Comportamiento ceremonial: ritos de iniciación y el pasaje de Rodrigo de la adolescencia a la adultez:
El comportamiento ceremonial no es privativo de las religiones. Este existe en las distintas culturas ( en sentido amplio), en diferentes situaciones sociales y se da en una gran variedad de formas: coronaciones reales, casamientos, asunciones de cargos políticos, en entrega de títulos, premios y honores, etc., brindando status, poder y prestigio. También este comportamiento suele darse al enfrentarnos a situaciones críticas e inseguridades, ante un cambio de estado: bautismos, confirmaciones, extremaunciones, entierros. Toda vez que un individuo cruce el umbral que separa un estado de otro, se celebra en las distintas culturas, una ceremonia que es denominada por los antropólogos e historiadores de religiones “rito de iniciación” o “rito de pasaje” que tiene una fuerte connotación mística; hay una muerte simbólica a un estado previo, para renacer a otro, en el que el neófito es acepatado y reconocido socialmente.
El etnólogo e historiador de religiones Arnold Van Gennep a principios del S XX, fué uno de los primeros en observar la naturaleza de dichos umbrales de paso, en los que reconoce tres fases: separación, transición e incorporación.
En la fase de separación el sujeto por ejemplo, es sacado del medio en el que creció y es recluido en un lugar apartado ( bosque, montaña). Rodrigo es sacado de su pueblo natal y encerrado en un monasterio. Rodrigo se rebela y huye, busca su propio camino.
En la fase de transición: que a menudo tiene 2 estadios uno de muerte y otro de renacimiento espiritual. Rodrigo emprende entonces, la búsqueda personal de su propia identidad, atraviesa el umbral en La Escalera Dorada de la Catedral de Burgos, pero después de haber vencido todos los obstáculos a los que debía enfrentarse en esa búsqueda heroica, Rodrigo no vuelve a cruzarlo en sentido contario - o sea de regreso - quedando atrapado en La Ciudad del Gran Rey - en el Purgatorio - o en los recónditos vericuetos de su alma y de su propia pesadilla, si se quiere.
En la última fase, la de incorporación ( en la que se produce la socialización), el neófito es aceptado plenamente por la comunidad en su nuevo estado. Su nuevo status queda por lo tanto, firmente establecido. Rodrigo no llega a esta etapa de socialización; al quedar atrapado en la segunda; no pudiendo ni queriendo, regresar a Burgos. o, no queriendo ni pudiendo llegar a ser adulto. Regresar a Burgos y ser adulto significa para él, que la venda de los ojos debe caérsele, que ya no puede seguir viviendo en la inocente nube de sueños e ilusiones propias de adolescente en las que había estado hasta ahora. Significa, enfrentarse con un mundo que los adultos decidieron ensangrentar en una guerra fratricida.
¿Pero.... y si Rodrigo murió? Al no ingresar en el reino o comunidad de los adultos, Rodrigo no traspasa el umbral de regreso, en el plano psicológico. Tampoco lo logra en el plano espiritual o moral, por dos motivos primero porque no se lo plantea y segundo porque ignora las palabras secretas - o no recibe la iluminación - que lo harían traspasar los umbrales de su existencia, palabras de poder, como las del ejemplo que sigue:
"Soy el Hoy.
Soy el Ayer
Soy el mañana,
A través de mis numerosos nacimientos,
permanezco joven y vigiroso.
Soy el alma divina y misteriosa
que creó en otro tiempo, a los dioses,
y cuya oculta esencia nutre
a las divinidades del Duat, del Amenti
y del Cielo.
Soy el timón de Oriente,
Señor del doble semblante divino.
Mi resplandor alumbra a todo ser resuciado
que, en tanto que pasa, en el Reino de los Muertos
por las transformaciones sucesivas,
busca penosamente su camino
a través de la Región Tenebrosa"-
¿Pero.... y si Rodrigo murió? Al no ingresar en el reino o comunidad de los adultos, Rodrigo no traspasa el umbral de regreso, en el plano psicológico. Tampoco lo logra en el plano espiritual o moral, por dos motivos primero porque no se lo plantea y segundo porque ignora las palabras secretas - o no recibe la iluminación - que lo harían traspasar los umbrales de su existencia, palabras de poder, como las del ejemplo que sigue:
"Soy el Hoy.
Soy el Ayer
Soy el mañana,
A través de mis numerosos nacimientos,
permanezco joven y vigiroso.
Soy el alma divina y misteriosa
que creó en otro tiempo, a los dioses,
y cuya oculta esencia nutre
a las divinidades del Duat, del Amenti
y del Cielo.
Soy el timón de Oriente,
Señor del doble semblante divino.
Mi resplandor alumbra a todo ser resuciado
que, en tanto que pasa, en el Reino de los Muertos
por las transformaciones sucesivas,
busca penosamente su camino
a través de la Región Tenebrosa"-
Del Himno LXIV del “Libro de la salida a la Luz del día” o “ Libro de los muertos”, compilado por Maynadé. Ed. Diana, México, 1973. Si el difunto conoce el himno precedente completo, podrá - según esta creencia - después de su muerte, salir hacia la plena luz del día; no hallará obstáculos a las Puertas del Mundo Inferior a dónde ha descendido, ya sea al entrar, ya sea al salir.
Este Himno fué hallado por el Príncipe Herutaff durante el reinado del Faraón Menkara, en la ciudad de Khemenum, Egipto, 2.700 años antes de nuestra era, colocado a los pies de una estatua del dios Tot y grabado en jeroglíficos en lapisázuli. Lo traigo a colación aquí para mostrar la importancia que los ritos de pasaje han tenido en las Antiguas Culturas (tanto agrafas como grafas) y la función social que han cumplido: Una función hoy bastante desprestigiada o no tenida en cuenta específicamente con respecto a la adolescencia y su paso a la adultez, por lo que - para mí - la adolescencia carente de rituales de paso que ayuden simbólicamente a ese cambio de estado, se ha alargado en muchos años e incluso, se recurre a todo medio posible ( baba de caracól, botox, colágenos, tinturas, cirugías) para evitar- como si eso fuera posible - el paso del tiempo y crecimiento natural que cada etapa evolutiva conlleva. En este sentido, nuestro Rodrigo negador, es un Rodrigo muy actual.
Este Himno fué hallado por el Príncipe Herutaff durante el reinado del Faraón Menkara, en la ciudad de Khemenum, Egipto, 2.700 años antes de nuestra era, colocado a los pies de una estatua del dios Tot y grabado en jeroglíficos en lapisázuli. Lo traigo a colación aquí para mostrar la importancia que los ritos de pasaje han tenido en las Antiguas Culturas (tanto agrafas como grafas) y la función social que han cumplido: Una función hoy bastante desprestigiada o no tenida en cuenta específicamente con respecto a la adolescencia y su paso a la adultez, por lo que - para mí - la adolescencia carente de rituales de paso que ayuden simbólicamente a ese cambio de estado, se ha alargado en muchos años e incluso, se recurre a todo medio posible ( baba de caracól, botox, colágenos, tinturas, cirugías) para evitar- como si eso fuera posible - el paso del tiempo y crecimiento natural que cada etapa evolutiva conlleva. En este sentido, nuestro Rodrigo negador, es un Rodrigo muy actual.
© Myriam Goldenberg