Monday, January 18, 2021

Colibrí verde esperanza sobre fondo verde selva, estrenando el nuevo año

 
Ejercicio de agudeza visual: encuentra al colibrí
 
 Queridos amigos, después de unas semanas de alejamiento de las redes sociales, retomo el blog. En breve,  los iré visitando a todos y a cada uno de ustedes. Ténganme un poco de paciencia.
 
 

En esta foto lo tienes más cerca, ¿ahora sí lo ves?

Dicen que el colibrí actúa como mensajero de los dioses y que es símbolo de delicadeza, constancia, voluntad, comunicación y agilidad. 

Y este pajarillo que aparece en estad dos fotos, me alegra cada mañana al despertar. Se ha vuelto mi amigo y confidente.


 

                                                                            Colibrí Thalassinus, verdemar.  Mi amigo es como este.

 


Es mi deseo continuar  editando en este espacio y continuar leyendo las publicaciones  de los amigos de siempre. Sé que este 2021 nos deparará muchos desafíos y nos deberemos acomodar a las  circunstancias de pandemia y pospandemia como lo hemos hecho este pasado año. Viajar  se ha convertido en toda una odisea y sólo cuando no hay otra opción y es absolutamente necesario, pero tengo fe en que el 2022 regresaremos ya a la normalidad y podré visitarlos en persona como antes.  Quiero desearles mucha esperanza, paciencia, voluntad  y fuerza para adaptarnos a lo que nos toca o toque vivir, aprovechando este tiempo como laboratorio de creatividad e innovación. 

Vendrán tiempos mejores, vendrán nuevas primaveras. No hay invierno que dure eternamente y se que a la postre, saldremos más fuertes, renovados.




Con mis mejores deseos, los abrazo muy fuerte desde la distancia física, pero siempre  espiritualmente cerca.


 

Wednesday, December 23, 2020

Este Jueves, un poema de 2014 reeditado: Cielo, lluvia y simiente


 

Cielo prístino que de amor colmado
bendices con tu lluvia cristalina
la tierra yerma que inhóspita se agita.
¡Penetra por sus poros! ¡Anega sus entrañas!.
Bulle, fluye y danza acompasando el justo ritmo
en que suelen estallar luceros,
desvirgando las rocas; engalanando prendas,
al tiempo que largan su lava candente los volcanes.

La noche se ha de convertir en pleno día,
anticipo certero de un fresco mañana
que bien pudiera florecer en toda
su potencia, hoy, adormecida.



 Myriam Goldenberg ©
 
 
 
 

Esta es mi contribución a la convocatoria  que Vivian nos hace desde su blog Apuntario   en el que nos pide "Algo sencillo, breve, simple, con entusiasmo juevero" y entonces pensé que este poema escrito en 2014 y publicado  en De amores y relaciones el 14 de abril de ese año, podía servir como un canto a la esperanza de que el año 2021 nos sea muy benigno, o al menos, mucho mejor que este.  Abrazos a todos, con mis mejores deseos.




 

Sunday, December 20, 2020

A todos los amigos y paseantes: ¡Muy Felices Fiestas!


 Tarjeta  realizada por nuestra querida amiga Mónica Frau del blog Neogéminis 
 
 
 

Idem  Supra  (Gracias, Mónica)

 

 

  Abrazos a Todos, deseando que estas fiestas nos traigan mucha Luz, Alegría y Paz.

Mil gracias por  vuestra amistad y constancia en este espacio y en mi vida. 




Monday, December 14, 2020

Arwa al-Sulayhi (1048-1138), "La Dama noble", inteligente y bella, reina reinante de Yemen cuyo nombre era proclamado en las mesquitas, signo de la autoridad y el poder que detentaba

 

                                                                            Ruinas del Palacio de Arwa en Jibla, Yemen


Arwa al Sulayhi fue una reina reinante de Yemen co-gobernate  con su marido desde 1067 y luego  con su suegra  hasta la  muerte de esta en 1087, a partir de lo cual  Arwa fue única gobernante hasta su muerte en 1138, o sea por que lo fue por 51 largos años, siendo además, la última de los gobernantes de la dinastía Sulayhid.

Las  fuentes históricas la nombran "Sayyidah bint Ahmed".  Como mujer soberana, Arwa tenía  una posición casi única en la historia: aunque hubo  más mujeres que fueron  reinas reinantes en el mundo musulmán internacional, Arwa y su suegra  -Asma bint Shihab- fueron las únicas mujeres monarcas en el mundo musulmán que recibieron  la jutbah, el máximo reconocimiento de estatus monárquico musulmán, por el que su nombre se proclamaba en las mesquitas, lo que significaba que contaban con autoridad y poder para gobernar.

Arwa nació en 1048 EC en Haraz, que era el corazón del ismailismo en Yemen. Ella era la sobrina del entonces gobernante Ali al-Sulayhi. Huérfana a una edad temprana, se crió en el palacio de Sana'a bajo la tutela de su tía, la formidable Asma bint Shihab, que luego fue también su suegra, y que era entonces co-gobernante  con su marido Ali al Sulayhi. 

Los cronistas de su época dicen que Arwa era valiente, devota y tenía  un carácter independiente. También se la consideraba muy inteligente y culta, con una gran memoria para poemas, historias y eventos históricos. Ella estaba muy bien informada en las ciencias del Corán y el Hadiz, esto es la recopilación  de los dichos del Profeta Mahoma (y en el caso del Islam Chiita, también de los imammes). Los cronistas también la mencionan como extremadamente hermosa. 

En 1066, a la edad de 17 años, Arwa se casó con su primo Ahmad al-Mukarram. Arwa colobaró  en la politica tanto con  su suegra y  como con  su marido después de la muerte de su tio Ali al-Sulayhi. También fue madre de cuatro hijos: Muhammad, Ali, Fatimah y Umm Hamdan.

Tras la muerte de su tio Ali al-Sulayhi en 1067, el marido y primo de  Arwa, Ahmad, se convirtió en el gobernante de jure de Yemen, pero no pudo gobernar  porque enfermó y quedó  paralizado y postrado en cama  tras lo cual,   transfirió todo su poder a Arwa, y fue entonces que  su nombre comenzó a  mencionarse  en la Jutbah.

En contraste con su suegra, la reina Asma, Arwa no apareció sin velo cuando asistió a los consejos como lo había hecho Asma. Según los informes, la razón de esto fue porque ella era mucho más joven que su suegra, habría sido más arriesgado en su caso seguir ese ejemplo. Sin embargo, aunque llevaba velo, asistía a los consejos de estado en persona y, por lo tanto, se mezclaba con hombres y se negaba a realizar las reuniones ocultas por una pantalla. 

Una de sus primeras acciones fue trasladar la capital de Sana'a a Jibla, con el fin de estar en una mejor posición para destruir al gobernante Najahid Sa'id ibn Najar de Zabīd, y así vengar la muerte de su suegro. Esto lo logró atrayéndolo a una trampa en 1088. Construyó un nuevo palacio en Jibla y transformó el antiguo palacio en una gran mezquita donde finalmente fue enterrada.

Después de la muerte de su marido Ahmad al-Mukarram, el Califa e imam fatimí (en el Cairo) animó a Arwa a que se casara en segundas nupcias  con el primo de su difunto esposo, Saba ibn Ahmad. Esto lo hizo a regañadientes en 1091 para poder permanecer en el poder, pero probablemente no permitió que el matrimonio se consumara. Continuó co-gobernando Yemen hasta que Saba murió en 1101 y de ahí hasta su propia muerte en 1131 volvió a ejercerlo sola. 

 
Patio de la  mesquita de Arwa al Sulayhi en Jibla, Yemen
 Una de las  tantas mesquitas fundadas por Arwa
 

El  8vo Califa  Fatimí Imām Al-Mustansir Billah otorgó  A la reina Arwa  en 1084 el rango más alto en la dawah yemení -invitación proselitista a abrazar la fe del Islam-   que es el  de itman al Hujjat, mensajera del IslamEn toda la historia del Islam, esta es  la primera vez que a una mujer se le otorga  tal estatus.

En consecuencia, durante  el  gobierno de Arwa, los dais chiítas fueron enviados al oeste de la India. Debido a su patrocinio de las misiones, se estableció una comunidad Ismaili en Gujarat en la segunda mitad del siglo XI, que todavía sobrevive allí hoy.

 
 
 
Minarete de la mesquita de Arwa al Sulayhi en Jibla, Yemen
 
 
A la muerte del Califa fatimí Imam al-Mustanṣir bi-llāh en 1094 el Califato se dividió entre dos de sus  sus hijos. Una parte del califato era leal al hijo mayor de este,  Nizār al-Muṣtafā li-Dīn Allāh, quien más tarde administró desde Alamūt, en Irán. La otra parte del califato era leal al hijo menor,  Aḥmad al-Mustaʿlī bi-llāh, quien administró desde El Cairo.
 
En el cisma de 1094, Arwa apoyó a Al-Musta'li (Cairo) para que fuera el legítimo sucesor del imam Al-Mustansir Billah. 
 
 
 
 
 Notas:
 
 
Moneda de oro del califa al-Mustansir, Egipto, 1055 CE.
 
1- El califato fatimí (también llamado califato de Egipto) ​ fue el cuarto califato islámico, el único chií de toda la historia ismailita, concretamente—. Dominó el norte de África desde año 909 al 1171. Inicialmente establecida en Túnez, la dinastía controló la costa mediterránea de África y convirtió Egipto en el centro de su califato en la segunda mitad del Siglo X. En su apogeo, el califato incluía, además de Egipto, parte del Magreb, Sudán, Sicilia, el Levante mediterráneo y la región de Hiyaz
 
 
 
Vista aérea de la Fortaleza de Alamut

2- Los escindidos fatimíes  que tomaron la fortaleza de Alamut, en Irán, bajo la guía del Viejo de la Montaña,  Hassan Ibn Sabba, se llamaron a si mismos  nizaríes. Sus enemigos los llamarán despectivamente hashashin, literalmente Seguidores del Hachís, palabra que ha pasado al castellano como asesino, y ello porque desde Alamut y otras fortificaciones los nizaríes se destacaron por la práctica del homicidio político, hasta el punto de que a pesar de su escaso número aterrorizaron durante siglos a los gobernantes de Irán y Siria.

Alamut fue un nodo de la compacta red de fortalezas nizaríes, que por su inexpugnabilidad conformaron un auténtico estado descentralizado e independiente dentro de un territorio fundamentalmente sunní.

En  1256 sin embargo, las tropas mongolas marchan sobre Irán dirigidas por Hulagu Jan.  Alamut se rindió sin presentar combate y fue arrasada hasta los cimientos por el ejército invasor para impedir su uso por otros posibles oponentes.



Saturday, December 12, 2020

¡Januká saméaj, Feliz Janucá!

 


Janucá (hebreo: חֲנֻכָּה y sin puntuación diacrítica חנוכה), llamada también la Fiesta de las Luces o Luminarias, es una festividad judía. Celebrada durante ocho días, conmemora la derrota de los helenos y la recuperación de la independencia judía a manos de los Macabeos sobre los griegos, y la posterior purificación del Templo de Jerusalén de los iconos paganos, en el siglo II a.E C.

La tradición judía habla de un milagro, en el que pudo encenderse el candelabro del Templo durante ocho días consecutivos con una exigua cantidad de aceite, que alcanzaba sólo para uno. Esto dio origen a la principal costumbre de la festividad, que es la de encender, en forma progresiva, un candelabro de nueve brazos llamado januquiá (uno por cada uno de los días más un brazo «piloto»). La festividad acontece el 25 de Kislev del calendario judío, fecha que acaece entre fines de noviembre y comienzos de diciembre del calendario gregoriano. Este año comenzamos a encender la primera vela a la caída del sol del jueves 10 de Diciembre y lo hacemos hasta la noche del jueves 17.
 
 
 

 

Origen histórico

Los Macabeos se rebelaron con éxito contra Antíoco IV Epífanes. Según el Talmud, el templo fue purificado y las mechas de la menorá milagrosamente ardieron durante ocho días, a pesar de que sólo había aceite suficiente para la iluminación de sólo un día.La festividad de la Janucá es desde la época de la hegemonía helénica en Israel, comenzada con la conquista de Alejandro Magno el año 332 a.E.C.; según puede leerse en los libros de I y II Macabeos, aunque no se hace mención a ella en el Tanaj hebreo. Cuando se corona como rey de Siria a Antíoco IV Epífanes (175 y 164 a.E.C.), éste decide helenizar al pueblo de Israel, prohibiéndole así a los judíos seguir sus tradiciones y costumbres. Un grupo de judíos conocido como los Macabeos (dado que su líder era Yehudá Macabi), provenientes de la zona de Modi'ín, comenzaron a rebelarse contra los soldados griegos, negándose a realizar actos que iban en contra de su propia religión. Tuvieron una lucha difícil, y eran minoría contra el ejército griego; sin embargo su estrategia, decisión y fe los condujeron al milagro de Janucá: ganar pocos contra muchos.

Según el Talmud (Gemara, Shabbat 21), al terminar la guerra, los Macabeos regresan a Jerusalén y encuentran el Santo Templo profanado, con la menoráh (un candelabro de siete brazos) apagada, y aceite ritualmente puro suficiente para encenderla un solo día. Tardaron ocho días en conseguir más aceite; y sin embargo, el poco que tenían mantuvo encendida la menorá durante todo ese tiempo.

En los libros I Macabeos y II Macabeos se puede leer sobre la institución de la Janucá. El primero narra: «Durante ocho días celebraron la dedicación del altar... Entonces Judas y sus hermanos y toda la asamblea de Israel, decidieron que la consagración del nuevo altar se debía celebrar cada año con gozo y alegría durante ocho días, a partir del día veinticinco del mes de kislev» (I Macabeos 4:56-59). De acuerdo con II Macabeos (10:6-8), «lo celebraron con alegría durante ocho días, a la manera de la fiesta de los Tabernáculos... toda la asamblea aprobó y publicó un decreto en el que se ordenaba que todo el pueblo judío celebrara cada año estos días de fiesta».
  
 

Y aquí he hablado antes de  los macabeos, cuando leímos y analizamos los libros de la Trilogía de Oscar Esquivias. 


 
 
Imágenes de la red 




Wednesday, December 9, 2020

Este jueves, un relato: "Historias olvidadas, abandonadas o reencontradas", El último viaje del Jaguar

 

Convocatoria de Mónica desde su blog "Neogéminis" (Más relatos en su casa)

Participo con una historia  iniciada hace años y abandonada, que tenía olvidada 

y recupero gracias a la propuesta de Mónica para este jueves.

 

 Capítulo 1

Iba corriendo cargando el portafolios hasta alcanzar el tren que estaba a punto de partir. Jadeando todavía, se sentó en un vagón para no fumadores. Miró a su alrededor. Nadie lo había seguido, por suerte, y respiró aliviado.  Se quitó la gabardina, la dobló cuidadosamente y la acomodó en el estante. Abrió el portafolios y sacó unos documentos que se puso a leer con un marcado nerviosismo. Sin poder concentrarse, su mente se dejó llevar por los pensamientos al compás de los sonidos cadenciosos del tren que le producían un efecto soporífero.

Esta sería su última misión, ya  estaba a las puertas de su jubilación. Veintisiete años habían transcurrido de ardua labor, de  permanentes viajes,  de nunca dormir en la misma cama más de dos noches seguidas. Su matrimonio...¿que quedaban de él más que cenizas? Hacia nueve años que su ex-mujer se había quedado con sus niñas, las cuales en realidad, veía muy poco. Gracias a la computadora portátil y al correo electrónico, sin embargo, mantenía un contacto asiduo con ellas, especialmente con la menor, que era su preferida.

Hacía frío, la nieve había cubierto los campos y el tren pronto llegaría a la frontera con Suiza.  Las montañas comenzaban a delinearse a lo lejos. Añoraba  los momentos de paz que había vivido en sus últimas vacaciones. ¿Cuándo habían sido? Si, hace dos años en Creta. Ahí la había conocido. Ahí se había enamorado  intensamente...

Edward se acercó sigilosamente hasta la mujer que estaba recostada en la  tumbona al borde de la piscina. La mujer, de cabellera espesa de un castaño con reflejos rojizos que tintineaban a la luz del sol y que apenas rozaba sus hombros, levantó la vista al sentir una presencia cerca de aquel que le ensombrecía el libro que estaba leyendo.

-Hola, buenas tardes,  que agradable temperatura ¿no? -dijo el intruso en Inglés con un marcado acento británico, al tiempo que se reclinaba en la  reposadera  de al lado.

La mujer le respondió en el mismo idioma, con una cálida sonrisa _ Oh sí, adoro los días como hoy, adoro este país... vengo a Grecia cada vez que puedo... y en especial a las islas...

-Sí, es un fantástico lugar para vacacionar. Desafortunadamente, sólo podré disfrutar de este paraíso una semana. Luego debo  continuar para Tokio, Bankok, Moscow y Amsterdam, antes de regresar a Londres, en viaje de negocios.

-Oh veo que Ud. tiene una agitada agenda. ¿A qué se dedica?

-Soy  hombre de Negocios. Director General de Ventas para Asia de Computers Piers Net Inc. Lo siento, no me he presentado... Mi nombre es Edward Evans, encantada de conocerla.

-Cynthia Rozenkrantz, encantada, -dijo  al tiempo que se incorporaba, Sr. Evans, ha sido un gusto, ahora si me disculpa... Y comenzó a caminar hacia  el hotel.

- Hasta pronto... - respondió él apresuradamente observando como, muy a su pesar, la esbelta silueta de Cynthia se iba alejando.

El sonido del tren acompasaba rítmicamente con el movimiento. El paisaje se le hacia cada vez más familiar. Trató de concentrarse en lo que estaba tratando de leer... pero no podía... su mente le estaba  haciendo una mala jugada y volvía a pensar en ella, en Cynthia....

Aquella noche, la volvió a encontrar. Sus ojos no podían dejar de admirarla. Cynthia sentada en la butaca e inclinada ligeramente hacia el Bar, traía puesto un sencillo vestido largo negro que caía graciosamente hasta sus tobillos dejando ver sus sandalias negras de charol. Tenia un chal rojizo y dorado en los hombros. En el lado derecho, una magnolia  recogía su cabello. Edward, sin perder tiempo se acercó a ella.  Cynthia  le sonrió al verlo acercarse.

De ahí en mas, fue solo pasión, deseo, cálida atracción. Paseos en la playa, besos, sexo ardiente, conversaciones a la luz de las velas en la terraza por las noches... Una semana. Tan sólo una semana..... pero la mas plena de su vida...  Y luego, la despedida.....

En ese momento, el micrófono lo despertó de su ensueño. Con una voz afable, el guarda indicó "Gare de Cornavin, Geneve". Guardando  de prisa  los documentos, tomó sus pertenencias y se alistó para bajar del tren. Ya en el Hotel Du Rhône,  estaba a punto de tomar una ducha cuando el teléfono sonó.

-Mr Evans, por favor...
-  al habla
- Buenas noches, Mr. Evans- Dijo la voz del otro lado con un tono de angustia y apurado nerviosismo.
- Buenas noches, ¿en que lo puedo ayudar?
 Mi nombre es John Axelsson. Debo verlo inmediatamente- Y luego en tono vacilante agregó- Ud. no me conoce. Tengo una información muy importante que le quiero hacer llegar... es extremadamente urgente....
-¿Información sobre que?
- No  por teléfono. Lo encuentro en el bar Chez Maxim, dentro de veinte minutos.
- Dentro de media hora.
- Bien, Sr. Evans, ahí estaré, en el bar con una pipa y sombrero a cuadritos blanco y negro. No llegue tarde, lo esperaré sólo 5 minutos.
- Ahí estaré.
- Operación Maxwell ¿le dice algo? Y colgó.

Edward quedó estupefacto. Sintió que un sudor frío le corría por la espalda. Inmediatamente fue a la ducha, se enjabonó rapidísimo y luego dejó que el agua hirviendo fuera cayendo sobre su cuerpo y lo relajara un poco... Se hacía tarde, con rapidez tomo la toalla y se secó. Luego sacó ropa limpia de la maleta aún no desempacada y se vistió. Miró el reloj. Se le hacía tarde. Salió apresuradamente en dirección al lugar de encuentro. Acercándose al bar, comenzó a observar a las personas, buscando a ese misterioso sujeto. Vio un hombre de unos 55 años con traje gris, sombrero y  pipa. Ese era su hombre.

-¿Sr. Axelsson? El hombre movió afirmativamente su cabeza al tiempo en que le acercaba la mano. ¡Encantado!.
_ Igualmente.
_ Bien, Sr. Axelsson, vayamos al grano: dígame de que se trata todo ésto.
_ Sr. Evans. Tengo información confidencial sobre esa operación. Aquí en este sobre la encontrará.
_ Pero... ¿Por qué yo? ¿qué espera de mí?
_ Porque un amigo común, Peter Sullivan,  hace ya mucho tiempo,  me dijo que podía confiar en Ud.
Las manos de Edward comenzaron a sudar... Si era lo que creía que era...
_ Sr. Evans. Puede dejarlo o tomarlo, usted decide. Pero está involucrado. Lea los documentos y cuando lo haya hecho, contácteme en este número. Axelsson anotó el número en un papel de servilleta_ No deje pasar mucho tiempo. Ahí sólo me podrá localizar hasta pasado mañana a las 3 PM.
_Y diciendo ésto miró a su alrededor nerviosamente,  mientras se  alejaba  hacia la puerta.

Edward pidió un scotch en las rocas. Todavía no podía comprender que estaba sucediendo. Al terminarlo, regresó a su Hotel. Entró en la habitación y cerró con llave. Se acercó a la mesa y encendió la lámpara. Abrió el sobre. Los papeles comenzaron a caer desordenadamente sobre el escritorio. Y ahí estaban... Fotos, mapas, memorandums, etc. Era toda información altamente clasificada. Se puso a leer.

Cuando miró el reloj eran las cuatro de la mañana. No podía mantenerse por mas tiempo despierto, así que se acostó. Al día siguiente continuaría.

Estaba corriendo por un callejón. Dos hombres lo seguían,  trató de esquivarlos. Entró en la galería La Fayette, corrió por las escaleras que conducían al primer piso y se mezcló entre las personas que paseaban o compraban. Se metió en un vestidor. Los vio pasar. Contuvo la respiración.  De prisa salió  y subió  dos pisos mas por la escalera mecánica. Tomó el ascensor y bajo al primer subsuelo del garaje. Subió las escaleras y salió  caminando hacia la plaza. Jadeando, se sentó en un banco a recuperar el aliento.  Cuando se recuperó compró un helado en un puesto cercano al lago y al tiempo que pagaba le entregó un sobre al hombre que lo atendió. Mientras comía el helado, se fue caminando... Estaba llegando a la calle, cuando vio que los dos hombres nuevamente  iban  hacia él. Empezó a correr de nuevo... Los hombres se acercaban cada vez mas.... estaban a punto de atraparlo...

Sonó el despertador. Abrió los ojos. Se sentía agitado, transpirando... Miró sus manos, estaban temblando. Tomó un vaso de agua. Otra vez había tenido la misma recurrente pesadilla.  ¿Cuándo terminaría? Se miró al espejo. Tenía enormes ojeras... y se sentía extenuado.

Fue al baño y comenzó a afeitarse. Luego otra ducha caliente. Todas las duchas  del mundo no podían reponer su cansancio. Este debía ser su último viaje. Después se retiraría y ahora ésto. ¡¡No podía ser!!  Era demasiado y ya se sentía muy desgastado, mejor dicho "Burn out" (1). Pidió el desayuno en la habitación y continuó leyendo.  Una a una comenzaban a caer las piezas del rompecabezas. Y cada pieza era mas peligrosa que la anterior. 
 
 
 
  (1) Quemado por el estrés. Clínicamente agotado.



Thursday, December 3, 2020

Este jueves, un relato: "Reunión", Y el asesino(a) fue...

 

 

 

 

A la reunión concurrieron todos, cuando se hubieron sentado, el detective Bertil Paterson comenzó, ante las miradas inquisitivas,  a hablar: 

- Buenas tardes a todos y a cada uno. Gracias por venir. Los he citado aquí hoy para que me ayuden a reconstruir los  asesinatos del  empresario hotelero Jack Robinson y de su mujer que, como es de público conocimiento,  sucedieron hace dos meses atrás cerca de la casa en dónde vivían. Al final, llegaremos al asesino que es, sin duda alguna, uno de los aquí presentes. Todos uds. tenían motivos para querer matarlo por lo menos a él y ninguno  de uds cuenta con una coartada sólida.

Los congregados, tres mujeres y tres hombres, se movieron inquietos en sus sillas y alguno que otro tosió nerviosamente. Paterson pensó para sí  que la reunión no se disolvería sin que él llegara a concretar su objetivo. El día sería largo y denso, pero al final, estaba convencido, sus esfuerzos darían fruto. Se paró para ir hasta el dispensador de agua  colocado en un rincón de la sala para tomar un vaso. 

Victoria Sáez  miró fijamente a Peter Shaw y con una voz que denotaba su desdén,  exclamó: - ¡No te saldrás con la tuya! Sé muy bien que amenazaste de muerte a J. R., escuché la conversación  que estaban uds. teniendo ese viernes en el Café Montgomery. Te vi mostrarle unas fotos. ¿Lo estabas chantajeando?  

- Cállate si no sabes nada ¡Nada! ¡Nada! ¿Me oyes?

Juan Carlos Martínez  a su vez, dirigiéndose a  Carlos  Guerrero, sentado a su lado preguntó casi susurrando: - ¿Por qué me estabas siguiendo a la salida del banco el jueves anterior  a los asesinatos? ¿Estás implicado de alguna forma en el crimen?

Bertil Patersson se acercaba ligero   hacia ellos y todos callaron de pronto. Flavia Monroe y Erika Johnson  sentadas cada una a un extremo de la mesa, cruzaron miradas. La atmósfera era tensa, muy tensa.


 Convocatoria de Dorotea desde su blog Lazos y raíces. (Más reuniones en su casa)