Capitán había sido de sueños soñados,
de sueños bien vividos,
de sueños bien vividos,
en lejanas tierras, atracando en sus puertos,
visitando sus gentes.
El mar canturreaba en la orilla,
acariciando su espuma la playa.
Lejos, muy lejos en un puerto lejano
había dejado a su amor.
Soplaban malos tiempos:
la Compañía naviera quebró.
Despojado de barco, no pudiendo llegar a sus brazos,
no pudiendo besar a su amor, desconsolado lloró.
Un día, al llevarse el mar sus lágrimas,
una ofrenda de conchas marinas,
valioso tesoro, le dio.
Su dolor no cedía, añoraba sus brazos, añoraba sus besos.
Vagó de bar en bar, perdido en etílica niebla,
y luego mar adentro, en una balsa pequeña,
con la esperanza de llegar a buen puerto.
Pero el mar, desconociendo al capitán sin su barco,
furioso lo expulsó hasta dejarlo tatuado en la roca.
Todas las imágenes son mías. La primera fue publicada en FB el 9 de Agosto, 2016.



