Fue en uno de mis maravillosos encuentros con la bruja boticaria y alquimista Sephora -del mundo paranormal de Maraverso (el Universo particular de El Demiurgo de Hurlingham para quienes lo ignoran), cuando ambas estábamos en las Clases de Alquimia impartidas por el Gran Maestro de la Orden del Loto Dorado, que me introdujo a su amigo y salvador, Ulises Lestrade. Con lujo de detalles me había contado Sephora como él la había salvado del daño que le habían querido infligir un par de niños malcriados y satánicos a los que ella, de buena fe y corazón puro, había tratado de ayudar. Bueno, un detective así, tan valiente y hábil necesitaba yo ahora con suma urgencia.
El problema era grave y me tenía muy angustiada, pues era médica cirujana experta, curadora de almas, y alquimista, a la que un Shaitán que me tenia mucha envidia había tratado de desprestigiar, acusándome de que había envenenado a una parturienta con la consecuente muerte de ella y su bebé. Ulises Lestrade con mucha amabilidad y solicitud aceptó el caso.
La investigación lo llevó a desentrañar una maraña sucesos extraños. La primer clave la obtuvo de un fantasma, quien dijo llamarse "Benito Sánchez, para servirle a Dios y a Ud. " al que se le había roto la brújula por lo que al extraviar su camino fue testigo de algo que hizo el Shaitán, que por tan sospechoso le llamó la atención. Lestrade estudió además todas las evidencias físicas y condujo miles de entrevistas a ninfas, salamandras, Yinns y otros duendes, a íncubos y súcubus, a brujas y hechiceros. En fin, podría decirse que no dejó piedra sin remover porque él estaba convencido de la inocencia de su cliente. Y como quien era, logró probar como el Shaitán había cometido tan execrable crimen pero había manipulado las pruebas para incriminarme.
Gracias a la intervención del Fantasma Benito, a la extraordinaria pericia del Detective paranormal Ulises Lestrade, y a mi amiga Sephora quien nos conectó, mi reputación fue restituida y mi libro "De curis mulierum" (Sobre la cura de las mujeres) compilado luego con otros dos textos conformando "El Trotula" fue considerado como uno de los tratados de ginecología y obstetricia más y mejor estudiados desde España a Polonia y desde Sicilia hasta Irlanda y mi honor como la gran médica Trota de Salerno, igualmente, completamente restablecido.
Nota aclararatoria: Trota de Salerno fue un personaje real, una médica que vivió a mediados del Siglo XI y principios del XII. Fue ampliamente reconocida y su obra (compilada junto con las otras dos), fue leída y estudiada hasta el Siglo XV, incluso hasta parte del XVI. El Trotula consta de tres libros: El primero a partir de una traducción al latín por parte de Constantino el Africano del tratado del célebre médico musulmán Ibn al-Jazzar's Arabic Zad al-musafir "Liber de sinthomatibus mulierum" (Sobre los Síntomas en las mujeres) que a su vez partía de Galeno. El segundo es el de Trota de Salerno mencionado en mi relato y El Tercero "De ornatu mulierum" (Sobre cosmética femenina), escrito por un hombre cuyo nombre ignoramos. También Trota de Salerno escribió "Practica Secundum Trotum".
Bibliografia:
- Monica H. Green, ed. and trans. The ‘Trotula’: A Medieval Compendium of Women’s Medicine (Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 2001).
- John F. Benton, "Trotula, Women's Problems, and the Professionalization of Medicine in the Middle Ages," Bulletin of the History of Medicine 59, no. 1 (Spring 1985), 330-53, at p. 33.
- Susan Mosher Stuard, "Dame Trot," Signs: Journal of Women in Culture and Society 1, no. 2 (Winter 1975), 537-42, JSTOR 3173063




