual universal.  Fuente aquí ©


 No vayas al jardín florido, no vayas, ¡oh, amigo!
En ti están el jardín y sus flores.
Inclínate sobre el loto de los mil pétalos y contempla allí la Infinita Belleza.



El Santo  Kabir  es un ejemplo -de muchos que hay- de que la verdadera espiritualidad trasciende   cualquier religión, dogma,  credo, pueblo y  cultura,  hermanando a los seres humanos.


  Más poemas aquí


Más sobre él en inglés,  More about him  here in English 




Pandit Bhimsen Joshi canta  Kabir- Kaya Nahi teri






Pandit Kumar Gandharva sings Kabir - Sunta Hai Guru Gyani





 

Wednesday, August 8, 2018

Contemplo la vela mientras oscila, poema de Pedro Ojeda

Foto por (c)  Myriam Goldenberg


Contemplo la vela mientras oscila
su luz, ¡tan frágil! Basta una corriente
de aire para apagarla
o con los dedos índice y pulgar
mojados en saliva
matar así, sin más
-solo porque se puede-
su levedad festiva; 
sentirse, sin motivo alguno. dios,
cuando soy mucho menos
que esta llama que miro
sin comprender del todo su belleza,
mi nada que se agota 
en ella 
    
Poema por (c) Pedro Ojeda  Escudero, 2017


Cada vez que enciendo mis dos  velas y medito, 
recuerdo este poema.
Sé que  le hubiera gustado al Maestro Eckhart
estoy segura.




Wednesday, August 1, 2018

Leiden, Holanda, desde 1992, la ciudad de los poemas

En la ciudad de Leiden, de  Holanda, de poco más de 124.000 habitantes,

con estas  pintorescas casas

más conocida por su Universidad de Medicina,
cuenta con  un proyecto literario-urbanístico  interesante:


 Poema de William Shakespeare

 Poema de Edward E. Cummings


Poema de Alexander Bloj


Poema de  Langston Hughes




Poema de García Lorca

 Poema de Anna Ajmatova


El proyecto  se denomina: "Wall Poems"  y  comezó en 1992;  fue financiado en parte por la fundación privada Tegen-Beeld de Ben Walenkamp y Jan-Willem Bruins (que llevan los nombres de los dos artistas del proyecto) con fondos adicionales de varias corporaciones y la ciudad de Leiden. Existen más de 100 poemas en las paredes de los edificios de Leiden.


Sunday, July 9, 2017

Muhyiddin Ibn Arabi: El tesoro de la compasión, místico andalusí sufí (1165-1240)


¡Qué maravilla un jardín
en medio de tanto fuego!
Capaz de acoger cualquiera
de entre las diversas formas
mi corazón se ha tornado:
Es prado para gacelas
y convento para el monje;
para los ídolos, templo,
Kaaba de quien le da vueltas;
es las Tablas de la Tora
y es el Libro del Corán.
La religión del amor
sigo adonde se encaminen
sus monturas, que el amor
es mi práctica y mi fe.

 Ibn Arabi, Taryumân al-ashwâq (El intérprete de los deseos). Casida XI. (Trad. P. Beneito) 


                                  
  
 Muhammad Ibn Ali Ibn al-Arabi nació en Murcia, en el sureste de España, en 1165 d. C. (año 560 de la Hégira), en un momento de esplendor de la cultura andalusí.

Desde la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica en el 711 d.C., el sur de la Península se había arabizado, y el árabe se había convertido en la lengua común de toda la gente culta. En  al-Andalus las tres tradiciones abrahámicas principales, es decir, el judaísmo, el cristianismo y el islam prosperaron conjuntamente con una cierta armonía, y fueron muchos los que las consideraron como caminos diferentes hacia un mismo final. Era un mundo enormemente rico y talentoso, como todavía podemos apreciar en edificios como la Alhambra de Granada, o la Mezquita de Córdoba; un mundo donde los grandes clásicos de la literatura griega, sobre todo Aristóteles y Platón, fueron traducidos (primero al árabe y luego al latín) y estudiados junto con las enseñanzas espirituales de las tres religiones abrahámicas.

La puerta de la Mezquita de Córdoba, donde Ibn Arabi asistió a diversos cultos.
 Ibn Arabi creció en una atmósfera empapada en las ideas científicas, religiosas y filosóficas más importantes de su época. En una época en la que la comunicación de masas era inexistente, esto fue un ingrediente esencial en la formación de una de las mentes más brillantes del mundo occidental. Como se muestra en el poema anterior, Ibn Arabi no se contentaba simplemente con saber sobre las cosas, ni con seguir un camino en particular. Aunque muchos escritores lo hayan caracterizado como un gran maestro sufí firmemente arraigado en el mundo islámico, sería una equivocación limitar su atractivo al público musulmán o verlo simplemente como un gran pensador medieval. Su objetivo exclusivo y principal era conocer la realidad tal y como es, sin importar de qué modo se represente. Lógicamente, se expresaba dentro del contexto cultural que él mismo conocía, pero da por sentado que sus lectores tendrán la misma actitud resuelta, enfocada a la pasión por la verdad, y sus escritos tienen un tono muy contemporáneo: “todo lo que nos deja la tradición, son meras palabras. Está en nuestras manos averiguar lo que significan”.

Esta pasión se manifestó en él desde una edad muy temprana. Durante su adolescencia, como muchos adolescentes antes que él y sin duda desde entonces, solía dividir su tiempo entre ser un estudiante serio, que estudia el Corán, la ley islámica, etc., y pasárselo bien con sus amigos. En medio de una de estas fiestas nocturnas en Sevilla oyó una voz que le llamaba: "Oh Muhammad, no fuiste creado para esto". Se alejó consternado y durante varios días permaneció en retiro espiritual junto a unas tumbas. Aquí fue donde sucedió un evento fundamental: su triple visión, en la que se encontró con Jesús, Moisés y Muhammad (Mahoma) y fue instruído por ellos. Fue una iluminación que simultáneamente lo inició en el camino espiritual y lo asentó en su función de maestro. Esta visión ocurrió en el mundus imaginalis (Mundo Imaginal, o barzaj),la presencia imaginativa donde Dios se le manifiesta directamente al aspirante espiritual, e Ibn Arabi recibiría muchas iluminaciones de esta clase a lo largo de su vida. A partir de este entendimiento emprendió el viaje de su vida; un viaje que no sólo le llevaría de un extremo a otro del mundo arabófono, sino que también le revelaría la intensidad plena de la vida espiritual más notable, que mediante sus obras ha marcado, formado y transformado a todo aquel que ha entrado en contacto con ellas.

Principio de Unidad


Es difícil transmitir algo más que unas pinceladas de las enseñanzas de  Ibn Arabi, porque sea cual sea el punto de partida, sea cual sea el punto de vista que se sostenga como verdadero, es como adentrarse en un océano. Como en el caso de Bach, incluso la cantidad de su producción literaria asombra, con aproximadamente 300 libros, tratados y colecciones de poesía, de las cuales quizás se conserven todavía 200  (una de ellas, al-Futûhât al-makkiyya o Las iluminaciones de La Meca), se estima que llegaría a las 17.000 páginas en su nueva edición). Sin embargo, en realidad el problema no es el volumen total de trabajo, que requeriría toda una vida o más de estudio, sino la extraordinaria calidad del material, que exige mucho al lector.

La primera página de al-Futûhât al-makkiya, .Manuscrito de Konya, escrito a mano por Ibn  Arabí.

A pesar de todo, se nos da una clave para comprender: la visión triple de los tres grandes profetas de la tradición abrahámica, que para Ibn Arabi transmiten el mismo mensaje, esto es, la misma religión esencial del amor. El autor considera a todos los profetas y santos como maestros de esta religión fundamental.


No hay más conocimiento que el tomado de Dios, ya que solo Él es el Omnisciente…. los profetas, a pesar de su gran número y de los largos períodos de tiempo que los separan, no tenían ningún desacuerdo en el conocimiento de Dios, ya que lo tomaron de Dios.



Al-futûhât al-Makkiyya (Las iluminaciones de La Meca) II. 290.

Trad. al inglés por W. Chittick, “The Sufi Path of Knowledge”.




Continúa aquí

Artículo:  escrito por   Stephen Hirtenstein
Foto:  de internet (abeja Daysipoda Toraki, macho)





Wednesday, May 24, 2017

Hacerse a la mar -7 Los barcos vikingos de Leif Eriksson... (con bonus romántico) (y2)

Primera parte aquí 


Erik Gustaf Grejer (1783-1847) por K.V. Nordgren
Historiador, filósofo, compositor, escritor y poeta sueco
Fue Profesor de historia en la Universidad de Uppsala desde 1817.
 Desde  1824 miembro de la Academia Sueca. 
Fue rector de la Universidad de Uppsala  en los años 1822, 1830, 1836 y 1843-1844. 
 También fue miembro de la Sociedad Gótica,  donde editó  su revista Iduna
 Padre del romanticismo sueco, padre de la historia como ciencia. 
Padre del nacionalismo sueco y contra la esclavitud.
Espiritual, mujeriego, amante esposo;  de tres hijos padre responsable.






Escribió el poema: El Vikingo  de 17 estrofas de las cuales les traduzco las 4 primeras:

A la edad de quince años, mi cabaña se volvió apretada
 vivía en ella con la  madre mía
Cuidando las cabras se me hizo largo el día;
cambié mis pensamientos y sentidos,
soñé y pensé en no se qué,
ya no podía como antaño alegrarme
en el bosque.


Con la mente fría a la montaña fui corriendo,
Y desde allí  el ancho mar pude observar.
 Tan  deliciosa la  canción de las olas parecía,
 al hundirse en un mar agitado.
Vienen de lejanas, muy lejanas tierras,
 sin ataduras, total libres  se sienten
 en el mar.

Una mañana desde  la playa un barco  oteé, 

como una flecha arrojada a  la bahía. 
Con mi pecho henchido, mi mente ardiente,
supe entonces lo que hallado había.
Me escapé de las cabras  y mi madre,
y el capitán vikingo  me llevó en su nave,
en el mar.

Y con  la fuerza de los vientos en las velas,

 volamos sobre las crestas de las olas; 
 en profundos azules hundióse  el casco.
Y yo feliz y seguro me sentía,
blandí la espada oxidada de mi padre  
Juréme conquistar reino y tierras,
en el mar



Runstén (estela de piedra esculpida),
Funbo, Uppsala, Siglo XI

Vid femton års ålder blef stugan mig trång,
Där jag bodde med moder min.
Att vakta på gettren blef dagen mig lång;
Jag bytte om håg och sinn'.
Jag drömde, jag tänkte jag vet icke hvad,
Jag kunde som förr ej mer vara glad
        Uti skogen.

Med häftigt sinne på fjället jag språng,
Och såg i det vida haf.
Mig tycktes så ljuflig böljornas sång,
Där de gå i det skummande haf.
De komma från fjerran, fjerran land,
Dem hålla ej bojor, de känna ej band
        Uti hafvet.

En morgon från stranden ett skepp jag såg;
Som en pil i viken det sköt.
Då svälde mig bröstet, då brände min håg,
Då visste jag hvad mig tröt.
Jag lopp ifrån gettren och moder min,
Och vikingen tog mig i skeppet in
        Uppå hafvet.

Och vinden med makt in i seglen lopp;
Vi flögo på böljornas rygg.
I blånande djup sönk fjellets topp,
Och jag var så glad och så trygg.
Jag faders rostiga svärd tog i hand
Och svor att eröfra mig rike och land
        Uppå hafvet. 
 
 
Poema en sueco completo aquí 
 
 
 
 Rutas de navegación vikinga (alr. 800-1100)


Monday, March 6, 2017

Dos olivos, una palmera, el mar de Galilea y mucho viento con Jaime Gil de Biedma: Amistad a lo largo




Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
                                       Mirad:
somos nosotros.
Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.
Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.
Ay el tiempo! Ya todo se comprende.



Gracias a todos los amigos que enriquecen mi vida