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Wednesday, November 14, 2018

Filek (1889-1952) (el estafador que engañó a Franco), por Ignacio Martínez de Pisón, Seix Barrial, Barcelona, España, 2018



Albert von Fülek o Filek, (en adelante Filek)  tal como lo señala Miguel Ángel Villena en esta muy buena reseña del libro , era un personaje real  que nació en Tschöran, Austria, 1889 y falleció en Hamburgo, 1952, un aristócrata austriaco, militar derrotado en la Primera Guerra Mundial y encarcelado durante el conflicto español en una prisión republicana, llegó a convencer al general Franco y a varios de sus ministros de que había inventado una gasolina sintética a partir de agua del río Jarama, vegetales y "algunos ingredientes secretos".   

Ignacio Martinez de Pisón que ha dedicado 4 años a la investigación y 1 a la escritura,   supone que el comportamiento de este crápula coincide con el de la mayoría de los estafadores, así en la pág. 55 marca las siguientes características: 1- Se gana primero la confianza  de la víctima  2-  teje una  telaraña  en torno a la víctima 3-  pone en práctica una elaborada estrategia de persuasión 4- presenta su fórmula secreta (llena de  palabras sinsentido y vacías pero rimbombantes). Pero para  que todo esto cuaje  porque -y estoy de acuerdo con el autor- cualquiera podríamos caer en su engaño,   se vale además de dos cualidades  que posee: la de percibir con claridad  el deseo de la potencial víctima (su punto débil) y la de activar a pleno su capacidad para interactuar   de forma perversa y sin ningún escrúpulo con ella Es un depredador y la víctima su presa, es decir que es un psicópata de grado medio (mentiroso, manipulador, falto total de empatía y estafador, sin llegar a ser un asesino), en definitiva mucho más que "un pícaro" al mejor estilo de Vidocq (Fr, 1775-1857),  del que hablé el lunes pasado (ver la  entrada anterior a esta), que además  fue capaz de regenerarse,  evolucionando de ladrón  a  Jefe de Policía.

 Filek, tal como lo describe Martínez, es un  personaje patético, un  noble venido a menos   que sufrió la mutilación del Imperio Austro-húngaro, una "amputación traumática" (Pág. 33)  en la que "se volatizó el mundo" que había conocido hasta entonces,  aunque pudiera ser  que "el Imperio y los Habsburgo le importaran un comino" (Ibidem). Puede porque en su egoísmo sólo se quiere a sí mismo,  lo cierto  es que me lo imagino y  lo veo como a un narcisista patológico "lleno  de aire",  (en realidad, con un falso self, que  vendría a ser  un sistema defensivo en el que no es él mismo sino que  se ha fabricado una  existencia ilusoria,  completamente falsa).

En la misma época y como consecuencia de la Primera Guerra mundial cayeron 4 grandes Imperios ( los Ruso, Alemán, Austro-húngaro y Otomano), incluso la poderosa China fue invadida  unos años más tarde por Japón.  Como suele suceder cuando los mundos se derrumban, muchos estilos  de vida se volatizan por completo, el de  Filek no es la excepción,  pero quien  se lleva la Palma de Oro es,  a mi juicio,  el del Emperador Xuantong, más conocido como   Pu Yi  (China, 1906 – 1967)   de la Dinastía Qing, coetáneo de nuestro Filek, quien fue depuesto el 12 de Febrero de 1912, obligado a abdicar  y expedido de la Ciudad Prohibida,  restablecido en el trono brevemente en 1917,  para ser depuesto nuevamente.  Más tarde, fue colocado  como Emperador títere de Manchukuo, el Estado ficticio creado por los nipones que en 1932 invadieron Manchuria para horror de  los chinos. Las tribulaciones de Pu Yi, no quedaron ahí,  durante  la nefasta época de MaoPu yi fue  encarcelado  por 10 años.  Después de  cumplida la sentencia, Pu yi fue puesto en libertad y entonces trabajó como jardinero en el Jardín Botánico varios años y luego, como Archivista en una Biblioteca hasta su muerte. 

Traigo este ejemplo que me vino a la memoria,  un personaje de Principios del Siglo XX,  porque tal como en el caso de Filek, su mundo -lo repito-  se volatizó.  Sin embargo  Pu Yi  no  fue un psicópata  narcisista, aunque hubiera tenido todas las papeletas para ello. Por dolorosa que hubiera sido su experiencia,  tuvo la  capacidad de asumir su destino, producir una respuesta adaptativa al  estrés de esos continuos cambios tan marcados,  y de reinventarse.

Filek, por el contrario, era corrupto,  mentiroso, manipulador, perverso y un consumado  estafador y como tal vivió.  Tal como  Pu yi, estuvo encarcelado varios años, aunque muchos menos que este.  En la cárcel  republicana conoció el cuñado de Franco,   Ramón Serrano Suñer,  y esta conexión de  dos de  igual calaña, fue la puerta de entrada  a  Francisco Franco, que como muchos otros en la época -y después también, ver OPEC crisis de 1973 y 1978-  quería a toda costa  poder producir un carburante sintético, razón por la cual se dejó seducir por los encantos y promesas de  Filek. Hay cantos de sirena que es mejor no oír, Ulises lo sabía. Recordémoslo, porque cualquiera de nosotros en mayor o menor medida, puede caer, más si está en un estado de vulnerabilidad. De un depredador (o depredadora), lamentablemente, nadie está protegido suficientemente, por lo tanto, debemos mantenernos siempre alertas.



Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog: La Acequia   © Myriam Goldenberg





Monday, November 12, 2018

Eugenio Francisco Vidocq (Fr, 1775-1857) Ladrón, prófugo, espadachín, mujeriego, Jefe de Policía y detective privado



Hijo de un panadero y comerciante de maíz,  Eugenio Francisco Vidocq fue un criminal y criminalista francés cuya historia de vida inspiró a varios escritores, incluidos Víctor Hugo, Edgar Allan Poe y Honoré de Balzac. El ex-delincuente se convirtió en el fundador y primer director de Sûreté Nationale -uno de los dos Cuerpos Policiales Nacionales-  para la detección de delitos, así como en el director de la primera agencia de detectives privados conocida. Vidocq es considerado el padre de la criminología moderna  y del departamento de policía francés.  También es considerado como el primer detective privado.


Ilustración de un atraco en el Bosque de Senart, a 30 km de París en el que
 en  1811, Vidocq, jefe de la Policía Nacional Francesa, arresta a los forajidos.
El mismo en dónde  Luis XV conoció a Mme de Pompadour, 
el mismo en el  entre 1995 y 2001,  un cretino  padre de familia violó a 33 mujeres, 
quien  fue apresado gracias a las pruebas de ADN 20 años más tarde.


Eugenio Vidocq era un niño terrible  en su afán por llamar la atención, digo yo,  que le sacaba canas verdes a su padre y a su madre  que además tenían que educar a otros 5 hijos.  intrépido, rudo y astuto, muy talentoso, pero también muy vago.  Eugenio era  intrépido, rudo y astuto, muy talentoso, pero también muy vago. Y un excelente esgrimista, tanto que lo apodaban "el Jabalí".  A los 13 años robó a sus padres todas sus ganancias y su padre, desesperado, arregló su arresto por 14 días, pero ni siquiera esto surtió el efecto correccional deseado por su padre.  Al año siguiente  volvió a robar la panadería de sus padres y  se fue a Ostende, en Flanders, Bélgica,  donde trató de embarcarse a las Américas; pero fue defraudado una noche y se encontró de repente sin un centavo. Para sobrevivir, trabajó para un grupo de artistas itinerantes. A pesar de los golpes regulares, trabajó lo suficiente como para ser promovido de "niño estable"  a representar  a un caníbal caribeño que comía carne cruda, pero como la carne le daba un asco terrible, no pudiendo soportarlo más, se  fue con  un grupo de titiriteros. Sin embargo,  ellos lo mandaron pronto a freír churros porque flirteó con la joven esposa de su empleador. Luego trabajó un tiempo como asistente de un buhonero, pero tan pronto como se acercó a Arras,  en los Altos de Francia, regresó con sus padres en busca de perdón. Fue recibido por su madre con los brazos abiertos.



En 1791  Vidocq se alistó en el Regimiento Bourbón las batallas de la Primera Coalición, incluida la batalla de Valmy en septiembre de 1792. El 1 de noviembre de 1792, fue ascendido a cabo de granaderos, pero durante su ceremonia de promoción, desafió a un compañero suboficial a un duelo. Este sargento mayor rechazó el duelo, por lo que Vidocq lo golpeó. Golpear a un oficial superior podría haber llevado a la pena de muerte, por lo que desertó y se alistó en el XI Chasseur, ocultando su historia. El 6 de noviembre de 1792, luchó bajo el mando del general Dumouriez en la batalla de Jemappes.En abril de 1793, Vidocq fue identificado como un desertor. Siguió a un general, que huía después de un golpe de estado fallido, al campo enemigo. Después de algunas semanas, Vidocq regresó al campamento francés. Un amigo capo-capitán intercedió por él, por lo que se le permitió reunirse con los cazadores. Finalmente, renunció al ejército porque ya no era bienvenido.

Tenía dieciocho años cuando regresó a Arras. Pronto ganó una reputación como mujeriego. Dado que sus seducciones a menudo terminaban en duelos, fue encarcelado en Baudets desde el 9 de enero de 1794 hasta el 21 de enero de 1795.  El 8 de agosto de 1794, cuando apenas tenía diecinueve años, Vidocq se casó con Anne Marie Louise Chevalier, después de un susto de un posible embarazo,  sin embargo, no tuvieron hijos, y el matrimonio  fue infeliz desde el inicio.  Cuando  Vidocq  se enteró de que su mujer le había puesto los cuernos, este  se fue de nuevo al ejército  y no  volvió a ver a su  mujer hasta su divorcio en 1805.


Bataille de Jemmapes, 6 novembre 1792


Vidocq no se quedó mucho tiempo en el ejército. En otoño de 1794, pasó la mayor parte de su tiempo en Bruselas, que entonces era un escondite para ladrones de todo tipo. Allí, se mantuvo a sí mismo con pequeños fraudes. Un día, fue arrestado por la policía, y como desertor, no tenía documentos válidos. Cuando se le preguntó por su identidad, se describió a sí mismo como Monsieur Rousseau de Lille y escapó mientras la policía intentaba confirmar su declaración.

En 1795, se unió, bajo el alias de "Rousseau", al ejército volador (armée roulante).  Este ejército consistía en "oficiales" que en realidad no tenían comisiones ni regimientos, más bien eran incursores, forjando rutas, filas y uniformes pero manteniéndose lejos de los campos de batalla. Vidocq comenzó como un teniente de cazadores, pero pronto se promovió a sí mismo a un capitán de húsar. En este papel, conoció a una rica viuda en Bruselas que se enamoró de él. Un co-conspirador de Vidocq la convenció de que Vidocq era un joven noble que huía debido a la Revolución Francesa. Poco antes de su boda, Vidocq le confesó a la ilusa  viuda la verdad y esta, agradecida,   le dio un cuantioso regalo antes de que Vidocq pusiera pies en polvorosa. 


Vidocq Sentenciado a muerte in absentia

Un año después de la muerte de su padre, Vidocq regresó a Arras a casa de su madre en 1800. Asumió la identidad de un austríaco y pasó algún tiempo en una relación con una viuda, con quien se trasladó a Rouen en 1802. Vidocq se forjó una reputación como hombre de negocios y finalmente se sintió lo suficientemente seguro como para dejar que su madre viniera a vivir con él y  la viuda; pero finalmente, su pasado lo alcanzó. Fue arrestado y llevado a Louvres. Allí, se enteró de que había sido condenado a muerte in absentia. Con la ayuda del fiscal general local, Ransom, presentó una apelación y pasó los siguientes cinco meses en prisión a la espera de un nuevo juicio. Durante este tiempo, Louise Chevalier -su  primera mujer- se puso en contacto con él para informarle de su divorcio. Cuando parecía que no habría una decisión con respecto a su sentencia, decidió huir de nuevo. El 28 de noviembre de 1805, desatendido por un momento, saltó por una ventana al río adyacente Scarpe. Durante los siguientes cuatro años, fue un hombre  a la fuga  una vez más.  Pasó un tiempo en París, donde fue testigo de la ejecución de César Herbaux, el hombre con quien su vida había comenzado una espiral descendente. Este evento desencadenó un proceso de reevaluación en Vidocq. Con su madre y una mujer que llamó a Annette en sus memorias, se mudó varias veces en los años siguientes; pero una y otra vez, personas de su pasado lo reconocieron. Volvió a tratar de convertirse en un comerciante legítimo, pero su ex-esposa lo encontró en París y lo chantajeó por dinero, y un par de ex condenados lo obligaron a guardar  bienes robados para ellos.


El 1 de julio de 1809, solo unos días antes de su cumpleaños número 34, Vidocq fue arrestado nuevamente. Decidió dejar de vivir en los márgenes de la sociedad y ofreció sus servicios como informante a la policía. Su oferta fue aceptada, y el 20 de julio, fue encarcelado en Bicêtre, donde comenzó su trabajo como espía. El 28 de octubre, continuó su trabajo en la Prisión La Force. Sonsacaba información  a sus presos y transmitía su información sobre identidades falsificadas y crímenes no resueltos a través de Annette -su mujer entonces- al jefe de Policía de París, Jean Henry.  Después de 21 meses de espionaje, Vidocq fue liberado de la cárcel por recomendación de Henry. Para no levantar sospechas entre los otros reclusos, la liberación (que tuvo lugar el 25 de marzo de 1811) fue arreglada para parecer un escape. Aun así, Vidocq no era realmente libre, porque estaba obligado para con Henry. Por lo tanto, continuó trabajando como agente secreto para la policía de París. Utilizó sus contactos y su reputación en el inframundo criminal para ganar confianza. Se disfrazó como un convicto fugado y se sumergió en la escena delictiva para aprender acerca de crímenes planeados y cometidos. Incluso participó en delitos para repentinamente volverse contra sus compañeros y arrestarlos. Cuando los delincuentes finalmente comenzaron a sospechar de él, usó disfraces y asumió otras identidades para continuar su trabajo y descartar la sospecha.
 
A fines de 1811, Vidocq organizó informalmente una unidad de civil, Brigade de la Sûreté ("Brigada de Seguridad"). El departamento de Policía reconoció el valor de estos agentes civiles, y en octubre de 1812, el experimento se convirtió oficialmente en una unidad de policía de seguridad bajo la Prefectura de la Policía. Vidocq fue nombrado su líder. El 17 de diciembre de 1813, Napoleón Bonaparte firmó un decreto que convertía a la brigada en una fuerza policial de Seguridad del Estado.
A partir de este día, se llamó Sûreté Nationale.

Más aquí y en las

Memorias de Vidocq, escritas por él

Película