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Wednesday, June 17, 2020

Este jueves, un relato: "Fragmentos", La despedida

Imagen de Mónica

Convocatoria de Mónica desde su blog Neogéminis


"A todos en algún momento se nos ha revelado  nuestra  existencia como algo particular, intransferible y precioso"  aquella frase de Octavio Paz, le ronroneaba en la cabeza desde que había  terminado la relación de siete años con  Federico Strausshaven de Baviera.  Una relación llena de altos y bajos, terminando en la ruptura desde que  ella, Luciana Iankovich de Vilna,  comenzó a entender que no podía darlo todo y estar siempre  a su  entera disposición  para satisfacer hasta su más mínimo capricho ¿Y ella qué? ¿No contaba acaso? Es cierto que al principio de la relación él había sido todo sonrisa, galantería, modales refinados,  y una elegancia varonil que  derretía a cualquier mujer. Más tarde mostró su verdadera cara, esa que tenía escondida bajo tanto barniz de educación. Por eso esa mañana templada de mayo, Luciana le sirvió a Federico el desayuno como todas las mañanas, sólo que en la mermelada de moras le mezcló una buena dosis de  aceite de ricino, luego se vistió con impávida  tranquilidad  y agarrando su bolso, desde la puerta le gritó: "Tschüss, baby. Hasta nunca más verte. Y que tengas una picazón  allí dónde no puedas rascarte". Ella iba a recorrer mundo, a encontrarse consigo misma,  y por sobretodo, a disfrutar de la vida.


209 palabras


Monday, May 14, 2018

De Qatar a Bali lo que no podía pasar, pasó



El vuelo iba de Qatar en el Golfo pérsico a Bali  en Indonesia. Y todo parecía indicar que el pasaje al completo disfrutaría de unas maravillosos  vacaciones en la  paradisíaca isla.  Porque todos iban a ello, eso era más que seguro. Nadie puede concentrarse para hacer negocios cuando fluyen los daiquiris y los vodkas, las flores y las danzas,   en las playas de  aperladas arenas  con profundo mar azul  (no como las amarillas petro-veteadas y tristes de Qatar).

En el vuelo,  la  amable tripulación había repartido bebidas, al parecer, también alcohólicas antes de la comida. Pero hete aquí que un pasajero iraní que inoportunamente se había  quedado  dormido no pudo evitar que su mujer, con espíritu detectivesco,  le tomara el dedo índice de la mano derecha entre sus cálidas manos y lo estampara  en el  teléfono móvil del hombre...  ¡Y Sim salabim!   en el acto, desbloqueado. Poco después,  carterazos, cachetadas, gritos, insultos, más gritos y cachetadas,  y finalmente,   un aterrizaje forzoso en...


... Chennai, capital de estado Tamil Nadu al Sur de la India, para descargar a la pareja iraní
 de la que ignoramos como termina la historia.

Moraleja tripartita:
Hombre,
 no le metas los cuernos a tu mujer.
No dejes tu teléfono al alcance de cualquiera,
y por sobretodo, no te duermas en un vuelo,
que todo puede terminar
como el rosario de la aurora.

Feliz semana para todos,
sin sobresaltos,

Nota: Podría ser un chiste, pero  este hecho inaudito  realmente sucedió. Y la noticia fue publicada el 7 de Noviembre de 2017 en  el HindostanTimes. 

 Imágenes tomadas  de la Red.



Monday, March 19, 2018

De matrimonios, con humor



Un famoso académico de la Real Academia de la Lengua se encuentra
haciendo él amor con la criada. En ese momento aparece su mujer:
- Querido, estoy sorprendida. - Le dice ella.
- No, cariño, tú estás asombrada; el sorprendido soy yo.


Dos amigas están charlando:
- Ahora he de tener mucho cuidado de no quedarme embarazada.
- Pero si tu marido se ha hecho la vasectomía.
- Por eso mismo.


Dos amigos están charlando:
- Mi mujer tiene mucha suerte: el martes se encontró un abrigo de visón,
ayer un collar de perlas, hoy una sortija de diamantes... en cambio yo solo
me he encontrado unos calzoncillos sobre la cama, y encima no eran de mi
talla.



- Relate su versión de los hechos. - Dice el juez.
- Verá, estaba yo en la cocina con el cuchillo de cortar jamón. En esto que
entra mi mujer, tropieza, cae sobre el cuchillo y se lo clava en el pecho.
- Ya... - dice el juez - prosiga...
- Pues así, hasta siete veces...


 


Llega el marido tarde a casa y salta rápidamente a la cama:
- Déjame tranquila. - Dice su mujer. - Tengo dolor de cabeza.
- Pero bueno, ¿qué os pasa hoy a todas?


- Querida, ¿podrías avisarme cuando tengas un orgasmo?
- Pero cariño, si me pediste  que no te llamara al trabajo.


Un hombre de compras descubre una nueva marca de Condones Olímpicos.
Impresionado compra una caja. Al llegar a casa, le anuncia a su mujer la
nueva adquisición.
- ¿Condones Olímpicos? (dice ella) ¿Y que tienen de especial?
- Vienen en tres colores (contesta él) Oro, Plata y Bronce.
- Y ¿qué color te vas a poner esta noche?
- ORO, por supuesto (responde el marido todo orgulloso)
- Y, ¿ por qué no usas el de Plata?  estaría bien que alguna vez terminaras
segundo.


Una mujer puso un aviso clasificado que decía:
"Busco marido."
 Al día siguiente recibió cientos de cartas que decían:
-Te puedes quedar con el mío.


Después de una pelea el marido le dijo a la mujer:
-Sabes, fui un estúpido cuando me casé contigo.
Ella le contestó:
-Si querido, pero yo estaba enamorada y no lo noté.



Durante una acalorada discusión sobre dinero, el marido dijo:
-"Si hubieras aprendido a cocinar y quisieras limpiar la casa,
 podríamos despedir a la muchacha".
La mujer bufando contesta:
-¿¿Ah, sí?? Si hubieras aprendido a hacer el amor,
podríamos despedir al jardinero.


-Sabes querida, cuando hablas me recuerdas al mar.
-¡¡¡Que lindo mi amor!!! No sabía que te impresiono tanto.
-¡¡¡No me impresionas... me mareas!!!



 Juan moribundo dice:
-¡Ay María, me estoy muriendo!
-Lo sé Juan, ¿Qué puedo yo hacer?
-Quiero que cumplas con mi última voluntad.
-Lo que tú digas Juan, lo que tu digas.
-Quiero que cuando yo muera, te cases con Carlos
-¡Pero Juan si Carlos es tu peor enemigo!
-Precisamente por eso.





Ella ¿Cómo es que vienes a casa medio borracho?
El: No es mi culpa; se me acabó el dinero.


Escrito en la pared del baño de damas:
Mi esposo me sigue a todas partes
Debajo: No es cierto, no lo hago.

El: Salgamos a divertirnos esta noche.
Ella: Buena idea.  El que llegue primero deja la luz de la entrada encendida.

El: ¿Ensayamos una posición diferente esta noche?
Ella: Buena idea; tu te paras al lado de la mesa de planchar
 y yo me siento en el sofá a ver televisión.





Un matrimonio circulaba en su vehículo por la cordillera alpina sin decirse ni
una palabra debido a una pelea que acababan de tener, y sin ninguna
perspectiva de reconciliación. Mientras pasaban por una hacienda donde
había varias mulas y cochinos, el Esposo sarcásticamente pregunta:
¿Familiares tuyos?
Sí... mis suegros.


 Dos caballeros que se movían muy deprisa en el interior de un
Hipermercado con sus carritos de compras se chocan.
Uno le dice al otro:
- Perdóneme Usted; es que busco a mi señora.
- Que coincidencia, yo también. Ya estoy desesperado. Bueno tal vez le pueda
ayudar. ¿Cómo es su señora?
- Es alta, de pelo castaño claro, piernas bien torneadas, pechos firmes, un
culo precioso, en fin muy bonita... ¿y la suya?
- Olvídese de la mía, vamos a buscar la suya.

Una pareja de ancianos discuten y el le dice a ella:
- Cuando te mueras voy a comprar una losa que diga
 "Aquí yace mi mujer, tan fría como siempre".
- Y yo voy a poner "Aquí yace mi marido, ¡al fin rígido!".



Cuatro hombres casados van a montar en bici.
Después de una hora de pedaleo, se oye la siguiente conversación:
HOMBRE 1: "No tenéis ni idea de lo que tuve que hacer para venir a montar
hoy ¡Tuve que prometer a mi señora que pintaría toda la casa el próximo fin
de semana!"
HOMBRE 2: "Eso no es nada. ¡Yo tuve que prometer que le construiría una
terraza nueva para la piscina, con marquesina y todo!"
HOMBRE 3: "Pero hombre, ¡Os quejáis por nada! Yo tuve que prometerle que
remodelaría la cocina completa, incluyendo el cambio de todos los
electrodomésticos."
Y así, continúan pedaleando hasta que se dan cuenta
Que el cuarto amigo no había dicho una palabra, y deciden preguntarle: Tú
no has dicho nada acerca de lo que tuviste que prometer para poder venir a
montar hoy.
¿Nos vas a decir que no tuviste que prometer nada?
HOMBRE 4: "Yo puse el despertador a las 6:00 h. Y cuando sonó, me
acerqué al oído de mi mujer y le dije:
"¿bici o polvete?"
y ella me contesto:
"Abrígate bien..."






Thursday, September 28, 2017

Actualidad en: La inocencia castigada (para muestra, un botón) por Maria de Sayas Sotomayor- Parte 2

primera parte aquí  de    la novela La Inocencia castigada (texto aquí)

Los personajes egoístas, crueles torturadores o sádicos abusadores, carentes totalmente de empatía

Dn Diego:  


"Don Diego cantaba y tenía otras habilidades, que ocasiona la ociosidad de los mozos ricos y sin padres que los sujeten; y las veces que se ofrecía, daba muestras de ellas en la calle de doña Inés. Y ella y sus criadas, y su mismo marido, salían a oírlas, como he dicho, creyendo se dirigían a diferente sujeto, que, a imaginar otra cosa, de creer es que pusiera estorbo al dejarse ver."

Ni aún sabiendo Dn Diego que había sido engañado  por la "tercera" dejó en paz a Dña Inés, sino que sin entender ni escuchar que "no" es "no" -y que la dama  es fiel a su marido-  siguió peor que antes, arremetiendo con más fuerza "Con lo cual don Diego quedó embelesado, como los que han visto visiones, y corrido de la burla que se había hecho de él, y aún más enamorado de doña Inés que antes."

 (...)  y don Diego más perdido que antes, volviendo de nuevo a sus pretensiones, paseos y músicas, y esto con más confianza, pareciéndole que ya había menos que hacer, supuesto que la dama sabía su amor, no desesperando de la conquista, pues tenía caminado lo más" 
¿Cómo podía creer él que Dña Inés no lo quería?, inflado su ego como balón a punto de reventar, al punto tal de falsear las evidencias, dando vuelta la tortilla a conveniencia: "Y lo que más le debió de animar fue no creer que no había sido doña Inés la que había gozado, pues aunque se averiguó la verdad con tan fieles testigos, y que la misma tercera la confesó, con todo debió de entender había sido fraude, y que, arrepentida doña Inés, lo había negado, y la mujer, de miedo, se había sujetado a la pena".
Y Dn Diego acosa a Dña Inés,  quien por activa y por pasiva  le deja bien claro que nada quiere con él, siendo ella mujer honesta y casada (Ver más adelante el apartado de ella) Don Diego enferma con  este rechazo frontal (por causa de su orgullo de macho herido)  y    busca entonces  la asistencia de "un nigromante moro para conseguir por  la fuerza, lo que no obtiene de Dña Inés por las buenas. 

Cuando se descubren los manejos perversos de Dn Diego,  "mandó el Corregidor poner a don Diego en la cárcel a buen recaudo". 


La "tercera": 

"Al principio negó don Diego su amor, por no fiarse de la mujer; mas ella, como astuta, y que no debía de ser la primera que había hecho, le dijo que no se lo negase, que ella conocía medianamente su pena, y que si alguna en el mundo le podía dar remedio, era ella (...)"

Una mujer manipuladora y totalmente sin escrúpulos,    que es capaz de mentir en la cara a Dña Inés y de engañarla, con el único interés  de ganar unos dineros.  Finalmente  confiesa al Corregidor y demás testigos su embuste y es condenada:  "granjeando de la burla doscientos azotes por infamadora de mujeres principales y honradas, y más desterrada por seis años de la ciudad"

El hermano, Dn Francisco:  

Después de descubrir los manejos de Dn Diego con el encantamiento y abuso de su hermana, exteriormente finge piedad:  "Don Francisco, mostrando en exterior piedad, si bien en lo interior estaba vertiendo ponzoña y crueldad, la levantó y abrazó, teniéndoselo todos a nobleza"


"Don Francisco se recogió a la suya, loco de pena, contando a su mujer lo que pasaba; que, como al fin cuñada, decía que doña Inés debía de fingir el embelesamiento por quedar libre de culpa; su marido, que había pensado lo mismo, fue de su parecer, y al punto despachó un criado a Sevilla con una carta a su cuñado, diciéndole en ella dejase todas sus ocupaciones y se viniese al punto que importaba al honor de entrambos, y que fuese tan secreto, que no supiese nadie su venida, ni en su casa, hasta que se viese con él"
La cuñada, víbora ella, metió ponzoña; típica persona (personaje) que tira la piedra y esconde la mano (como cuando fue  enjuiciada).

El marido, Dn Alonso, siguió a pie juntillas las indicaciones de su cuñado y regresó a la casa sin ser visto ni oído. No hizo caso del Juicio del Corregidor que ya había impartido Justicia, y acata  la decisión de sus cuñados y entre los tres traman en connivencia la terrible venganza engañando  a Dña Inés, haciéndole creer que para evitar el que dirán, se irían a Sevilla a vivir, ciudad  a dónde esta historia no había llegado a oídos de nadie. 

Con  odio y un sadismo descomunal,  le prepararan una horrenda tortura. En la casa recién adquirida, los tres confabulados emparedan a Dña Inés, que apenas puede quedar de pié, a oscuras, con  un agujero  mínimo por dónde le pasan comida y agua  hasta que muera  una muerte lenta y dolorosa. Y esto hubiera sucedido de no ser por las vecinas que la rescataron al borde de la muerte,  seis años después.

La condena de los torturadores por parte del Arzobispo y El Asistente: " al punto los mandó a todos tres poner en la cárcel con grillos y cadenas, de suerte que no se viesen los unos a los otros, afeando a la cuñada más que a los otros la crueldad, a lo que ella respondió que hacía lo que la mandaba su marido. [...]    "El Asistente sustanció el proceso de los reos, y averiguado todo, los condenó a todos tres a muerte, que fue ejecutada en un cadalso, por ser nobles y caballeros, sin que les valiesen sus dineros para alcanzar perdón, por ser el delito de tal calidad. A doña Inés pusieron, ya sana y restituida a su hermosura, aunque ciega, en un convento con dos criadas que cuidan de su regalo, sustentándose de la gruesa hacienda de su hermano y marido".

Las salvadoras:  

La dueña que dormía en el cuarto que lindaba con la cárcel de Dna Inés,  que había escuchado sus lamentos,  y la Sra de la Casa, que llamó de inmediato al Arzobispo y luego cuidó de  Dña Inés,  con caridad cristiana hasta que sanó:

"La señora que dio el aviso, junto con la buena dueña que lo descubrió, que estaban presentes a todo, rompiendo la pared por la parte que estaba doña Inés, por no pasarla por la calle, la llevaron a su casa, y haciendo la noble señora prevenir una regalada cama, puso a Inés en ella, llamando médicos y cirujanos para curarla, haciéndole tomar sustancias, porque era tanta su flaqueza, que temían no se muriese. Mas doña Inés no quiso tomar cosa hasta dar la divina sustancia a su alma, confesando y recibiendo el Santísimo, que le fue luego traído. Últimamente, con tanto cuidado miró la señora por ella, que sanó; sólo de la vista, que ésa no fue posible restaurársela".



Los investigadores  Corregidor, Arzobispo  y  testigos legales: 

El corregidor investiga el asunto de "la Tercera", y llega a la conclusión luego de la confesión completa  de la mujer  de que esta  había cometido delito y la condena por ello: "granjeando de la burla doscientos azotes por infamadora de mujeres principales y honradas, y más desterrada por seis años de la ciudad", quedando igualmente certificada la inocencia de Dña Inés. 

Después del  episodio del encantamiento  y consecuente investigación,  una vez más  el Corregidor (quien encarna la autoridad legal) asegura a la sufriente Dña Inés su inocencia:

"-Sosegaos, señora, que vuestro delito no merece la pena que vos pedís, pues no lo es, supuesto que vos no erais parte para no hacerle".

El  nigromante moro: desapareció.  Ser  encontrado equivaldría  a la condena en la hoguera, después de una buena dosis de  tortura por parte del Tribunal del Santo Oficio.

 El Arzobispo de Sevilla y su Asistente:   que liberaron a Dna Inés fueron testigos de su estado, condenaron a los tres torturadores al cadalso.


La víctima:   

Doña Inés, con esposo incluido, desde el inicio es inocente pensando que los romances que canta Dn Diego no van dirigidos a ella sino a otra mujer:  "Alabó doña Inés, y su esposo, el romance, porque como no entendía que era ella la causa de las bien cantadas y lloradas penas de don Diego, no se sentía agraviada; que, a imaginarlo, es de creer que no lo consintiera" (...)

Después de probarse el engaño y viendo Dña Inés que Dn Diego seguía insistiendo, lo rechaza rotundamente una vez más: "Sintió tanto doña Inés entender que aún no estaba don Diego cierto de la burla que aquella engañosa mujer le había hecho en desdoro de su honor, que al punto le envió a decir con una criada que, supuesto que ya sus atrevimientos pasaban a desvergüenzas, que se fuese con Dios, sin andar haciendo escándalos ni publicando locuras, sino que le prometía, como quien era, de hacerle matar."

Pero entonces, sucedió lo del encantamiento y aunque el Corregidor probó su inocencia, Hno, Cuñada y marido  torturaron a  Dña Inés durante 6 años, hasta que las vecinas la salvaron, que sino hubiera sido hasta morir: "En un aposento, el último de toda la casa, donde, aunque hubiese gente de servicio, ninguno tuviese modo ni ocasión de entrar en él, en el hueco de una chimenea que allí había, o ellos la hicieron, porque para este caso no hubo más oficiales que el hermano, marido y cuñada, habiendo traído yeso y cascotes, y lo demás que era menester, pusieron a la pobre y desdichada doña Inés, no dejándole más lugar que cuanto pudiese estar en pie, porque si se quería sentar, no podía, sino, como ordinariamente se dice, en cuclillas, y la tabicaron, dejando sólo una ventanilla como medio pliego de papel, por donde respirase y le pudiesen dar una miserable comida, por que no muriese tan presto, sin que sus lágrimas ni protestas los enterneciese. Hecho esto, cerraron el aposento, y la llave la tenía la mala y cruel cuñada, y ella misma le iba a dar la comida y un jarro de agua, de manera que aunque después recibieron criados y criadas, ninguno sabía el secreto de aquel cerrado aposento".

 En este estado lamentable la encontraron las vecinas: "En primer lugar, aunque tenía los ojos claros, estaba ciega, o de la oscuridad (porque es cosa asentada que si una persona estuviese mucho tiempo sin ver luz, cegaría), o fuese de esto, u de llorar, ella no tenía vista. Sus hermosos cabellos, que cuando entró allí eran como hebras de oro, blancos como la misma nieve, enredados y llenos de animalejos, que de no peinarlos se crían en tanta cantidad, que por encima hervoreaban; el color, de la color de la muerte; tan flaca y consumida, que se le señalaban los huesos, como si el pellejo que estaba encima fuera un delgado cendal; desde los ojos hasta la barba, dos surcos cavados de las lágrimas, que se le escondía en ellos un bramante grueso; los vestidos hechos ceniza, que se le veían las más partes de su cuerpo; descalza de pie y pierna, que de los excrementos de su cuerpo, como no tenía dónde echarlos, no sólo se habían consumido, mas la propia carne comida hasta los muslos de llagas y gusanos, de que estaba lleno el hediondo lugar. No hay más que decir, sino que causó a todos tanta lástima, que lloraban como si fuera hija de cada uno"

La Señora vecina la cuidó como he dicho en el apartado  de las salvadoras  y cuando estuvo totalmente restablecida, aunque ciega,  fue trasladada a un Convento en donde vivió holgadamente con las rentas de Su Marido y Hno y en donde hizo vida de Santa, lejos claro, de la maldad humana. 

La moraleja  que se deduce es que si  a una mujer sin mancha ni culpa le pasa esto, que puede esperar una mujer que no sea tan pura y casta como esta, por lo que deben cuidarse mucho más y defenderse a sí mismas.



Finalmente, quiero recalcar que el secretismo con que actuaron y como el Hno Dn Francisco fingió compasión por la hermana frente al Corregidor y  como despidieron a los criados en Sevilla para que no fueran testigos, evidencian que él sabía muy bien que lo que iban a hacer era un acto de maldad pura donde darían rienda suelta a los  instintos más oscuros emergentes. Bien podrían haber empezado todos, como familia, una nueva vida en Sevilla, dónde nadie  conocía la historia de Dn Diego,  pero no. Hacen una elección y esa elección, producto del libre albedrío del hombre renacentista y barroco (contra el medieval), pero por sobretodo patriarcal, va a tener consecuencias legales: por su crimen, los tres son condenados al cadalso.  Las personas que cometen a sabiendas actos depravados al juntarse  y actuar en connivencia, por un lado  diluyen la responsabilidad individual y por otro, potencian la maldad.  La desestructuración de la víctima, su dolor, produce en ellos una sensación de placer, de goce sádico, y  fortalece el sentimiento  espúreo de superioridad que infla sus egos  (que esconde en sí, un sentimiento de inferioridad). 

Sobre la víctima, Dña Inés,  también quiero decir unas palabras finales:  Es una mujer fuerte. Primero, rechaza de cuajo al acosador y busca el amparo de la Ley.  Luego, soporta la tortura aunque llora y se queja;  si en un primer momento creyó que merecía castigo, luego de que el Corregidor le asegurara que estaba libre de culpa,  toma conciencia de la maldad de su hermano y compañía, tal como dice a la vecina Dueña que la descubre: "-Pues si así es, señora mía -respondió doña Inés-, que no eres de la parte de mis crueles verdugos, no te puedo decir más por ahora, porque temo que me escuchen, sino que soy una triste y desdichada mujer, a quien la crueldad de un hermano, un marido y una cuñada tienen puesta en tal desventura".   Cuando se recompone, encuentra la paz en el Convento, pero también la iluminación: tras la agonía sufrida, hace vida de Santa.

Y las mujeres  del Sarao que escuchan esta y las otras historias:  Toman nota de estos ejemplos.  Y la enferma Lisis en torno a la que se reunían, al final, decide cancelar su compromiso y tomar los hábitos, siendo el Convento un lugar más seguro que el matrimonio en el que la mujer es considerada una cosa, propiedad del marido, pasible de ser usada, torturada y hasta asesinada.

"La inocencia castigada": una muestra, "un botón" de novela escrita por una mujer que  denuncia la violencia de género,   en especial la que sucede en el ámbito familiar; de avanzada para la época,  y lamentablemente actual aún hoy, en el S. XXI. Y lo seguirá siendo mientras la mujer continúe siendo considerada propiedad del marido o un objetivo de Guerra ( por ej: caso Boko Haram, de los muchos que podrían nombrase pero que exceden el límite de este trabajo).

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Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog: La Acequia   © Myriam Goldenberg

Todas las negritas -y marroncitas gorditas- son mías.
En marrón  inclinado y fino, citas del texto de María de Zayas. Versión enlazada en la primera línea, al inicio del último párrafo  y aquí también.


Wednesday, September 27, 2017

Actualidad en: La inocencia castigada (para muestra, un botón) por Maria de Sayas Sotomayor - Parte1


El año pasado terminamos las lecturas  del Club de La Acequia  con la novela de José Manuel de la Huerga "Pasos en la piedra" (Ed. Menos cuarto, 2016) para que  analicé dos temas dividido cada uno en dos entradas:  el primero sobre distintas formas de interpretar el mundo   parte 1, aquí  y parte 2, aquí y  el otro relativo a los estereotipos y prejuicios en torno a la figura de Judas   parte 1, aquí y parte 2, aquí.

Este año -al parecer- abrimos el curso según el plan trazado por nuestro profesor con una autora mujer -y de avanzada-  del siglo de Oro: María de  Zayas Sotomayor, nacida en Madrid en 1590 y fallecida alr. del año 1661. Por  la actividad de su padre que era militar se mudó varias veces (Nápoles, Zaragoza, Madrid). Sus novelas fueron muy populares en la época hasta que mucho más tarde la Inquisición las prohibió. Poco se sabe de su vida pero se presume que  la terminó  en un Convento o que tomó los hábitos luego de quizás, algún desengaño amoroso. 

La primera parte de sus Novelas ejemplares y amorosas (1637) fueron publicadas  en Zaragoza; diez años después, la Parte segunda del sarao y entretenimiento honesto (llamado luego, desengaños amorosos),  en Madrid.   Las novelas está estructuradas en el marco de  un sarao en el que los integrantes reunidos a propósito de la enfermedad de Lisis,  cuentan historias (novelas ejemplares) para entretenerla al estilo de El Decamerón de Boccacio.



Sorprende leer textos tan antiguos con tanta actualidad y crítica social. Hay mucho escrito sobre esta autora -desde los más diversos estudios hasta tesis doctorales (por lo menos una que he leído, conste, al igual que varios de los estudios)-  así que después de haberme culturizado en este tan ameno como diverso  recorrido, y puesto  mis neuronas a funcionar (durante  la acalorada  dilatación veraniega   y consecuente  derritimiento), hago un  nada original pequeño aporte.

Como al menos treinta mujeres en sus novelas  son víctimas físicas de la violencia de los hombres que incluye abuso, violación, tortura y asesinato,  me decidí por escoger una de las tantas, es que, para muestra, un botón,  y ese botón es: "La inocencia castigada"  Un relato aterrador, conmovedor y por desgracia  actual.  Hoy sabemos que la violencia de género está a la orden del día, por ejemplo, en el año 2016 se produjeron  105 feminicidios  en España, uno menos que en Suecia y en México más del doble, llegando a 263  en el mismo año; en  Argentina, la cifra es aún mayor, ascendiendo  a 290.   En Israel  en  2016 hubo un total de 15 asesinatos a mujeres (8 realizados por una pareja de la víctima y 7 por otro miembro de la familia). De los realizados por una pareja,  3 eran  judíos israelíes, 3 musulmanes israelíes,  2  de judíos  emigrados a Israel de la ex- URSS.   De los  7 asesinatos realizados por otros miembros de la familia, 6 eran musulmanes, 1 judío).

En el argumento de "La inocencia castigada", la historia que cuenta Laura en el Sarao,  tenemos un galán de nombre Diego que se enamora de  Dña Inés, una joven mujer casada, que tiene un hermano odioso y una cuñada más mala que la peste.  El tal Diego, entre requiebro y requiebro,  trama con una "tercera" -celestina o intrigante vecina corrupta- a cambio de unos dineros,   ponerse  en contacto con Dna Inés,  para lo que  inventa un cuento y logra que  la joven casada le preste de bona fide el vestido que tenía puesto; que era el vestido con el que Diego la había visto en el carruaje llegando  a la casa junto   con su hermano, y su cuñada.

La "tercera"  busca una mujer de mala vida que se parece a Dña Inés y con ella,  engaña a Dn Diego, que cree tener a Dña Inés rendida a sus pies con sus múltiples  requiebros y regalos, pero como "la mentira tiene patas cortas"  al cabo  de un tiempo en  que el vestido regresa a su dueña, se descubre el engaño cuando Dn Diego aborda directamente a Dña Inés, quien   niega rotundamente haber sido ella la misma mujer que estuvo tan íntimamente con él.  Ella incluso, para salvaguardar su honra, lo hace todo  con testigo y  Corregidor. 

Pero Dn Diego -que no acepta un "no" por respuesta, con un ego inflado a reventar y orgullo de macho herido, que no tiene en cuenta  en su egoísmo mezquino los deseos de la otra persona- viendo que nada consigue  de ella contrata  los servicios de "un nigromante moro", para obtener por la fuerza aquello que no puede obtener por las buenas.  Y la cosa empeora, porque con un conjuro  el brujo le quita la voluntad a Dña Inés y la obliga a ir a la casa de Dn Diego por las noches (aprovechando que el marido de ella estaba de viaje)  Cuando se descubre el asunto,  una vez más  se prueba que  ella no era consciente de lo que sucedía, que no tenía voluntad y que de haberla tenido, lo hubiera rechazado rotundamente tal como lo hizo anteriormente, por lo que su honra no  fue de manera alguna afectada y  la ley,  encarnada en la figura del Corregidor, no halló delito alguno, inocente como era.


Sigue mañana dónde veremos los personales en detalle.


Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog: La Acequia   © Myriam Goldenberg


Tuesday, September 20, 2016

La historia de amor que conmocionó al mundo: el príncipe africano que renunció a su trono por una mujer blanca

Ruth y Seretse tuvieron cuatro hijos. Uno de ellos, Ian, fue elegido presidente de Botswana en 2008. 

En la década de los 40 Seretse Khama estaba destinado a ser "rey".
Seretse debía convertirse en el jefe o kgosi de la tribu Bamangwato, del entonces Protectorado Británico de Bechuanalandia (actual Botswana), en África.
Pero antes de asumir el trono, se fue a estudiar Derecho en la Universidad de Oxford, en Reino Unido, en un viaje que cambiaría para siempre su vida.
En este país se hizo amigo de la británica Muriel Williams, y en 1947 esta le presentó a su hermana, Ruth Williams.
Ruth era una empleada blanca de clase media de una compañía de seguros.
Se suponía que al graduarse, Seretse debía volver a casa, casarse con alguien de su propia etnia y convertirse en líder.

Pero el príncipe africano se enamoró de Ruth.

Cuestión racial

"Era sorprendente cómo tenían tanto en común, viniendo de contextos tan distintos", le contó Muriel Williams, hermana de Ruth, al programa Witness (Testigo) de la BBC.
"Conectaron desde el primer momento. Es difícil de describir, pero la atracción estaba ahí".
La pareja quería casarse por la iglesia anglicana, pero se toparon con diversos obstáculos.





 Seretse debía volver a Bechuanalandia y liderar la tribu Bamangwato


En Londres la cuestión racial era complicada en aquella época, según recuerda Williams: "Los blancos y los negros no salían juntos en Reino Unido. Menos una mujer blanca con un hombre negro".

Los prejuicios también venían de África.

El padre de Seretse había muerto cuando este era un niño y había sido criado por su tío, Tshekedi Khama. Este último no estaba de acuerdo con la relación entre su sobrino y Ruth.
Se negaba a que hubiera un jefe de tribu con una novia blanca.
Un día antes de la boda religiosa, el tío escribió a la Sociedad Misionera de Londres para pedirles que la detuvieran.
Tshekedi Khama logró su propósito. "Pero Ruth era muy valiente y Seretse también", dice Muriel. Así que siguieron con sus planes de casarse.

Exilio

Seretse obtuvo una licencia de matrimonio civil y contrajo nupcias con Ruth en 1948, cuando él tenía 27 años y ella, 25. La unión desató polémica a nivel internacional.
Hubo protestas en Sudáfrica, donde estaban prohibidos los enlaces interraciales por el régimen del apartheid.

Algunos no aprobaban que hubiera una pareja mixta en una posición tan importante y en un país limítrofe como Botswana.




  
 El matrimonio con Ruth Williams le costó ser exilado 



Winston Churchill, primer ministro británico durante la Segunda Guerra Mundial y de 1951 a 1955, dijo que eran una pareja muy valiente, pese a que él mismo desaprobaba el vínculo.
El gobierno británico envió un equipo especial a Bechuanalandia para ver si Seretse era adecuado para convertirse en el kgosi de los Bamangwato.

Aunque el comité no encontró nada malo en Seretse, Reino Unido lo exilió en 1951 y no pudo volver a su tierra natal por casi seis años.

En 1956 renunció a sus derechos tribales y él y su esposa se mudaron a África como ciudadanos ordinarios.
Sin embargo, Seretse encontró el camino para ponerse al frente de sus compatriotas.

Nuevo líder

Recorrió todo el país y en 1962 fundó el Partido Democrático de Bechuanalandia. En 1965 fue elegido primer ministro.
En setiembre de 1966, cuando Bechuanalandia se independizó de Reino Unido y pasó a llamarse República de Botswana, Seretse se convirtió en el primer presidente del país y Ruth en la primera dama.
Khama fue reelegido como mandatario hasta 1979. Murió en 1980 mientras ocupaba el cargo.


  Seretse Khama murió siendo presidente de Botswana en 1980. 

 
La historia del matrimonio Khama ha inspirado dos libros ("Colour Bar: el triunfo de Seretse Khama y su nación" y "Un Matrimonio de inconveniencia: la persecución de Seretse y Ruth Khama"), una obra de teatro y ahora una película, A united kingdom (Un reino unido), que debe llegar a los cines próximamente.
La cinta es de la directora Amma Asante y está protagonizada por los británicos David Oyelowo y Rosamund Pike.
Una vez, cuando Seretse Khama estaba recorriendo Botswana, se le malogró el auto en que iba.

Ruth fue quien lo arregló y Seretse, recordando el episodio, dijo: "Definitivamente me casé con la mujer adecuada".









Feliz Primavera para el Hemisferio Sur, Feliz Otoño para los del Norte










Sunday, June 5, 2016

Un poco de humor para salpimentar la semana:


Tres hombres llegan simultáneamente a las puertas del cielo. San Pedro sale y les dice:

- Tenemos malas noticias para dos de ustedes; estamos teniendo problemas en nuestra área de admisiones y solo puedo dejar entrar a uno de los tres esta semana. Los otros dos bajarán al infierno a sufrir atroces torturas durante unos días. Lamentablemente no puedo hacer otra cosa.

San Pedro continuó explicando:

- La persona que cuente la mejor historia de como murió será la que pueda entrar en el cielo hoy.

Los tres hombres asintieron. San Pedro los hace pasar de uno en uno a su oficina, para que los otros no escuchasen la historia y mejorasen la suya con algún adorno...

El primer hombre pasó y empezó a relatar:

Yo sabía que mi mujer me estaba engañando, así que intenté llegar a media mañana a casa... Subí los 25 pisos del edificio por la escalera, para no hacer ruido con el ascensor... abrí la puerta de mi apartamento y allí estaba ella, la muy desgraciada... totalmente desnuda en el suelo...

Sabía que la había agarrado. Corrí por todo el apartamento en busca de su amante; arriba, abajo, debajo de la cama, en todos los armarios... ¡Nada!

Estaba a punto de pedirle disculpas por ser tan mal pensado y mientras ella me decía que siempre hacía gimnasia desnuda, oí unos ruidos en la ventana... scratch, scratch, scratch... Abrí la ventana y allí estaba el desgraciado, colgando de la cornisa.

Agarré mi bate de beisbol y le di en la cabeza. Vi como se caía, pero tuvo suerte y aterrizó en un montón de maleza. ¡Se estaba moviendo!

Desesperado porque se me escapaba, agarré la nevera y la llevé hasta la ventana. Con gran esfuerzo la pude poner encima de la cornisa y, al empujarla, se me enganchó la camisa, por lo que caí con la nevera y encontré mi muerte. Al menos estoy feliz porque aniquilé al amante de mi esposa...

San Pedro no podía imaginarse historia más increíble cuando hizo pasar al segundo hombre:

Bueno, yo soy un limpiador de ventanas. Yo estaba haciendo tranquilamente mi trabajo en un piso alto cuando una de las cuerdas repentinamente se rompió. Me agarré de la plataforma pero se me fueron resbalando las manos hasta que caí al vacío. Levanté las manos pensando en mi muerte y esperando que Dios me recogiera. Afortunadamente logré amarrarme de una de las cornisas del edificio. ¡¡¡Estaba salvado!!!

Estaba dando gracias a Dios e intentando que la gente que estaba dentro del edificio me salvara definitivamente. Empecé a rascar en la ventana cuando... ¡Un hombre la abrió y me pegó un tremendo golpe con un bate de béisbol! Caí al vacío otra vez, maldiciendo a esa mala persona cuando mi ángel de la guarda me permitió seguir viviendo, poniendo un montón de maleza justo bajo mi caída.

Cuando conseguí abrir los ojos para agradecer a Dios tanta fortuna, una nevera estaba cayendo encima mio. Sin duda era mi destino y así encontré la muerte.

San Pedro estaba estupefacto. Hizo pasar al último hombre y le dice:

- Hijo, más vale que tengas una muy buena historia porque
las dos anteriores... ¡Realmente son increíbles!

Así, el último hombre lo miró y comenzó...

OK, para hacerlo breve, imagínate esto que voy a contarte, empieza así:

Yo, en pelotas, escondido en una nevera...













De compadres:

Compadre: si yo le digo que me acosté con su mujer, ¿quedamos como enemigos?
- No compadre.
- Entonces, ¿quedamos como amigos?
- No compadre.
- Entonces, ¿cómo quedamos?
- "Quedamos a mano... compadre"



¡Muy buena a semana para todos!






Nota: Chistes e imágenes de internet



Thursday, April 16, 2015

Amor, sexualidad y erotismo en las relaciones de pareja en "El Héroe Discreto" de Mario Vargas LLosa, Ed. Prisma, Madrid, España, 2013 (4b)

Continúa de aquí (leer primero, por favor)

Ahora me quiero  detener en  el único ejemplo detallado de relación sexual  entre Rigoberto y Lucrecia  (Ps 62-70):

Rigoberto se acuesta cansado y totalmente sereno pero no puede dormir, da vueltas en la cama y el velador de Lucrecia está encendido.  Rigoberto pregunta a su mujer ¿No se te ha ocurrido pensar cómo sería la historia de Ismael con Armida, corazón?(…) La pregunta en sí en un primer momento nos parecería casual.  Y no es raro que la eleve cualquiera de ellos, en este caso Rigoberto,   porque ésta es la gran novedad para ellos, no sólo por la novedad en sí, sino por todo lo que significa para ambos con el problema que se les viene encima con los hijos de Ismael.    Ella no sólo responde afirmativamente, también se le acerca mucho y le susurra.  Rigoberto se ladea hacía ella y le  pregunta lo que ella ha estado pensando.  Y ahí comienza el juego erótico entre ambos,  y nosotros los lectores nos enteraremos  así,   como  la  pareja-despereja de Ismael y Armida, entra a formar parte de las fantasías eróticas de esta pareja de  forma lúdica, en la que la imaginación de Lucrecia es muy  fértil,  y nos va a ir reconstruyendo con lujo de detalles el romance de  esos dos,  incluida una fantasía de sexo lesbiano  entre Armida y Justiniana, la empleada doméstica  de ellos.   Siguen párrafos de creciente erotismo en el que ya “ambos esposos estaban soldados uno con otro”con un toque de humor y realismo como  cuando Rigoberto le dice a su mujer (apretándola contra sí); Otra vez te apartas de lo principal, Lucrecia. No es momento de ponerse a hablar de muertes” (referido a que Lucrecia en su discurso erótico menciona el fallecimiento de Clotilde, la primera mujer de Ismael).  Porque una muerte en el plano de lo real, en efecto, fulmina cualquier instinto sexual que es  en su esencia, un instinto de vida.   En este caso él la frena con esas palabras y el juego erótico continúa.  Pero  un poco más adelante en la misma escena, vuelve Lucrecia al tema de la muerte en:  “si yo muriera antes que tú (…)  Y Rigoberto la vuelve a frenar suplicando:  “Y dale con hablar de la muerte. Volvamos a Armida y no te distraigas tanto, por lo que más quieras”.   Ya mencioné antes la fulminación de cuando Lucrecia le da a Rigoberto en su estudio, la noticia de la muerte de Ismael (P.272).   En el caso de ahora, estas menciones de Lucrecia -que era una mujer muy inteligente y perspicaz-   se debió, en parte,  a un intento deliberado y juguetón   -equivocado por cierto, por exceso- de querer graduar el "calentamiento" del marido para que durara más tiempo; además,  recordemos que él le pide expresamente un paréntesis

A Rigoberto lo estimulan los detalles “Qué cosas le hacía. Cuéntamelo con gran profusión de detalles, amor, y Lucrecia se los provee todos fresquitos de su imaginación.  La estimulación es mental, auditiva, táctil, etc.  Se suma el morbo  con la alusión que hace Lucrecia a las partes sexuales del octogenario Ismael : “esa cosa cubierta y encogida, poco menos que desahuciada por falta de uso que tenía entre las piernas, comenzaba a dar señales de vida, a resucitar”.  Y un poco más adelante insiste Lucrecia en el pene de Ismael:  “(…) descubrió que todavía era un hombre que tenía un pajarito vivo, vivísimo. Como el que te estoy tocando, amor. Duro, mojadito, temblón”.  Y el juego sigue un poco más,  ella pidiéndole que no sea malo, que  la espere, que no  se vaya todavía.  Y llegamos así al punto en el que él estalla (como una botella de champán recién descorchada) con el “te amo, te amo”, mientras ella “(…) se ponía rígida y, pocos segundos después, gemía, aflojaba el cuerpo y se quedaba inmóvil, acezando”.   Chan, chan.  


-8*8-


Como esta cuarta y última  parte ya me está quedando larga  no  me extenderé  aquí   hablando de la relación de Lucrecia  con Armida, pero si quiero mencionar  que ésta  pasa por varios estadios: duda y malicia, preocupación, llanto, charla, aceptación y credibilidad, amistad. Tampoco quiero dejar pasar ahora de señalar  -y con esto finalizo mi trabajo- que MVLL  juega de manera eficaz con las fantasías sexuales del lector, daré  aquí dos ejemplos:   1-  En el Cap. 6 P112:  Cuando Fonchito y la madrastra dialogan sobre el tal E. Torres y  Fonchito le dice “Además, tu sabes que la única mujer  que a mí me gusta  en el mundo eres tú madrastra (…)" y ella como persona adulta que es,  se lo toma a broma,   con cariño y sin malicia, ejemplo que cité completo en el apartado de  esta pareja como padres.   Lo que me interesa  aquí especialmente, es la frase concatenada o contigua  a ese diálogo en la que ella pregunta a Rigoberto:   “¿Pero qué significan esas manos esposo?” En realidad todo el Capítulo 6  está  escrito como "una trenza" en la que se van intercalando los diálogos  de acciones en tiempo presente y pasado  de Lucrecia y Rigoberto, de Rigoberto y Fonchito,   de Lucrecia con Fonchito y de éste con E.Torres.  Justamente por eso, el ejemplo mencionado aquí, aunque juguetón por parte del autor no me parece nada traído de los pelos o para decirlo bonito “deux ex machina”, porque ha habido todo una preparación previa.

El siguiente ejemplo que quiero mencionar –para terminar- es este que hallamos en el Cap. XIV, P250 párrafos penúltimo y  final: Rigoberto estaba en su estudio encerrado, que era su locus amoenus”  mirando los libros de arte y los catálogos de  las exposiciones a las que había asistido:  “Se levantó y fue a echar un vistazo (….) oyendo buena música, fantasear con ellos, viajar en el tiempo, (……) emocionarse, entristecerse, gozar, llorar exaltarse, y excitarse (…).”  Y ahora presten atención que en el párrafo siguiente dice: “Empezaba a divertirse, pero,  sin que tuviera todavía conciencia cabal de ello, ya sus manos habían encontrado lo que estaban buscando (…)” 




Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog: La Acequia   ©Myriam Goldenberg



Nota:  Citas del texto en color verdeenlaces en color azul.



Wednesday, April 15, 2015

Amor, sexualidad y erotismo en las relaciones de pareja en "El Héroe Discreto" de Mario Vargas LLosa, Ed. Prisma, Madrid, España, 2013 (4a)





Hoy  hablaré de la pareja de Rigoberto y Lucrecia, antiguos personajes de Mario Vargas Llosa en otras novelas anteriores a las que no me referiré porque sencillamente, no las he leído (aún)  y además están fuera de los límites del presente trabajo.  Por lo tanto, este análisis se refiere pura y exclusivamente a esta obra.  Como me quedó un poquito largo y eso que no me detuve mucho en el tema de arte y erotismo, de lo que podría hablar por tomos ;-),  por favor, sírvanse un café, té o mate y respiren profundo, ¿preparados? Listo ¡ya!:

Rigoberto es el gerente de una Empresa de Seguros sita en Lima, de clase media alta,  que a los 62 años quiere jubilarse (P26) para poder disfrutar  de la vida con su segunda mujer, Lucrecia con la que tiene un matrimonio muy bien avenido.  Para eso, Rigoberto ha ahorrado.  A ambos les gusta el arte y viajar por Europa (P26). Ambos tienen muy buena comunicación, complicidad, cariño, colaboración,  y en el aspecto sexual esta pareja, tiene todo un introito de seducción, juego (muy importante, el aspecto lúdico), cariño, etc, que rodea y enriquece el acto sexual y le quita -para bien- el acento en la eficacia fálica, porque sexualidad, entendida como la entendemos hoy  de la mano del nuevo modelo de masculinidad,  implica mucho más que un mero coito convencional, con  penetración y eyeculación y,  con suerte,  un orgasmo femenino.  Rigoberto y Lucrecia disfrutan con el sexo y se nota, como disfrutan conversando, compartiendo, cuidándose mutuamente, que también se nota.

Como Padres: Tanto la madrastra como el padre se preocupan por Fonchito,  de 15 años (P100) hijo de Rigoberto con su primera mujer y se muestran cariñosos con él: “Lo que más me preocupa, lo que me quita el sueño, es Fonchito” (P97), le dice Lucrecia a Rigoberto. En varias ocasiones Rigoberto muestra genuina preocupación por el hijo y  se muestra cariñoso (P104) e incluso   trata de conversar sinceramente con él (P207).  La del hijo es la preocupación más grande que tienen, porque el chico que está en plena adolescencia,  ve las apariciones de un extraño personaje  llamado Edilberto Torres, que parece muy real.  “Me llevo bastante bien con éldice Rigoberto a su jefe y amigo Ismael  refiriéndose a Fonchito, y continúa: “Y Lucrecia todavía mejor que yo,  Fonchito la quiere ni más ni menos que si fuera su mamᨠ(P38). Cosa que sabremos también de la misma boca de Fonchito:  “Además, tú sabes que la única mujer que a mí me gusta en el mundo eres tú madrastra” y esto lo dice Fonchito con una “carita rubicunda” (P112) -¿Cómo un Querubín?,  pero “un ángel  sin alitas en todo caso” (travieso, pícaro)(P177)- que se le ilumina a Fonchito  con una “picardía maliciosa de los tiempos pasados” (Una clara referencia a obras anteriores de este autor y un guiño certero para los lectores que las hayan leído).  La madrastra le responde, como adulta que es, entre divertida y cariñosa, aunque un poco exagerada, festejándole la gracia (aplaude): “Ay, Dios mío, deja que te de un beso, chiquitín” (P112).  Volveré sobre esto más adelante.   También   en este pasaje vemos como Lucrecia es cariñosa con Fonchito y se preocupa por él:Fue una imprudencia que te pusieras a conversar con él (E.Torres, el fantasma ¿?)(…) _lo riñó Lucrecia, acariciándolo en la frente_ Nunca más. Promételo, chiquitín” (P99).  O cuando Lucrecia  le dice a Rigoberto: “Tenemos que hacer algo. No sé qué, pero algo. No podemos mirar al otro lado, como si no pasara nada”  (P108).  De hecho, por Fonchito : “le dieron muchas vueltas al asunto”   y al final decidieron  hablar con una psicóloga  (P108- 109) y con el cura, amigo de Rigoberto  luego (P158 a 177).

La segunda preocupación que tienen  surge a raíz de que el jefe de Rigoberto, Don Ismael,   ha decidido casarse con su “sirvienta”Armida para disfrutar de sus últimos años y vengarse de sus dos hijos “las hienas” que lo quieren muerto para heredarlo. Rigoberto que ha sido testigo de matrimonio de su jefe, debe enfrentarse a las dos hienas, igualmente, al escándalo que esto ha provocado en la Sociedad limeña que se nutre con este culebrón.


-8*8-


Como pareja:  Ambos tienen una comunicación verbal excelente, conversan de todo,  no sólo de lo que le pasa a Fonchito, antes mencionado,  para lo cual encuentran  soluciones conjuntas. También por los de los hijos de Ismael, por  ejemplo, cuando ambos lo vienen a ver a Rigoberto a la casa, que aunque asustado, no se dejó amedrentar por ellos. Lucrecia junto con la empleada doméstica estaban detrás de la puerta, listas para actuar en caso de ser necesario: “lo oímos todo (…). Si te hubieran hecho cualquier cosa, estábamos listas para intervenir y lanzarnos sobre las hienas" le dice Lucrecia, luego de que se hubieran marchado “las fieras” (P144). Esto no denota sólo una buena comunicación entre ellos, también, preocupación y cuidado, o sea amor.  Y hay sinceridad  entre ellos también. Rigoberto no se muestra más valiente de lo que es o un super-Rambo. Le confiesa a la mujer: “no me dejé amedrentar” (por más miedo que hubiera tenido, tal como se lo expresa a los hijos de Ismael)(P114).  Rigoberto comparte casi todo con su mujer, como después de haberse encontrado sólo con el chofer Narciso (P191) o con Ismael a su llegada de su luna de miel (P200),  menos cuando Rigoberto está en su despacho, viendo sus libros de arte, catálogos de exposiciones, música, que son sus “espacios de civilización” o “locus amoenus” (P62, P71, P202, etc) a los que recurre para cargarse de energía, placer, belleza, llegando a sentir tal placer, tal goce que incluso llega a tener una erección o asomo de ella. Veámoslo en dos pasajes: “Allí, en la entrepierna del pantalón, sintió el esbozo de un cosquilleo alentador en la intimidad de sus testículos, a la vez que se emocionaba e iba llenando de nostalgia y gratitud. Ahora además de cosquillas sintió un ligero ardor en la punta de la pinga” (P251) y en este otro: “Conmovido y feliz, advirtió, en el bajo vientre, un pequeño alboroto, el amanecer de una erección” (P252). Esto no significa que Rigoberto fuera “anormal”, sino que la belleza en el arte ejercía sobre él un poder tal,  una emoción tal, que llegaba a la manifestación física señalada. Uno de esos momentos  de placer pleno, absoluto,  en que como decía, llega hasta la manifestación físiológica,   se ve truncado abruptamente por la noticia de la muerte de Ismael (P274). Una muerte  en el plano de lo real que trunca la posible  petite  morte hacia la que se estaba encaminando  Rigoberto.   El placer preceptivo, estético-erótico que vive Rigoberto ante determinadas obras artísticas,  ya sean pictóricas (herencia filogenética griega)  o auditivas (H. f. hebrea),  atestiguan dos cosas: desde el ángulo del artista, la eficacia en la transmisión emocional de la obra y  desde el punto de vista  del receptor, la frondosa  sensibilidad perceptiva, imaginaria y estética  de este personaje.  Desde mi punto de vista, una obra de arte debe turbarnos (llenarnos de placer),  emocionarnos,  ¿y por qué no,  en determinadas ocasiones,  erotizarnos?   ¿Cuál es sino esa, la intención del desnudo artístico? ¿O la de un buen poema? ¿o la de una pieza musical?. Sin necesidad de llegar a extremos patológicos, claro.  (obs: no hablamos aquí pornografía).  Recordemos por un instante la Sala Reservada creada en 1554 por Felipe II de España, una  sala privada que contradecía las convenciones de la moral de la época, pero que existía  para el disfrute personal de él.


Rigoberto y Lucrecia también conversan estando en la cama, sin tener sexo (P.96) y a menudo se entretenían tanto conversando que se les iba pasando el tiempo (para tener sexo): “Estaban acostados y era evidente que a estas alturas de la noche, ya no habría historias, fantasías ni harían el amor"(P108). Otro ejemplo: “estuvieron conversando un buen rato” (P196) Rigoberto se muestra con Lucrecia cariñoso y la consuela cuando ella está triste por haber retrasado el viaje: “Es sólo un aplazamiento, amor mío_ la consoló besándola en los cabellos” (P196)  Pero Rigoberto  está atento a su mujer y  además es  capaz de captar que le pasa: “está asustada” (P193) o “sabe poner  buena cara al mal tiempo” (P194) e incluso saca conclusiones que a mí, personalmente, me parecen un poco absurdas, como cuando Rigoberto monologa  consigo mismo sobre las razones de las tardanzas de Lucrecia a salir de casa  y por las cuales habían tenido sus buenas riñas, que como toda pareja normal, las tenían o habían tenido también:  “tiene miedo a dejar de ser, a perder su ser, a quedarse sin su ser”  (P275) cuando  las razones (inconscientes) de la tardanza  de Lucrecia bien pudieron  deberse simplemente a que se auto-obligaba a  complacer a su marido,   porque no tenía ganas de salir por los motivos que fueran, ya sea que estuviera disgustada con él, o que no le gustara  la gente o el lugar a dónde irían.  Las cosas, suelen ser, por lo general,  más sencillas, (cómo decía  muy atinadamente  un buen amigo mío), somos nosotros las que las  complicamos.  De todas formas, ser capaz de empatizar con su mujer y de entender o creer entender cómo se siente ella, muestra sin duda, a un modelo de hombre maduro y generoso, que no está ocupado con su ombligo las 24 horas del día. Y eso también lo vemos en como Rigoberto apoya a su amigo Ismael, le hace de testigo,  maneja el tema de los hijos de éste y luego, se preocupa por el bienestar de Armida (igualmente,  Lucrecia). 


Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog:   La Acequia  ©  Myriam Goldenberg

Nota:  Citas del texto en color verdeenlaces en color azul.