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Wednesday, December 7, 2016

Homenaje del profesor, escritor, poeta y amigo Pedro Ojeda Escudero a Luis Felipe Comendador en los cerros del Alto Trujillo

Hola a todos: 

Como ya hemos hecho circular en las redes sociales, a Pedro Ojeda Escudero le han bloqueado en Facebook ayer  el enlace a esta entrada  en su blog  La Acequia,  parece ser que una persona anónima denunció su contenido ¿error in-intencionado? ¿algorritmos y baremos? ¿mala baba? poco importa el motivo, creo que Facebook debe revisar su política  de bloqueos  y/o solucionar la parte técnica para que cosas así no se repitan. Tampoco deberían, creo yo,  ser las denuncias anónimas y menos, sin posibilidad de réplica.  ´Como siempre lo digo: el único límite a la libertad de expresión  son los actos criminales como la incitación  a la violencia, al odio;  la ofensa, el insulto.

Comparto  la entrada  de Pedro con su poema -un poema que llega al alma de quien lo lee-  al tiempo que felicito a Luis Felipe Comendador por su cumpleaños y por  la  encomiable labor solidaria  que realiza, llevando esperanza y alegría a tantas familias de Perú, del Perú más pobre y necesitado.  Aquí se las dejo tal cual fuera publicada en su blog:




Actualizo esta entrada al día siguiente de su publicación para advertir que desde Facebook no se puede acceder a ella. Alguien ha decidido denunciarla y se ha bloqueado su contenido, acceso y difusión en esa red social. No logro entenderlo. Juzguen ustedes por su cuenta.

 
A Luis Felipe Comendador



A veces, la fatiga de las cosas.
Nada sirve de nada, seguirán
muriendo a centenares en los cerros
sin nombres registrados, como pájaros
que no pueden saltar en los jardines.
Pero hay que estar,
hay que estar siempre
para levantar acta
de los que no figuran en los libros
ni como números
porque nadie anotó sus nombres
y dar fe de su vida
antes de que los mate
la burlona sonrisa de la historia.
Se te acercan los niños a las manos
con todo lo que tienen: nada y ojos,
unos ojos enormes que te miran
con su inocencia antigua. Estos niños
solo tienen presente
y un carro,
un carro enorme,
que empujan
ladera arriba.
A media cuesta
hacen un alto,
se secan el sudor
y siguen.

 © Pedro Ojeda Escudero, 2016