El año pasado dediqué en el blog del Manifiesto una serie de cuatro entradas al Altruismo: para ver la entrada uno pulsar aquí, la dos aquí, la tres aquí y la cuatro aquí. En ellas explico los rasgos de la personalidad altruista, como esta personalidad se pone en acción y como se aprende el comportamiento pro-social altruista por modelos y por una educación en valores.
Hoy en el que se celebra el día internacional de la mujer quiero recordar a una, que por su disposición, entrega, actuación y humildad debiera ser ejemplo de muchos y muchas.
Se trata de Irena Sendlar, fallecida a los 98 años el 12 de Mayo de 2008, que salvó unos 2.500 niños judíos del Ghetto de Varsovia, cuyo heroísmo hubiera pasado desapercibido de no haber sido por un grupo de cuatro chicas estudiantes de una escuela estadounidense - la Union Town High School de Kansas- que respondieron en 1999 a la consigna de su profesor Norman Conard e investigaron su vida. La consigna apuntaba a que los chicos buscaran modelos de personas para salvar el mundo. Estas cuatro adolescentes escribieron una pieza de teatro titulada " Life in a Jar (Vida en un frasco)", título que alude a la lista de nombres reales de niños rescatados al lado de sus nombres ficticios, que Irene introdujo en frascos de mermelada que enterró al pie de un árbol en el jardín de su casa cerca de Varsovia, con la intención de revelar a esos niños después de la guerra sus verdaderas identidades y su historia y - de ser posible - reunirlos con algún familiar que hubiera sobrevivido el Holocausto. Desde entonces, su historia ha sido difundida. En 2007 Irena fue nominada para el Premio Nobel de la Paz por el Gobierno Polaco; también ha sido honrada con el título otorgado por Yad Vashem como "Justa entre las naciones " y hasta se ha filmado una película que relata sus hazañas.
Esta mujer polaca y católica, nació em 1910 en Ottwock, un pueblo cerca de Varsovia y fué influenciada por su padre, uno de los primeros socialistas polacos. El era un médico que atendía mayormente a judios pobres. Para cuando Alemania invadió Polonia en 1939 Irena era Jefe del Departamento de Servicios Sociales de Varsovia, el cual operaba en toda la ciudad. Ella se unió al Zegote, un consejo judío de ayuda mutua y movimiento de resistencia. Cuando los nazis cerraron el Ghetto de Varsovia en 1942, Irena consiguió un pasaporte del Departamento de Control de Enfermedades Epidémicas para poder entrar al Ghetto a diario y con ayuda de otras diez personas que reclutó de las distintas oficinas de los Servicios Sociales, logró sacar del Ghetto a unos 2.500 niños que ubicó en familias sustitutas cristianas y en varios conventos, para muestra un botón: entraba un electricista al Ghetto y se llevaba metido en la caja de herramientas a un niño o ella misma metía a otro en un saco de patatas.
En 1943 Irena fue arrestada por la gestapo y torturada cruelmente; le rompieron ambas piernas y tobillos, de lo cual acarreó problemas de por vida, pero jamás traicionó ni a sus colaboradores ni a los niños que había logrado esconder. Irena terminó en la prisión Pawaik y fue sentenciada a muerte. Miembros de la brigada Zegote la lograron rescatar de la prisión poco antes de que su ejecución tuviera lugar.
Irena jamás se vió a si misma como una heroína, jamás buscó algún tipo de reconocimiento por sus acciones; muy por el contrario: se la recuerda diciendo " Podría haber hecho más, esta pena siempre me acompañará".
Irena Sendler, una mujer que marcó la diferencia.
Gracias Irena y bendita sea tu memoria por siempre.