Monday, March 20, 2023
Hacerse a la mar (10) La reina pirata china Zheng Shi Sao (1775-1844)
Monday, December 12, 2022
Danza sogdiana y la Ruta de la Seda (10)
Friday, March 25, 2022
Ruta de la seda (9) un excelente reportaje de la DW en dos partes de 42 minutos cada una sobre la ruta actual
Friday, July 2, 2021
Este jueves, un relato: "Sombreros y bonetes", La exploración por Asia Central y los Hunza o Burusho a principos del Siglo XX
Convocatoria de Mónica desde su blog Neogéminis
con el tema: "Sombreros y bonetes"
La imagen es suya.
(relatos de los otros participantes, en su casa)
Mi nombre es John Clark, nací en EEUU en 1909, tengo 48 años y viviré a lo sumo 10 más, lo intuyo. Mi cuerpo está cansado de tanto viaje, exploración y aventura pero -he de reconocer- que mi alma se halla satisfecha porque he logrado hasta ahora todos mis objetivos laborales y me siento pleno. En lo personal, nunca sentí la pasión por una mujer que me robara el corazón o deseé engendrar un hijo. Eso de formar una familia no era ni es, definitivamente, lo mío y tampoco me lo planteé, para ser honesto.
Mi verdadera pasión es mi trabajo -soy geólogo especialista en desierto y huesos fósiles- y por él abandoné las comodidades de la vida citadina y la investigación universitaria para ir a vivir como lo hicieron nuestros ancestros en los puntos más ignotos y recónditos del planeta. Mi intención era la de mostrar a los miembros de la comunidad asiática como podían optimizar el uso de sus recursos para obtener una mejor calidad de vida. Por ejemplo, montar talleres artesanales, distribuir y sembrar semillas, montar dispensarios médicos, realizar monitoreos geológicos, en fin, poner todo mi conocimiento al servicio de estas comunidades.
Esta idea mía surgió en 1944 cuando fungí como ingeniero de reconocimiento en el destacamento del General Stillwell. Mi labor consistía en reconocer casi 14.500 km de senderos y rutas en las provincias chinas de Xingjiang Uyghur (en azul) y Ganzu (en amarillo) lindantes con Mongolia.
Por ese entonces la China comunista conducía la lamentable política de "sinologización" de la región, destruyendo las pasturas de las tribus nómadas de otras etnias como la de los turcomanos Kazaks para obligarlos a emigrar o quedarse y morir de hambre y luego ser reemplazados por la etnia Han predominante en China.
.

Kazaks (1)
Por su lado, los rusos hacían de las suyas y no se quedaban en saga, usaron la revolución local Turki de 1936, por ejemplo, como excusa para ayudar a China matando 50.000 griegos ortodoxos y 30.000 lideres musulmanes. Pero cuando yo llegué allí, ya para quedarme 20 meses, ellos (los rusos) hacía un mes que se habían retirado, dejando las infraestructuras intactas, cosa que sirvió a mi investigación.
Para la primavera de 1948 la Fundación para la que trabajaba en EEUU había recolectado suficiente dinero para un año de viaje de exploración previa, si iba yo sólo. Claro que llegando a allá debía contratar a un guía e intérprete local. Así que opté por llegar a Pakistán y de allí cruzar la Cordillera de Karakorum (que pertenece al Sistema de los Himalayas) por el paso Mintaka y entrar en China y luego llegar al fértil oasis de Kashgar en la Provincia de Xingjiang Uyghur, todo a caballo.
Encontréme tribus de gente con, básicamente, buenos intelectos y cuerpos fuertes pero que carecían de recursos naturales. Y esto me era útil desde el punto de vista de que cuanto más pobre la región, mayor sería el impacto medioambiental y humano de mi trabajo. Por lo que inspeccioné poblaciones por Pakistán, China y Afganistán. Y como no pudimos conseguir ni mi guía e intérprete ni yo, permisos en China, pero por suerte sí en Pakistán; después de pasar ocho meses inspeccionando las montañas del Norte y visitar a los Yaguistanis, Baltis, Kashimiros, Dardos, Quor, Berichos y Beltos; de todos ellos elegí a los Burusho o Hunza, que viven en el Valle Hunza, y pasé conociéndolos dos meses durante los que me parecieron de lejos, las personas más hermosas, sorprendentes, inteligentes, limpias y ansiosas de trabajar conmigo para mejorar sus condiciones de vida.

[El valle de Hunza es un valle formado por el río Hunza, cercano a Gilgit situado las montañas del Norte en la Provincia de Gilgit-Baltistán de Pakistán, cuya capital es Karimabad. Fue el centro del antiguo principado de Hunza, abolido en 1974. En la actualidad, a carretera del Karakórum que une Pakistán con China pasa por este valle].
El territorio Hunza no es más grande que New Jersey, EEUU, aprox. de unos 22.500 km2, -y si no
fuera porque carece prácticamente de rutas y sólo
puede recorrerse a lomo de caballo, tal como yo lo hice, de Norte a Sur y de Este a Oeste,
por estrechos y escabrosos senderos- por su envidiable ubicación hubiera sido un punto de gran
valor geoestratégico en esta época que me ha tocado vivir.
Gilgit, al Norte y cuenca hidrográfica
Sobre este extraordinario pueblo y mi trabajo con él, desde abril de 1950 en adelante y por casi dos años, resta mucho por decir, algo que dejo para una próxima oportunidad.
NOTAS y FUENTES:
(1) Actualmente existen en Kazakistán alrededor de 12.800.000 Kazakos; en China, 1.500.000; en Mongolia 110.000, etc. etc.
(2) The Great Game, el Gran Juego, GB y Rusia. Fue un enfrentamiento político y diplomático que existió durante la mayor parte del siglo XIX y principios del XX entre el Imperio Británico y el Imperio Ruso, sobre Afganistán y territorios vecinos en Asia Central y del Sur. También tuvo consecuencias directas en Persia (Irán) y la India británica. Gran Bretaña temía que Rusia invadiera la India para aumentar el vasto imperio que Rusia estaba construyendo. En 1557, Bujara y Jiva enviaron embajadores a Iván IV en busca de permiso para comerciar en Rusia. Rusia tenía interés en establecer una ruta comercial de Moscú a la India. Desde entonces hasta mediados del siglo XIX, los embajadores rusos en la región dedicaron gran parte de su tiempo a intentar liberar a los rusos que habían sido tomados como esclavos por los kanatos. Rusia se expandiría más tarde a través de Siberia hasta el Lejano Oriente, donde llegó al puerto del Pacífico que se conocería como Vladivostok en 1859. Más sobre el Gran Juego en este blog, aquí.
(3) Este relato es una presentación libre de un fragmento del libro "Hunza, The lost Kingdom of the Himalaya" escrito por John Clark (EEUU, 1909-1967) publicado en 1956.
Thursday, February 4, 2021
Este jueves, un relato: "Un encuentro inolvidable" con híbridos en Mesopotamia y dragones en China
Ninurta with his thunderbolts pursues Anzû stealing the Tablet of Destinies from Enlil's sanctuary (Austen Henry Layard Monuments of Nineveh, 2nd Series, 1853)
Todo empezó en la Antigua Mesopotamia el día en que el monstruo híbrido Ansu (con cabeza de león y cuerpo de águila) robó del Templo al dios Enlil -Señor de los Cielos y de la Tierra- Las tablillas de destinos donde se encontraba decretado el destino de todo lo existente, allá por el 3000 aec. Quien las poseyera sería el dios vencedor y gobernaría el Universo. Y se armó la gorda, siendo el vencedor por un tiempo, Marduk.
Por otro lado, Enlil encontró a Nilil, Señora de los vientos, bañándose desnuda en un rio, y al verla se enamoró de ella profundamente, la sedujo con sus encantos y la hizo su mujer y Nilil, feliz le respondió a su amor. Tuvieron cuatro hijos que trabajaron mucho creando ríos, montañas, árboles, etc, luego crearon a la humanidad. Todo esto se relata en unas tablillas firmadas por Atrahasis también conocido como Utnapishtim (resulta ser un poema "Épica de Guilgamesh" escrito en cuneiforme, en idioma acadio datadas en 1646-26 a.e.c., tablillas que hoy se encuentran alojadas en el museo británico y que tuve la dicha de contemplar en persona).
Bandera imperial de la ultima dinastía china, la dinastía Qing
Los dragones chinos están fuertemente asociados con el agua y el clima en la religión popular. Se cree que son los gobernantes de los cuerpos de agua en movimiento, como cascadas, ríos o mares. El Dios Dragón es el dispensador de lluvia, así como la representación zoomorfa del poder de generación masculino yang. En esta capacidad como gobernantes del agua y el clima, el dragón tiene una forma más antropomórfica, a menudo representado como un humanoide, vestido con un traje de rey, pero con una cabeza de dragón con un tocado de rey. Hay cuatro Reyes Dragón principales, que representan cada uno de los Cuatro Mares: el Mar del Este (correspondiente al Mar de China Oriental), el Mar del Sur (correspondiente al Mar de China Meridional), el Mar del Oeste (a veces visto como el Lago Qinghai y más allá). ) y el Mar del Norte (a veces visto como el lago Baikal). Debido a esta asociación, se les considera "responsables" de los fenómenos meteorológicos relacionados con el agua.
En tiempos premodernos, muchas aldeas chinas (especialmente aquellas cercanas a ríos y mares) tenían templos dedicados a su "rey dragón" local. En tiempos de sequía o inundaciones, era costumbre que la nobleza local y los funcionarios del gobierno dirigieran a la comunidad a ofrecer sacrificios y llevar a cabo otros ritos religiosos para apaciguar al dragón, ya sea para pedir lluvia o el cese de la misma. El Rey de Wuyue en el período de las Cinco Dinastías y los Diez Reinos a menudo se conocía como el "Rey Dragón" o el "Rey Dragón Marino" debido a sus extensos proyectos de hidroingeniería que "domesticaron" el mar.
La concepción de los dragones y su simbología en el ideario chino (y por extensión en Japón y Corea), como vemos, nada tiene que ver con el dragón horrible y terrorífico que mata San Jorge en el ideario occidental y es una de las bellezas con que me he encontrado al estudiar la antigua y fascinante civilización china.
Yang, Lihui; An, Deming; Turner, Jessica Anderson, Handbook of Chinese Mythology, Handbooks of World Mythology, Oxford, England: Oxford University Press, 2005
Sunday, October 25, 2020
Mujeres desafían el desempleo, se agrupan y quieren robarle clientes a China, art. por M. Solomita y D. Milder

- Romina Moreno tiene 20 años. Es secretaria de cooperativa Constructores Unidos.
- Aprendió a hacer construcciones eléctricas a los 18. Foto: E. Leal
Son tiempos de revancha para Sylvia González. Cuando trabajaba como costurera en los talleres textiles de Montevideo, hace ya mucho tiempo, fue testigo del auge y después de la caída de la industria nacional. Confeccionó prendas que se exportaban . " se trabaja y se trabajaba". Pero China sepultó decenas de fábricas. Las empresas que no cerraron comenzaron a importar desde Asia. La confección uruguaya murió.
Ahora González tiene 59 años. Vive y cose en Paso de los Toros, Como todos los martes, acaba de terminar una reunión en Zoom con otras 12 costureras dispersas entre Pueblo Centenario, Caraguatá y la ciudad de Tacuarembó. No se conocen, pero desde que comenzó la pandemia vírica trabajan juntas, cada una desde la casa con su máquina de coser. Son jefas de familia. Ninguna tiene estudios; toda la vida cambiaron cierres y acortaron pantalones para sobrevivir: algunas como un oficio, otras como una "changa". Hoy, juntas, tienen una "misión y visión".
Antes de la pandemia, González confeccionaba equipos deportivos y uniformes para colegios de Tacuarembó. Cuando el país paró, su trabajo también. Una profesora -que integra la ONG Cardijn, cuyo objetivo es facilitar la inserción laboral de las personas en comunidades urbanas y rurales- recordó que González cosía y la llamó con una propuesta: había que hacer 6.000 tapabocas para una empresa forestal. De la misma manera la ONG convocó al resto.
En estos meses hicieron 10.000 tapabocas para UPM, empresas forestales, centros CAIF y colegios de la zona. Después les pidieron sobretúnicas y ahora están confeccionando chalecos reflectores. La demanda no cesa y el grupo cose, se encuentra por ZOOM, imagina un futuro pospandemia. Incluso se contactaron con los alcaldes de localidades linderas y uno de ellos ya adelantó que la siguiente tanda de indumentaria para funcionarios municipales se la encargaría a ellas.
- Somos un grupos de mujeres del norte que quiere ganar su lugar en el mercado. Somos Costuras del Norte, ese es nuestro nombre. Tenemos que hacer valer eso para que las empresas que comprarían a China también lo hagan valer.
Más al norte aún, en la ciudad de Tacuarembó, Andrea Olivera reparte su tiempos entre el cuidado de sus hijas , la costura y las reuniones por zoom, Antes de la pandemia estudiaba corte y confección en la UTU, pero no pudo retomar las clases presenciales porque no tiene con quien dejar a las niñas, que no asisten regularmente a la escuela. Olivera va todos los martes y jueves al Centro de Competitividad Empresarial de Tacuarembó, donde le prestan una computadora con internet para encontrarse con sus socias. Su trabajo volvió; durante el día hace manos y pies, igual que antes del coronavirus. Pero el resto del tiempo cose. No quiere dejar Costuras del Norte.
Art por M. Solomita y D.Milder para diario El País UY. publicado el 25 de Octubre de 2020
Friday, August 21, 2020
Ruta de la seda (7) Arqueólogos descubren una nueva rama de la ruta por las montañas del Tibet, por Jane Qiu
(Imagen: © Scientific Reports, doi: 10.1038 / srep18955)
Descubierta en 2005 por monjes, la tumba de 1.800 años se encuentra a 4,3 kilómetros sobre el nivel del mar en el distrito de Ngari en el Tíbet. Cuando comenzaron las excavaciones en 2012, el equipo de investigación que examinó el sitio se sorprendió al encontrar una gran cantidad de productos chinos por excelencia en su interior. El recorrido se presta a la idea de que los comerciantes viajaban de China al Tíbet a lo largo de una rama de la Ruta de la Seda que se había perdido en la historia.
"Los hallazgos son asombrosos", dice Houyuan Lu, arqueobotánico del Instituto de Geología y Geofísica de la Academia China de Ciencias en Beijing. Entre otros artefactos, los arqueólogos desenterraron exquisitas piezas de seda con caracteres chinos tejidos wang hou (que significa "rey" y "príncipes"), una máscara hecha de oro puro y vasijas de cerámica y bronce.
También se quedaron desconcertados por lo que parecían brotes de té. La documentación más antigua del té en el Tíbet data del siglo VII d.C., pero estos brotes serían de 400 a 500 años más antiguos. Para confirmar la identificación, Lu y sus colegas analizaron los componentes químicos de las muestras y detectaron grandes cantidades de cafeína y teanina, un tipo de aminoácido abundante en el té. Además, las huellas químicas de los residuos de té eran similares a las del té encontradas en la tumba de un emperador chino de la dinastía Han, que data de hace 2.100 años, y ambas pueden rastrearse hasta variedades de té cultivadas en Yunnan, en el sur de China. "Esto sugiere fuertemente que el té [encontrado en la tumba tibetana] vino de China", dice Lu. Los hallazgos se publicaron recientemente en Scientific Reports.
Otros estudios también han documentado señales de comercio a lo largo de senderos de montaña en Asia desde alrededor del 3000 a. C., rutas que ahora se conocen como los Corredores de Montaña de Asia Interior. "Esto sugiere que las montañas no son barreras", dice Rowan Flad, arqueólogo de la Universidad de Harvard. "Pueden ser conductos eficaces para el intercambio de culturas, ideas y tecnologías".
Friday, July 31, 2020
Granja de producción de gusanos de seda en China Medieval
Como hoy, la seda siempre ha sido un producto costoso. En la Edad Media, su producción involucró a un gran número de trabajadores, especialmente agricultores, establecidos en todo el continente euroasiático. Plantaron moreras blancas (morus alba), el único árbol cuyas hojas pueden alimentar a los gusanos de seda. Una vez que los gusanos hubieran formado un capullo, se hervían y se extraía la seda. Los hilos preciosos eran enviados a mercados o centros de tejido en todas las regiones del mundo conocido en ese momento.
La evidencia más antigua de seda artificial fue descubierta en 2016 en tres tumbas en la provincia de Henan, en el centro de China, resultaron ser proteínas de seda degradadas que datan de hace 8.500 años. Durante siglos, China mantuvo en secreto los misterios de la producción de seda. Pero, al comienzo de la Edad Media, tenemos pruebas de que la sericultura se practicaba en Bizancio. A partir de ahí, se extendió en todas las direcciones. La producción de seda se había convertido, en la Edad Media central, en una ocupación común para los agricultores asiáticos, del Medio Oriente, del norte de África y del sur de Europa.
En la Antigüedad tardía, el comercio de la seda florecía. A través de carreteras marítimas y terrestres, China exportó seda cruda y tejida al sudeste de Asia, India, la gran región de Irán y el Imperio Romano Oriental (Grecia y Turquía modernas). Desde allí, la seda fue enviada a Europa occidental y septentrional.
Aunque los talleres en todas estas regiones podrían tejer la seda cruda, las telas de la más alta calidad provienen de China. Los textiles persas, con sus intrincados patrones, ocuparon un segundo lugar, mientras que la seda romana palideció en comparación.
El poder imperial romano había establecido en el siglo III EC un monopolio sobre el tejido de seda. La seda importada fue canalizada a través de un oficial imperial que redistribuyó el material a los talleres imperiales, aunque faltaba experiencia. El textil era de fabricación más barata, más grueso y carecía del brillo de los demás. Pero esto también lo hizo mucho menos costoso. La élite romana siguió importando los mejores productos de China y Persia.
Monopolio en Bizancio
En el siglo IV de la era común, los gusanos de seda y los huevos de seda fueron contrabandeados a Japón. Allí, y eventualmente en India, se desarrolló la sericultura y China perdió su celoso dominio. Un siglo después, la evidencia sugiere que los granjeros sirios bizantinos habían comenzado a "criar" sus propios gusanos de seda. Y, en el siglo VI, el emperador Justiniano comenzó a promover activamente la producción de seda.
Una famosa leyenda cuenta cómo comenzó la sericultura en el Mediterráneo oriental. Según cuenta la historia, en algún momento a principios de los años 550, los monjes cristianos persas viajaron a "la tierra de los Seres", el apodo occidental de China, con "seres" que significa seda, y regresaron a Bizancio con huevos de gusanos de seda escondidos en un bastón hueco.
Aunque encantadora, la historia es ciertamente falsa. Los huevos de gusanos de seda no habrían sobrevivido a un viaje tan largo. Es más probable que la sericultura surgiera lentamente en la Siria bizantina a través de una expansión gradual desde la India. El emperador Justiniano contribuyó al establecimiento de la cría de gusanos de seda financiando la plantación de huertos de moras. Probablemente la intención del emperador era la de romper el monopolio chino de la seda cruda.
En Bizancio, la sericultura estaba estrictamente controlada por el gobierno imperial. Dichas actividades estaban prohibidas a empresarios individuales o agricultores. Este control estricto de la industria significó que el Imperio Bizantino nunca pudo producir suficiente seda para satisfacer su propia demanda. Simplemente no había suficientes agricultores autorizados para practicar la sericultura en el imperio. Los bizantinos continuaron importando grandes cantidades de seda cruda.
La próspera sericultura del imperio islámico
En contraste con las dificultades de los bizantinos, el vecino Califato tuvo mucho más éxito. En su apogeo, el imperio islámico se extendía desde el río Indo hasta España y Portugal. Comprende las regiones productoras de seda de Siria, conquistadas desde Bizancio, y controla las rutas comerciales desde el este. Su industria de la seda explotó y se expandió a un ritmo rápido.
El secreto de su éxito fue el control leve que los poderes centrales ejercieron sobre la sericultura. Esto abrió la industria a todas las personas y permitió su amplia práctica. Algunos trabajadores bizantinos incluso abandonaron Bizancio para establecerse como sericulturistas en tierras musulmanas o para trabajar allí como tejedores de seda.
Desde Siria, la sericultura se extendió hacia el norte hacia las montañas del Líbano, que se convirtió en otra región importante para la producción de seda. Se plantaron moras en el norte de Irán, así como en Bagdad (Irak). En todas partes donde el clima lo permitía, las familias de los agricultores plantaban moreras y cuidaban los preciosos gusanos. Vendieron la seda cruda a buen precio.
Pronto, se produjo suficiente seda para exportar la materia prima en los centros de tejido establecidos en Asia Central y en la región del Gran Irán. La seda se vendió en el Imperio y más allá, en Europa. La sericultura también comenzó en Egipto, desde donde se extendió al norte de África. En el siglo IX, los gusanos de seda llegaron a Al-Andalus (Portugal y España bajo el dominio islámico).
En la península Ibérica, las montañas de Sierra Nevada ofrecían el mejor entorno para los moreras. Allí, la cría de gusanos de seda prosperó. Las sofisticadas técnicas de riego, importadas de Persia y Asia Central, permitieron a los gobernantes musulmanes establecer granjas de seda siempre que fuera posible. Pronto, la seda y los textiles españoles en bruto se vendieron en todo el Mediterráneo y más allá. A mediados del siglo XII, el autor Al-Idrisi escribió que había 3.000 granjas de gusanos de seda solo en la región de Jaén, donde se introdujo por primera vez la sericultura.
Las granjas también se establecieron en el siglo XI en los reinos cristianos del norte de Castilla y León. La producción se confió a trabajadores mozárabes con conocimientos, ex musulmanes que se habían convertido al cristianismo. Pero, si la llamada "Reconquista" no tuvo un impacto perjudicial en la producción, infligió un duro golpe a los propios agricultores. Durante la lenta conquista cristiana de Al-Andalus, los musulmanes que se negaron a convertirse fueron perseguidos y huyeron. Los trabajadores cristianos se hicieron cargo de las granjas para mantener la producción.
En ese momento, la demanda de seda estaba aumentando en Europa. Pero el colapso del Imperio mongol en el siglo XIII cortó la mayor parte del suministro europeo de seda cruda. Ahora que la seda china se había convertido en una rareza, las ciudades-estado italianas intervinieron.
La Toscana, el valle del río Po y la región del sur de Calabria proporcionaron ambientes hospitalarios para el morera y el gusano de seda. En el siglo XIII, cinco ciudades italianas habían establecido una próspera industria de la seda: Venecia, Florencia, Génova, Bolonia y Lucca. En Lucca, la industria empleó a decenas de miles de trabajadores, desde granjeros hasta hilanderos, desde tejedores hasta tintoreros.
Para el siglo XV, una docena de ciudades italianas habían seguido el ejemplo y se habían convertido en importantes centros de producción de seda. La legislación local alentó fuertemente la plantación de moreras. En Módena, por ejemplo, una ley exigía a los propietarios plantar un mínimo de tres moras en sus propiedades. Una ordenanza similar se emitió a mediados del siglo XV en Florencia, pidiendo a todos los agricultores que plantaran de cinco a 50 árboles al año en sus tierras.
Pero estas medidas no fueron suficientes para producir seda cruda en cantidades suficientes. Italia, como el resto de Europa, todavía dependía de la seda cruda importada para satisfacer la demanda de producción.
Fuera de Italia y España, los agricultores intentaron plantar moras y producir gusanos de seda. El sur de Francia comenzó su producción en el siglo XV. Pero el clima no permitió que los preciosos árboles y gusanos sobrevivieran en latitudes más altas. Sólo en el siglo XVII Inglaterra pudo comenzar su propia producción.
La historia de los viajes del gusano de seda no termina con la era medieval. Las moras y los huevos de gusanos de seda se importaron con éxito a las tierras recién colonizadas de América, primero a México en el siglo XVI y luego a Nueva Inglaterra en el siglo XVII. Aunque los agricultores recibieron varios incentivos para comenzar la producción, la industria siguió siendo de tamaño modesto. Aún hoy, China es el principal proveedor mundial de seda cruda.
Artículo escrito por Lucie Laumonier -
traducido por mi , el resaltado en negrita y los enlaces son míos.
Lucie Laumonier es profesora asistente afiliada en la Universidad de Concordia.
Robin Netherton and Gale R. Owen-Crocker (eds), Medieval Clothing and Textiles, vol. 10 (The Boydell Press, 2014)
Luca Molà, The Silk Industry of Renaissance Venice (The Johns Hopkins University Press, 2000)
Anna Muthesius, Studies in Byzantine, Islamic and Near Eastern Silk Weaving (Pindar Press, 2008)
















