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Wednesday, August 25, 2021

Este jueves, un relato: "Ilustraciones dimiúrgicas" Mi encuentro con Sephora, la Alquimia, y Ulises Lestrade

 

 
 
 Imagen elegida por mi de las sugeridas por El  Demiurgo de Hurlingham para la convocatoria suya  de este jueves en el que es nuestro anfitrión y este blog suyo cumple 9 años por lo que desde De amores y relaciones lo felicitamos muy calurosamente y deseamos que su tan creativo blog tenga larga vida. Mas relatos en su blog.


Fue en uno de mis maravillosos encuentros con  la bruja boticaria y alquimista Sephora -del mundo paranormal de Maraverso (el  Universo particular de  El Demiurgo de Hurlingham para quienes lo ignoran),  cuando ambas  estábamos en las Clases de Alquimia impartidas por el  Gran Maestro de la Orden del Loto Dorado, que  me introdujo a su amigo y salvador, Ulises Lestrade.   Con lujo de detalles me había contado Sephora como él la había salvado del daño que  le habían querido infligir un par de niños malcriados y satánicos  a los que ella,  de buena fe y corazón puro,  había tratado de ayudar.  Bueno, un detective así, tan valiente y hábil necesitaba yo ahora con suma urgencia. 

El problema era grave y me tenía muy angustiada, pues era médica cirujana experta, curadora de almas,  y alquimista,  a la que un Shaitán  que me tenia mucha envidia había tratado de desprestigiar, acusándome de que había envenenado a una parturienta con la consecuente muerte de ella  y su bebé.   Ulises Lestrade   con mucha amabilidad y solicitud aceptó el caso. 

La investigación lo llevó a desentrañar  una maraña sucesos extraños. La primer clave la obtuvo de un fantasma, quien dijo llamarse "Benito Sánchez,  para servirle a Dios y a Ud. " al que se le había roto la brújula  por lo que al extraviar su camino fue testigo de algo que hizo el Shaitán, que por tan sospechoso  le llamó la atención.  Lestrade  estudió además todas las evidencias físicas y condujo miles de entrevistas a  ninfas, salamandras,  Yinns y otros duendes, a íncubos y súcubus, a  brujas y hechiceros. En fin, podría decirse que no dejó piedra sin remover porque él estaba convencido de la  inocencia de su cliente.  Y como quien era, logró probar como el Shaitán había cometido tan execrable crimen pero  había manipulado las pruebas  para incriminarme. 

Gracias a la intervención del Fantasma Benito, a la extraordinaria pericia del Detective paranormal Ulises Lestrade, y a mi amiga Sephora quien nos conectó, mi reputación fue restituida y mi libro "De curis mulierum" (Sobre la cura de las mujeres) compilado luego con otros dos textos conformando  "El Trotula"  fue considerado como uno de los  tratados de ginecología y obstetricia más y mejor estudiados desde España a Polonia y desde Sicilia hasta Irlanda y mi honor como la gran médica Trota de Salerno, igualmente,  completamente restablecido.

 

 

Nota aclararatoria: Trota de Salerno  fue un personaje real, una médica que vivió  a mediados del Siglo XI y principios del XII.  Fue ampliamente reconocida y su obra (compilada junto con las otras  dos),  fue leída  y estudiada hasta el Siglo XV, incluso hasta  parte del XVI. El Trotula consta de tres libros:  El primero  a partir de una traducción al latín  por parte de Constantino el Africano del tratado del célebre médico musulmán Ibn al-Jazzar's Arabic Zad al-musafir "Liber de sinthomatibus mulierum" (Sobre los Síntomas   en las mujeres) que a su vez partía de Galeno. El segundo es el de Trota de Salerno mencionado en mi relato y El Tercero "De ornatu mulierum" (Sobre cosmética femenina), escrito por un hombre cuyo nombre ignoramos. También Trota de Salerno escribió "Practica Secundum Trotum". 



 Bibliografia:


  • Monica H. Green, ed. and trans. The ‘Trotula’: A Medieval Compendium of Women’s Medicine (Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 2001).
  • John F. Benton, "Trotula, Women's Problems, and the Professionalization of Medicine in the Middle Ages," Bulletin of the History of Medicine 59, no. 1 (Spring 1985), 330-53, at p. 33.
  • Susan Mosher Stuard, "Dame Trot," Signs: Journal of Women in Culture and Society 1, no. 2 (Winter 1975), 537-42, JSTOR 3173063

 

 

Sunday, June 6, 2021

40 años de SIDA, los desafíos pendientes, art. por el dr. José Mallolas Masferrer

El 5 de junio de 2021 se cumplen 40 años de la primera descripción clínica de casos de lo que, posteriormente, se denominó Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Los casos aparecieron publicados en el Boletín Epidemiológico Estadounidense Morbidity Mortality Weekly Report (MMWR) en 1981. Se trataba de cinco varones previamente sanos que presentaban infecciones oportunistas en el contexto de una gravísima inmunodepresión celular.

Tan solo 2 años después, en 1983, los Laboratorios del Instituto Pasteur en París aislaban el agente infeccioso responsable de esta nueva enfermedad, el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).

A lo largo de estas cuatro décadas se calcula que cerca de 40 millones de personas han fallecido de SIDA en todo el mundo. Además, conviven con el VIH unos 38 millones, todavía se infectan cerca de un millón de personas anualmente y fallecen unas 700 000 por año. En España el número de enfermos de VIH asciende a 150 000, y surgen en torno a 3 000 nuevas infecciones al año.

Microfotografía del VIH.

La pandemia devastadora

La primera década de la pandemia de VIH fue terrible desde todos los puntos de vista, con una morbimortalidad elevadísima. Tanto que a ese período se le conoce también como la “Edad Media” del VIH.

Había desconcierto general, y la desesperación en pacientes y personal sanitario era enorme. A ello contribuyó que, aunque el VIH había sido identificado en 1983, hasta 1986 en España no eran obligatorias las pruebas de despistaje del VIH en todo producto hemoderivado (transfusiones, etc.). Por otro lado, durante los primeros años no estaba claro si atribuir la causa del SIDA a un agente biológico o a un agente químico. Para colmo, todos los intentos por conseguir tratamientos frente al VIH tenían un éxito muy discreto y muy limitado en el tiempo.

En aquella primera década, la infección por VIH llegó a ser la primera causa de muerte en nuestro entorno en personas de entre 20 y 40 años. El cambio radical llegó en la segunda década, tras el Congreso Internacional de SIDA de 1996 en Vancouver (Canadá). Fue entonces cuando aparecieron estrategias antirretrovirales muy potentes, capaces de inhibir la replicación del VIH casi al 100%, que hicieron que la mortalidad disminuyera de forma importantísima.

Sin embargo, los efectos adversos de la medicación y las múltiples pastillas diarias que debían ingerir los pacientes eran un obstáculo muy grande para un tratamiento crónico.

Por otro lado, múltiples estrategias de tratamiento incluían terapias de tres moléculas que, si bien tenían una eficacia muy alta, se acompañaban de importantes efectos adversos como la lipodistrofia que limitaban la calidad de vida de los pacientes, incrementando el estigma de la enfermedad.

Lipodistrofia facial.

Una pastilla al día… o a la semana

En la tercera década de la pandemia aparecieron al fin opciones más potentes que las anteriores con un perfil de seguridad excelente (prácticamente sin efectos adversos), de múltiples familias de fármacos y reunidas en una sola pastilla al día.

Desde entonces, los avances han ido orientados a encontrar nuevas moléculas con un perfil de eficacia, tolerancia y conveniencia excelentes, que incluso permiten la administración parenteral (intramuscular o subcutánea). Esto abre la posibilidad a tratamientos antirretrovirales administrables cada varias semanas o meses.

Además se han establecido las bases para el control efectivo de la pandemia mediante medidas profilácticas. Eso incluye la detección y tratamiento precoz de los infectados (test and treat, “diagnosticar y tratar”). Pero también la profilaxis pre-exposición (PrEP), consistente en administrar moléculas antirretrovirales en personas con alta probabilidad de infectarse para, efectivamente, evitar dicha infección. Además, se insiste en investigar verdaderas vacunas profilácticas que puedan evitar la infección por el VIH.

De un cóctel de pastillas como tratamiento antirretroviral se pasó a una pastilla al día.

Curación completa y vacunas

En el momento actual, la investigación sobre el VIH se enfrenta a dos grandes desafíos:

  1. Alcanzar su curación mediante nuevas estrategias de tratamiento que permitan eliminar el virus en el paciente infectado.

  2. Conseguir una vacuna preventiva frente al VIH.

El propio Hospital Clinic desarrolla en el momento actual un prototipo de vacuna preventiva basado en la envuelta trimérica de virus de infección aguda que, tras los resultados obtenidos en laboratorio y modelos animales, iniciará su desarrollo clínico a lo largo de este año.

Asimismo, existen actualmente al menos otros dos proyectos de vacunas preventivas en diferentes fases de investigación clínica: Scripps-IAVI (proyecto de vacuna que se encuentra en fase I) y Janssen (vacuna mosaico frente al VIH que se encuentra en fase III).

En este contexto, es importante destacar la campaña de ONUSIDA para controlar la epidemia del VIH. Su objetivo no es otro que diagnosticar para el 2030 al menos al 95% de personas infectadas por VIH, que el 95% de ellas reciban terapia continuada, y que el 95% de las tratadas alcancen una carga viral plasmática del VIH indetectable. Es lo que se conoce como el Programa 95-95-95.

No queda ahí la cosa. La campaña se ha propuesto también que la sociedad en su conjunto elimine totalmente el estigma que ha conllevado la infección por VIH.

Solo el esfuerzo conjunto de las personas infectadas, las organizaciones comunitarias, los investigadores, el personal sanitario y las instituciones permitirá que en cuestión de pocos años podamos controlar de manera efectiva lo que ha sido y es la peor crisis social y sanitaria de la segunda mitad del siglo XX, la infección por el virus del SIDA.

 

Artículo  escrito por el Dr Jose Mallolas Masferrer

Jefe de la Unidad VIH-SIDA. Hospital Clínic-Barcelona, Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi Sunyer - Hospital Clínic Barcelona / IDIBAPS 

(Jose Mallolas Masferrer no trabaja, consulta, posee acciones ni recibe fondos de ninguna empresa u organización que se beneficie de este artículo, y no ha revelado afiliaciones relevantes más allá de su cargo académico).

 

 Publicado originalmente aquí  

 

 

 

 

Monday, October 19, 2020

Mujeres notables medievales prácticamente desconocidas (Parte 1)

 Algunas mujeres medievales han ganado fama por sus habilidades como gobernantes, escritoras y eruditas. Hay quienes son bien conocidas, como Hildegard de Bingen o Christine de Pizan, pero muchos otras que no lo son. Diez mujeres medievales cuyas fascinantes contribuciones merecen más reconocimiento.

 

                                                      Alessandra Giliani haciendo una disección


Alessandra Giliani

A menudo se ha observado que sólo los hombres asistían a las universidades en la Edad Media; si bien esto es cierto para los del norte de Europa, no fue el caso para lugares como Italia y España. Los académicos están descubriendo las historias de mujeres que sí recibieron educación, particularmente en el campo de la medicina. Alessandra Giliani era una de estas personas, y si hubiera vivido una vida más larga, podría haberse vuelto bastante famosa. Sabemos que en el año 1323 vino a estudiar a la Universidad de Bolonia y pronto se desempeñó como asistente de Mondino dei Liuzzi, el principal experto medieval en anatomía. Ella ayudaría a preparar los cadáveres para su estudio y también llevó a cabo sus propias investigaciones. Incluso desarrolló un método para drenar la sangre del cuerpo y reemplazarla con un tinte de color, lo que facilitó el examen del sistema cardiovascular. Sin embargo, murió en 1326, quizás de una herida séptica. Se erigió una tableta en una iglesia italiana para ella:

"En esta urna adjunta, las cenizas del cuerpo de Alessandra Giliani, doncella de Periceto, diestra con el pincel en demostraciones anatómicas y discípula, igualada por pocos, del médico más destacado, Mondino dei Liuzzi, esperan la resurrección. Vivió diecinueve años, murió consumida por sus labores el 26 de marzo del año de gracia de 1326. Otto Agenius Lustrulanus, por su pérdida privada de su mejor parte, su excelente compañero merecedor de lo mejor, erigió su tableta".

 

Barbara de Cilli mostrada en una copia de Bellifortis

La historia de Bárbara de Cilli es interesante si se mira la primera mitad de su vida: la Emperatriz del Sacro Imperio Romano Germánico y Reina de Hungría y Bohemia, fue una actora política importante en Europa del Este en la primera mitad del siglo XV. Sin embargo, en 1437 fue encarcelada por su yerno y obligada a ceder la mayor parte de sus tierras y riquezas.

Ahora, viviendo una vida en el exilio, Barbara recurriría a la alquimia, una ciencia medieval similar a la química, con el objetivo de transmutar el metal en oro. Muchos vieron su trabajo como un intento de engañar a la gente, incluido John von Laaz, quien la visitó y escribió este relato de Barbara:

"Sabía medir sus respuestas con la sutileza de una mujer. Ante mis ojos tomó azogue, arsénico y otras cosas que no mencionó. De éstos hizo un polvo, con el que el cobre se tiñó de blanco. Resistió la prueba de las muescas, pero no el martillo. Con esto ha engañado a mucha gente.

De manera similar, la vi esparcir cobre caliente con un polvo, que lo penetró. El cobre se convirtió en plata refinada. Pero cuando se fundió volvió a ser cobre como antes. Y ella me mostró muchos de esos trucos engañosos.

En otra ocasión tomó Hierro Azafrán y Cobre Calx y otros Polvos, los mezcló y cementó con ellos partes iguales de Oro y Plata. Entonces el Metal tenía por dentro y por fuera la apariencia de oro fino. Pero cuando se fundió volvió a perder el color. Con ello fueron muchos los comerciantes engañados por ella".

 


Beatriz Galindo

Apodada "La Latina" por su habilidad en latín, Beatriz nació alrededor de 1465 en una familia de baja nobleza. Debido a su amor por la lectura, fue elegida para convertirse en monja, pero primero recibió una educación en gramática. A la edad de 12 años, su habilidad como estudiante era tan obvia que comenzó una carrera académica.

Beatriz trabajó como tutora de los hijos de la reina Isabel de Castilla, incluida Catalina de Aragón, y también escribió poesía y un comentario sobre Aristóteles. Se casó, tuvo cinco hijos y fundó el Hospital de la Santa Cruz en Madrid, que aún existe en la actualidad.

 

 Dorotea Bucca

Sabemos muy poco sobre Dorotea Bucca, pero los pocos fragmentos de información son impresionantes: sucedió a su padre como profesora de medicina y filosofía en la Universidad de Bolonia en 1390 y ocuparía ese puesto durante más de cuarenta años.

 


Garsenda como aparece en su sello.

 

 

Garsenda, condesa de Forcalquier y Provence
 
 
Esta condesa del Siglo XIII fue una de las principales mecenas de la literatura en el sur de Francia, y fue una destacada trovadora por derecho propio. Debatió sobre las ideas del amor cortés y las relaciones entre hombres y mujeres con otros poetas, mientras que al mismo tiempo también gobernaba sus condados como regente.

Solo uno de sus poemas sobrevive:"
 
Estás tan bien como amante
Ojalá no vacilaras tanto;
pero me alegro que mi amor te haga penitente
de lo contrario, yo sería el que sufriera.
Aún así, a la larga, eres tú quien puede perder
si no eres lo suficientemente valiente para exponer tu caso,
y nos harás un gran daño a los dos si te niegas.
Porque una dama no se atreve a descubrir
su verdadera voluntad, no sea que los que la rodean piensen en su base".

 

 Sigue el Lunes que viene (Parte 2)

 

 Artículo tomado de aquí 

 

 

Monday, October 12, 2020

Trota de Salerno, médica ginecóloga y obstetra (It. ca 1090-1160) por Marco Villanueva -Meyer MD

 


Trota de Salerno, también conocida como Trocta, Trotta o Trótula di Ruggiero, fue primero estudiante y luego profesora de la Escuela Médica Salernitana, el primer centro médico sin conexión con la Iglesia y considerado por muchos autores como la primera universidad de Occidente.

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Trota y “las damas de Salerno” jugaron un rol trascendental en el cambio que ocurrió en la Edad Media, que marcó el fin del oscurantismo en Europa. Tanto en la tradición popular como en los círculos médicos, las “damas de Salerno” tenían fama de médicas y estudiosas; entre ellas, destacaba Trota.

 

Salerno y la medicina medieval

Trota pertenecía a una familia adinerada. Cuando era joven, se encontraba en su plenitud la llamada Alta Edad Media, en la que avanzaba el urbanismo, las Cruzadas estaban en su apogeo y se abrían nuevas rutas para el comercio y el intercambio cultural. Los antiguos monasterios que habían sido los centros de enseñanza iban siendo reemplazados por nuevas universidades independientes de la Iglesia. Así, Salerno –ciudad italiana ubicada al sur de Nápoles– fue la primera escuela médica no regida por religiosos y abierta, inclusive, a árabes y judíos, lo que contribuyó a lograr un enriquecimiento cultural amplio y especial. Su estratégica ubicación en el Mediterráneo permitió fusionar el conocimiento greco-romano con la tradición islámica y judía. Además, fue pionera en la admisión de mujeres. Salerno era, en esa época, el lugar para ser visto y su escuela de Medicina (Scoula Medica Salernitana) se convirtió en la más prestigiosa del siglo XI en Europa y el mundo.

El rol de la mujer

En la Edad Media, el ejercicio de la medicina estaba vedado para la mujer, salvo la práctica de la obstetricia y los cuidados al niño en sus primeros meses, que estaban, casi exclusivamente, en manos femeninas. En un Salerno abierto a la vocación médica femenina, pronto surgieron los nombres de cinco mujeres expertas en el arte de curar: la italiana Trota, las alemanas Constanza y Calenda, la judía Rebeca Guarna y la musulmana Abella. Ellas simbolizan la conjunción de los saberes de cristianos, judíos y árabes. Entre todas ellas destacó Trota, quien llegó a ocupar un lugar importante en el campo de la ginecología y obstetricia. Su marido, Giovanni Platearius, era médico y uno de los fundadores de la Escuela de Salerno.

 


Su obra

La obra de Trota –que se denominó Trótula, por lo que ambos nombres se confunden– se basó en los problemas médicos de las mujeres. Escribió el más célebre tratado de obstetricia y ginecología de la Edad Media, conocido como Trótula mayor. Este consta de 60 capítulos y trata sobre la menstruación, la concepción, el embarazo, el parto, el control de la natalidad, además de diversas enfermedades ginecológicas y de otro tipo, así como de sus remedios. Se usó como texto de medicina por cientos de años, hasta el siglo XVI.

Sus teorías médicas fueron muy avanzadas. Inclusive, sobre las causas y los tratamientos de la infertilidad, señaló que: “Es igualmente frecuente que la concepción se vea impedida por un defecto del hombre como de la mujer”.

Trota impuso un pensamiento que iba contra la creencia religiosa de aquella época, que dictaba que el dolor de la mujer en el parto y otros aspectos de la vida se debían al rol de Eva en el pecado original. Sus escritos reflejaron ideas muy avanzadas para su tiempo: un ejemplo es el apoyo que brindó a que se suministrasen opiáceos a las mujeres durante el parto para mitigar el dolor, una práctica que entonces era perseguida por las autoridades. En su obra, describió también diversas técnicas quirúrgicas, postuló la importancia de dar una eficaz protección perineal e hizo descripciones de avanzada sobre las episiotomías. En sus tratados pediátricos dio normas para los lactantes y para el cuidado del niño en sus primeros meses de vida.

 


Ella creía y ponía énfasis en una evaluación amplia e integral de los pacientes y no solo en una centrada en los síntomas llamativos. Escribió un segundo tratado sobre el cuidado cuidados médicos en general, inclusive de la piel, la higiene y la cosmética (conocido como Trótula menor). Recomendó también a las mujeres de su época cuidar de la higiene diaria, practicar ejercicio físico regular, hacer masajes con aceites y mantener una dieta equilibrada y saludable. Completó esto con unas simples y curiosas recetas de cosmética femenina que incluían:

  • Una crema para eliminar las arrugas y una fórmula de lápiz de labios con miel, jugo de remolachas, calabaza y agua de rosas;
  • Una infusión de corteza de nogal para limpiar los dientes y conservarlos sanos y blancos; y
  • Dio recomendaciones para el cuidado del cabello y opciones para teñirlo y lucirlo mejor.

 


 

Comentario

En la obra de Trota se siguen encontrando elementos novedosos. Su fama creció mucho y sus libros fueron copiados y vueltos a copiar durante varios siglos. Con el descubrimiento de la imprenta por Gutenberg, su obra fue impresa por primera vez en 1554.

Sus enseñanzas ginecológicas se siguieron por mucho tiempo en Europa, convirtiéndola en pionera y en la mujer de mayor prestigio en obstetricia y ginecología de la Edad Media. A pesar de algunas corrientes misóginas históricas que inclusive cuestionan su existencia, su rol es importante como mujer y médica, por su carisma, su inteligencia y sus dotes especiales de maestra e innovadora.

 

Referencias

  • Benton, JF (1985). "Trotula, women’s problems, and the professionalization of medicine in the Middle Ages". Bulletin of the history of medicine. 59 (1): 30–53.
  • Monica H. Green (2007) “Reconstructing the Oeuvre of Trota of Salerno,” in La Scuola medica Salernitana: Gli autori e i testi, ed. Danielle Jacquart and Agostino Paravicini Bagliani, Edizione Nazionale ‘La Scuola medica Salernitana’, 1 (Florence: SISMEL/Edizioni del Galluzzo) ISBN 9788884502322, p. 187.
  • Monica H. Green, ed. and trans. (2001) The ‘Trotula’: A Medieval Compendium of Women’s Medicine (Philadelphia: University of Pennsylvania Press) ISBN 9780812235890 (print).

* Versión ampliada de la publicada en Galenus 12 (Oct. 2009), p.48. Tomada de aquí .

Artículo escrito por  Marco Villanueva- Meyer, MD

 

Más aquí:

 Handerson, Henry E.,"The School of Salernum, An Historical Sketch of Medieval Medicine"(1883)

Curtotti, Michael, "La medica Trota di Salerno", 2018

 Benton, John, "Trotula. Women´s problems and the profetionalization of Medicine in the Middle Ages" (1983)

Women in Medicine



Friday, September 14, 2018

Luigi Luca Cavalli Sforza, (It. 1922-2018) El genetista italiano que desmontó el concepto de raza ha fallecido el 31 de Ago p.pdo, RIP




Luigi Luca Cavalli Sforza. Foto por
“El racismo es un antiguo flagelo de la humanidad”. Esta frase la pronunció el genetista italiano Luigi Luca Cavalli Sforza, junto a su compañera Mary-Claire King, genetista estadounidense, delante de un comité del Senado americano el 17 de febrero de 1993. No se podría sintetizar mejor el legado de este gran científico, muerto el sábado [31 de Agosto del cte año]  a los 96 años en su casa de Belluno, en el norte de Italia.

Cavalli Sforza, al que todo el mundo llamaba simplemente “Luca”, nació en Génova en 1922. Estudió medicina, primero en Turín, y después en Pavía, cuando su profesor de anatomía Giuseppe Levi –que también tuvo como alumnos a los tres premios Nobel Rita Levi Montalcini, Salvador Luria y Renato Dulbecco– fue expulsado de la universidad en aplicación de las leyes raciales aprobadas por el régimen fascista en 1939. Se licenció en 1944 y, sin embargo, no era la medicina su verdadera pasión. Ya había comenzado a trabajar en las relaciones sexuales de las bacterias antes de licenciarse, pero fue la mosca de la fruta, la famosa Drosophila, la que le abrió el camino hacia su verdadera pasión: la genética.

No fue fácil trabajar en esos años –entre 1943 y 1945 Italia no solo combatía una guerra mundial, sino también una sangrienta guerra civil– pero Cavalli Sforza tuvo la suerte de encontrar a Adriano Buzzati Traverso, que se convertiría años más tarde en el primer profesor de genética de Italia. Empezó a viajar entre Italia, Reino Unido, Alemania y EEUU, donde, en Stanford, en 1970 acabaron ofreciéndole una cátedra, que mantuvo más de 40 años, aún sin perder sus contactos científicos y humanos con el viejo continente.

El poliédrico Cavalli Sforza entendió desde los primeros años de su carrera que la multidisciplinaridad sería la clave para hacer avances significativos en la investigación. Consciente de sus límites, se dio cuenta enseguida de que tenía que aprender matemáticas, y más específicamente estadística, que se fue a estudiar a Inglaterra con el más importante en el campo de la época: Ronald Fisher. Y esa fue una de las decisiones más acertadas de su vida, ya que el campo del cual devendría pionero, la genética de las poblaciones, se sustancia fundamentalmente en herramientas estadísticas. Fue de hecho cuando dejó de pensar en las moscas y se enfocó en los humanos que empezó a emprender esa increíble odisea –le habría gustado esa expresión, pues Ulises era uno de sus personajes clásicos preferidos– que le habría llevado a construir el primer atlas genético de la humanidad.

Empezó estudiando qué factores determinaban la diferente distribución de los grupos sanguíneos entre las distintas poblaciones humanas –entre las cuales, estudió especialmente los vascos, que tienen una incidencia de Rh negativo del 25%, la más alta del mundo– para luego estudiar el cromosoma Y, el trocito de cromosoma común a todos los varones biológicos. Gracias a este conocimiento, fue capaz por primera vez de corroborar desde el punto de vista genético la teoría paleontológica del “Out of Africa”: el ADN confirmaba que los primeros homínidas dejaron el continente africano hace 100.000 años para colonizar el resto del planeta. Para reconstruir el pasado pues era necesario acudir a la genética. Cavalli Sforza llegó a este extraordinario resultado mucho antes que se secuenciara el primer genoma humano.




El genetista italiano que desmontó el concepto de raza


Fue una verdadera revolución. La genética de las poblaciones era capaz de producir un “árbol genealógico” de la humanidad que puede contar nuestra historia. El padre de Cavalli Sforza intentó que su hijo se apasionara a la astronomía. No lo consiguió: sin embargo, al igual que los astrónomos son capaces de mirar al pasado remoto cuando observan estrellas y galaxias, hoy los genetistas pueden detectar huellas de acontecimientos remotos dentro de nuestros genomas.

Y es más. En su famoso ensayo Genes, pueblos y lenguas (1996, traducido en el año 2000 al castellano; aquí un breve resumen) donde tira hasta de demografía, dibuja un paralelismo entre las líneas filogenéticas de las poblaciones mundiales, la lingüística y la arqueología para acabar reconociendo que las tres disciplinas cuentan la misma historia. Es un “atlas genético” que habla de hombres y mujeres migrantes desde siempre y que se mestizan entre sí. Un mal trago para connacionales suyos como el ministro Salvini.

En sus investigaciones y alrededor de 300 artículos científicos, Cavalli Sforza llega a una conclusión que le obsesiona desde cuando tuvo que enfrentarse al racismo que expulsó a su profesor y que padeció como italiano al principio de su carrera en los países nórdicos: las “razas” no existen, existen solo en las mentes de los racistas. En los años en los que se estaba fraguando en EEUU el Proyecto Genoma Humano, él lidera el “Proyecto Diversidad del Genoma Humano”, que fue el que presentó al Senado de ese país en 1993: estudiando genomas de las poblaciones más remotas de la tierra pudo demostrar que los seres humanos son bastante homogéneos genéticamente, que “los grupos que forman la población humana no son netamente separados, sino que constituyen un continuum. Las diferencias en los genes dentro de los grupos acomunados de algunas características físicas visibles son prácticamente idénticas a las entre varios grupos, y además las diferencias entre individuos son más importantes de las que se ven entre grupos raciales”, como escribe en ¿Quiénes somos? Historia de la diversidad humana (1995, en castellano 1999).

En otro escrito, cuando le concedieron el premio Balzan en 1999, decía que “aunque la población humana posee una enorme variabilidad genética entre individuos, el 85% del total de la variación es dentro de cada una de las poblaciones, y solo el 15% las divide. Por lo tanto, no podemos utilizar para la comparación de las diferentes poblaciones humanas la misma medida de distancia genética útil para comparar las especies vivientes, para las cuales es suficiente un individuo de cada especie”. En otras palabras, por mucho que sea genéticamente y hasta intuitivamente fácil distinguir las características de dos poblaciones en dos continentes diferentes, no lo es hacerlo con dos individuos, como puede pasar con dos perros. En una entrevista en El País de 1993 fue tajante: “Podemos hablar de población vasca, pero nunca de individuos de raza vasca. Las diferencias genéticas no justifican, ni en éste ni en ningún otro caso, el concepto de raza, y mucho menos el racismo”.

En su reflexión adquiere mucha más relevancia la cultura como motor para justificar las diferencias entre las poblaciones humanas. Y a la interacción entre genética y cultura dedica muchos escritos (aquí y aquí por ejemplo) explicando que los pocos años (evolutivamente hablando) que la humanidad ha tenido para evolucionar desde cuando un pequeño grupo de homínidas dejó África, no podrían haber permitido la evolución de razas diferentes, más allá de pequeñas diferencias. Sin embargo, la cultura –que al contrario de los genes se puede transmitir también horizontalmente entre individuos y no solo verticalmente, de padres en hijos– sí que permite explicar mucho más las innovaciones y las diferencias.

La divulgación de sus ideas era para Cavalli Sforza muy importante. Lo explicaba en otra entrevista en El País en 1998: “Con un poco más de tiempo, definiendo lo absolutamente necesario y reduciendo el número de términos científicos al mínimo necesario, es posible explicar ciencia a todo el mundo”. Pero no era un iluso. También escribía en ¿Quiénes somos? Historia de la diversidad humana: “Pensamos que la ciencia sea objetiva. La ciencia está modelada por la sociedad porque es una actividad humana productiva que necesita tiempo y dinero, pues está guiada y dirigida por aquellas fuerzas que en el mundo ejercen el control sobre el dinero y sobre el tiempo. Las fuerzas sociales y económicas determinan en larga medida lo que la ciencia hace y cómo lo hace”.

 Artículo publicado por diario El País, España , original aquí

El resaltado en negritas es mío y el enlace a Rita Levi Montalcini, art. en mi blog. Igualmente, yo puse el enlace a su ex-mujer, una gran genetista ella también.



Friday, June 29, 2018

Arqueologia y Medicina (8): Los médicos del Islam. Tercera parte

 Primera parte aquí

Segunda parte aquí 


 La era de las enciclopedias


Gracias al prestigio del saber y a cierta libertad intelectual, durante el período de esplendor del califato abásida  de Bagdad –entre los siglos X y XI– la compilación de grandes obras sistemáticas fue el distintivo de sabios de talla universal, que ejercían la medicina junto a la filosofía, las ciencias y las tareas políticas.

De entre todos ellos brillaron tres. Uno es al-Razi (Rhazes para los latinos), iraní polifacético y experto farmacólogo, que vivió en la corte, dirigió el gran hospital de Bagdad y escribió casi doscientas obras. El segundo es al-Majusi, cuya compilación, el Libro total sobre el arte de la medicina, es una obra maestra por su equilibrio entre teoría y práctica. [Al Majusi, fue además,  pionero en la medicina psicofisiológica y psicosomática]. Sin embargo, este texto quedó oscurecido por la obra del tercer gran nombre de la época: Ibn Sina, al que conocemos como Avicena.
Su éxito se debe a su fuerza teórica y su esfuerzo de racionalización; para Avicena, sistemático y claro, la lógica es la base del diagnóstico
Este extraordinario filósofo -Avicena- ya era médico a los dieciocho años. Escribió extensamente sobre todas las ciencias, y su Canon (o «norma») de medicina es una de las obras más célebres de la medicina de todos los tiempos. Su éxito se debe a su fuerza teórica y su esfuerzo de racionalización; para Avicena, sistemático y claro, la lógica es la base del diagnóstico.

En Occidente, la ciencia árabe brilló en la obra de dos famosos filósofos y médicos cordobeses del siglo XII: Averroes, ibn Rushd, cuya Kulliyat o Totalidad (en medicina General) fue traducida y conocida como Colliget, en latín; y el judío Maimónides, Musa ibn Maimón, quien llegó a ser médico personal del campeón musulmán de las cruzadas: Saladino, sultán de Egipto. Su caso no era único: la medicina judía brilló al implicarse con la dominación islámica; de hecho, el árabe fue la lengua de cultura judía durante toda la Edad Media.


Teoría y práctica

 

La base teórica de la medicina árabe no difiere esencialmente de la griega y romana. En su base se encuentra la medicina humoral, atribuida a Hipócrates –que vivió en el siglo IV a.EC.–, la cual divide en cuatro los fluidos humanos básicos: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra; la salud y la enfermedad dependen del equilibrio entre ellos. Así, quienes sufrían exceso de bilis negra eran consideradas personas tristes, diciéndose de ellas  que tenían «humor negro», pues eso es lo que significa «melancólico» en griego. De igual modo, los temperamentos «sanguíneos», «flemáticos» y «coléricos» padecían algún desequilibrio de los otros humores. La salud se obtenía restableciendo el balance entre los cuatro humores  a base de dietas y purgas; de ahí la importancia que en la medicina árabe tenían -y tienen- la higiene y la dieta.
 El médico oculista Ammar ibn Alí desarrolló un método para diagnosticar las cataratas operables basado en la reacción de la pupila ante la luz
Pese al predominio de esta medicina «teórica» se desarrollaron terapias y observaciones anatómicas nuevas. En especial, destaca la oftalmología. La utilización de una jeringuilla hueca para succionar las «cataratas» constituye una notable innovación debida a Ammar ibn Alí , en el siglo X, quien desarrolló, además, un método para diagnosticar las cataratas operables basado en la reacción de la pupila ante la luz. Con todo, el mayor especialista en cirugía fue el andalusí Abulcasis, -padre de la cirugía moderna- quien empleó un instrumental variadísimo: tenazas, pinzas, trépanos, bisturíes, sondas, cauterios, lancetas o espéculos, cuyos dibujos ilustran su Libro de la Disposición. Durante el siglo XVI, los cirujanos de Occidente seguían estudiando esta auténtica enciclopedia del saber médico, que otorgaba tanta importancia a las técnicas para combatir el dolor (con frío o con esponjas soporíferas) como a las suturas y los vendajes.

Mención aparte merecen los cirujanos prácticos o médicos empíricos, expertos en el tratamiento de inflamaciones y tumores, así como en la extracción de flechas y curación de heridas, fracturas y luxaciones. Por su parte, la farmacología y la toxicología evolucionaron con la alquimia, a la cual debemos los alambiques, el amoníaco y el alcohol, entre otras aportaciones.

El cuidado de los enfermos


Un trazo distintivo de la cultura islámica fue la construcción de centros de estudio (las madrasas) y de hospitales públicos (los bimaristanes) mantenidos por medio de donaciones, aunque no deben ser vistos como una novedad respecto del mundo cristiano o budista. Cada gran ciudad rivalizó para albergar ambas instituciones, entre las cuales hubo un tránsito constante de profesores y libros. Los hospitales permitían a los más pobres beneficiarse del saber de médicos tan notables como al-Razi, director del hospital de Bagdad. El bimaristán más conocido es el que el sultán al-Qalaun edificó en El Cairo, en 1285: podía atender a ocho mil enfermos en cuatro pabellones destinados a diferentes patologías y dispuestos alrededor de un patio climatizado con fuentes. Algunos de estos establecimientos siguen funcionando, como el bimaristán fundado por Nur al-Din en Damasco, en 1154. También había hospitales que acogían a enfermos mentales, algo desconocido en Occidente. En el siglo XII, el viajero judío Benjamín de Tudela [del que conté aquí] escribió sobre el Hospital de Bagdad: «En él detienen a todos los dementes que se encuentran en la ciudad durante el verano, que han perdido la razón por el calor excesivo, sujetando a cada uno de ellos con cadenas de hierro; todo el tiempo que permanecen allí son alimentados por la casa real y cuando recobran la razón los despiden y cada cual vuelve a su casa y a su hogar. [...] Cada mes son interrogados por  los oficiales del rey para observar si algunos han recobrado la razón».
Los hospitales permitían a los más pobres beneficiarse del saber de médicos tan notables como al-Razi, director del hospital de Bagdad
Aunque la medicina árabe brilla por sí sola, en el Occidente cristiano sólo se supo de unos cuarenta textos sobre un millar de escritos médicos censados. Los últimos autores conocidos fueron los andalusíes Ibn Zuhr (Avenzoar), que mejoró la traqueotomía y descubrió la causa de la  escabiosis (sarna) y la pericarditis, y Averroes. Pero del gran botanista Ibn al-Baytar y del epidemiólogo Ibn al-Jatib (que dejó testimonio de la peste negra) ya nada se supo, aunque también eran andalusíes y vivían en la frontera misma de la Cristiandad. De ahí que sea exagerado pensar, como se había creído, que la medicina islámica se estancó después del siglo XIII; aún desconocemos muchísimos escritos tardíos.


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Para saber más

El Renacimiento del Islam. Adam Mez. Universidad de Granada, 2002.
Médicos de Al-Ándalus. Cristina de la Puente. Nivola, Madrid, 2003.
El médico. Noah Gordon. Roca Bolsillo, Barcelona, 2013.
Medicina árabe
Medicine in the  medieval islamic world
 
 Artículo por National Geographic.
Negritas y enlaces puestos por mi.


Monday, June 25, 2018

Nuevas gotas para los ojos podrían reparar las córneas, hacer innecesarias las gafas.




Un oftalmólogo de Shaare Zedek Medical Center y la Universidad de Bar-Ilan, en Israel,  ha inventado y patentado "nanodrops"  (gotas nano) que,  cuando se colocaron  en las córneas de los cerdos, produjeron mejoras en la miopía y la hipermetropía.

Si mejoran la visión en humanos cuando se realicen pruebas clínicas más adelante este año, la solución de nanopartículas podría eliminar la necesidad de usar  gafas,  dijo el miércoles el Dr. David Smadja.

Fue uno de los oradores en el segundo día de la  bienal de Investigación Shaare Zedek, que se celebró en el auditorio Steinberg del centro médico de Jerusalén y al que asistieron algunos de sus 350 médicos y enfermeras.

Smadja reveló que él y sus colegas desarrollaron las gotas en el Instituto de Nanotecnología y Materiales Avanzados de la Universidad Bar-Ilan, y que podrían revolucionar el tratamiento oftalmológico y de optometría de pacientes con miopía, hipermetropía, y otras afecciones refractarias. Incluso hay formas de usar  las gotas nano  para reemplazar lentes multifocales para que las personas puedan ver objetos desde varias distancias, dijo.

"Este es un nuevo concepto para corregir problemas refractarios", agregó Smadja.
Los pacientes abrirían una aplicación en su teléfono inteligente, medirían su refracción ocular en casa, crearían un patrón de láser y luego un "estampado corneal con láser" de un patrón óptico sobre la superficie corneal de sus ojos. Esto ya se ha hecho con éxito en ojos de cerdos vivos. Las gotas con una solución de nanopartículas sintéticas pueden corregir el problema de la visión. No dijo con qué frecuencia las gotas tendrían que aplicarse para reemplazar los anteojos.

El trabajo de Smadja fue una de las dos piezas de investigación elegidas, sin que los nombres de los autores fueran identificados, por un equipo imparcial de jueces. Los dos fueron seleccionados de entre 160 investigaciones llevadas a cabo por médicos y enfermeras de Shaare Zedek en los últimos dos años. Cada año, alrededor de 330 artículos del personal del hospital se publican en revistas médicas y científicas.

Hace algunos años, el hospital de Jerusalén estableció Shaare Zedek Mada'it (Scientific) como una compañía de investigación y desarrollo para investigadores de hospitales, dijo el profesor Dan Turner, director del Instituto de Gastroenterología y nutrición pediátrica de Shaare Zedek y también asesor de investigación del director  del Hospital. General Prof. Jonathan Halevy. El hospital publicó un libro de tapa blanda de 186 páginas con resúmenes de la investigación, y carteles de investigación colgados a lo largo de las paredes del quinto piso fuera del auditorio para que todos los pudieran leer.

Otra Investigación importante fue la del Dr. Eyal Shteyer del Instituto de Gastroenterología, quien informó sobre la identificación del paciente (en el Hospital Misgav Ladach de Jerusalén) que infectó a otros siete pacientes con hepatitis S cuando recibieron medio de contraste  para realizarles una tomografía computarizada.

Llevando a cabo un estudio genético, emparejaron el virus en los siete pacientes con la persona cuya sangre los infectó por accidente. Todos los pacientes infectados fueron tratados con medicamentos caros y curados de una enfermedad que, sin tratamiento, podría haber llevado a cirrosis hepática, insuficiencia hepática y cáncer de hígado.

El 4 de marzo aparecerá una función de la página Sunday Health (de Jpost) en la conferencia de investigación de Shaare Zedek.



Artículo para Jpost, escrito por
  Judy Siegel-Itzkovich
February 22, 2018

 Trad. por mi.



Friday, June 22, 2018

Arqueologia y Medicina (8): Los médicos del Islam. Segunda parte

Primera parte aquí  

En el año 958, Sancho I de León fue depuesto por nobles rebeldes, que esgrimieron como excusa para su actuación el hecho de que el monarca no podía cumplir con dignidad las funciones regias debido a su extrema gordura. Su abuela, la Reina Toda de Navarra, buscó ayuda en la corte califal de Córdoba: pidió a Abderramán III cura para la obesidad mórbida de su nieto y apoyo militar para que pudiera recuperar el trono. En la capital andalusí, el médico Hasday ibn Shaprut, judío jiennense, sometió a un estricto régimen al monarca leonés y logró rebajar su peso. De este modo el soberano pudo cabalgar como era debido, y el auxilio de tropas cordobesas le permitió recuperar la corona perdida.

La anécdota ilustra el amplio y justificado reconocimiento de que gozaban los médicos de países islámicos en la Edad Media. Ibn Shaprut no era el único facultativo que sobresalía en la corte de Abderramán; en ella destacaba, por ejemplo, la sabiduría del cirujano Abul-Qasim al-Zahrawi, a quien los cristianos conocieron como Abulcasis [Autor de le enciclopedia médica  de 30 vol. Kitab Al Tasrif]

La excelente formación de todos estos personajes y la amplitud de los conocimientos que tenían a su disposición, y que compartían con sabios del norte de África o de los confines de Irán, se explica por la construcción de una vasta comunidad científica merced al empleo de un mismo idioma, el árabe, en los inmensos territorios unidos por la fulgurante expansión del Islam.


Las raíces más antiguas


«Haced uso de tratamientos médicos, pues Dios no ha creado enfermedad ninguna sin disponer un remedio para ella, con la excepción de una sola enfermedad, la vejez»
Antes de que el mensaje de Mahoma se extendiera más allá de la península Arábiga, los árabes ya contaban con una primera cultura médica, llamada «islámica o profética» por ser su protagonista Mahoma, el Profeta. Arcaica y piadosa, abunda en exhortaciones genéricas. Dice, por ejemplo: «Haced uso de tratamientos médicos, pues Dios no ha creado enfermedad ninguna sin disponer un remedio para ella, con la excepción de una sola enfermedad, la vejez». Muchos de sus recursos, como el uso de la miel, del aceite de oliva o de la succión con ventosas (hijama), forman parte de prácticas curativas o profilácticas –preventivas– que se remontan a la Arabia antigua y poseen rasgos babilónicos, de modo que sus raíces se extienden hasta el III milenio a.EC. Todavía hoy se recurre a ellas en muchos países islámicos.

En un campo paralelo se sitúa la «interpretación de los sueños» (tabir al-anam), a los que el mismo Profeta concedía gran importancia. Ya en el siglo VIII, Ibn Sirin compuso la primera gran obra árabe en esta materia, que tenía como fuente principal la Onirocrítica del autor griego Artemidoro de Éfeso, escrita ocho siglos antes. Sin duda, la extremada atención de los árabes por la vida psicológica nace ahí. Por otra parte, el socorro a la sanación espiritual era más común de lo que se piensa. Son muchas las medicinas paracientíficas y astrológicas: en los tratados de medicina aflora a veces todo un mundo de rituales, repleto de sellos y talismanes. El Islam no lo rechaza en bloque, y la magia «blanca» es lícita dentro de ciertas normas.

Pero los límites de la medicina árabe se ampliaron infinitamente después de que, en el año 622, Mahoma proclamara su mensaje a las tribus árabes. Los califas, sus sucesores, extendieron sus dominios desde la India hasta el sur de Francia en apenas dos siglos. Las élites del Islam pronto comprendieron la importancia de adoptar los rasgos más brillantes de la cultura grecorromana, preservada en Egipto  y el Oriente Próximo, y quisieron para sí todos los saberes y tecnologías que llamaban «ciencias de los antiguos», entre las que se contaba la medicina.

La ciencia de los antiguos

 

Con la expansión del Islam cayeron bajo dominio musulmán las ciudades donde se cultivaba la ciencia griega que había irradiado desde el foco de Alejandría: Edesa y Nisibis, en la Siria bizantina, y Gundishapur, en la Persia sasánida. A esta última ciudad se habían dirigido los médicos griegos después de que, en el año 529, el Emperador Justiniano cerrase la academia de Atenas. Y también se instalaron allí médicos cristianos de credo nestoriano, a quien los bizantinos habían expulsado de Edesa porque su fe era contraria a la ortodoxia religiosa.

La ciencia griega preservada en esos territorios se convirtió en la base para el desarrollo de la medicina árabe, gracias a la labor de médicos políglotas que, entre los siglos IX y X, ejercieron como maestros y traductores. Entre ellos figuran Yuhanna ibn Masawaih, conocido en Occidente como Ioannis Mesuae, nacido en el seno de una cultivada familia de Gundishapur, y su discípulo Hunayn ibn Ishaq, llamado Iohannitius en latín, responsable de unas cincuenta traducciones de gran calidad. Ambos eran cristianos nestorianos, comunidad de habla siríaca cuya lengua era muy parecida al árabe, lo que facilitaba la traducción de textos griegos.

Médicos de distintas creencias trabajaron juntos, discutiendo y estudiando en árabe, como hoy se hace en inglés
Esta labor gozó de un amplio mecenazgo, que tuvo su máximo exponente en la fundación de la famosa Casa de la Ciencia o Bayt al-Hikma en Bagdad por el califa al-Mamún; el soberano puso a Ibn Ishaq al frente de los traductores. Con la traducción de obras en griego, persa y sánscrito, la medicina árabe se convirtió en la más informada y diversa del planeta en los albores del siglo X. Sabios paganos, cristianos, judíos, hindúes y muchos otros adoptaron el árabe como lengua científica. Es decir, médicos de distintas creencias trabajaron juntos, discutiendo y estudiando en árabe, como hoy se hace en inglés. Por esta razón hablamos aquí de «medicina árabe»: no nos referimos a una etnia «árabe», sino a una comunidad intelectual que compartió el idioma del Corán, convertido en lengua común de ciencia y cultura.

Este fenómeno también fructificó en al-Andalus, la España musulmana, durante el siglo X. Allí fue traducido un clásico, la  "Materia médica" de Dioscórides, para el califa Abderramán III, en cuya corte figuró, como ya hemos dicho, Abulcasis, cirujano eminente cuyo Libro de la disposición (que bebía de la obra de un médico bizantino, Pablo de Egina) gozó de extraordinario prestigio. Córdoba, la capital de al-Andalus, rivalizaba con los nuevos centros de enseñanza islámicos del Mediterráneo: Cairuán, en Túnez;  Fez,  en Marruecos;   y El Cairo, en Egipto. Conocemos más de un centenar de obras médicas árabes anteriores al año 1000; la transmisión del pasado era una realidad, y una ciencia propia empezaba a ver la luz.


Ultima parte el viernes que viene

 Artículo por National Geographic.
Negritas y enlaces puestos por mi.





Monday, June 18, 2018

María Tecla Artemisia Montessori, médica, psicóloga, científica, antropóloga, filósofa y pedagoga (Italia, 1870-1952)


Fue la Primera mujer en  graduarse en Italia en Medicina, 
Universidad de Roma ¨La Sapienza", en  1896


Nació cerca de  Ancona, Italia,  el  31 de agosto de 1870.  Nunca se casó, pero tuvo un hijo joven. Cuando era niña su familia se trasladó  a Florencia un par de años, luego a Roma. Estudió primero  estudios técnicos en Regia Scuola Tecnica Michelangelo donde se graduó en 1886 y comenzó Ingeniería en el Inst. Técnico Regio Da Vinci de Roma, pero  se pasó a  Biología y Medicina. Fue profesora de Antropología de la Universidad de Roma en 1904 y se doctoró en Filosofía.

Mundialmente famosa por el método de Pedagogía Montessori, revolucionario para la época. Este es tanto un método como una filosofía de la educación,  desarrollado a partir de sus experiencias con niños en riesgo social. Basó sus ideas en el respeto hacia los niños y en su impresionante capacidad de aprender. Los consideraba como la esperanza de la humanidad, por lo que dándoles la oportunidad de utilizar la libertad a partir de los primeros años de desarrollo, el niño llegaría a ser un adulto con capacidad de hacer frente a los problemas de la vida, incluyendo los más grandes de todos, la guerra y la paz.

En 1922 fue nombrada Inspectora  de todas las escuelas en Italia. Cuando el fascismo se apropió de Italia, emigró.  Siguió viajando por el mundo y dando conferencias, enseñando su  método pedagógico.

En 1932, Montessori habló sobre Paz y Educación en el Segundo Congreso de la Liga Internacional de la Educación Nueva en Niza, Francia; esta Conferencia fue publicada por la Oficina Internacional de Educación, en Ginebra.   Y en el mismo año,  habló también el  Club Internacional de la  Paz  en Ginebra, Suiza.   

María Montessori   participó en Congresos y/o Conferencias sobre  la Paz 1932-1939 en Ginebra, Bruselas, Copenhague y Utrecht, que más tarde se publicaron en italiano como Educazione e Pace, y en inglés como Education and Peace. En 1949, y nuevamente en 1950 y en 1951, fue nominada para el Premio Nobel de la Paz, recibiendo un total de seis nominaciones.

Murió  el 6 de mayo de 1952 en Holanda, dónde reposan sus restos.

Es tanto lo que podría decirse y a la vez tan conocida, que solo diré que la quería tener presente en mi blog porque la admiro profundamente. 




Sourcebook of Experiential Education: Key Thinkers and Their Contributions
edited by Thomas E. Smith, Clifford E. Knapp
 Daniel Clifford, Life and Legacy of Maria Montessori, 2015
Sáenz  Obregón,  Javier et alt, Psicología y Pedagogía en la Primera mitad del Siglo XX, UNED, 2015



Wikipedia en Español

Wikipedia en Inglés 




Friday, June 15, 2018

Arqueologia y Medicina (8): Los médicos del Islam. Primera parte

Entre los siglos VIII y XII, la medicina experimentó brillantes avances en el mundo musulmán, gracias a la recuperación de la ciencia antigua y al amplio uso del árabe como lengua de cultura
 

Una cura en público.  

 Un médico atiende a una persona herida en la espalda mientras lo contempla una multitud. Miniatura perteneciente a las Maqamat de al-Hariri. Siglo XIII. Foto por Bridgeman / Index

 


Manual para especialistas

Esta miniatura, en la que se aplica un cauterio para aliviar la migraña, corresponde a la copia de Cirugía de los iljanes (mongoles de Irán), conservada en la Biblioteca Nacional de París; en Estambul se guardan otras dos copias de esta obra de Sharaf ad-Din. Foto por Bridgeman / Index




Médicos y boticarios

Preparación de medicinas para un paciente que sufre viruela (derecha). Canon de Avicena. Miniatura del Siglo XVII. Foto por Idea / Album


Instrumental quirúrgico

La cirugía conoció un notable desarrollo en el mundo islámico.  Instrumental dibujado en una copia manuscrita de la enciclopedia médica al-Tasrif, del andalusí Al Zarawi, Abulcasis, uno de los grandes cirujanos de todos los tiempos. Foto por AKG / Album.

 Avicena, el sabio

Este grabado del siglo XIX,  muestra un retrato idealizado de Ibn Sina, Avicena. Fallecido en 1037 cuyos textos constituyen el armazón teórico de la medicina árabe. Foto por Bridgeman / Index

Observación sobre el terreno

Arriba, el médico visita a un paciente. Miniatura de un códice del siglo XIV perteneciente a las Maqamat al-Hariri. Escuela persa. Biblioteca Nacional, Viena. Foto por Bridgeman / Index


Artículo  por National Geographic. 
Los enlaces los puse yo
Sigue el viernes que viene