Monday, March 20, 2023
Hacerse a la mar (10) La reina pirata china Zheng Shi Sao (1775-1844)
Monday, April 25, 2022
"Dejate soñar", La invención de la escritura consonántica, un relato para abril


| Orden alfabético | Palabra protocanaanita | AFI | Valor numérico | Ugarítico | Fenicio | Hebreo | Árabe | Otros alfabetos |
| 1 | ʾalp «buey» | /ʔ/ | 1 | 𐎀 ʾalpa | 𐤀 ʾalp | א alef | ا alif | Α A А ᚨ |
| 2 | bet «casa» | /b/ | 2 | 𐎁 beta | 𐤁 bēt | ב bet | ﺏ bāʾ | Β B В-Б ᛒ |
| 3 | gaml «palo arrojadizo», «camello» | /g/ | 3 | 𐎂 gamla | 𐤂 gīmel | ג guímel | ﺝ ǧīm | Γ C-G Г ᚲ |
| 4 | dalet «puerta» / digg «pez» | /d/ | 4 | 𐎄 delta | 𐤃 dālet | ד dálet | ﺩ dāl | Δ D Д |
| 5 | haw «ventana» / hll «júbilo» | /h/ | 5 | 𐎅 ho | 𐤄 hē | ה he | هـ hāʾ | Ε E Е-Є |
| 6 | wāw «gancho» | /β/ /w/ | 6 | 𐎆 wo | 𐤅 wāw | ו vav | و wāw | Ϝ-Υ F-V-Y У ᚢ |
| 7 | zen «arma» / ziqq «grilletes» | /z/ | 7 | 𐎇 zeta | 𐤆 zayin | ז zayin | ز zāī | Ζ Z З |
| 8 | ḥet «hilo», «valla»(¿?) | /ħ/ / /x/ | 8 | 𐎈 ḥota | 𐤇 ḥēt | ח het | ح ḥāʾ | Η H И ᚺ |
| 9 | ṭēt «rueda» | /tˁ/ | 9 | 𐎉 ṭet | 𐤈 ṭēt | ט tet | ط ṭāʾ | Θ Ѳ |
| 10 | yad «mano, (ante)brazo» | /j/ | 10 | 𐎊 yod | 𐤉 yōd | י yod | ي yāʾ | Ι I ᛁ |
| 11 | kap «(palma de la) mano» | /k/ | 20 | 𐎋 kap | 𐤊 kap | כ kaf | ك kāf | Κ K К |
| 12 | lamd «pica, látigo» | /l/ | 30 | 𐎍 lamda | 𐤋 lāmed | ל lámed | ل lām | Λ L Л ᛚ |
| 13 | mem «agua» | /m/ | 40 | 𐎎 mem | 𐤌 mēm | מ mem | م mīm | Μ M М |
| 14 | naḥš «serpiente» / nun «pez» | /n/ | 50 | 𐎐 nun | 𐤍 nun | נ nun | ن nūn | Ν N Н |
| 15 | samek «apoyo», «pez»(¿?) | /s/ | 60 | 𐎒 samka | 𐤎 sāmek | ס sámej |
|
Ξ |
| 16 | ʻen «ojo» | /ʕ/ | 70 | 𐎓 ʻain | 𐤏 ʻayin | עayn | عʿayn | Ο O О |
| 17 | pu «boca» / piʼt «esquina» | /p/ | 80 | 𐎔 pu | 𐤐 pē | פ pei | ف fāʾ | Π P П |
| 18 | ṣad «planta», «caza» | /sˁ/ | 90 | 𐎕ṣade | 𐤑 ṣādē | צ tzadi | ص ṣād | Ϡ |
| 19 | qup «mono», «cordón»(¿?) | /kˁ/ | 100 | 𐎖 qopa | 𐤒 qōph | ק kuf | ق qāf | Ϙ Q Ҁ |
| 20 | raʼs «cabeza» | /r/ / /ɾ/ | 200 | 𐎗 raša | 𐤓 rēš | ר resh | ر rāʾ | Ρ R Р ᚱ |
| 21 | šin «diente» / šimš «sol» | /ʃ/ | 300 | 𐎌 šin | 𐤔 šin | ש shin | ش šīn | Σ S Ш ᛊ |
| 22 | taw «marca» | /t/ | 400 | 𐎚 to | 𐤕 tāw | ת taf | ت tāʾ | Τ T Т ᛏ |
Thursday, July 15, 2021
Este jueves, un relato: "Lo inexplicable", extrañas coincidencias
Wednesday, November 18, 2020
Este jueves, un relato: "Mapas, brújulas, relojes y calendarios", Los mapas en pergamino del Atlas Miller (c:a 1519) y algo más
Convocatoria de Mónica desde su blog "Neogéminis"
Dominique Bernard, de 34 años, conservadora en la Biblioteque Nationale de París, tenía en sus enguantadas manos para su restauración, ese lluvioso viernes 15 de Noviembre de 2019, nada menos que el Atlas Muller, datado en el 1519, con sus cartas portulanas, mapas ptolemaicos y miniaturas iluminadas de Flandes realizadas por -ella estaba convencida dada su delicada factura- el magnífico Antonio de Holanda. Volteó con cuidado uno de los pergaminos. Este decía en el reverso que había sido encomendado por el rey Manuel I de Portugal al cosmógrafo Lopo Homem. "Sin duda, no los hizo solo - se dijo- quizás tuvo ayuda para el trazado de los mapas de algún o algunos colegas como Pedro Reinel y su hijo".
Mapa del océano Índico.
Mapa del "Magnus Golfus Chinarum" (Extremo Oriente).
La iluminación en la sala de la Biblioteca era tenue, Mlle Dominique se frotó los ojos y bostezó. Estaba cansada, había tenido una semana de locos con huéspedes -dos matrimonios- que le habían llegado de Filipinas e Indonesia y había querido mostrarles todo lo mejor de la Ciudad Luz. Sin darse cuenta siquiera un sopor la fue invadiendo. Lentamente se sumergió en un vaivén de olas que cariñosamente la acunaron. Se vio en la crujía de una nave de tres mástiles (Trinquete, mayor y mesana) dotados de velas cuadradas, el viento fuerte que enredaba su pelo traía el olor a salitre del mar. Sin entender muy bien dónde se encontraba ni cómo había llegado allí, caminó hacia el cuarto de derrota contiguo al puente y allí frente a los mapas de navegación lo vio, inclinado y majestuoso, corregir el rumbo, marcando con absoluta precisión el derrotero.
Detalle del mapa de Ortelius, 1590
Barco de Magallanes- El Cano, "Victoria"
(De las 5 naves que surcaron de Cádiz en 1519 al mando de Fernando de Magallanes,
fue la única que luego de realizar la primera circunvalación del globo terráqueo,
regresó a España al mando de Juan Sebastián el Cano en 1523).
- Capitán -lo interrumpió el contramaestre- estamos listos. Fue duro que El Almirante Magallanes muriera en la batalla de Mactán en manos de Bapu-Bapu. La tripulación está consternada con las cuantiosas pérdidas que sufrimos y quiere salir cuánto antes de Filipinas. Mil quinientos guerreros contra nos, 45, fue mucho.
- Lo sé, lo sé, también estoy mal por ello. Ni siquiera nos quedó ya la nao insignia Trinidad- respondió con paciencia el apuesto Capitán El Cano que al erguirse sin querer dejó caer la escuadra que estaba cerca de la brújula en la mesa y prosiguió: -Debemos llegar cuanto antes a la Isla de la Especias y surtirnos convenientemente de nuez moscada y clavo de olor.... - interrumpiéndose, boquiabierto y patidifuso, la miró tan sorprendido como si hubiera visto a un espectro. - ¿Qué significa ésto? ¿Una fémina a bordo? Y con toda su fuerza exclamó: - ¡Al que haya contrabandeado a esta dama lo mando al carajo por el resto de la travesía!
No sabiendo que responder, Mlle Dominique, bajando la vista se sonrojó y tosió nerviosamente.
Islas de las Especias, Maluku (Molucas), Indonesia
Sin explicación plausible, Mlle Dominique había aparecido casi 500 años atrás en el tiempo en la nave Victoria de Cortés quien, cortésmente pero con firmeza, la invitó a encerrarse en un camarote durante el largo de la travesía para asegurar su protección. Hacía tiempo que los marineros no habían visto hembra alguna y él se temía lo peor de lo peor. La azorada mujer acató la orden y ya en su camarote, sintió arcadas, "mal de mer"-se dijo"- Y yo aquí sin Dramamine". Buscó y puso cerca suyo una palangana por las dudas vomitara y trató de dormir un rato. Estaba en esas cuando sintió que uno de los fornidos marineros la sacudía del brazo con fuerza. El olor a transpiración hizo que frunciera la nariz y produjera otra arcada. Poco a poco fue despertando, era la empleada de limpieza que estaba cerrando la Biblioteca. - ¡Allez, Mademoiselle, allez vite! On doit fermer... y maldijo para sus adentros: "¡es muy tarde, carajo!".
Circunvalación de Magallanes. El Cano
Ya en el auto, rumbo a su casa, Mademoiselle Dominique henchida de felicidad
cual vela al viento escucha en la radio, mientras tararea:
La canción El Navegante del cantautor chileno Eduardo Gatti
https://www.youtube.com/watch?time_continue=9&v=xawOwF6OqTQ&feature=emb_logo
Notas:
1- Las fuentes están enlazadas en el texto.
2- El portugués Fernando de Magallanes, tras dejar España con cinco naves y 270 hombres en 1519, es el primero en llegar a Asia desde el este. En 1520, descubre lo que hoy es conocido como el estrecho de Magallanes. En 1521 llega a las islas Marianas y luego a la isla de Homonhon, en las Filipinas. Algún tiempo después, Magallanes es asesinado en lo que se conoce como la batalla de Mactán. El resto de la tripulación navega a Palawan (Filipinas), y luego a Brunéi y Borneo. A continuación, alcanzan Tidore en las islas Molucas para evitar a los portugueses. Solo una nave, al mando de Juan Sebastián El cano, regresa a España en 1522 con 18 supervivientes.
Friday, November 13, 2020
De Egipto hasta Roma y más allá; transporte de obeliscos. Art por Francesc Cervera
La fuente de los Cuatro Ríos en la famosa plaza Piazza Navona de Roma está coronada por la copia romana de un obelisco egipcio, proveniente del Circo de Majencio. Foto: Istock
Según relata Plinio el Viejo, en el año 10 a.C., por orden de Augusto, se transportaron a Roma dos obeliscos de Heliópolis (al nordeste de El Cairo). El primero se colocó en la espina del Circo Máximo, y el segundo sirvió de marcador para el monumental reloj de sol que se construyó en el Campo de Marte. Para Augusto, primer emperador de Roma, fue también un símbolo con el que celebrar su victoria sobre Antonio y Cleopatra.
Cincuenta años después, en el año 40 d.C. Calígula
imitó a su divino antepasado: se llevó a Roma un obelisco de 25 metros
del templo de Karnak, en Tebas, y lo instaló en el Circo Vaticano.
Plinio refiere que tanto la nave usada por Augusto como la
empleada por Calígula, causaron asombro entre los romanos, de manera que
fueron amarradas, la primera en el antiguo puerto romano de Ostia y la segunda en Nápoles, para que el pueblo las pudiera visitar.
Transporte de una de las Agujas de Cleopatra desde Alejandría, Egipto, hasta Nueva York a bordo del SS "Dessoug" en el verano de 1880. Foto: Cordon Press
La moda de los obeliscos
La iniciativa de estos primeros emperadores fue muy popular, de modo que, a lo largo de los siglos siguientes, se importarían más obeliscos antiguos, se encargarían nuevos ejemplares e incluso se harían copias en la propia Roma. El obelisco de mayor envergadura (32 metros y 455 toneladas de peso) fue trasladado desde Karnak por Constancio II, hijo de Constantino, en el 357 d.C.
Según comenta Plinio, el barco de Calígula estaba dotado de un amplio velamen: el mástil de fresno era tan grueso que se necesitaban los brazos de cuatro hombres para rodearlo. Amiano Marcelino, por su parte, afirma que la nave de Constancio II se impulsaba con 300 remeros. Se supone además que ambas embarcaciones dispondrían de un conjunto de remolcadores, para ayudar en su maniobra y navegación.
Ante la parquedad de datos que nos proporcionan las fuentes, el método concreto con el que se transportaron los pesados obeliscos, desde tan lejos y con la tecnología de la época, continúa siendo una incógnita que los arqueólogos luchan por descubrir.
El complicado transporte de los obeliscos
Así pues ¿cómo podría haber sido el transporte de un obelisco, desde su lejano templo o cantera hasta Roma? Primero se bajaba el monumento hasta un trineo especialmente diseñado, con ayuda de poleas y un armazón de madera para evitar su rotura. El siguiente paso era la excavación de una trinchera al lado del Nilo, en la que se construía la barcaza de transporte. Era entonces el momento de arrastrar el obelisco hasta el río, con ayuda de leche y mantequilla como lubricantes, y subirlo a su medio de transporte. Llegada la crecida del Nilo, la trinchera se convertía en un canal, con lo que la barcaza flotaba, y se remolcaba río abajo hasta Alejandría mediante pequeñas embarcaciones.
Ya en la costa el obelisco era trasladado a una nave de transporte de mayor envergadura y calado. A su llegada a Ostia, el obelisco era reembarcado en una segunda barcaza fluvial, tirada por yuntas de bueyes Tíber arriba. Al llegar a Roma sería descargado y transportado hasta su lugar de destino mediante un trineo, para finalmente ser arrastrado por un conjunto de grúas sobre una rampa de tierra hasta descender su base al pequeño pozo donde encajaba.
¿Tres naves?
En el año 2000 el historiador Armin Wirsching afirmó que el transporte se habría realizado por tres barcos unidos: dos embarcaciones de unos 37 por 5 metros unidas con vigas sostendrían el obelisco entre sus cascos, mientras que un trirreme situado delante se encargaría del remolque.
Wirsching basó su estudio en la reinterpretación de ciertos murales egipcios, como los de la tumba de Hatshepsut, y otras fuentes que describen naves paralelas usadas para transportar bloques de piedra. Además, según él, no existía la tecnología para crear un barco tan grande, por lo que se tendrían que haber usado otros más pequeños. Así mismo, afirma en su investigación que el transporte sería más estable si el obelisco se mantenía a nivel del agua.
Después de los Césares
El Renacimiento avivó de nuevo el interés por los obeliscos: numerosos conjuntos esculturales -como la fuente de los cuatro ríos de Bernini- fueron levantados para servirles de soporte, se restauraron algunos que habían caído e incluso se volvieron a realizar copias. Precisamente en este período cuando se movió el obelisco de Calígula desde las ruinas del Circo Vaticano hasta la nueva plaza de San Pedro. Para moverlo, al igual que en tiempos antiguos, se usó una estructura de madera para sostener el peso, mientras que el monumento era bajado hasta unas vías de madera. Los cabestrantes tirados por caballos sustituyeron las grúas de rueda romanas, y en vez de un trineo se usaron troncos para transportar rodando los enormes bloques por los raíles de madera. El traslado por tierra fue tan lento que se avanzaba a poco más de 30 metros al día.
No será hasta el siglo XIX, con la llegada de los nuevos barcos de vapor, que volverán a transportarse obeliscos por vía marítima. Deseoso de romper con el poder otomano y estrechar sus vínculos con occidente, Mehmet Alí, el nuevo valí o gobernador de Egipto, decidió regalar algunos monumentos antiguos.
Obelisco en la Plaza de Concorde de Paris. Foto: iStock
Francia fue el primer país en beneficiarse de ello. Champollion en persona se encargó, en 1830, de escoger uno entre todos los del templo de Luxor. Al año siguiente un vapor de fondo plano especialmente construido para la ocasión, y apropiadamente llamado Louxor, partió hacia Egipto. Tras ser remolcado por el Mediterráneo, remontó el Nilo hasta Tebas, donde cargó el obelisco, llegando a París en 1833, después de dar la vuelta a España y navegar Sena arriba. Este obelisco se levanta hoy en la Place de la Concorde.
Por su parte ingleses y americanos también recibieron sendos obeliscos en la segunda mitad de siglo, popularmente conocidos como las Agujas de Cleopatra, Cleopatra’s Needles en inglés: el obelisco americano se halla hoy en Central Park, delante del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, mientras que el inglés se puede ver en Londres, en los jardines del Victoria Embankment al borde del Támesis.
Art. por Francesc Cervera publicado originalmente aquí
Thursday, May 30, 2019
Este jueves, un relato: "Un personaje, un lugar, un conflicto" Oficial retirado, en el muelle, un crimen
- ¡Azocá bien el nudo, carajo! ¡Azocá te digo!
A fin de achicar el relato que me han pedido que no pase de las 350 palabras (porque corren Uds., queridos lectores, el riesgo -supongo- de hacer glú glú con tanta sopa de letras y acompañar al finado) he de decirles, que Pepe García resolvió el misterio satisfactoriamente, revelando después de una concienzuda y expeditiva investigación que el difunto era de nacionalidad francesa, que se llamaba Jacques Le Fitte y que era un conocido ladrón de joyas que había estado operando en Marsella, que también resultó ser cuñado del 2ndo Oficial de abordo, quien para ayudar a su hermana a deshacerse de un marido tan poco conveniente, pero que no quería que acabara en la cárcel, lo había dejado abordar el Catalán cuando el ladrón huía de la búsqueda y captura que lo había arrinconado en Cádiz. Y no, no fue asesinado: resultó que el susodicho, estando borracho como una cuba tropezó en la baranda, que al hacerlo cayó al agua de "la cantina" una bolsa con diamantes que llevaba consigo y que al tratar de agarrarla cayó el hombre al agua y como no sabía nadar, se ahogó.
Estibador: trabajador que se encarga de cargar y descargar un barco en el muelle.
Cabo: cuerda que según los cordones que tenga puede ser de distinto grueso.
Guevón: pelotudo, forro, idiota, imbécil, tarado; vamos, que se las pisa.
Aconchar: chocar -la embarcación- en el muelle por la acción del oleaje y el viento.
Azocar: ajustar, apretar el nudo naútico.
Atracar: amarrar el barco al muelle para desembarcar y descargar.
Fiambre: Cadáver, finado, muertito
Cantina: tanque descubierto (pero a oscuras) de agua fresca en el barco al que estos marineros,
que preferían beber vino, llamaban jocosamente "la cantina".
Achicar: quitar agua del mar que entra en una embarcación.
Bolsa de diamantes: la que ni tú ni yo hemos visto ni tocado,
pero que podemos imaginar en nuestras manos.











