En un momento dado de nuestra Historia, El Comandante Supremo del Consejo Directivo de nuestro Planeta en la Constelación Andrómeda, decidió dar el pistoletazo de partida a miles de naves exploradoras que partirían hacia la Vía Láctea. Cada una iba destinada a estudiar un Planeta. A mí me tocó la Tierra. Llegué a este planeta en el año 1418 del Calendario Terrícola Gregoriano y, conforme a mi misión, me dediqué a estudiarlo en profundidad, pero cuando estaba a punto de abordar mi nave para emprender el regreso, perdí a los cuatro compañeros de nuestro equipo en las selvas de Sumatra, en Indonesia, porque unos piratas los raptaron. Ahí fue cuando extravié mi cuaderno en el que había recogido todas mis detalladas observaciones. La prioridad era, desde luego, salvar a mis compatriotas y colaboradores lo cual, con mucha dificultad y gran astucia logré hacer y nos regresamos a Andrómeda.
Volví a la Tierra por mi cuaderno en 1518 y le seguí la pista hasta Pekín o Beijing, dónde los chinos estaban construyendo el palacio real, un enorme complejo al que llamarían la Ciudad Prohibida, y no lo hallé. Pero un antiguo librero me comentó, ante mi desesperada insistencia, que un libro extraño por lo ilegible, había sido llevado hacia Occidente por unos mercaderes que lo habían comprado al maestro Zen Xian Bokian quien lo había adquirido de unos piratas y llegué siguiéndole el rastro a Estrasburgo, Francia, en donde me encontré con una epidemia maníaca de danza en la que terrícolas como poseídos por un espíritu indomable bailaban noche y día sin parar hasta caer muertos de agotamiento. Inmediatamente comencé a escribir un segundo cuaderno, aunque en casa difícilmente me creerían que fui testigo de algo así. Pero sí. ¡Chás! Estuve ahí y lo vi con mis propios ojos de iguana adromeica. El tiempo se me estaba agotando y debía regresar a mi Constelación.
Por última vez regresé en 1618 y caí me medio de una guerra en Europa muy sangrienta de estados miembros de religiones diferentes, Según entendí los unos era Protestantes y los otros Católicos pero todos llamados Cristianos (porque también hay otras religiones como la judía, la musulmana, la budista, hasta una fusionista Bahai... ). Llegué a la conclusión de que los terrícolas eran muy peleadores, intransigentes, y de mente cerrada. Esta vez, guardé muy bien mi segundo cuaderno y regresé a Andrómeda con el informe completo y la conclusión de que llegado el caso, no sería un buen planeta habitable para nosotros, porque tal como lo estaban tratando, dentro de bien poco sería inhabitable. A menos, claro está, de que iniciáramos cuanto antes un plan de rescate integral.
Convocatoria de Maga de Qamar del Blog "La trastienda del Pecado" con el tema ¡Chás! Y yo estaba allí.
The Voynich Manuscript Beinecke Rare Book and Manuscript Library,
Yale University, USA
El manuscrito lleva el nombre de Wilfrid Voynich, un librero polaco que lo compró en 1912. Desde 1969, se lleva a cabo en la Biblioteca de Manuscritos y Libros Raros Beinecke de la Universidad de Yale.
El manuscrito Voynich esta escrito de izquierda a derecha en un idioma que hasta la fecha no ha podido descifrarse ni siquiera por expertos lingüistas ni por criptógrafos de la Primera y Segunda Guerra Mundial. Los análisis químicos lo datan entre 1406 y 1438. El manuscrito tiene 23,5 cm de alto, 16, 2 cm de ancho y 5 cm de grosor. Está escrito en tinta ferrogálica marrón-negra y con pluma. Está encuadernado en vitela y consta de 240 pág en vitela. Basado en el tema de los dibujos, el contenido del manuscrito se divide en seis secciones:
1) botánicos que contienen dibujos de 113 especies de plantas no identificadas;
2) dibujos astronómicos y astrológicos que incluyen cartas astrales con círculos radiantes, soles y lunas, símbolos del zodíaco como un pez (Piscis), un toro (Tauro) y un arquero (Sagitario), mujeres desnudas que emergen de tuberías o chimeneas y figuras cortesanas ;
3) una sección biológica que contiene una miríada de dibujos de desnudos femeninos en miniatura, la mayoría con abdómenes hinchados, sumergidos o chapoteando en fluidos e interactuando de manera extraña con tubos y cápsulas interconectados;
4) un conjunto elaborado de nueve medallones cosmológicos, muchos dibujados en varios folios doblados y que representan posibles formas geográficas;
5) dibujos farmacéuticos de más de 100 especies diferentes de hierbas medicinales y raíces representadas con frascos o vasijas en rojo, azul o verde, y
6) páginas continuas de texto, posiblemente recetas, con flores en forma de estrella que marcan cada entrada en los márgenes.







