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Monday, September 4, 2023

Con determinación, el amor todo lo puede: Un austríaco católico y una mujer protestante y 18 años menor fueron los protagonistas que dieron el sí en esta historia

Alois Tabernig nació en Austria en 1829 y llegó a la Argentina en 1860. Después de una estadía corta en la ciudad de Buenos Aires, se radicó en Rosario, pero atraído por el empuje que comenzaba a mostrar la Colonia Esperanza se trasladó hacia esa ciudad santafesina en 1864 y abrió una herrería.

En su país natal Alois se había casado con una mujer con quien había tenido tres hijas: Regina, Magdalena y Catalina. Sin embargo, su esposa falleció y él debió quedar a cargo de las tres niñas. Pero esa doble función, la de madre y la de padre, no le impidió soñar con alguna vez volver a enamorarse para formar una nueva familia.

Una segunda oportunidad en el amor

Alois, católico practicante, conoció en Esperanza a una joven protestante, Magdalena Moritz, 18 años menor que él, se enamoraron y al poco tiempo él le propuso matrimonio, algo que para esa época era imposible debido a que tenían diferentes religiones. No existían el Registro Civil, ni el Código Civil.

En el Museo de la Colonización en Esperanza se encuentra un espacio preferencial donde se pueden ver retratos de los protagonistas de este antecedente del matrimonio civil, el chal que utilizó la joven y un juego de living que les perteneció.
En el Museo de la Colonización en Esperanza se encuentra un espacio preferencial donde se pueden ver retratos de los protagonistas de este antecedente del matrimonio civil, el chal que utilizó la joven y un juego de living que les perteneció.
 

“Corría el año 1867. Relata un periódico que el cura se opuso a celebrar el matrimonio alegando ser la novia protestante y declarando que los casaría únicamente si la misma abjuraba su fe. Sin embargo, otra versión indica que el motivo del párroco era de índole personal. Algunos de los colonos que iban a misa los domingos a la iglesia frente a la plaza, dejaban sus arados y sus herramientas necesitados de reparación en la herrería de Alois, frente al templo, mientras asistían al servicio religioso. Los martillazos incesantes de Tabernig sobre el yunque ponían fuera de sí al sacerdote que estaba celebrando la misa y, por lo tanto, se habían enfriado las relaciones. En vano fueron los ruegos del novio y la intervención de otros vecinos en favor de Alois, quien por su inteligencia como fabricante de arados y por su carácter jovial, era muy querido por sus vecinos”, cuenta a La Nación José Luis Iñiguez, ex presidente del Centro de Estudios Históricos de Las Colonias (Esperanza).

“A las cinco y media apareció el novio con traje dominguero llevando a la novia fuertemente del brazo”

Ante esta situación que parecía no tener una resolución favorable, Alois recordó una vieja tradición alemana y con permiso de la Municipalidad plantó un árbol muy alto, equidistante de las Iglesias Católica y Protestante del pueblo, donde colgó un letrero que decía: “Árbol de la Libertad”. Después, de acuerdo con los padres de Magdalena Moritz, notificó a todos los vecinos de Esperanza, invitándolos a reunirse el domingo a la tarde en la plaza donde se tratarían importantes asuntos para la colonia.
Un retrato de Magdalena Moritz.
                                          Un retrato de Magdalena Moritz.
 

“A las cinco y media de la tarde apareció Luis, el novio, con traje dominguero, llevando a la novia fuertemente del brazo. Se acercó al árbol, se subió a un banco y contó las causas por las cuales no los dejaban casar. Ante ello, pidió a los presentes que fueran sus testigos para tomar como esposa a Magdalena, asegurando que los hijos que nacieran serían considerados legítimos y reservándose el derecho de celebrar en la iglesia el acto, tan pronto como lo permitiese el señor cura”, explica a La Nación Guillermo Bonvin, concejal de Esperanza que presentó un proyecto, aprobado por unanimidad, para que este hecho tan importante y trascendental que tuvo lugar en Esperanza, sea identificado en “Plaza San Martín”, en el lugar donde se realizó, con un monumento - monolito con placa en homenaje a esta unión que se llevó a cabo en 1867.

 

El chal que usó la novia para la boda.
                                         El chal que usó la novia para la boda.
 

¿Cómo se resolvió la situación?

Cuando parecía que el amor se iba a imponer por sobre la religión, al día siguiente el cura se presentó en la casa de los novios para notificarles que estaban en pecado ya que el matrimonio no tenía validez. Alois, que tenía muy en claro que su decisión ya no tenía marcha atrás, le dijo: “Padre: no trate de enemistarme con mi esposa ya que para mí la familia es lo más importante”. Finalmente, el Obispo de Paraná debió reconocer al matrimonio y tiempo después la pareja se casó en la Iglesia de Esperanza.

Con Magdalena Moritz, Alois tuvo tres hijas mujeres y tres hijos varones. Su segunda esposa falleció en 1917 y él en 1920. Sus restos descansan en el cementerio Municipal de Esperanza.

 

Con Magdalena Moritz, Alois tuvo tres hijas mujeres y tres hijos varones.
Con Magdalena Moritz, Alois tuvo tres hijas mujeres y tres hijos varones.
 
Seguramente Alois no habría imaginado que una calle de la Ciudad de Esperanza llevaría su nombre ni mucho menos que el Museo de la Colonización de la ciudad le dedicaría un espacio preferencial donde se pueden ver retratos de los protagonistas de este antecedente del matrimonio civil, el chal que utilizó la joven y un juego de living que les perteneció.
 
 
 
 
Artículo por Alejandro Gorenstein, publicado originalmente para la Nación. 

Friday, December 2, 2016

La historia de vida de una familia sefaradita, relatada en ladino modificado (español antiguo, perfectamente entendible)

 En este delicioso  vídeo de 18 minutos, Güler Orgun en ladino nos relata  la historia de su familia que encontró un nuevo hogar en el Imperio Otomano al haber sido expulsados de España en 1492. 

 In the traditional Ladino language of her Sephardic Jewish ancestors, Güler Orgun tells us how her family found a new home in the Ottoman Empire after being expelled from Spain in the late 15th century.






                                                                             (Gracias Prunus, Thank you Prunus,  and happy anniversary)




Monday, June 13, 2011

Concursante Nro 40.272: Choi Sung-bong de Corea, todo un ejemplo de vida, superación en la adversidad, fuerza, voluntad y mucho amor por lo que hace.




Huérfano desde los 3 años, escapado de un horfanato después de ser maltratado, desde los 5 años vivió en la calle y sobrevivió vendiendo chicles y gaseosas. Dormía en las escaleras y en los baños públicos. Hasta fué vendido a adultos, pero un día en un Night Club en donde vendía su mercadería escuchó a un cantante que lo hizo vibrar. Choi Sung-bong canta porque eso le gusta y lo alegra... y lo hace con la voz de un ángel. No se pierdan este video y tengan cerca la caja de pañuelos desechables.

Besos y abrazos a todos y gracias nuevamente, por estar conmigo acompañándome. Ya los estoy visitando.

Monday, February 21, 2011

Pedacitos de Cielo: por tí, Sarkis Pilafián, In memoriam



Hoy fuí al supermercado, como tantas otras veces. Pasé por las góndolas poniendo con rapidez en mi carrito las pocas cosas que necesitaba, sólo lo justo. Ya iba hacia la caja, cuando de la esquina, agazapadas me llamaron unas cajitas de dulces "Lokum", que en turco otomano significa "Pedacitos de Sastisfacción" Me llevé una. Camino a casa puse uno de sus dulces en mi boca que al mezclarse con la saliva, permitió aflorar los recuerdos.

Eras tú Sarkis, quién con tu ternura y juegos traías pedacitos de cielo a mi infancia doliente. Siempre que venías a verla, traías una caja de estas delicias para mí y me contabas historias de sultanes y reinos que me hacían soñar y volar. Te recuerdo, recuerdo tu acento armenio, tu cabello oscuro y ojos profundos. Recuerdo como me tomabas en tus brazos, me alzabas hasta tus hombros y jugabas conmigo. Jamás me revelaste la tragedia por la que tu familia tuvo que exiliarse en Argentina. Esa, la supe más tarde. Recuerdo cuando ella - mi madre- te obligó a no volver. Recuerdo ese último abrazo y recuerdo lo triste que fué. Te recuerdo, te llevo dentro.


Va por ti:




Foto: de Wikipedia (gracias)
Música: Enrique Avakian y su conjunto Folklórico Kusan

Friday, February 19, 2010

A todos mis amigos: Comunico con profundo pesar la partida de mi querida amiga ELSA P.



Muchos de ustedes me acompañaron en enero durante las cuatro entradas que dediqué en "de amores y relaciones" al relato de la vida de Lili y Elsa P. titulado: Historias de la vida misma: Carta de una hija a su madre . Elsa valoró muchísmo las respuestas de ustedes y asi lo manifestó publicamente y en mi correo en privado. Quiero agradecer a todos y cada uno de ustedes, vuestros aportes que contribuyeron a darle esta última alegría.

Elsa fué una mujer excepcional que tuve el honor de conocer en persona y con la cual establecimos vínculos de amistad. Ella fué una luchadora que con un profundo trabajo interno, ganó a una enfermedad terminal 17 años de vida, pero su hora llegó, como nos llegará un día a cada uno de nosotros con ineludible certeza.

Me cuesta creer que ELsa ya no se encuentra entre nosotros, deja un gran vacío y sé que la extrañaré. Pero como bien dice
Stella Maris Maruso de La Fundación Salud ": su viaje es el símbolo de un destino cumplido con dignidad".

Gracias Elsa, por todo lo que me brindaste, descanza en la Luz, amiga.
RIP 08-02-10

Thursday, January 28, 2010

Historias de la vida misma: Carta de una hija a su madre (4) Mi análisis


Viene de la entrada anterior


Como me lo han pedido en los comentarios de ayer, haré un pequeño análisis del relato que publiqué estos tres miércoles pasados: la historia que LILI relata sobre su madre ELSA P. amiga mia y seguidora de de amores y relaciones.

Elsa enfermó hace 17 años de un cancer de pulmón que logró revertir cuando la esperanza de vida era de un 7% y, las personas que supuestamente la iban a enterrar a ella _ su marido, su madre, su hermana_ partieron primero. Hoy tiene EPOC ( Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) y es oxigeno-dependiente pero " es feliz con lo que tiene". El proceso de su sanación no hubiera sido posible sin la intervención de La Fundación Salud, cuya directora es Stella Maris Maruso (quien fuera discípula Elizabeth KÜbler- Ross y formada en terapia biospiscosocial por el Dr. Carl Simonton etc, Participante desde 1999 de seminarios sobre "Sanación Espiritual en Medicina" y "Medicina cuerpo-mente", realizados en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, entre otras cosas).

EL enfoque terapéutico integrativo (psico-bio-social y espiritual) de la Fundación es el que se apoya en la Medicina cuerpo-mente, que contempla al ser humano de manera integral, como una unidad y que apunta a hacer florecer los recursos internos del paciente y su fuerza interior puesta al servicio de la sanación. Ella lo explica muy claramente aqui pulsar en el icono del libro a la derecha. Está basado en los últimos adelantos de las la psicología, las neurociencias, la endocrinología, la biología, se aplica hoy en muchos hospitales de EEUU (Boston, Texas, Dallas, San Francisco, Massachussets, Stanford, Rochester, etc) que desarrollan sus propios programas para el tratamiento de enfermos de cancer, del corazón etc... y es el enfoque al cual yo adhiero profesionalmente.

Este enfoque integral no tiene nada que ver con la enorme flora de recetas mágicas que se agrupan bajo el nombre de "autoayuda". No hay soluciones mágicas. No hay ningún hokus-pokus. De hecho y como lo demuestra el relato de Lili, el éxito de la superviviencia de Elsa, se debió a un profundo trabajo que ella desarrolló consigo misma, en el que tuvieron que morir viejos supuestos para que operara esa profunda transformación de la que fué objeto.

La enfermadad hizo que Elsa bajara "del pedestal" y fué allí abajo, en esa plena humildad y tremendo desamparo que provoca la vulnerabilidad de saberse finito y de reconocer que necesita ser ayudado y permitir la ayuda, que el camino de la sanación (cuerpo-mente-espíritu) pudo comenzar. La verdad tuvo que asumirse sin tapujos. Los temas tuvieron que ser hablados ( especificamente en lo referente a la relación de ella con sus hijas o el tema de la mujer y la amante). En ese proceso hubo que liberar todo el monto de emociones acumuladadas, aprendiendo a manejarlas e ir reparando los vínculos que podian ser reparados mientras todavía había tiempo.

El padre de LILI; encambio, al ser diagnósticado con cancer de colon, no se entregó con humildad a que lo ayudaran: permaneció atado a su saber académico y a la sentencia. Murió a los 66 años.

LILI, que siempre había sentido a su madre distante afectivamente, usaba la racionalización como sistema de defensa. Un sistema que la protegía a ella también de acercarse y sentir el dolor. Había tantas cosas que no comprendía.... Se necesita valor para lograr modificar eso, porque no es facil: "Miro a la distancia mi propia vida y siento que nada me alejó tanto de sus formas más vitales como los momentos en que con vehemencia sentía tener la razón". Se necesita valor y también humildad para reconocer las propias equivocaciones y voluntad, para cambiarlas.

En el origen, base o fuente de todo cambio y tranformación está el amor incondicional.
Y una nota final: Al trabajar los recursos internos del paciente y de los familiares, se ayuda también a éstos a activar los propios y a poder afrontar lo que venga, cuando venga, de la mejor forma posible.

Foto: Mia.

Wednesday, January 27, 2010

Historias de la vida misma: Carta de una hija a su madre (3)


Viene del miercoles pasado.


El acercamiento entre nosotras había comenzado y se habían aflojado ciertas posiciones. La enfermedad y la dificultad siempre son re-orientadoras de procesos vitales. Y yo tenía mucho para aprender de la relación con mi madre. La vida se encargó de ofrecerme esa posibilidad. En el marco de la Crisis del 2002 mamá nos ayudó económicamente a mi marido y a mi tal y como lo hubiera hecho mi papá… Algo de mi sistema “racional” de creencias empezaba a aflojarse: ¡Si nos habíamos peleado por la mesita de la abuela!


Los cambios no se producen a partir del “deseo”. El cambio no se produce por la “voluntad” de cambiar pero si es necesaria la “voluntad” para disponerse hacia el. Somos llevados a que los cambios se produzcan en nosotros cuando cambiamos una percepción de lo que nos sucede. La respuesta incondicional de mi madre era un cachetazo para la construcción mental que yo tenía de ella; y sin duda la gran oportunidad de dejar morir una percepción que impedía la entrada de nuevos aires a la relación tan difícil que yo tenía con ella. Y así fue. Casi sin darnos cuenta empezamos a re-descubrirnos y en el camino se fue sanando el vínculo sin que ninguna de las dos se diera cuenta. Encontré un espacio en mi vida para ella y con ella; verla dejó de ser un compromiso para pasar a ser una elección y un recreo. Esto no hubiera sido posible sin las herramientas recibidas en la Fundación. Comencé a asistir con regularidad, no solo a las Armonizaciones sino a los talleres de Meditación Dinámica.


El enfisema siguió avanzando pero el cáncer nunca más encontró lugar en ella. No fueron y no son tiempos fáciles los actuales. No estaba conforme con la orientación del tratamiento que estaba recibiendo por el enfisema y tenía noticias por internet de otros abordajes de este mal crónico. Encontró un programa muy actualizado para este tipo de dolencia que incluye el ejercicio físico con oxígeno… el otro ejercicio, el de aprender a vivir con una limitación física cada vez más grande y tornarse un ser humano mucho más integrado corrió y corre enteramente por su cuenta.


Otra estación se estaba anunciando en el viaje de su vida. Y parece que no lo iba a caminar sola…un Domingo después de una maratón de personas con epoc me contó que un compañero le había llevado el tubo de oxígeno. Recuerdo muy bien que le pregunté “¿Y el dejo de caminar para llevarte el tubo?” y al tiempo “¿Y que onda con el que te llevó el tubo?” Su respuesta me emocionó “Me siento muy cómoda con el, ¡pero yo no lo busqué!...” “Por eso mismo mami, porque no lo buscaste pero estabas con tu corazón abierto es que la vida te está premiando con una cálida compañía”


Estoy convencida que honrar las raíces es honrar a la Vida misma… una semilla fue “plantada” en el terreno de nuestras vidas cuando mi madre se enfermó. Lo aprendido en la Fundación Salud permitió que hoy su flor fuera visible y que ésta tenga el perfume de la armonía, de la intimidad, del encuentro sincero. Recibimos todas las herramientas de la Inteligencia emocional y el sostén energético para poner en marcha los cambios que la Vida nos pedía. Mi mamá aprendió a aceptar, a perdonar, a comprender, a escuchar pero por sobretodo aprendió a vivir hasta morir…tal vez por eso mismo hoy conserve la vida.


El viaje fue muy intenso para mí, la reparación del vínculo con mi mamá ya estaba en marcha cuando fue necesario hacer lo mismo con mi hijo mayor.


“Raíces” y “Frutos” a sanar con la urgencia de la enfermedad… Con ambos el camino hacia la Sanación iba de la mano de dejar morir supuestos muy arraigados de mi personalidad. Veinticinco años de terapia psicológica no lo habían logrado… Stella pudo sostener mis miedos solo con la fuerza del “corazón”; con la vibración que emiten los Seres que trabajan desde la Integridad y colaboran para que otros puedan re significar su propia historia y cumplir la misión de su Alma. Uno es transformado cuando experimenta una chispa de Amor Incondicional… creo que aprender a sintonizar con esa energía es la misión de la mía y sin duda mi madre su gran maestra…


El hilo misterioso que teje la Vida me llevó a la puerta de la Fundación hace ya tantos años, y no pude haber encontrado una mejor Escuela para aprender de la Vida-Muerte, de esta extraña paradoja y de sus misteriosos ciclos de cambio y transformación.




FIN


Nota: Este relato de la vida real forma parte de la antología de casos publicados en el libro "Laboratorio del alma" de Stella Maris Maruso et alt, Ed B 2009, 1ra Ed.

El próximo miércoles comenzamos un tema nuevo

Wednesday, January 20, 2010

Historias de la vida misma: Carta de una hija a su madre (2)



Viene del miércoles pasado


Todos juntos desafiamos el papel que la sociedad tiene asignado para la esposa y la amante; la familia y la “otra”. Atreverse a lo que es real no es el camino más cómodo. Esta historia eterna de “buenos” y “malos” hoy no nos alcanza para explicar la Vida y su potencial enorme de infinita transformación.


A menos de un año de la partida de papá murió su única hermana. Su mamá, mi abuela, se había ido dos años antes. Extraña paradoja, los aprendizajes de mi mamá no sólo le sirvieron para lograr su propio milagro, sino que ese milagro la ayudó a acompañar en la partida a los seres que en virtud de su diagnóstico, supuestamente la iban a acompañar a ella: su esposo, su madre y su hermana.


Así sin referentes de su propia historia, sin un “otro” u “otra” a quien responsabilizar; el tren de la Vida la puso en una nueva estación, la de enfrentar la relación que tenía con nosotras dos, sus hijas. Hacía falta limpiar mucha maleza en el jardín de nuestras vidas.


La muerte de papá había dejado un vacío enorme que tenía cualidades y texturas distintas para cada una de nosotras tres. Creo que de una manera implícita para mamá, algo del orden de lo “justo” se había cumplido. “El que las hace las paga” flotaba como sensación. Pero la infidelidad de papá no había sido hacia nosotras. De el teníamos la impronta de un padre muy presente. Muy cabrón si, pero con la humanidad de un grande en los momentos de necesidad.


Hubo peleas y miserias… todo lo humano nos cabe y nosotras lo transitamos, tal vez para agotar un “programa” muy antiguo, tal vez para que nuevas formas de encontrarnos pudieran nacer… Mi aporte siempre había sido el de la mirada racional de las situaciones. Y yo creía tanto que la razón me asistía…Miro a la distancia mi propia vida y siento que nada me alejó tanto de sus formas más vitales como los momentos en que con vehemencia sentía tener la razón.


Se que la Fundación Salud fue su hogar en esos tiempos. El espacio en el que se sentía comprendida y también el lugar en el que recibió herramientas valiosísimas para transitar los cambios que la Vida le exigía. Un día me dijo “Stella me pidió el teléfono de ustedes, las va a llamar” Para mis adentros pensé “Y que me llame”… En febrero de 2001 me enoncontraba de vacaciones con mi marido y mis hijos y empecé a soñar con Stella; por eso me impactó tanto cuando por un llamado de mi hermana me enteré que a mamá le tenían que hacer una biopsia de pulmón nuevamente. Regresé a Buenos Aires la acompañé al médico y desde allí pedí una entrevista con Stella. Me citaron para esa misma semana y supe que el cáncer podía volver. Su sistema inmunológico pedía paz y no guerra.


Se iniciaba un Seminario de Inteligencia Emocional en la Fundación Salud y me anoté. Mientras tanto los médicos desistieron de hacerle la biopsia. Ella había tenido que cambiar de obra social y tenía que llevar su historia clínica al nuevo establecimiento. Esto significó enfrentar una realidad, era el tiempo de saber que su cancer no había sido un linfoma y de enterarse que los primeros síntomas de Enfisema pulmonar habían aparecido. ¿Por que papá no le había querido decir el verdadero diagnóstico? Suponemos que por lo inexorable del pronóstico. Al tiempo que mamá se enfermó un linfoma se podía curar pero el cáncer que ella tenía no.



Continuará el próximo miercoles

Wednesday, January 13, 2010

Historias de la vida misma: Carta de una hija a su madre (1)



A partir de hoy y por tres miercoles consecutivos, les entrego un regalo que una amiga mía me hizo y que quiero compartir con ustedes. Es la carta que su hija le escribió. Pero no es una carta cualquiera. Es una carta que nos habla de fortaleza, de amor, de lucha, de fé y de como se puede vencer al destino. También nos habla de como las relaciones humanas pueden repararse y de la importancia que la comunicación efectiva tiene en ese proceso.

Espero que les llegue.

¡Gracias Elsa P.!

“Ascendemos arrodillándonos;

vencemos cediendo;

ganamos renunciando …”

Alice A. Bailey

Hay un hilo misterioso que nos reúne a ti, lector de esta historia y a mi como su relator. Hay un potencial enorme de transformación en nuestras vidas… Si esta historia llega a tus manos y puede vibrar en tu corazón habremos sintonizado con una pizca de ese misterio.

“¡Se muere, y encima se muere!”

Mamá era muy joven y la vida le daba un duro golpe, con 53 años y sin previo aviso el cáncer había invadido su cuerpo. La enfermedad nunca pide permiso, a los portazos entra en la vida de una persona e irrumpe en la de toda su familia.

Era una hermosísima mujer y lo sigue siendo porque ella hoy tiene la vida. La historia de Sanación de mi madre incluyó la remisión de ese cáncer “incurable”; pero aún más, la deriva de su proceso nos invitó a todos a iniciar el camino hacia la Integridad.

Nos hizo danzar con la Vida, la Vida que no excluye a la Muerte.

La muerte era algo que les pasaba a los pacientes de mi padre. El había sido un prestigioso cirujano y su sola presencia la alejaba del imaginario familiar. Mi madre se había casado absolutamente enamorada de mi padre y papá había elegido a mi mamá como a la mujer para subir a un pedestal. Era muy llamativa, alta, muy esbelta; tenía (y tiene) la dignidad de una Diosa griega. Tal vez esa idealización llevó a mi padre a buscar la pasión en otros brazos. ¿Quién sabe? Lo cierto es que era un modelo muy común en los hombres de su generación; solo que el no lo hacía con discreción y hasta casi necesitaba el permiso de mi madre. Ella supo de todas y cada una de sus amantes pero sentía que nada podía hacer. Dicen que hay un invisible hilo que une a víctima y victimario; toda la infancia de mi hermana y mía fuimos testigos de ese hilo; con el tiempo crecimos e iniciamos nuestro propio camino, nos casamos y nos fuimos de casa. Entonces quedaron solo ellos dos sin tener ante quien mentir. Mi padre no pudo irse y cuando ella lo intentó, cuando se fue de su casa se enfermó.

No me llevaba bien con ellos y particularmente no tenía ningún tipo de intimidad con mi mamá. No había sido fácil ser su hija. Mamá usaba un pañuelo de seda común como si fuera uno de marca, el “charme” venía con ella pero no lo había sabido enseñar. No había espacios de encuentro sincero. Por eso la noticia de su enfermedad caló tan hondo en mi ser. Sentía tantos “pendientes” en nuestra relación. Y había habido en la primera adolescencia un tiempo de sintonía pero resultaba tan olvidada para el tiempo que enfermó. Había tanta distancia de su afecto… y tal vez la distancia experimentada fuera acaso la misma que ella se encontraba de si misma.

La biopsia había sido contundente, cáncer de pulmón de pequeñas células. Se llama así porque el tumor original es muy chiquito y da metástasis a distancia; primero en el mediastino, que es el centro del pecho y después directo al cerebro. Las posibilidades médicas eran hacer algo para que ella no se muriera por asfixia; del Sanatorio salió con una bomba de quimioterapia y una sentencia “si llegamos a tres meses hablamos, no tenemos más que 7% de posibilidades”.

Junto con la quimioterapia y en medio del shock alguien le acercó la información de un lugar en el que se ayudaba a personas con cáncer. Habiendo desafiado el primer pronóstico, flaquita y sin pelo llegó a un Programa intensivo en la Fundación Salud. Y se “quedó” para contarlo. El desafío había comenzado. Uso todas las herramientas que le ofrecieron y se entregó pasito a paso. Se dejó llevar sin querer entender.

Hace dieciseis años de esta historia que da fe de una realidad: nadie se muere por una estadística; pero también muestra que el camino de la Sanación necesita del atreverse a morir simbólicamente a las formas sobre las que habíamos asentado nuestra personalidad. Porque ella tuvo que cambiar radicalmente, necesitó renunciar al poder que otorga ser la víctima de los vínculos y del mismo destino. La Sanación de mi mamá inició la deriva de la profunda transformación. Esa fuerza infinita que surge cuando las personas nos ponemos de pie y nos hacemos responsables del propio proceso de vivir.

Esa fuerza que no pudo potenciar mi padre.

Cuando mamá se enfermó habían vuelto a vivir juntos pero el seguía con su otra relación. Mamá había vuelto a su casa. Nadie pensó que ella seguiría viviendo y la enfermedad no resolvió el tema estructural de base de la pareja. Después de un tiempo la situación entre ellos volvió a hacerse insostenible. Entonces papá se fue de la casa. Cuando lo hizo la enfermedad se manifestó en el.

El de papá fue un cáncer de cólon. Era su especialidad y había estudiado en los libros que lo suyo no tenía cura… era tan fuerte el peso de su formación académica que no pudo hacer nada por el. Decía “Me pusieron del otro lado del mostrador”. ¿Cuántas veces habría comunicado su propio pronóstico a los familiares de sus pacientes con la certeza de la sentencia de muerte?

El no pudo cruzar el puente hacia el misterio. Con lágrimas en los ojos me dijo “Yo no puedo dejar de creer en todo lo que estudié, quisiera pero no puedo”

Al igual que mi madre volvió a su casa y siguieron dos años de durísima convalescencia. Estaba muy enojado. Mamá hizo todo lo posible para ofrecerle lo que ella había recibido en la Fundación Salud. Creo que había perdido su lugar en el mundo y no pudo hacer un solo cambio. Ella lo acompañó y permaneció junto a el. El día a día no fue fácil porque la puerta de su casa estaba abierta para su otra mujer.

Con 66 años de edad nos dejó. Se fue en la Luz. Y fueron días intensos, murió en un Sanatorio muy tradicional de Buenos Aires con sus dos mujeres … no obstante el Gran Viaje lo inició tomado de la mano de mi mamá, su última respiración fue con ella y creo que para ella. Y creo que este fue el último homenaje que mi padre rindió a mi madre. Ella fue mi maestra en el amor incondicional en acción.


Continuará el próximo miercoles.