Convocatoria de Myriam desde su blog De amores y relaciones, aquí el listado de participantes .
¿COMISIONES
A MÍ Y A TALES HORAS…?
¡Santo cielo! Más de noventa y nueve siglos han pasado y parece que fue
ayer. Acababa de terminar la última glaciación de nuestro errante
planeta ( < gr. πλανήτης [planétes] ‘ vagabundo’ y nuestros
antepasados , que no habían ganado suficiente platita para hacerse un
pisito, eran trogloditas. La cuestión de los garbanzos diarios, el de
pane lucrando, era harto problemática: los animales corrían demasiado y
los que no corrían eran demasiado grandes como para dejarse abatir. Y
las herramientas, ¿qué digo herramientas, si faltaban siglos para que
apareciera la siderurgia?, eran de piedras más o menos filosas ( si
será matusalénico el euskera que al hacha la llama aizkora, de aiz
‘piedra’). Tenían, pues, que conformarse con carroña. Nosotros decimos:
quien hambre tiene con pan sueña. Si ellos no decían eso, es porque aún
faltaba algún siglo para llegar al neolítico con su invención de la
agricultura y la ganadería. Ellos soñaban despiertos y dormidos con
bisontes, ciervos, caballos y elefantes que les quitaran la gusa; y, como intellectus apretatus discurrit qui rabiat, ‘un entendimiento en
apuros discurre que se las pela’, que decían los escolantes en su jerga
latina macarrónica o culinaria, para propiciar ritualmente una abundante
caza, llenaban las rocas de sus cuevas rupestres de pinturas
propiciatorias con las figuras de los animales de sus sueños…
Dado que
los hechos son tozudos y no hay contra ellos argumentos que valgan,
contra facta non valent argumenta, y las pinturas no servían ni para
cazar un mísero gazapo, como si fueran todos españoles, buscaron un
culpable y pagó el pato el caballo: el caballo estaba mal pintado. Unos
decían que era demasiado barrigón, escuálido replicaban otros,
desorejado decían unos, orejudo decían otros, colilargo sentenciaban
unos, rabón decían otros. Decidieron en consecuencia crear una comisión
con representantes de toda Troglolandia que tendría un plazo de dos años
para reunirse y decidir cómo debía ser pintado el caballo. La comisión
se reuniría en la cueva de Ekaín (Guipúzcoa). Puntuales como clavos se
presentaron los comisionados de Ardales (Málaga), Alpera (Albacete),
Cogul (Lleida), Santimamiñe (Vizcaya), Altamira (Cantabria), Tito
Bustillo ( Asturias), Lascaux y Chauvet ( Francia) y Kapova (Urales).
Ningún comisionado hizo prevaler su opinión, por lo que se accedió a
establecer los cambios apuntados por cada comisionado. El resultado, el
que se puede contemplar en la cueva rupestre de Kapova, ¡¡¡ un
camello!!! ¿Puede alguien extrañarse de que, en pleno siglo XX, un experto en
Management, Drucker, para explicar qué es un comité de empresa, dijera :
“ Un camello es un caballo de comité”? ¿Y puede alguien extrañarse de
que se haya llegado a decir “Si quieres que algo no funcione (o” que
un problema se enquiste”), crea una comisión”?
Yo, como no acabo de verlo claro, voy a proponer que se cree una
comisión para dilucidarlo.
Nota: La ilustración del camello del Paleolítico de la cueva de Kapova
pertenece a terrae antiquae.

