Este jueves desde su blog "La trastienda del pecado" Magade Qamar nos convoca con un tema extremadamente difícil: "Steampunk" lo que implica un gran reto para mi ya que poco conozco de este subgénero de Science Fiction. Espero estar a la altura o al menos, que les resulte entretenido este disparatado relato.
Corría el año 2005 y Robert Brown no estaba conforme ni con su existencia ni con su trabajo musical. Después de una crisis existencial, decidió realizar un cambio radical en su grupo artístico y en su vida: pasaría a la estética Steampunk. Luego de ultimados todos los detalles, tanto él como los miembros de su banda se montaron a un Zeppelin con la idea de aterrizar en el Cairo, Egipto, a principios del Siglo XX, para hacerle una visita a Agatha Christie; querían ofrecerse a participar como personajes de "Cita con la muerte", incluso habían pensado en ponerle música y sugerirle a la autora presentar la historia como pieza de teatro en el cementerio de Abney en Londres, Gran Bretaña, puesto que en su honor la banda así se llamaba. Pero algo salió mal.
La historia interminable (The neverending story)
Hete aquí que el Zeppelin chocó con el dirigible HMS Ofelia (que al igual que ellos, viajaba en el tiempo), creado por el Dr. Caligari durante una tormenta brutal y despiadada que los dejó descolocados.
La banda abordó entonces con furia la embarcación Ofelia y la convirtió en una nave pirata surcando tanto mares como cielos, de invierno a verano, aquí, allá y más allá. Todo iba bien. Los seis integrantes de la banda habían entrado en una fase hipercreativa, libre y alegre, se sentían exultantes y magníficos. Sobretodo magníficos.
Hasta que un día navegando entre dos órbitas celestes, fueron sorprendidos por un efecto de succión muy fuerte y vieron, aterrorizados, como eran tragados -sin poder evitarlo- por un remolino con la nave y todo. Era como si El Aleph de Jorge Luis Borges los atrajera y los llamara inexorablemente hacia su centro. - No, No queremos ir con él. Es muy complicado, su literatura es densa y opaca como el alquitrán. El no va a comprendernos- dijo Johanna entre sollozos. Además ¿Qué es El Alef? ¿Alguien sabe?
Atraídos por acordes de violines y gatos que ejecutaban la música de las esferas, con sus intervalos precisos, fueron cayendo nuestros amigos en un sueño profundo a la vez que sus niveles de conciencia aumentaban; sin que pudieran percatarse de ello se iban produciendo cambios moleculares en sus cuerpos que tendían más y más hacia la sutilidad.
La barca pirata se fue acercando, involuntariamente como atraída por un enorme imán, a un lugar especial, un castillo dorado cerca de un bosque encantado. Aterrizaron con suavidad y precisión absoluta en la pista que ante ellos se extendía y los seis integrantes de la banda, que ya habían despertado, descendieron algo mareados de la nave y al tocar suelo, lo besaron efusivamente.
Un ángel los recibió -¡Sed bienvenidos caballeros y damas! No temáis - y ante las caras sorprendidas de los seis piratas, prosiguió el ángel con voz dulce y a la vez, solemne - No tengáis miedo. Habéis llegado al reino místico y sagrado de Remedios Varo.Yo iluminaré vuestro camino.
- Subid prestamente a este steampunk-carromatus. Os llevaré ante su presencia. Remedios Varo os espera. Tranquilos, os sentiréis como en casa, os lo aseguro.
En fila detrás del ángel, los seis piratas entraron en una amplia sala del Castillo. Miraron a su alrededor. Había notas musicales bailando con unos cuantos seres iluminados de consistencia gelatinosa; cristales que refulgían emitiendo ondas multicolores. Tintineos de campanillas. Aroma a incienso, mirra y estoraque quemados. Y una sensación de Dejá vu los embargó. Alex Hendel preguntó -¿Este que está sentado aquí es Borges de joven? - El ángel guía sonrió afirmando ligeramente con la cabeza.
María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga, Remedios Varo para la posteridad, nacida en 1908 en una pequeña localidad de Girona, España, en el Planeta Tierra, se hallaba en el salón del trono, ante la cual los visitantes se inclinaron respetuosamente. Luego de hablar un poco, fueron conducidos a sus aposentos en donde les fueron ofrecidas viandas y bebidas.
Mucho fue lo que la banda experimentó y vivió en el tiempo en que fueron huéspedes en el castillo, todas enseñanzas esotéricas secretas y por lo tanto, irrepetibles aquí. Pero sí puedo decir que ellos, los recién llegados, se sorprendieron de la creatividad y del arrojo de Remedios Varo, que, con su estudio en el Distrito de Gracia, de joven participó en las tertulias modernistas de Els quatre Gats, en Barcelona; huyó luego de la Guerra Civil a París, participando en el grupo de André Bretón en el Café Les deux Magots en Saint Germain des Prés hasta que los Nazis invadieron Francia en 1941, huyendo de ellos y de la Segunda Guerra Mundial, finalmente, a México DF, en donde fijó su residencia hasta que la parca trajo su espíritu en 1963 a este castillo. Tan impresionados con su trayectoria quedaron Los steampunk Abney Park, que le dedicaron esta canción:
Ondas de epifanía (Ripples of Epiphany)
Más relatos en el blog de Mag
Notas:
Todas las imágenes que he tomado de la red, menos las dos primeras, son de Remedios Varo.
Los dos vídeos tomados de Youtube y las dos primeras imágenes pertenecen a la Banda steampunk Abney Park. (Espero que el espíritu de Remedios Varo y el de Borges, al igual que Robert Brown et alt. me perdonen por haberlos traído así tan irreverentemente a mi blog. Para todos ellos mi admiración y agradecimiento)








