A mis pies cayó un viejo pergamino de la Biblioteca lo desenrollé y con mucha curiosidad leí:
"Eráse una vez, en un reino lejano, Nick y yo, Pere Gil, nacidos de dos madres distintas pero del mismo padre, crecimos juntos y nos queríamos mucho, éramos inseparables hasta que la nueva mujer de nuestro padre se deshizo de nosotros dos. La pérfida bruja nos mandó a paseo, a mi a Lindemandorf y a él a Willylandia. Lloramos mucho mientras nos abrazábamos al despedirnos, pero sellamos un pacto: aquel que estuviera en peligro avisaría al otro y nos ayudaríamos estuviéramos dónde estuviéramos.
No fue por casualidad que hallé en mi camino a un viejo sabio quien dijo llamarse Jorge, soldado romano decapitado por el emperador Diocleciano en una vida anterior por sostener su fe cristiana, y que ahora, en esta, se dedicaba a vagabundear llevando sus enseñanzas de un lado a otro a quien fuera capaz de comprenderlas. Me quedé con él un par de años estudiando. El Maestro Jorge me enseñó muchos secretos. Como yo estaba preocupado por la suerte de mi hermano, me dio un cristal de roca grande y me dijo que en las noches de luna llena lo llevara al borde del lago y preguntara cómo estaba Nick. Si el cristal se quedaba claro, él se encontraría bien, pero si se oscurecía estaría en problemas y si se tornaba rojo oscuro, en peligro de muerte.
Un dia, al hacer mi pregunta rutinaria, noté que el cristal se enturbiaba y luego se ponía rojo. Preocupado, acudí de inmediato a mi Maestro que estaba meditando en la cima de un cerro .
- Para salvarlo, deberás sortear muchos peligros en el camino - me dijo - y me dio tres objetos que me serían útiles: una espada, un diccionario y un par de borceguíes. Con la espada tendría fuerza, el diccionario me ayudaría a comunicarme en el idioma de las brujas, dragones y ogros y los borceguíes me darían velocidad para ponerme a salvo en caso de ser atacado. También preparé un talego con pan, agua y queso y tomé mi arco y flechas.
Mi primer encuentro fue con un ogro que me dio mucho miedo porque me llevó a su cabaña en el bosque, pero cuando terminó de beber tres toneles de vino y trató de meterme en la olla para cocinarme, me defendí dándole una patada con mis borceguíes en los tobillos que lo dejó fuera de combate tirado en el piso cuan grande era y entonces le corté la cabeza con mi espada.
Corrí velozmente gracias a los borceguíes y cuando me creía ya seguro, me crucé con un conejo -una buena presa para mi cena porque tenía mucha hambre- pero resultó ser una malvada bruja que me tomó prisionero, me redujo, y me metió en una lámpara, la de Aladino, en la que el genio y yo apenas cabíamos.
Aladino llegó en su alfombra mágica de un viaje por Persia, y frotó la lámpara, (casi se desmaya cuando en lugar de su Genio, aparecí yo) igual nos hicimos amigos y fuimos ambos en su alfombra a rescatar a mi hermano. ¡Por eso llegamos a tiempo de matar al dragón que tenía preso a mi hermano!. Aladino lo distrajo con un vuelo en su alfombra, mientras yo me encargaba de asestarle el golpe mortal en el pecho enterrándole la espada mágica. Pero tuvimos una sorpresa: Tan pronto como murió el dragón, el que creía que era mi hermano atado en la roca, se transformó en una princesa de la que Aladino se enamoró mientras la liberaba.
Aladino llevó a la Princesa que no era otra que Blancanieves a la cueva de Alí Baba y los cuarenta ladrones. Unos gnomos del bosque, que buscaban a Blancanieves, y yo los seguimos. Y ahí estaba el bueno de Nick, rodeado de esa horda de salvajes, muy entusiasmado abriendo baules. Y además, parecía ser el jefe. Así que me sentí un gilipollas por haberme arriesgado a matar al dragón, cuando él estaba de lo más entretenido y fuera de peligro. Me dio mucha rabia, tanta que empecé a crecer inflándome como un globo y le grité fuera de mi:
- ¡¡¿Qué coño estás haciendo aquí convertido en pirata?!!
Nick interrumpió lo que estaba haciendo y me miró incrédulo.
- ¡¡Hermano!! ¡¡¡llegaste!!- exclamó contento y me abrazó fuerte, lo que me hizo desinflar - ¡¡Al fin me vas a liberar!!. Estos no son tesoros, no hay oro, ni piedras preciosas. De hecho, has llegado a la guarida de Diying la peor bruja de todas las brujas negras. Si no logras romper el hechizo, nos congelará a todos por mil años en el Ártico.
- ¿Dónde está ella ahora?
- En el bosque haciendo un ritual lunar, volverá a la noche.
Así que, Aladino y el Genio, Blancanieves y los 7 enanitos, mi hermano y yo, Alí Baba y los cuarenta Ladrones, y San Jorge que también vino a ayudarnos, pensamos juntos que hacer y cómo vencer a la bruja, el diccionario para descifrar las fórmulas en idioma ogrolés nos sirvió de mucho para ello.
La otra bruja, la mujer de nuestro padre, sin Diying se volvió insignificante, nuestro padre se divorció de ella y la expatrió muy lejos."
Emocionada, cerré el rollo, era la historia de mi abuelo.
Moraleja:
La unión hace la fuerza y No todo lo que brilla es oro.
900 palabras exactas, incluida la doble moraleja.
Convocatoria de MA Álvarez desde su blog "El tintero de Oro" para el Concurso de relatos 36 ed. El Pentamerón de Giambattista Basile (Nápoles, 1575-1632).
