En Diciembre del año pasado, luego haber finalizado la primera lectura virtual del Quijote y su celebración en Burgos, España, tal como dí cuenta en esta entrada, creí finalizada una etapa y sentí que debía cerrar mi blog por tiempo indefinido: así lo expresé aquí. De hecho, había pensado muy seriamente cerrarlo por seis meses - lo confieso ahora- y pasado ese tiempo, evaluaría si volvería a retomarlo o lo cerraba definitivamente, decantándome probablemente por lo segundo.
Lo cierto fue que no solo Uds - mis queridos amigos- me dejaron en esa entrada un montonazo de cariñosos, comprensivos y afligidos comentarios; también recibí muchas, muchas cartas a mis dos correos electrónicos y hasta llamadas telefónicas de esas amistades que casi sin darme cuenta había ido forjando durante este tiempo, todos estaban preocupados por los motivos y me pidieron que reconsiderara la opción de seguir en este mundo tan nuestro, así que pasadas cinco semanas de silencio interno y profunda meditación, regresé. Gracias a uds. -mis amistades selectas- regresé para quedarme porque vuestra constancia y fidelidad lo hizo posible.
Lo cierto fue que no solo Uds - mis queridos amigos- me dejaron en esa entrada un montonazo de cariñosos, comprensivos y afligidos comentarios; también recibí muchas, muchas cartas a mis dos correos electrónicos y hasta llamadas telefónicas de esas amistades que casi sin darme cuenta había ido forjando durante este tiempo, todos estaban preocupados por los motivos y me pidieron que reconsiderara la opción de seguir en este mundo tan nuestro, así que pasadas cinco semanas de silencio interno y profunda meditación, regresé. Gracias a uds. -mis amistades selectas- regresé para quedarme porque vuestra constancia y fidelidad lo hizo posible.
Porque de eso se trata De amores y relaciones y ésto es lo que le da sentido a esta casa: la calidad humana que interactúa conmigo. Los amigos que me han abierto sus almas -cada uno en el grado que quiso, desde luego- y con los que mantenemos un diálogo sincero, directo, afectuoso y constante -no solo en el blog, también por correo o por chateo- Buenos amigos -más que amistades, diría yo- que a muchos conozco en persona y a los que no, espero poder ir haciéndolo cuando se nos vaya dando la oportunidad.
Porque de eso se trata De amores y relaciones: de forjar interacciones fructíferas de alma a alma o corazón a corazón -ergo: ¡máscaras afuera!- y crecer enriqueciéndonos mutuamente con la diversidad de caminos vividos, opiniones, sentimientos y formación. Quiero agradecer la calidad de los comentarios siempre sentidos, pensados, sinceros, afectuosos y respetuosos que posibilitan el diálogo.
A todos los comentaristas nuevos, quiero darles la bienvenida y espero hagan suyo este lugar de encuentro: que a veces toma forma de nube etérea y llena de gases colisionantes, resbaladiza pista de aterrizaje, puerto donde atracar la nave cansada, campo de pastoreo o círculo de tambores tronantes y sonantes. Un lugar en el que hay total libertad de opiniones pero siempre bajo la premisa del respeto hacia esta casa que los recibe y hacia todos los amigos que se acercan a ella a depositar su cariño.
A quienes no comentan pero me leen: Los animo a comentar, me daría mucho gusto que lo hicieran. Seguramente saben que no tengo abierta la opción de comentarios anónimos por la razón que le da sentido a este sitio: las personas que se identifican ya sea con su propio nombre o con un alias, porque ellas asumen la responsabilidad de lo que dicen; porque muestran su alma lisa y llanamente, respetando al otro. Por eso.
A todos gracias y abrazos,
gracias por enriquecer mi vida.
Gracias por vuestra constancia y fidelidad.
Gracias por vuestra amistad.
Myriam
