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Thursday, August 20, 2020

Este jueves, un relato: "Steampunk", La banda Abney Park se introduce en el mundo surrealista de Remedios Varo

Este jueves  desde su blog "La trastienda del pecado" Magade Qamar nos convoca con un tema extremadamente  difícil: "Steampunk" lo que implica un gran reto para mi  ya  que poco conozco de este subgénero de Science Fiction. Espero estar a la altura o al menos, que  les resulte entretenido  este disparatado relato.






Corría el año 2005 y  Robert Brown no estaba conforme ni con su  existencia ni con su trabajo musical. Después de una crisis existencial, decidió realizar un cambio radical  en su grupo artístico y en su vida: pasaría a la estética Steampunk.   Luego de ultimados todos los detalles, tanto él como los miembros de su banda se montaron a un   Zeppelin  con la idea de aterrizar en el Cairo, Egipto,   a principios del Siglo XX,  para hacerle una visita a Agatha Christie;  querían  ofrecerse   a participar  como personajes de "Cita con la muerte", incluso habían pensado en  ponerle música y sugerirle a la autora  presentar la historia como pieza de teatro en el cementerio de Abney en Londres,  Gran Bretaña,  puesto que  en su honor la banda así  se llamaba. Pero algo salió mal.


La historia interminable (The neverending story)


 Hete aquí que el Zeppelin chocó con el dirigible HMS Ofelia (que  al igual que ellos,  viajaba en el tiempo),  creado por   el  Dr.  Caligari  durante una tormenta brutal y despiadada que los dejó descolocados. 




La banda abordó entonces con furia  la embarcación  Ofelia y la convirtió en una nave pirata surcando tanto mares como cielos,  de invierno a  verano, aquí, allá y más allá. Todo iba bien.  Los seis  integrantes de la banda  habían entrado en una fase hipercreativa, libre y alegre, se sentían exultantes y magníficos. Sobretodo magníficos. 



Hasta que un día navegando entre dos órbitas celestes, fueron sorprendidos por un efecto de succión muy fuerte y vieron,  aterrorizados, como eran tragados  -sin poder evitarlo- por  un remolino con la nave y todo. Era como si El Aleph  de  Jorge Luis Borges los atrajera y los llamara inexorablemente  hacia su centro.  - No, No queremos ir con él. Es muy complicado, su literatura es densa y opaca  como el alquitrán. El no va a comprendernos- dijo  Johanna   entre sollozos. Además ¿Qué es  El Alef? ¿Alguien sabe?





Atraídos por acordes de violines y gatos que ejecutaban la música de las esferas, con sus intervalos precisos,  fueron cayendo nuestros amigos en un sueño profundo a la vez que sus niveles de conciencia aumentaban;  sin   que pudieran percatarse  de ello  se iban produciendo  cambios moleculares en sus cuerpos que tendían más y más hacia la sutilidad. 




La barca pirata   se fue acercando,  involuntariamente como atraída por un enorme imán,  a un lugar especial, un castillo dorado  cerca de un  bosque encantado.  Aterrizaron con suavidad y precisión absoluta en la pista que ante ellos se extendía  y los seis integrantes de la  banda, que ya habían despertado, descendieron algo mareados  de la nave y al tocar suelo, lo besaron efusivamente.




Un ángel los recibió  -¡Sed bienvenidos caballeros y damas! No temáis - y ante las caras sorprendidas de los seis piratas,   prosiguió el ángel con voz dulce y a la vez, solemne - No tengáis miedo. Habéis llegado al reino místico y sagrado de Remedios Varo.Yo iluminaré vuestro camino.






- Subid  prestamente a este steampunk-carromatus. Os  llevaré ante su presencia.  Remedios Varo os espera.  Tranquilos, os sentiréis como en casa, os lo aseguro. 





En fila  detrás del ángel,  los seis  piratas entraron en  una amplia  sala del Castillo. Miraron a su alrededor.   Había notas musicales bailando con unos cuantos seres  iluminados de consistencia gelatinosa; cristales que refulgían emitiendo ondas multicolores. Tintineos de campanillas.  Aroma a incienso, mirra y estoraque  quemados. Y una sensación de Dejá vu los embargó.  Alex  Hendel preguntó -¿Este que está sentado aquí es Borges de joven?  - El ángel guía sonrió afirmando ligeramente con la cabeza. 
 





María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga, Remedios Varo  para la posteridad, nacida en 1908 en una pequeña localidad de Girona, España,  en el Planeta Tierra,  se hallaba en el salón del trono, ante la cual los visitantes se inclinaron respetuosamente.  Luego de hablar un poco, fueron conducidos a sus aposentos en donde les fueron ofrecidas viandas y bebidas. 


Mucho fue lo que la banda experimentó y vivió en el tiempo en que fueron huéspedes  en el castillo,  todas enseñanzas esotéricas  secretas y por lo tanto, irrepetibles aquí.   Pero sí  puedo decir que ellos, los recién llegados, se sorprendieron de la creatividad y del arrojo de Remedios Varo, que, con su estudio en el Distrito de  Gracia,  de joven  participó en las tertulias modernistas de Els quatre Gats, en Barcelona;  huyó luego de la Guerra Civil  a París,  participando en el grupo de André Bretón en el Café Les deux Magots en Saint Germain des Prés hasta que   los Nazis invadieron Francia en 1941, huyendo de ellos y de la Segunda Guerra Mundial, finalmente,  a México DF,  en donde fijó su residencia hasta  que la parca trajo  su espíritu  en 1963 a este castillo.  Tan impresionados con  su trayectoria  quedaron Los steampunk Abney Park, que le dedicaron esta canción:



                                                                                 Ondas de epifanía (Ripples of Epiphany)




Más relatos en el blog de Mag 

Notas:

Todas las imágenes  que he tomado de la red, menos las dos primeras,  son de Remedios Varo.
Los dos vídeos tomados de Youtube y las dos primeras imágenes  pertenecen a  la Banda steampunk Abney Park. (Espero que el espíritu de  Remedios Varo y el de Borges, al igual que Robert Brown et alt. me perdonen por haberlos traído así tan irreverentemente a mi blog. Para todos ellos mi admiración y  agradecimiento)