Wednesday, February 29, 2012

Bajada o subida en remolino



Hay esquinas que a veces doblan impensadas y recorren los vericuetos de la memoria de forma atolondrada. Hay veces sin embargo  que prolijamente construimos escaleras para descender en caracol hasta los lugares más profundos de nuestra conciencia, por los que luego podemos volver a subir hasta los niveles más altos. Este es un ejercicio que nos despeja de todo lo banal y perentorio de nuestra existencia cotidiana y nos conecta con nuestro verdadero Ser interior.


26 comments:

Antonio said...

De entrada, la escalera me ha recordado a las de las torres de la Sagrada Familia de Barcelona, aunque he visto otras muchas de esta guisa. Después, lo de bajar y subir al interior, a lo recóndito de uno mismo, es un ejercicio con el que se conoce uno a sí mismo y se va creciendo, sobre todos si la bajada y subida se hace lenta y pausadamente, con reflexión y meditación. Lo que pasa hoy es que la gente está acostumbrada a subir y bajar en ascensor y eso es muy rápido y atrapado en un cajón, o sea, con mente cerrada.
Quiero decir que dejamos poco tiempo para meditar, ya que la TV y la forma de vivir la vida nos arrolla.
Me gustó tu foto y yu insinuación sobre esas bajadas y subidas.
Besos

mj said...

Un ejercicio díficil pero necesario si de verdad queremos observar todo aquello que nos límita y entorpece. Hay que tener valor para ello, pero como bien dices, nos despeja de todo lastre y mucho más...

Buenos días Myriam
mj

Asun said...

Sólo bajando hasta lo más profundo de esas escaleras podremos ver lo que en realidad hay dentro, y así discernir entre lo que realmente somos y lo que no. A partir de ahí podremos ir subiendo peldaño a peldaño contruyéndonos de nuevo.
Pero hay que estar atentos, no vayamos a subir a demasiada velocidad y salgamos disparados volando como una hélice.
El camino de regreso ha de hacerse con detenimiento y poniendo toda la atención.

Un beso, Myriam.

andré de ártabro said...

Eso, descender a las sombra, conocer lo escondido y dejar de tener peso o miedos .
un beso

Mari Carmen Polo said...

A veces, Myriam, no te queda más remedio que bajar hasta lo más oscuro, para volver a salir a la superficie purificada.

Un abrazo :)

Pedro Ojeda Escudero said...

ejercicio que debe hacerse con cierta frecuencia para seguir adelante. Ya sabes cómo me gusta enfrentarme, de vez en cuando, a mis demonios.
Besos.

TORO SALVAJE said...

Yo no sé subir.
Ayúdame!!!

Besos.

Aristos Veyrud said...

Solo quien ha tocado fondo puede afirmar en la superficie se quien soy...SOY.
Un abrazo Myr bella y profunda metáfora!!!

Javier Rodríguez Albuquerque said...

Mi experiencia es que, a veces, subo y subo por este tipo de escaleras y llego a olvidarme de a dónde iba :)
Un beso.

ANTIQVA said...

Siempre he sospechado que en las escaleras de caracol han quedado atrapados misterios inmensos...

Un abrazo, amiga

LA ZARZAMORA said...

Yo acabaría mareándome...
Besos, Myriam.

salvadorpliego said...

Profundo tu escrito y motiva a la reflexión. Gracias por compartirlo.

Un fuerte abrazo.

Hada Saltarina said...

Un descenso y un ascenso difícil pero necesario. Besos

virgi said...

Entré en la cueva y ya ves, ahora salgo, entretenida con perros y pulgas.
Besos, Myriam

Montserrat Sala said...

La foto es magnífica Myriam. y la escalera parce muy fuerte, no creo que se deteriore, por muchas veces que la transitemos de arriba abajo o viceversa.
De todas maneras un buén ejercicio, físico y psicológico.
Abrazos,amiga.

MIMOSA said...

Me gusta ese subir y bajar por las escaleras, necesito esos paseos hacia mi recogimiento, un ejercicio altamente fortalecedor y gratificante.

Muchos besos Myriam!

Estrella Altair said...

Conectar con lo profundo, desapegarse... volver a nacer..

encontrarse...

mirarse... y amar..

siempre amar..

lejos del frio...

Un beso querida amiga

Spaghetti said...

Escalera sacacorchos ...es un buen efecto ... penetrar para ascender...
haciendo ejercicio además.
bsosss

Ele Bergón said...

Muy bien dices que para poder subir las escaleras hay que bajarlas primero, mirar lo que hay en el interior y luego salir ya al exterior reconfortados por el camino hecho.

Hay una escalera del siglo XIII en el Convento de La Vid ( En Burgos) que si puedo me gusta subir y bajar por ella. Es así como esta de tu fotografía y aunque es empinada y de caracol siento algo especial cuando hago el trayecto.

He estado unos días recluida del mundanal ruido, es decir en mi pueblo, por eso a los que escribís tanto, no os he leído con detenimiento, pero prometo hacerlos.

Un abrazo

Luz

Aldabra said...

como me gusta curiosear por los comentarios, eso hice y visto el comentario de Asun, yo no lo podría decir mejor.

rebuscar en nuestro interior es imprescindible y una vez hecho inventario de lo que somos y teniendo en cuento a lo que podemos aspirar, dados los materiales que poseemos... pues...

pues eso... que tú ya me entiendes.

estas escaleras de caracol de piedra son preciosas.

biquiños,

Isabel said...

Los entendidos del cerebro dicen que hay conexiones que antes eran impensables. En todo ese maremagnum de neuronas y sinapsis igual hay montones de escaleras como estas.

Besos.

Campanilla said...

Extraordinaria entrada. Qué miedo tengo yo a esa escalera de caracol... Tal vez porque en una ocasión la bajé y me costó muchísimo volverla a subir y de nuevo ver la luz. Hay fantasmas que prefiero que estén dormidos.... Besos y muchas gracias linda.

Abejita de la Vega said...

¿Subimos o bajamos?

Me gusta tu escalera en espiral, qué mareo al llegar al final.

Besos

Paco Cuesta said...

Sólo uno puede transitar por ellas.

Belkis said...

A veces hay telarañas en la mente que empañan la pasión de la razón y el sentimiento, por eso es tan importante ejercitarnos para lograr esa conexión con el SER interior.
Profundo amiga.
Besitos

María said...

Yo, mi querida MYR, me paso la vida subiendo y bajando esta escalera, a veces... creo que estoy tan cansadísima de lo que subo y bajo por ella.


Un beos inmeeeeeenso cielo


PD
Te pedí disculpas en mi blog por no contestar a tus correos, por favor perdóname cielo, a veces no me da el tiempo, pero un día me pondré contigo y vas a ver que testamento te llega a casa... mil millones de gracias por estar cerca, sé que lo estas MYR


Muaaaaaaaaaaaaaksss