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Monday, March 20, 2023

Hacerse a la mar (10) La reina pirata china Zheng Shi Sao (1775-1844)

La piratería ha sido una característica importante y persistente de la historia marítima de Asia. De hecho, las organizaciones piratas más grandes de toda la historia se encontraron en Asia. Aunque a menudo se la considera la antítesis del comercio, la piratería en realidad está estrechamente relacionada con el mundo del comercio. Los piratas eran a menudo comerciantes (o contrabandistas) y dependían de los comerciantes para equipar sus barcos y vender su botín. A pesar de la dimensión económica obvia y primaria de la piratería, los piratas también eran actores políticos. Esta observación es significativa porque la piratería se ha distinguido tradicionalmente de otras formas de depredación marítima (especialmente la corsaria, pero también la guerra naval) al enfatizar su naturaleza supuestamente inherentemente privada. En Asia, sin embargo, la historia de la piratería está muy definida por sus contextos políticos. Los propios piratas formaron entidades políticas, ya sea como parte de comunidades costeras establecidas o en sus esfuerzos por construir sus propios estados.   Es más, como ocurría en Europa, los piratas a menudo se confabulaban con estados territoriales que los utilizaban como instrumento de poder estatal para hostigar y debilitar a sus rivales. Durante mucho tiempo se ha pasado por alto la dimensión política de la piratería asiática debido a la preponderancia de los conceptos y fuentes europeos, que tienden a representar a todos los asiáticos involucrados en la depredación marítima como meros delincuentes. Los estudios más matizados de los piratas asiáticos, especialmente cuando se basan en fuentes no europeas, prometen nuevos conocimientos sobre los mundos comercial, social y político de la Asia marítima.  (más aquí 1).
 
 
(Foto de la red)
 
  
En este contexto es que la más grande mujer pirata  actuó.   Nacida como Shi Yang, en un estrato pobre Kanga (especie  de gitanos acuáticos), se cree que  se inició  en un burdel pero en 1801 se casó con el pirata Zheng Shi,  con quien tuvo dos hijos propios varones, desde entonces llamándose Zheng Shi Sao.  Después de de la muerte de su marido  en 1807, Zheng Shi Sao tomó el control -con el apoyo del hijo adoptivo, mayor,  de ambos- de  La Confederación de Guangdong con una flota compuesta por alrededor de 400 embarcaciones y de entre 40.000 a 60.000 piratas en 1805 (1), fecha en que siete piratas líderes, con bandera cada uno de un color, conformaron  una alianza.  
 
El "código legal pirata" de Zheng Shi Sao que constaba de tres leyes  era claro,  breve y contundente. Fue registrada tanto la autoría de la reina pirata como el texto por Qing Yuan Yonglun, funcionario del gobierno Quing,  en sus registros titulados Jing hai fen ji, basados en testimonios de primera mano (4).
 
1- Si algún pirata desembarca en privado en tierra, será capturado, se le mutilarán las orejas, se le hará desfilar alrededor de la flota y se le ejecutará. 
 
2-  De los bienes robados y saqueados no se tomará privadamente la menor cosa, todo se registrará. El pirata recibe para sí, de diez partes, sólo dos; ocho partes pertenecen al depósito, llamado fondo general; los que robaren algo de este fondo general, serán ejecutados.  
 
3- Las mujeres capturadas de las aldeas no serán dañadas ni acosadas. Todas las cautivas serán empadronadas, se hará constar su lugar de origen y se les dará alojamiento separado. Los que violen o cometan adulterio con las cautivas serán ejecutados.
 
En el apogeo de su liderazgo Zheng Shi Sao,  llegó a comandar  unos 500 barcos de la alianza.  la Compañía Británica  de las Indias Orientales, con la Compañía Holandesa, con  la Dinastía Quing (3) trataron de derrotarla. Ninguno de ellos pudo vencerla. Al final, el emperador chino cambió de estrategia y la convenció de firmar la paz, condonando cualquier crimen. Ella aceptó la amnistía imperial y pasó el resto de sus días viviendo cómodamente como propietaria de una Casa de Juegos. Murió en 1844, viuda de su segundo marido, en Guangdong, a los 68 años.



Notas y Bibliografía:

(1) Murray, Dian H. "Cheng I Sao in Fact and Fiction". In Pennell, C. R. (ed.). Bandits at Sea: A Pirates Reader. New York: New York University Press 2001 Pag. 258

(2)  La Confederación pirata se formó así:  Zheng Yi (flota de bandera roja), Guo Podai (flota de bandera negra), Liang Bao (flota de bandera blanca), Jin Guyang (flota de bandera verde), Wu Shi'er (flota de bandera azul), Wu Zhiqing (flota de bandera amarilla) y Zheng Laotong. No mucho después, Zheng Laotong se rindió al gobierno chino, en realidad habían seis bandas que se unieron en la alianza. La Flota de Bandera Roja dirigida por Zheng Yi era la pandilla más fuerte de la alianza, por supuesto, fue seleccionada como líder de la alianza. Las islas de los Ladrones (actual archipiélago de Wanshan), Hong Kong y la península de Leizhou se convirtieron en nidos  de piratas.

(3) Piratas de la costa de China Meridional fueron piratas chinos que estuvieron activos en todo el Mar de China Meridional desde finales del siglo XVIII hasta el siglo XIX, principalmente desde 1790. a 1810. Después de 1805, los piratas de la costa sur de China entraron en su período más poderoso. Muchos piratas fueron completamente entrenados por la dinastía Tây Sơn de Vietnam. Dian H. Murray, Dian H. (1981). "One Woman's Rise to Power: Cheng I's Wife and the Pirates". Historical Reflections / Réflexions Historiques. 8 (3): Ps 147–161. JSTOR 41298765 – via JSTOR.

 (4) Siu, Kwok-kin; Puk, Wing-kun (January 2007). "《靖海氛記》原文標點及箋註" [An Annotation on Yuan Yonglun's Jing Hai Fen Ji] (PDF). Fieldwork and Documents: South China Research Resource Station Newsletter (in Traditional Chinese). 46: 6–29.
 



Monday, April 25, 2022

"Dejate soñar", La invención de la escritura consonántica, un relato para abril

 
 
Barco mercante  fenicio-cananeo
 
 
 
Me llamo, Melkart, rico comerciante fenicio y tengo una flota mercante de dos naves Golah de 25 metros de eslora y 8 de manga con un puntal de 4 metros.  De casco  con roda y colaste elevados, es decir que este es curvo y panzudo; con timón de espadilla; velas cuadrangulares entre dos vergas y cofa cuadrada sobre un mástil.  Con un timonel que va siempre de pie y doble hilera de remeros sentados sobre bancadas que  obedecen  el ritmo marcado.    Llevo bordeando el Mediterráneo, carga de púrpura,   especias, madera de cedro, sedas, pescado seco, aceite de oliva  y vino hasta Gadir  y traigo de regreso a Biblos minerales pesados como plomo, cobre y plata y granos.   Hasta 150 toneladas por barco soporta mi carga. Protejo mis  naves mercantes con una de guerra del tipo Hippoi  que en la roda cuenta con un bello mascarón tallado con forma de cabeza de caballo, totem  que ahuyenta, eso creo y espero,  los peligros del mar.

Me gusta mi empresa, vivo feliz con mi mujer, Tanith, mis hijos, mi servidumbre y hacienda,  en mi propiedad en las afueras de Biblos. Sin embargo,   un tema me agobia: El  enorme tiempo que paso registrando  la mercadería, las entradas y salidas,  para ello utilizo -como es común- la escritura proto-cananea derivada de los complicados jeroglíficos egipcios. 
 
Fue así como un día,  Tanith, que todo lo entendía, se dio cuenta de mi zozobra y necesidad de crear un cambio favorable que me permitiera tener más tiempo libre para gozar de las bondades de la  vida familiar, antes de que mis hijos crecieran tanto que ya no necesitaran de mi.  
 
 - ¿Y si en lugar de jeroglíficos que te obligan a utilizar muchos y complicados,   usas el cadente sonido de las palabras? - sugirió, delicadamente,  mi mujer una tarde de abril.
- ¿Exactamente, a qué te refieres, Tanith? 
-  A esto me refiero querido esposo: Mira y escucha. Y dijo palmeando rítmicamente:   Di-vi-do  las pa-la-bras en seg-men-tos  y  de acuerdo a como suenan,  dibujo un símbolo  ¿Qué te  parece?
- Cuestión de probar, pásame por favor, el estilete. 

 La escritura consonántica, pues,   había nacido y  Melkart gozó de tiempo libre en su propiedad, con su familia.  En Egipto reinaba el faraón Ramsés III y los hebreos habían cruzado el rio Jordán para llegar a la tierra de Canaán.  En Anatolia, destruimos la ciudad de Hattusa, capital del reino Hittita. 


 
 
 
Alfabetos latino, griego, fenicio, hebreo y árabe
 

Orden
alfabético
Palabra protocanaanita AFI Valor
numérico
Ugarítico Fenicio Hebreo Árabe Otros alfabetos
1 ʾalp «buey» /ʔ/ 1 𐎀 ʾalpa 𐤀 ʾalp א alef ا alif Α A А ᚨ
2 bet «casa» /b/ 2 𐎁 beta 𐤁 bēt ב bet ﺏ bāʾ Β B В-Б ᛒ
3 gaml «palo arrojadizo», «camello» /g/ 3 𐎂 gamla 𐤂 gīmel ג guímel ﺝ ǧīm Γ C-G Г ᚲ
4 dalet «puerta» / digg «pez» /d/ 4 𐎄 delta 𐤃 dālet ד dálet ﺩ dāl Δ D Д
5 haw «ventana» / hll «júbilo» /h/ 5 𐎅 ho 𐤄 hē ה he هـ hāʾ Ε E Е-Є
6 wāw «gancho» /β/ /w/ 6 𐎆 wo 𐤅 wāw ו vav و wāw Ϝ-Υ F-V-Y У ᚢ
7 zen «arma» / ziqq «grilletes» /z/ 7 𐎇 zeta 𐤆 zayin ז zayin ز zāī Ζ Z З
8 ḥet «hilo», «valla»(¿?) /ħ/ / /x/ 8 𐎈 ḥota 𐤇 ḥēt ח het ح ḥāʾ Η H И ᚺ
9 ṭēt «rueda» /tˁ/ 9 𐎉 ṭet 𐤈 ṭēt ט tet ط ṭāʾ Θ Ѳ
10 yad «mano, (ante)brazo» /j/ 10 𐎊 yod 𐤉 yōd י yod ي yāʾ Ι I ᛁ
11 kap «(palma de la) mano» /k/ 20 𐎋 kap 𐤊 kap כ kaf ك kāf Κ K К
12 lamd «pica, látigo» /l/ 30 𐎍 lamda 𐤋 lāmed ל lámed ل lām Λ L Л ᛚ
13 mem «agua» /m/ 40 𐎎 mem 𐤌 mēm מ mem م mīm Μ M М
14 naḥš «serpiente» / nun «pez» /n/ 50 𐎐 nun 𐤍 nun נ nun ن nūn Ν N Н
15 samek «apoyo», «pez»(¿?) /s/ 60 𐎒 samka 𐤎 sāmek ס sámej
Ξ
16 ʻen «ojo» /ʕ/ 70 𐎓 ʻain 𐤏 ʻayin עayn عʿayn Ο O О
17 pu «boca» / piʼt «esquina» /p/ 80 𐎔 pu 𐤐 pē פ pei ف fāʾ Π P П
18 ṣad «planta», «caza» /sˁ/ 90 𐎕ṣade 𐤑 ṣādē צ tzadi ص ṣād Ϡ
19 qup «mono», «cordón»(¿?) /kˁ/ 100 𐎖 qopa 𐤒 qōph ק kuf ق qāf Ϙ Q Ҁ
20 raʼs «cabeza» /r/ / /ɾ/ 200 𐎗 raša 𐤓 rēš ר resh ر rāʾ Ρ R Р ᚱ
21 šin «diente» / šimš «sol» /ʃ/ 300 𐎌 šin 𐤔 šin ש shin ش šīn Σ S Ш ᛊ
22 taw «marca» /t/ 400 𐎚 to 𐤕 tāw ת taf ت tāʾ Τ T Т ᛏ

 
 
Contribución a la propuesta de Ginebra Blonde desde su blog Varietés  para el mes de abril con el tema  "déjate soñar" 
 
 
 Imágenes y cuadros  tomados de la red
 
 
 
 
 

Thursday, July 15, 2021

Este jueves, un relato: "Lo inexplicable", extrañas coincidencias

 

Convocatoria  e imagen de Dorotea desde su blog Lazos y Raíces
con el tema de "lo inexplicable" (Más relatos en su casa)
 
Siempre dije que la vida está llena de extrañas coincidencias que no se pueden explicar. Sólo hay que estar atento para observarlas. Pequeñas cosas que para ojos apurados pasarían desapercibidas, pero que  sí suceden  en nuestro mundo. ¿Qué posibilidades hay de que   cada tantos años tu madre se pierda tu cumpleaños porque ese día está de parto con un hermano tuyo y eso repetido cinco veces? Pues sí, una posibilidad  en casi 17.8 mil millones, pero  eso le  ocurrió a la familia Cummings de Clintwood,  Virginia,  EEUU. Para ellos, según consta en el Libro de Records de Guiness de 1977 la fecha mágica es el 20 de febrero pero de distintos años: Catherine  nac. en  1952, Carol en 1953, Charles en 1956, Claudia en  1961 y Cecilia en 1966. Aquí los ven en la foto:

 Foto publicada aquí

 5 Hijos de Ralph y Carolyn Cummings
nacidos el 20 de febrero pero de distinto año.


¿O  cómo puede explicarse que en la primavera de 1975 en Detroit, EEUU,  un bebé cayera desde la altura de 14 pisos  sobre el señor Joseph Figlock, transeúnte ocasional, y un año después en el mismo lugar le cayera al mismo señor otro bebé encima? (Todos los implicados sobrevivieron)  Según consta en"El libro  de los hechos insólitos" de 367 pág. escrito por Gregorio Doval.

Y aquí una de barcos (También recogida en el libro  antes nombrado): El 5 de Diciembre de 1664 se hundió un barco en el estrecho de Menay, en la costa Norte de Gales, GB, muriendo 82 pasajeros embarcados  menos uno llamado Hugh Williams. El 5 de Diciembre  de 1785  otro barco se hundió allí pereciendo los 60 pasajeros menos uno, llamado también  Hugh Williams. El 5 de Agosto  1860, el hundimiento de un tercer barco provocaba  la muerte de 25 pasajeros  y un único sobreviviente. ¿Adivinan su nombre? Pues, sí ¡Hugh Williams!

Cuando  recorría mundo  utilizando distintos medios de transporte a los 17 años, específicamente Colombia, (el bello  país en el que nací pero en dónde desde los 3 años en adelante no crecí y decididamente quería conocer a fondo), me quedaba un último tramo de 10 horas en autobús por carretera de montaña desde Bogotá a Cali, donde residía mi padre argentino. Cuando debía  salir hacia la Estación porque se acercaba la hora de partida, una enorme angustia me apretó, literalmente,  el pecho,  y llorando a moco tendido le dije a la madre de la amiga en cuya casa me hospedaba "¡no me subo a ese autobús!" "¡no, no!" "¡no puedo, no quiero!".  Su madre me respondió, lo recuerdo con mucha nitidez, "si te sientes así no viajes. Pídele a tu padre que te envíe un pasaje de avión". Y eso hice.  Por eso sobreviví, porque todos los pasajeros que utilizaron sus boletos ese fatídico viernes fallecieron  cuando el autobús derrapó y cayó al vacío dando tumbos (y curiosamente, mismo día de la semana en el que yo nací). 

Coincidencias,  premoniciones, hechos insólitos. La incertidumbre nos agobia,  queremos controlarlo todo pero no somos conscientes de las infinitas posibilidades que se abren en el Universo y que sin que entendamos el porqué ni el cómo, nos pueden tocar con un milagro o una tragedia.  Salir de  lo mundano y burdo a un plano más sutil, puede que ayude. 



 
 

Wednesday, November 18, 2020

Este jueves, un relato: "Mapas, brújulas, relojes y calendarios", Los mapas en pergamino del Atlas Miller (c:a 1519) y algo más

 

Convocatoria de Mónica desde su blog "Neogéminis"


Dominique Bernard,  de 34 años, conservadora en la Biblioteque Nationale de París, tenía en sus enguantadas manos para su restauración, ese lluvioso  viernes 15 de Noviembre de 2019, nada menos que el Atlas Muller, datado  en el 1519, con sus  cartas portulanas,  mapas ptolemaicos y  miniaturas iluminadas de Flandes realizadas por -ella estaba convencida dada su delicada factura- el magnífico  Antonio de Holanda.  Volteó con  cuidado   uno de los pergaminos. Este decía  en el reverso que había sido encomendado por el rey Manuel I de Portugal  al  cosmógrafo Lopo Homem. "Sin duda,  no los hizo solo -  se dijo-  quizás tuvo ayuda  para el trazado de los mapas de algún o algunos  colegas como  Pedro Reinel y su hijo".

 

Mapa del océano Índico.

 

Mapa del "Magnus Golfus Chinarum" (Extremo Oriente). 

 

La iluminación en la sala de la Biblioteca era tenue,   Mlle Dominique se frotó los ojos y bostezó. Estaba cansada, había tenido una semana de locos con huéspedes -dos matrimonios-  que le habían llegado de   Filipinas e Indonesia y había querido mostrarles todo  lo mejor de la Ciudad Luz. Sin darse cuenta siquiera un sopor la fue invadiendo. Lentamente se sumergió en un vaivén de olas que cariñosamente la acunaron. Se vio en la crujía de una nave de tres mástiles (Trinquete, mayor y mesana) dotados de velas cuadradas, el viento  fuerte que enredaba su pelo traía el olor a salitre del mar. Sin entender muy bien dónde se encontraba ni cómo había llegado allí, caminó hacia el cuarto de derrota  contiguo al puente  y allí frente a los mapas de navegación lo vio, inclinado y majestuoso, corregir el rumbo, marcando con absoluta precisión  el derrotero.

   


 Detalle del mapa de Ortelius, 1590

Barco de Magallanes- El Cano, "Victoria"

(De las 5 naves que surcaron de Cádiz en 1519 al mando de Fernando de  Magallanes,

 fue la única que  luego de realizar la primera circunvalación del globo terráqueo, 

regresó a España al mando de Juan Sebastián el Cano  en 1523).


- Capitán -lo interrumpió el contramaestre-   estamos listos. Fue duro que El Almirante  Magallanes muriera en la batalla de Mactán en manos de Bapu-Bapu. La tripulación está consternada con  las cuantiosas pérdidas que sufrimos y quiere salir cuánto antes de Filipinas. Mil quinientos guerreros contra nos, 45, fue mucho.

- Lo sé, lo sé, también estoy mal por ello. Ni siquiera nos quedó ya la nao insignia Trinidad- respondió con paciencia  el apuesto Capitán El Cano que al erguirse sin querer dejó caer la escuadra que estaba cerca de la brújula en la mesa  y prosiguió: -Debemos llegar cuanto antes a la Isla de la Especias   y surtirnos convenientemente de nuez moscada y clavo de olor.... - interrumpiéndose, boquiabierto y patidifuso,   la miró tan sorprendido como si hubiera visto a un espectro. - ¿Qué significa ésto?  ¿Una fémina  a bordo? Y con toda su fuerza exclamó: - ¡Al que  haya  contrabandeado  a esta dama lo mando al carajo por el resto de la travesía!

 No sabiendo que responder, Mlle Dominique, bajando la vista  se sonrojó y tosió nerviosamente.  


Islas de las Especias, Maluku (Molucas), Indonesia


Imperio  Mayapahit en Indonesia (1293-1527)

Sin explicación plausible, Mlle Dominique había aparecido casi 500 años  atrás en el tiempo en la nave Victoria de Cortés quien, cortésmente pero con firmeza, la invitó a encerrarse en un camarote durante  el largo de la travesía para asegurar su protección. Hacía tiempo que los marineros no habían visto hembra alguna y él  se temía lo peor de lo peor.   La azorada mujer acató la orden y ya en su camarote,  sintió arcadas, "mal de mer"-se dijo"- Y yo aquí sin Dramamine". Buscó y puso cerca suyo una palangana por las dudas vomitara y trató de dormir un rato. Estaba en esas cuando sintió que uno de los fornidos marineros la sacudía del brazo con fuerza. El olor a transpiración hizo que frunciera la nariz y produjera otra arcada. Poco a poco  fue despertando, era la empleada de limpieza que estaba cerrando la Biblioteca. - ¡Allez, Mademoiselle, allez vite! On doit fermer... y maldijo para sus adentros: "¡es muy tarde, carajo!". 


                                                         Circunvalación de Magallanes. El Cano

 

Ya en el auto, rumbo a su casa,  Mademoiselle Dominique henchida de felicidad 

cual vela al viento escucha en la radio, mientras tararea:


                                                        La  canción El Navegante del cantautor chileno Eduardo Gatti

https://www.youtube.com/watch?time_continue=9&v=xawOwF6OqTQ&feature=emb_logo

Notas:


1- Las fuentes están enlazadas en el texto.

2- El portugués Fernando de Magallanes, tras dejar España con cinco naves y 270 hombres en 1519, es el primero en llegar a Asia desde el este. En 1520, descubre lo que hoy es conocido como el estrecho de Magallanes. En 1521 llega a las islas Marianas y luego a la isla de Homonhon, en las Filipinas. Algún tiempo después, Magallanes es asesinado en lo que se conoce como la batalla de Mactán. El resto de la tripulación navega a Palawan (Filipinas), y luego a Brunéi y Borneo. A continuación, alcanzan Tidore en las islas Molucas para evitar a los portugueses. Solo una nave, al mando de Juan Sebastián El cano, regresa a España en 1522 con 18 supervivientes. 

 

 

Friday, November 13, 2020

De Egipto hasta Roma y más allá; transporte de obeliscos. Art por Francesc Cervera

 

La fuente de los Cuatro Ríos en la famosa plaza Piazza Navona de Roma está coronada por la copia romana de un obelisco egipcio, proveniente del Circo de Majencio. Foto: Istock


Según relata Plinio el Viejo, en el año 10 a.C., por orden de Augusto, se transportaron a Roma dos obeliscos de Heliópolis (al nordeste de El Cairo). El primero se colocó en la espina del Circo Máximo, y el segundo sirvió de marcador para el monumental reloj de sol que se construyó en el Campo de Marte. Para Augusto, primer emperador de Roma, fue también un símbolo con el que celebrar su victoria sobre Antonio y Cleopatra.

Cincuenta años después, en el año 40 d.C. Calígula imitó a su divino antepasado: se llevó a Roma un obelisco de 25 metros del templo de Karnak, en Tebas, y lo instaló en el Circo Vaticano. Plinio refiere que tanto la nave usada por Augusto como la empleada por Calígula, causaron asombro entre los romanos, de manera que fueron amarradas, la primera en el antiguo puerto romano de Ostia y la segunda en Nápoles, para que el pueblo las pudiera visitar.

Años más tarde Claudio hundiría la nave de Calígula, que remolcó desde Nápoles, llenándola con cajas de cemento, para asentar el faro del nuevo puerto de Ostia. De hecho algunos restos de esta nave fueron descubiertos en 1959 por el arqueólogo Otello Testaguzza, quien propuso que el casco de la nave tendría unas medidas de 104 por 20 metros. Sin embargo el hecho de que el obelisco de Calígula midiera solo 25 metros de altura, ha hecho sospechar a investigadores más recientes de que la nave no superaría los 50 metros de largo.


Transporte de una de las Agujas de Cleopatra desde Alejandría, Egipto, hasta Nueva York a bordo del SS "Dessoug" en el verano de 1880. Foto: Cordon Press

 

La moda de los obeliscos

La iniciativa de estos primeros emperadores fue muy popular, de modo que, a lo largo de los siglos siguientes, se importarían más obeliscos antiguos, se encargarían nuevos ejemplares e incluso se harían copias en la propia Roma. El obelisco de mayor envergadura (32 metros y 455 toneladas de peso) fue trasladado desde Karnak por Constancio II, hijo de Constantino, en el 357 d.C.

Según comenta Plinio, el barco de Calígula estaba dotado de un amplio velamen: el mástil de fresno era tan grueso que se necesitaban los brazos de cuatro hombres para rodearlo. Amiano Marcelino, por su parte, afirma que la nave de Constancio II se impulsaba con 300 remeros. Se supone además que ambas embarcaciones dispondrían de un conjunto de remolcadores, para ayudar en su maniobra y navegación.

Ante la parquedad de datos que nos proporcionan las fuentes, el método concreto con el que se transportaron los pesados obeliscos, desde tan lejos y con la tecnología de la época, continúa siendo una incógnita que los arqueólogos luchan por descubrir.

 

El complicado transporte de los obeliscos

Así pues ¿cómo podría haber sido el transporte de un obelisco, desde su lejano templo o cantera hasta Roma? Primero se bajaba el monumento hasta un trineo especialmente diseñado, con ayuda de poleas y un armazón de madera para evitar su rotura. El siguiente paso era la excavación de una trinchera al lado del Nilo, en la que se construía la barcaza de transporte. Era entonces el momento de arrastrar el obelisco hasta el río, con ayuda de leche y mantequilla como lubricantes, y subirlo a su medio de transporte. Llegada la crecida del Nilo, la trinchera se convertía en un canal, con lo que la barcaza flotaba, y se remolcaba río abajo hasta Alejandría mediante pequeñas embarcaciones.

Ya en la costa el obelisco era trasladado a una nave de transporte de mayor envergadura y calado. A su llegada a Ostia, el obelisco era reembarcado en una segunda barcaza fluvial, tirada por yuntas de bueyes Tíber arriba. Al llegar a Roma sería descargado y transportado hasta su lugar de destino mediante un trineo, para finalmente ser arrastrado por un conjunto de grúas sobre una rampa de tierra hasta descender su base al pequeño pozo donde encajaba.

¿Tres naves?

En el año 2000 el historiador Armin Wirsching afirmó que el transporte se habría realizado por tres barcos unidos: dos embarcaciones de unos 37 por 5 metros unidas con vigas sostendrían el obelisco entre sus cascos, mientras que un trirreme situado delante se encargaría del remolque.

Wirsching basó su estudio en la reinterpretación de ciertos murales egipcios, como los de la tumba de Hatshepsut, y otras fuentes que describen naves paralelas usadas para transportar bloques de piedra. Además, según él, no existía la tecnología para crear un barco tan grande, por lo que se tendrían que haber usado otros más pequeños. Así mismo, afirma en su investigación que el transporte sería más estable si el obelisco se mantenía a nivel del agua.

 

Después de los Césares

El Renacimiento avivó de nuevo el interés por los obeliscos: numerosos conjuntos esculturales -como la fuente de los cuatro ríos de Bernini- fueron levantados para servirles de soporte, se restauraron algunos que habían caído e incluso se volvieron a realizar copias. Precisamente en este período cuando se movió el obelisco de Calígula desde las ruinas del Circo Vaticano hasta la nueva plaza de San Pedro. Para moverlo, al igual que en tiempos antiguos, se usó una estructura de madera para sostener el peso, mientras que el monumento era bajado hasta unas vías de madera. Los cabestrantes tirados por caballos sustituyeron las grúas de rueda romanas, y en vez de un trineo se usaron troncos para transportar rodando los enormes bloques por los raíles de madera. El traslado por tierra fue tan lento que se avanzaba a poco más de 30 metros al día.

No será hasta el siglo XIX, con la llegada de los nuevos barcos de vapor, que volverán a transportarse obeliscos por vía marítima. Deseoso de romper con el poder otomano y estrechar sus vínculos con occidente, Mehmet Alí, el nuevo valí o gobernador de Egipto, decidió regalar algunos monumentos antiguos.

 

Obelisco  en la Plaza de Concorde de Paris. Foto: iStock

 

Francia fue el primer país en beneficiarse de ello. Champollion en persona se encargó, en 1830, de escoger uno entre todos los del templo de Luxor. Al año siguiente un vapor de fondo plano especialmente construido para la ocasión, y apropiadamente llamado Louxor, partió hacia Egipto. Tras ser remolcado por el Mediterráneo, remontó el Nilo hasta Tebas, donde cargó el obelisco, llegando a París en 1833, después de dar la vuelta a España y navegar Sena arriba. Este obelisco se levanta hoy en la Place de la Concorde.

Por su parte ingleses y americanos también recibieron sendos obeliscos en la segunda mitad de siglo, popularmente conocidos como las Agujas de Cleopatra, Cleopatra’s Needles en inglés: el obelisco americano se halla hoy en Central Park, delante del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, mientras que el inglés se puede ver en Londres, en los jardines del Victoria Embankment al borde del Támesis.

 

 Art. por Francesc Cervera  publicado originalmente aquí 

 

Más sobre obeliscos aquí 

 

 

Thursday, May 30, 2019

Este jueves, un relato: "Un personaje, un lugar, un conflicto" Oficial retirado, en el muelle, un crimen



Foto mía

Convocatoria de Mónica del blog Neogéminis


El Catalán, después de una tormentosa travesía, por fin arribaba a puerto.  En el muelle lo esperaban los estibadores para bajar  la carga.

Foto mía


- Dale, rápido - gritó el contramaestre - no tenemos todo el día- ¡a ver esos cabos, ya!
- ¡Agarra, guevón esa amarra! no, así no... con cuidado que podemos aconcharnos, ¡vamos hombre, más despierto!
- ¡Azocá bien el nudo, carajo! ¡Azocá te digo!

La verdad es que el Capitán Felipe Fernández, tenía prisa por atracar porque resulta que en  llegando a Puerto, descubrió el cocinero del barco un cadáver. Lo triste era que lo encontró flotando en "la cantina", así boca abajo, como quien dice, mirando el fondo, sólo que tan muertito como estaba, no veía ni las uñas de sus pies. Y ya no pudieron beber más agua, porque con semejante fiambre había quedado  contaminada. De tanta impresión,  aguardiente  era lo que querían, para embridar el tembleque porque el Capitán decretó, con la solemnidad rigurosa del entendido que además es la máxima autoridad, que el misterioso sujeto había sido asesinado. Pero... ¿por quién?.

Entre  los  rudos  hombres del barco,  cundió el pánico y todos, entre sorprendidos y asustados,  se  miraron los unos a los otros, preguntándose  quien había asesinado a ese hombre al que aparentemente nadie conocía,  porque el finado no era miembro de la tripulación.  Y este era un barco de carga, en el que no   traían pasajeros.  ¿Habría acaso viajado de polizón el señor?

El Capitán, que estaba a punto de jubilarse, de hecho este era su último viaje, deseaba  cuanto antes  regresar a su casa en el Puerto de Cádiz y al retirarse tener una vejez tranquila. Por eso, desesperado, llamó a su  viejo amigo, el ex-Capitán  Pepe García Domínguez,  Oficial de Marina retirado,  que  ejercía de detective privado  en   el Puerto de Buenos Aires, que era justo donde habían atracado y le pidió que resolviera el crimen  con la mayor celeridad y discreción posible, antes de que las autoridades portuarias fueran notificadas.

A fin de achicar el relato que me han pedido que no pase de las 350 palabras (porque corren Uds., queridos lectores,   el riesgo -supongo-  de  hacer glú glú con tanta sopa de  letras y acompañar al finado) he de decirles, que  Pepe García resolvió el misterio satisfactoriamente, revelando  después de una concienzuda  y expeditiva investigación que el difunto  era de nacionalidad francesa, que se llamaba Jacques Le Fitte y que  era un conocido ladrón de joyas que había estado operando en Marsella,  que también resultó ser cuñado del  2ndo Oficial de abordo, quien para ayudar a su hermana a deshacerse de un marido tan poco conveniente, pero  que no quería  que acabara en la cárcel,   lo había dejado abordar el  Catalán cuando el ladrón huía  de la búsqueda y captura que lo había arrinconado en Cádiz.  Y no, no fue asesinado: resultó  que el susodicho, estando borracho como una cuba tropezó  en la baranda, que al hacerlo cayó al agua de "la cantina" una  bolsa con diamantes   que llevaba  consigo y que al tratar de agarrarla cayó  el hombre al agua y como no sabía nadar, se ahogó.

(Lo que pasó luego con el cadáver y la bolsa de  diamantes no se los cuento porque ya me he pasado de largo, por lo que lo dejo a vuestra entera y  complaciente imaginación)


Glosario de términos:

Estibador: trabajador que se encarga de cargar y descargar un barco en el muelle.
Cabo: cuerda que según los cordones que tenga puede ser de distinto grueso.
Guevón: pelotudo, forro, idiota, imbécil, tarado; vamos,  que se las pisa.
Aconchar: chocar -la embarcación- en el muelle por la acción del oleaje y el viento.
Azocar: ajustar, apretar  el nudo naútico.
Atracar: amarrar el barco al muelle para desembarcar y descargar.
Fiambre: Cadáver, finado, muertito
Cantina:  tanque descubierto (pero a oscuras) de agua fresca en el barco al que estos marineros,
que preferían beber vino, llamaban  jocosamente "la cantina".
Achicar:  quitar agua  del mar que entra en una embarcación.
Bolsa de diamantes: la que ni tú ni yo hemos visto ni tocado,
pero que  podemos  imaginar en nuestras manos.