La luna destellaba sobre el puente a lo lejos y su luz me subyugaba. Las embarcaciones atracadas esperaban en el muelle y yo salía en mi lancha a buscarte; el frio de la primera hora, o de la última, no se bien, me atormentaba. Sé que temblaba y la respiración se me hacía difícil, una angustia metálica me rajaba el pecho, apretujaba mi corazón y luego me suturaba con aguja e hilo en punto cruz-zzzzzz. Casi encima mío, el cirujano me zarandeaba para ver si me iba despertando -¡No reacciona!- oí que gritaba acelerado -¡Desfibrilador! ¡100! ¡200! ¡300!..¡Epinefrina, ya!... ¡no reacciona!... ¡mierda, se nos fue!. Y en efecto, me fui surcando el rio, en mi lancha a buscarte, y entre vera y vera, la prima fulgurante, alborotada flotaba en un cielo compungido a punto de estornudar en risa.
Feliz Primavera -u Otoño- para todos
