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Friday, February 10, 2023

¡Otra vez, mi cumpleaños! ¡Están todos invitados! Esta vez nos vamos -taconeando fuerte- a la Península Salentina, en Italia. ¿Me acompañan?



Friday, October 30, 2020

Mona Lisa, actualizada. Nuevos detalles del cuadro de Leonardo da Vinci , art. por Alex Sala

 

Musée du Louvre


La Mona Lisa es una especie de calcomanía (pero muy elaborada)

El procesamiento de luz multiespectral ha descubierto zonas de la obra como las manos y la frente que fueron dibujadas con una técnica denominada spolvero, que permite transferir un boceto preparatorio al soporte definitivo de la pintura. Dicho de otro modo, Leonardo da Vinci hizo una especie de copia de un boceto antes de pintar definitiva su famosa y enigmática Gioconda.

 

 La Mona Lisa es el cuadro más observado, más estudiado y más analizado de la historia del arte. Y aún así sigue escondiendo secretos. El último descubrimiento es que estaría pintada con una técnica denominada spolvero, que permite transferir un dibujo previo al soporte definitivo de la pintura. De alguna manera se podría decir que el cuadro es, literalmente (al menos en parte), una calcomanía.

Así lo aseguran el ingeniero Pascal Cotte, fundador de Lumière Technology, y Lionel Simonot, especialista en propiedades ópticas de los materiales del Instituto Pprime de la Universidad de Piotiers, en el artículo que ambos firman en la revista Journal of Cultural Heritage tras hallar puntos negros de carbón, característicos de esta técnica pictórica, impregnados en la tabla. La icónica obra de arte que Leonardo da Vinci comenzó a pintar en 1503 y que llevó con él hasta su muerte en 1519 no habría sido pintada, pues, completamente a mano alzada.

El spolvero consiste en dibujar la imagen en un cartón y agujerear su contorno con un punzón para seguidamente ponerlo sobre una hoja encima del soporte final de la obra –en el caso de la obra maestra de Leonardo da Vinci una tabla de madera de álamo–. Después se empapan los agujeros con polvo de carbón traspasando el contorno del dibujo a la madera de manera precisa. Este procedimiento fue muy utilizado durante el Renacimiento y era especialmente apreciado para realizar obras en serie o frescos, que no permiten rectificaciones debido al rápido secado de la pintura. El propio Leonardo utilizó la técnica en otras de sus obras, como la Dama del armiño, "pero nunca antes se había demostrado en La Gioconda" afirma Cotte en una nota de prensa emitida por el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS, por sus siglas en francés).

 

Una Gioconda diferente

El estudio, realizado con técnicas de escaneo de alta resolución capaces de detectar la luz más allá del espectro visible para el ojo humano, ha revelado el spolvero en las muñecas y en la frente de la retratada: "En cuanto a las manos, la pintura final retoma el dibujo de puntos preparatorio", mientras que en la frente, se observa que los puntos de carbón fueron enlazados por Da Vinci, pero que después no respetó la silueta "en el velo y la frente plasmados en la pintura que todos conocemos, claramente desplazados hacia la izquierda", explica Lionel Simonot en la nota de prensa del CNRS. "Esto significa que en el proyecto inicial de Leonardo da Vinci, el rostro de la Mona Lisa estaba orientado más a la derecha", concluye el investigador.

El escaneo realizado con la tecnología más moderna ha revelado que en el boceto original, el rostro de Lisa Gherardini estaba desplazado más a la derecha.

Aunque la tecnología empleada no ha permitido hallar restos de spolvero en otras zonas de la pintura –las partes más oscuras, donde la capa de pintura es muy absorbente, explican los autores–, el estudio ha revelado otro detalle oculto, una pequeña mancha de carbón semejante a una aguja de pelo, dibujada a mano alzada a la derecha de la cabeza de Lisa Gherardini, que Leonardo no conservó en el diseño definitivo. Lo que reforzaría la idea del cambio de idea del artista entre los primeros bocetos y el resultado final de la obra.

 

Detalles de los restos de carbón encontrados por Jacques Cotte en La Mona Lisa.

Pascual Cotte

Bucear entre capas de pintura

Pero, ¿cómo se atraviesa una gruesa capa de pintura hasta llegar a la superficie de la madera para encontrar restos de carbón sin dañar una obra de 500 años de antigüedad? La técnica empleada consiste en proyectar una serie de luces intensas sobre la pintura y medir la luz reflejada en cada zona. Por encargo del Centro de Investigación y Restauración de Museos de Francia (C2RMF), que quería analizar los pigmentos utilizados por el genio florentino en la obra, Pascal Cotte tuvo acceso a la Mona Lisa en 2004 y con la cámara multiespectral que él mismo ha desarrollado capturó 13 imágenes de la pintura en 13 longitudes de onda diferentes: diez en el espectro visible y tres en el infrarrojo cercano. Después procesó las imágenes con el llamado Método de Amplificación de Capas (LAM, en inglés), que permite analizar la penetración de la luz en la pintura y posibilita recrear todas sus capas, 1.650 tomas en este caso.


                                                                                   Mona lisa en el laboratorio

 

Con esta pionera técnica de escaneo y procesamiento de luz multiespectral, Cotte ha logrado identificar y aislar cada capa de pintura, óxido y barnices como si fueran láminas que se despegan y se pueden examinar por separado. Gracias a ella ha realizado sorprendentes descubrimientos en estos últimos 15 años en los que no ha dejado de analizar cada milímetro del retrato "pelándolo" como si fuera una cebolla.

El análisis de la luz reflejada en cada zona de la pintura ha permitido recrear hasta 1.650 capas de barnices y pigmentos que pueden ser estudiadas de forma individual.

A partir del encargo original del C2RMF, el ingeniero ha realizado una propuesta sobre los colores originales de la obra, antes de que los barnices se fusionaran con los pigmentos y le dieran la tonalidad verdosa que tiene en la actualidad. Según él, el resultado se aproximaría bastante a la Mona Lisa del Museo el Prado, la copia más temprana de la obra, que salió del taller de Leonardo da Vinci casi al mismo tiempo en que el maestro trabajaba en la versión del Louvre.

 Otros hallazgos que Cotte asegura haber realizado durante estos tres lustros son que originalmente la Gioconda tuvo cejas y pestañas (que sí aparecen en su gemela del Prado), pero que debieron esfumarse en alguna de las muchas restauraciones que sufrió la obra; que cambió la posición de algunos dedos o que originalmente pintó a su modelo con un rostro más ancho y una sonrisa más evidente. Incluso ha llegado a exponer una teoría que afirma que la obra del Louvre ha perdido 2,3 cm en algún momento de la historia, porque sus proporciones no respetan la proporción áurea –es decir que la suma de su lado mayor y menor dividida por el lado mayor sea igual al lado mayor dividido entre el menor–, considerada por Leonardo un ideal estético. Según las mediciones ópticas de Cotte para que se cumpliese esta regla (que se observa por ejemplo en el Hombre de Vitrubio), el ancho de la tabla debería medir 55,5 cm y no 53,2.

 

 Todo ello viene a confirmar la relación obsesiva que ha establecido el mundo actual con la Gioconda y su autor, que ha llevado al sobreanálisis de la obra hasta el punto que cada nuevo detalle que se revela sobre ella genera una gran cantidad de posibles explicaciones que originan a su vez nuevas preguntas y crean un bucle que mantiene el halo de magia y de misterio en torno a la obra de arte más famosa de la historia.

 

  Artículo escrito por Àlex Sala para Natinal Geographic originalmente publicado aquí el 06 de octubre de 2020 

 

  Más sobre los enigmas de  La Mona Lisa, aquí

Sobre el robo de la Mona Lisa en 1911, llamado el robo  del siglo, aquí  

 

Nota: 

 

 Y ya que estamos en tiempos de pandemia......:



¡Salud, ánimo, paciencia y mucha suerte!

Cariños a todos   :-) 

(Cuadrícula  Monalística tomada de FB)

 

Monday, October 12, 2020

Trota de Salerno, médica ginecóloga y obstetra (It. ca 1090-1160) por Marco Villanueva -Meyer MD

 


Trota de Salerno, también conocida como Trocta, Trotta o Trótula di Ruggiero, fue primero estudiante y luego profesora de la Escuela Médica Salernitana, el primer centro médico sin conexión con la Iglesia y considerado por muchos autores como la primera universidad de Occidente.

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Trota y “las damas de Salerno” jugaron un rol trascendental en el cambio que ocurrió en la Edad Media, que marcó el fin del oscurantismo en Europa. Tanto en la tradición popular como en los círculos médicos, las “damas de Salerno” tenían fama de médicas y estudiosas; entre ellas, destacaba Trota.

 

Salerno y la medicina medieval

Trota pertenecía a una familia adinerada. Cuando era joven, se encontraba en su plenitud la llamada Alta Edad Media, en la que avanzaba el urbanismo, las Cruzadas estaban en su apogeo y se abrían nuevas rutas para el comercio y el intercambio cultural. Los antiguos monasterios que habían sido los centros de enseñanza iban siendo reemplazados por nuevas universidades independientes de la Iglesia. Así, Salerno –ciudad italiana ubicada al sur de Nápoles– fue la primera escuela médica no regida por religiosos y abierta, inclusive, a árabes y judíos, lo que contribuyó a lograr un enriquecimiento cultural amplio y especial. Su estratégica ubicación en el Mediterráneo permitió fusionar el conocimiento greco-romano con la tradición islámica y judía. Además, fue pionera en la admisión de mujeres. Salerno era, en esa época, el lugar para ser visto y su escuela de Medicina (Scoula Medica Salernitana) se convirtió en la más prestigiosa del siglo XI en Europa y el mundo.

El rol de la mujer

En la Edad Media, el ejercicio de la medicina estaba vedado para la mujer, salvo la práctica de la obstetricia y los cuidados al niño en sus primeros meses, que estaban, casi exclusivamente, en manos femeninas. En un Salerno abierto a la vocación médica femenina, pronto surgieron los nombres de cinco mujeres expertas en el arte de curar: la italiana Trota, las alemanas Constanza y Calenda, la judía Rebeca Guarna y la musulmana Abella. Ellas simbolizan la conjunción de los saberes de cristianos, judíos y árabes. Entre todas ellas destacó Trota, quien llegó a ocupar un lugar importante en el campo de la ginecología y obstetricia. Su marido, Giovanni Platearius, era médico y uno de los fundadores de la Escuela de Salerno.

 


Su obra

La obra de Trota –que se denominó Trótula, por lo que ambos nombres se confunden– se basó en los problemas médicos de las mujeres. Escribió el más célebre tratado de obstetricia y ginecología de la Edad Media, conocido como Trótula mayor. Este consta de 60 capítulos y trata sobre la menstruación, la concepción, el embarazo, el parto, el control de la natalidad, además de diversas enfermedades ginecológicas y de otro tipo, así como de sus remedios. Se usó como texto de medicina por cientos de años, hasta el siglo XVI.

Sus teorías médicas fueron muy avanzadas. Inclusive, sobre las causas y los tratamientos de la infertilidad, señaló que: “Es igualmente frecuente que la concepción se vea impedida por un defecto del hombre como de la mujer”.

Trota impuso un pensamiento que iba contra la creencia religiosa de aquella época, que dictaba que el dolor de la mujer en el parto y otros aspectos de la vida se debían al rol de Eva en el pecado original. Sus escritos reflejaron ideas muy avanzadas para su tiempo: un ejemplo es el apoyo que brindó a que se suministrasen opiáceos a las mujeres durante el parto para mitigar el dolor, una práctica que entonces era perseguida por las autoridades. En su obra, describió también diversas técnicas quirúrgicas, postuló la importancia de dar una eficaz protección perineal e hizo descripciones de avanzada sobre las episiotomías. En sus tratados pediátricos dio normas para los lactantes y para el cuidado del niño en sus primeros meses de vida.

 


Ella creía y ponía énfasis en una evaluación amplia e integral de los pacientes y no solo en una centrada en los síntomas llamativos. Escribió un segundo tratado sobre el cuidado cuidados médicos en general, inclusive de la piel, la higiene y la cosmética (conocido como Trótula menor). Recomendó también a las mujeres de su época cuidar de la higiene diaria, practicar ejercicio físico regular, hacer masajes con aceites y mantener una dieta equilibrada y saludable. Completó esto con unas simples y curiosas recetas de cosmética femenina que incluían:

  • Una crema para eliminar las arrugas y una fórmula de lápiz de labios con miel, jugo de remolachas, calabaza y agua de rosas;
  • Una infusión de corteza de nogal para limpiar los dientes y conservarlos sanos y blancos; y
  • Dio recomendaciones para el cuidado del cabello y opciones para teñirlo y lucirlo mejor.

 


 

Comentario

En la obra de Trota se siguen encontrando elementos novedosos. Su fama creció mucho y sus libros fueron copiados y vueltos a copiar durante varios siglos. Con el descubrimiento de la imprenta por Gutenberg, su obra fue impresa por primera vez en 1554.

Sus enseñanzas ginecológicas se siguieron por mucho tiempo en Europa, convirtiéndola en pionera y en la mujer de mayor prestigio en obstetricia y ginecología de la Edad Media. A pesar de algunas corrientes misóginas históricas que inclusive cuestionan su existencia, su rol es importante como mujer y médica, por su carisma, su inteligencia y sus dotes especiales de maestra e innovadora.

 

Referencias

  • Benton, JF (1985). "Trotula, women’s problems, and the professionalization of medicine in the Middle Ages". Bulletin of the history of medicine. 59 (1): 30–53.
  • Monica H. Green (2007) “Reconstructing the Oeuvre of Trota of Salerno,” in La Scuola medica Salernitana: Gli autori e i testi, ed. Danielle Jacquart and Agostino Paravicini Bagliani, Edizione Nazionale ‘La Scuola medica Salernitana’, 1 (Florence: SISMEL/Edizioni del Galluzzo) ISBN 9788884502322, p. 187.
  • Monica H. Green, ed. and trans. (2001) The ‘Trotula’: A Medieval Compendium of Women’s Medicine (Philadelphia: University of Pennsylvania Press) ISBN 9780812235890 (print).

* Versión ampliada de la publicada en Galenus 12 (Oct. 2009), p.48. Tomada de aquí .

Artículo escrito por  Marco Villanueva- Meyer, MD

 

Más aquí:

 Handerson, Henry E.,"The School of Salernum, An Historical Sketch of Medieval Medicine"(1883)

Curtotti, Michael, "La medica Trota di Salerno", 2018

 Benton, John, "Trotula. Women´s problems and the profetionalization of Medicine in the Middle Ages" (1983)

Women in Medicine



Friday, July 31, 2020

Granja de producción de gusanos de seda en China Medieval





Cómo los gusanos de seda han influido en el comercio y la agricultura en todo el mundo en una historia que abarca milenios.


Como hoy, la seda siempre ha sido un producto costoso. En la Edad Media, su producción involucró a un gran número de trabajadores, especialmente agricultores, establecidos en todo el continente euroasiático. Plantaron moreras blancas (morus alba), el único árbol cuyas hojas pueden alimentar a los gusanos de seda. Una vez que los gusanos hubieran  formado un capullo, se hervían y se extraía la seda. Los hilos preciosos eran enviados a mercados o centros de tejido en todas las regiones del mundo conocido en ese momento.

La evidencia más antigua de seda artificial fue descubierta en 2016 en tres tumbas en la provincia de Henan, en el centro de China, resultaron ser  proteínas de seda degradadas que datan de hace 8.500 años. Durante siglos, China mantuvo en secreto los misterios de la producción de seda. Pero, al comienzo de la Edad Media, tenemos pruebas de que  la sericultura se practicaba  en Bizancio. A partir de ahí, se extendió en todas las direcciones. La producción de seda se había convertido, en la Edad Media central, en una ocupación común para los agricultores asiáticos, del Medio Oriente, del norte de África y del sur de Europa.






 Sericultura en la Antigüedad tardía

En la Antigüedad tardía, el comercio de la seda florecía. A través de carreteras marítimas y terrestres, China exportó seda cruda y tejida al sudeste de Asia, India, la gran región de Irán y el Imperio Romano Oriental (Grecia y Turquía modernas). Desde allí, la seda fue enviada a Europa occidental y septentrional.

Aunque los talleres en todas estas regiones podrían tejer la seda cruda, las telas de la más alta calidad provienen de China. Los textiles persas, con sus intrincados patrones, ocuparon un segundo lugar, mientras que la seda romana palideció en comparación.

El poder imperial romano había establecido en el siglo III  EC un monopolio sobre el tejido de seda. La seda importada fue canalizada a través de un oficial imperial que redistribuyó el material a los talleres imperiales, aunque faltaba experiencia. El textil era de fabricación más barata, más grueso y carecía del brillo de los demás. Pero esto también lo hizo mucho menos costoso. La élite romana siguió importando los mejores productos de China y Persia.



 Fragment of Woven Silk from 13th century China
 – image courtesy The Metropolitan Museum of Art


Hasta ese momento, China  ejercía un estricto monopolio sobre la sericultura, o la cría de gusanos de seda. Toda la seda producida y comercializada en el mundo tenía que provenir de sus gusanos de seda.  Esto pronto cambiaría.


Monopolio en Bizancio


En el siglo IV de la era común, los gusanos de seda y los huevos de seda fueron contrabandeados a Japón. Allí, y eventualmente en India, se desarrolló la sericultura y China perdió su celoso dominio. Un siglo después, la evidencia sugiere que los granjeros sirios bizantinos habían comenzado a "criar" sus propios gusanos de seda. Y, en el siglo VI, el emperador Justiniano comenzó a promover activamente la producción de seda.

Una famosa leyenda cuenta cómo comenzó la sericultura en el Mediterráneo oriental. Según cuenta la historia, en algún momento a principios de los años 550, los monjes cristianos persas viajaron a "la tierra de los Seres", el apodo occidental de China, con "seres" que significa seda, y regresaron a Bizancio con huevos de gusanos de seda escondidos en un bastón hueco. 






Aunque encantadora, la historia es ciertamente falsa. Los huevos de gusanos de seda no habrían sobrevivido a un viaje tan largo. Es más probable que la sericultura surgiera lentamente en la Siria bizantina a través de una expansión gradual desde la India. El emperador Justiniano contribuyó al establecimiento de la cría de gusanos de seda financiando la plantación de huertos de moras. Probablemente la intención del emperador era la de romper  el monopolio chino de la seda cruda.

En Bizancio, la sericultura estaba estrictamente controlada por el gobierno imperial.
Dichas actividades estaban prohibidas a empresarios individuales o agricultores. Este control estricto de la industria significó que el Imperio Bizantino nunca pudo producir suficiente seda para satisfacer su propia demanda. Simplemente no había suficientes agricultores autorizados para practicar la sericultura en el imperio. Los bizantinos continuaron importando grandes cantidades de seda cruda.



La próspera sericultura del imperio islámico



En contraste con las dificultades de los bizantinos, el vecino Califato tuvo mucho más éxito. En su apogeo, el imperio islámico se extendía desde el río Indo hasta España y Portugal. Comprende las regiones productoras de seda de Siria, conquistadas desde Bizancio, y controla las rutas comerciales desde el este. Su industria de la seda explotó y se expandió a un ritmo rápido.


El secreto de su éxito fue el control leve  que los poderes centrales ejercieron sobre la sericultura
. Esto abrió la industria a todas las personas y permitió su amplia práctica. Algunos trabajadores bizantinos incluso abandonaron Bizancio para establecerse como sericulturistas en tierras musulmanas o para trabajar allí como tejedores de seda.

Desde Siria, la sericultura se extendió hacia el norte hacia las montañas del Líbano, que se convirtió en otra región importante para la producción de seda. Se plantaron moras en el norte de Irán, así como en Bagdad (Irak). En todas partes donde el clima lo permitía, las familias de los agricultores plantaban moreras y cuidaban los preciosos gusanos. Vendieron la seda cruda a buen precio.

Pronto, se produjo suficiente seda para exportar la materia prima en los centros de tejido establecidos en Asia Central y en la región del Gran Irán. La seda se vendió en el Imperio y más allá, en Europa. La sericultura también comenzó en Egipto, desde donde se extendió al norte de África. En el siglo IX, los gusanos de seda llegaron a Al-Andalus (Portugal y España bajo el dominio islámico).



 A 13th century riding coat made of silk, probably made in Iran. 
Image courtesy The Metropolitan Museum of Art




Seda ibérica


En la península  Ibérica, las montañas de Sierra Nevada ofrecían el mejor entorno para los moreras. Allí, la cría de gusanos de seda prosperó. Las sofisticadas técnicas de riego, importadas de Persia y Asia Central, permitieron a los gobernantes musulmanes establecer granjas de seda siempre que fuera posible. Pronto, la seda y los textiles españoles en bruto se vendieron en todo el Mediterráneo y más allá. A mediados del siglo XII, el autor Al-Idrisi escribió que había 3.000 granjas de gusanos de seda solo en la región de Jaén, donde se introdujo por primera vez la sericultura.

Las granjas también se establecieron en el siglo XI en los reinos cristianos del norte de Castilla y León. La producción se confió a trabajadores mozárabes con conocimientos, ex musulmanes que se habían convertido al cristianismo. Pero, si la llamada "Reconquista" no tuvo un impacto perjudicial en la producción, infligió un duro golpe a los propios agricultores. Durante la lenta conquista cristiana de Al-Andalus, los musulmanes que se negaron a convertirse fueron perseguidos y huyeron. Los trabajadores cristianos se hicieron cargo de las granjas para mantener la producción.

En ese momento, la demanda de seda estaba aumentando en Europa. Pero el colapso del Imperio mongol en el siglo XIII cortó la mayor parte del suministro europeo de seda cruda. Ahora que la seda china se había convertido en una rareza, las ciudades-estado italianas intervinieron.






El gusano de seda en Italia

La Toscana, el valle del río Po y la región del sur de Calabria proporcionaron ambientes hospitalarios para el morera y el gusano de seda. En el siglo XIII, cinco ciudades italianas habían establecido una próspera industria de la seda: Venecia, Florencia, Génova, Bolonia y Lucca. En Lucca, la industria empleó a decenas de miles de trabajadores, desde granjeros hasta hilanderos, desde tejedores hasta tintoreros.

Para el siglo XV, una docena de ciudades italianas habían seguido el ejemplo y se habían convertido en importantes centros de producción de seda. La legislación local alentó fuertemente la plantación de moreras. En Módena, por ejemplo, una ley exigía a los propietarios plantar un mínimo de tres moras en sus propiedades. Una ordenanza similar se emitió a mediados del siglo XV en Florencia, pidiendo a todos los agricultores que plantaran de cinco a 50 árboles al año en sus tierras.

Pero estas medidas no fueron suficientes para producir seda cruda en cantidades suficientes. Italia, como el resto de Europa, todavía dependía de la seda cruda importada para satisfacer la demanda de producción.

Fuera de Italia y España, los agricultores intentaron plantar moras y producir gusanos de seda. El sur de Francia comenzó su producción en el siglo XV. Pero el clima no permitió que los preciosos árboles y gusanos sobrevivieran en latitudes más altas. Sólo en el siglo XVII Inglaterra pudo comenzar su propia producción.



An image from a 14th century Italian manuscript
 – note the silkworms on the heraldic shields – Wikimedia Commons

A lo largo de la historia, la seda ha sido un producto caro y codiciado. Su producción involucraba una larga cadena de trabajadores, que a veces abarcaba continentes. En la base estaban los granjeros. Desde China hasta España, un ejército de granjeros medievales cuidaba sus moras blancas y alimentaba sus hojas a la hambrienta oruga del gusano de seda. Los capullos se enrollaron en entornos rurales, antes de que la seda se enviara a los centros urbanos para hilar, tejer y otros adornos.

La historia de los viajes del gusano de seda no termina con la era medieval. Las moras y los huevos de gusanos de seda se importaron con éxito a las tierras recién colonizadas de América, primero a México en el siglo XVI y luego a Nueva Inglaterra en el siglo XVII. Aunque los agricultores recibieron varios incentivos para comenzar la producción, la industria siguió siendo de tamaño modesto. Aún hoy, China es el principal proveedor mundial de seda cruda.






Artículo escrito por Lucie Laumonier -
traducido por mi , el resaltado en negrita y los enlaces son míos.


 Lucie Laumonier es profesora asistente afiliada en la Universidad de Concordia.
Further Reading:






Robin Netherton and Gale R. Owen-Crocker (eds), Medieval Clothing and Textiles, vol. 10 (The Boydell Press, 2014)
Luca Molà, The Silk Industry of Renaissance Venice (The Johns Hopkins University Press, 2000)
Anna Muthesius, Studies in Byzantine, Islamic and Near Eastern Silk Weaving (Pindar Press, 2008)
Top Image: Silk being woven on a loom, from Sericulture by Liang Kai, created in the 13th century.





Friday, April 17, 2020

Lorenzo Ghiberti y la puerta del Paraíso, orfebrería florentina en su máxima expresión. Baptisterio de la Catedral de Florencia. Bronce (1425–1452)

Puerta Este del Baptisterio de San Juan en Florencia por 
Lorenzo Ghiberti


Algunos han dicho que Lorenzo Ghiberti fue “artista de una sola obra” en alusión a esta maravillosa puerta que engalana la fachada este del Baptisterio de la Catedral de Florencia. Quizás es sólo un eufemismo, porque Ghiberti realizó otras obras escultóricas notables, pero en verdad ésta es sin duda la más bella y la más célebre por su admirable composición y su ejecución. Tardó veinticinco años en realizarla, pero valió la pena cada día que pasó el maestro en concluirla, afanado unas veces y otras no tanto. Vasari, más de un siglo después, la llamó “la más bella obra de arte de todas las épocas” y Miguel Ángel, al contemplarla por primera vez siendo aún muy joven la llamó “puerta del paraíso”, nombre afortunado que perduró. Más  aquí

 Adán y Eva


 Caín y Abel


 Noé


 Abrahám


Cada panel en bronce combina escenas en alto y bajo relieve con una espacialidad que raya en la perfección plástica, gracias a la pericia y maestría con que están hechos. Ghiberti se tomó bastante tiempo para componer cada uno combinando los efectos de la luz que incide sobre las figuras de acuerdo a su relieve relativo. Las escenas en primer plano resaltan lo suficiente como para que podamos apreciar no sólo su rango jerárquico dentro de la composición, sino además las posiciones de cada figura se sitúan de tal manera que las podemos observar en un campo de visión que va más allá y que es más profundo que la perspectiva de observación.   Más aquí 
 

 Isaac, Esau y Jacobo


 José

  Pero lo que más sorprende es la articulación de las figuras más adelantadas con el fondo paisajístico de cada escena, en una continuidad espacial llena de sutiles matices logrados a base del relieve. Las distintas texturas se manifiestan en rangos de tal delicadeza que, en combinación con el relieve, nos permite visualizar la cercanía o lejanía de los distintos elementos, en una sucesión infinita de planos. Para lograr profundidad espacial Ghiberti utilizó la perspectiva lineal que habían desarrollado Brunelleschi y Masaccio, pero además desarrolló también el concepto de perspectiva aérea para lograr los efectos antes mencionados. Cuando la luz baña las escenas de cada panel podemos observar una gama de difuminados que están en consonancia con la cercanía o lejanía de cada elemento dentro de la composición. Años después, Leonardo desarrolló el sfumatto en la pintura, pero a mí me parece que lo aprendió observando con detenimiento los paneles de Ghiberti.   Más aquí


 Moisés


 Josué 


 David


Salomón y  la Reina de Saba



El Baptisterio de San Juan (Battistero di San Giovanni) es un edificio religioso en Florencia, Toscana, Italia. Es particularmente famoso por sus tres conjuntos de puertas de bronce, de considerable valor artístico.

Se encuentra en la "Piazza del Duomo", al oeste de Santa María del Fiore. Hasta el siglo XIX, todos los ciudadanos católicos de Florencia eran bautizados en este baptisterio. Se incluye en la categoría de basílicas menores. 

La primera puerta del baptisterio, la puerta Sur, la había realizado Andrea Pisano entre 1328 y 1358. La segunda puerta, la Norte, la ganó Lorenzo Ghiberti  en concurso y la tercera, la Este (la que traigo a esta entrada) se le adjudicó  directamente a Lorenzo Ghiberti. Cada detalle  de su factura habla por si solo y  es una de las obras de arte más bellas que he visto en mi  vida. Ahora que la prisa se ha  ido para dejar paso al tiempo, podemos detenernos a observarlos.



Monday, December 2, 2019

Lavinia Fontana ( It, 1552- 1614) pintora renacentista, maestra del retrato

Sobre Sofoniba Anguisola (Cremona, Italia 1535-1625) había hablado antes aquí, en esta entrada,  y como  desde hace mucho que debo una entrada a Lavinia Fontana, que precisamente estaba escribiendo y había guardado inconclusa, aprovecho que en estos días he visto la   muy recomendable Exposición en el Museo del Prado,  en Madrid,  (que se puede ver hasta el 2 de Febrero de 2020),  "Sofonisba Anguisola y Lavinia Fontana, Historia de dos pintoras" para concluirla y publicarla.


 
 Autoretrato c:a 1577

Lavinia Fontana (Bologna, Italia, baut  24 de agosto de 1552- Roma, 11 de Agosto de 1614) fue una pintora italiana  del primer barroco. Fue una de las pintoras más importantes de su época, dirigió su  propio taller y fue pintora oficial de la corte del papa Clemente VIII. El catálogo de su obra es bastante extenso, se tiene constancia de 135 obras suyas, aunque sólo se conservan 32 fechadas y firmadas.  



Lavinia era Hija de Prospero Fontana (1512- 1597), pintor  de prestigio en Bolonia,  con quien se formó y colaboró rodeada del círculo de humanistas del entorno paterno.



Lavinia,  amparada por el prestigio de Sofonisba, fue la primera mujer en abrir un taller propio, en el que desarrolló una notable actividad que se extendería a Florencia y a Roma, ciudad a la que se trasladó en la etapa final de su vida.



A diferencia de Sofonisba Anguisola, La producción de Lavinia Fontana  fue amplia y  variada. Realizó numerosos retratos y pinturas religiosas para Iglesias y oratorios privados, pero también se ocupó de asuntos mitológicos, género en el que el desnudo tenía un inusitado protagonismo.













Minerva vistiéndose, 1613. Galería Borghese, Roma

La exposición en el Museo del Prado se divide en 8 secciones y comienza presentando los retratos de las dos pintoras y  el cuadro de Minerva desnuda, vistiéndose,  por Lavinia Fontana. Una obra de sugestivos simbolismos que rompe con uno de los tabúes de la pintura "de mujeres": la representación del desnudo.





















 Sofonisba AnguisolaLavinia Fontana representan dos modelos diferentes de pintora, cuyas personalidades, reconocimiento y trayectorias biográficas fueron decisivas para  abrir nuevos caminos a las mujeres que vendrían después. Ambas rompieron con los estereotipos sociales asignados a las mujeres en relación con la práctica artística, en la que imperaba un arraigado escepticismo sobre sus capacidades. 

Las dos mujeres nacieron en Italia, escenario privilegiado del arte realizado por mujeres, y ámbito además donde a lo largo del Siglo XVI hubo un notable interés por dignificar y educar a la mujer más allá de los conventos, donde desde la Edad Media residía la formación cultural y el desarrollo artístico femenino.

Además, muchas mujeres habían formado parte - y lo siguieron haciendo- de talleres familiares: hijas o esposas de artistas y artesanos que trabajaron de manera anónima en tareas diversas, pero sin significarse o tener la menor visibilidad.  Franquear el espacio doméstico para desarrollar una carrera profesional iba contra el decoro y la respetabilidad de las mujeres en la Europa cristiana. 



Notas:

 1- El Museo del Prado no permite que se tomen fotografías, así que estas son de la red. Todas son de Cuadros pintados por Lavinia Fontana.
2- Me he basado en el Catálogo  de la Exposición  para escribir esta entrada.