Acababa de despertar, contra todo pronóstico, después de haber estado ausente del mundo en un coma profundo, por siete años. Su ficha clínica decía que se llamaba "John Doe" y nada más. La policía que lo encontró baleado cerca de la autopista interestatal, medio muerto y sin documentos, había tomado sus huellas con la intención de lograr identificarlo, pero no figuraba en los registros y sin embargo era uno de ellos, se sabría más tarde. En aquel momento lo dejaron ahí, en el hospital, creyendo que tendría pocas chances de sobrevivir.
La enfermera sorprendida y excitada, llamó al número de contacto que aparecía en la ficha del paciente.
- Buenos días, por favor, con el Detective George Brownee del Dto de Crímenes violentos, Policía de Nueva York.
- Al habla ¿Quién me busca? Del Hospital Monte Sinai, el paciente que estuvo en coma por siete años, John Doe, acaba de despertar. Su número figura en la ficha de contacto.
- Ya voy para allá- contestó el detective, sin sospechar que esa llamada había sido interceptada y escuchada por gente muy peligrosa.
Mientras, en la habitación Doe trataba de entender dónde estaba y lo que había pasado. Un cúmulo de sensaciones y recuerdos fragmentados se agolpaban en su mente. No estaba seguro de quien era, pero intuía el peligro. Tenía un vacío de siete años en los que el mundo había seguido su marcha sin él. Una gran angustia y nerviosismo lo comenzó a atenazar. Sabía que no podía quedar allí pero no podía moverse y salir corriendo. Sabía que quienes habían intentado matarlo, querrían completar el trabajo que había quedado inacabado. Con desesperación agarró el perchero metálico del suero y trató de remar sobre la cama en seco hacia el ascensor.
Un par de secuaces llegaron a su habitación pero el paciente ya había logrado entrar con la cama en el ascensor, cuando Sofía, la enfermera, lo descubre. El pobre hombre, desesperado, le pide ayuda. Su tono era tan angustiante que Sofía accede a ayudarlo y baja con él hasta la cochera.
- ¡Corten! ¡Corten! - Gritó el Director y girando el cuerpo se dirige a Steven Seagal:
- ¡Deja de hacer el payaso, esta escena no es para reírse!.
370 palabras
John Doe
La enfermera sorprendida y excitada, llamó al número de contacto
que aparecía en la ficha del paciente.
- Buenos días, por favor, con el Detective Brownee.
- Al habla ¿Quién me busca?
- Del Hospital Mount Sinai, el paciente que estuvo en coma por siete años,
John Doe, acaba de despertar. Su número figura en la ficha de
contacto.
- Ya voy para allá- contestó el detective, sin sospechar que esa llamada
había sido interceptada por gente muy peligrosa.
Mientras, en la habitación Doe trataba de entender dónde estaba y lo que
había pasado. Un cúmulo de sensaciones y recuerdos fragmentados se
agolpaban en su mente. Tenía un vacío de siete años en los que el mundo
había seguido su marcha sin él. Una gran angustia y nerviosismo lo
comenzó a atenazar. Intuía el peligro pero no podía moverse y salir
corriendo. Sabía que quienes habían intentado matarlo, querrían completar
el trabajo. Con desesperación agarró el perchero metálico del suero y trató de
remar sobre la cama en seco hacia el ascensor.
Un par de secuaces llegaron a su habitación pero el paciente ya había
logrado entrar con la cama en el ascensor, cuando la enfermera lo
descubre. El pobre hombre, desesperado, le pide ayuda. Su
tono era tan angustiante que ella accede a ayudarlo y baja con él hasta la
cochera.
- ¡Corten! ¡Corten! - Gritó el Director y girando el cuerpo se dirige
a Steven Seagal:
- ¡Deja de hacer el payaso, esta escena no es para reírse!.
250 palabras
Nota: La película a la que hago referencia es "Hard to kill" (Duro o Difícil de matar, 1990) dirigida por Bruce Malmuth, con Steven Seagal y Kelly LeBrock en sus roles principales.