Afuera: la luz
y tu eco.
El eco de tu voz
serena
me guía, me calma
en las noches de
angustia,
en los días sin alba.
Siento tu abrazo firme
circundando mi alma
y en tus labios
ardientes
la tímida aurora
expande su halo
que sutil nos alumbra.
Afuera: el sol
y tu voz




