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Wednesday, May 27, 2020

Este jueves, un relato: "Aires góticos". Catábasis



Convocatoria de Magade Qamar del Blog La trastienda del pecado


Casi todas las personas que efectúan ejercicios espirituales  quieren elevarse al mejor estilo de Buda, realizando una anábasis que los lleve rápido y directo al séptimo cielo,   pero muy pocas se esfuerzan por descender a los infiernos. Jesús y Dante Alighieri lo hicieron.  También Orfeo para buscar a su Eurídice.  Y yo. Debo decir que es una experiencia tremenda la de llegar hasta lo más hondo de tu alma y conocer sus lados más oscuros, más tenebrosos,  y enfrentarlos.  Suena aterrador, lo sé.  Pero a la postre, el resultado es sorprendentemente benéfico.

Corría el año 2000 creo.  Y sucedió después de 10 años de entrenamiento espiritual. Descendí a un primer nivel el primer día, a otro el segundo día  y  a un último el tercer día. Las sombras avanzaban,   emitían quejidos, lamentos, gruñidos; se hacían grandes o pequeñas; amenazaban envolverme. Yo las fui enfrentando una a una, sin miedo; sabía que debía hacerlo y lo hice como quien debe cumplir con una tarea obligatoria e impostergable. Ignoré el aire viscoso, enviciado, putrefacto y avancé.

Al tercer día, toqué fondo. Estaba en una habitación y había una puerta entreabierta de la que emanaba fuego como de un volcán en erupción. Y supe en ese instante que debía enfrentarme a Satanás, a esa oscuridad maligna que habita en cada uno de nosotros.

Vencí. El ascenso a la superficie de la Tierra invocando a la Luz fue rápido e indoloro, como un vuelo hacia arriba.  Y el aire puro de un nuevo amanecer llenó mis pulmones por completo; la  Paz -en forma de energía radiante-  se había hecho  en mí.



Wednesday, June 3, 2015

Desencuentros - 2 - Paso a paso, sol y sombra



Camino, pienso, me envuelvo en tu palabra que retumba como eco en mis entrañas  y en tus versos que acarician delicadamente mis cabellos. Tu voz, tu aliento, tu sonrisa, tu abrazo en mi cintura, como un vaho de calor en un día recalcitrante de verano, recuerdo.  Te siento: estás presente y camino; sol y sombra se conjugan, palpitan y florecen. Vano espejismo:  la descarnada realidad me muestra  puntualmente que no estás. 



Wednesday, November 24, 2010

El trabajo con la sombra (6)






Viene de la entrada anterior

Como lo venimos conversando y tal como tan acertadamente lo señalan  GRACIELA, ASUN, PEDRO y LOLI, rebajar a un niño sus capacidades,  enviarle mensajes negativos tanto padres como doscentes tales  como  que una niña es una hija no deseada o poner a alumnos en "la fila de los tontos" o decirles "lo más que vais a llegar será trabajar en el caminás" , que según me aclara LOLI es un sitio dónde trabajan prostitutas, es la mejor forma de tener adultos destrozados.  Eso no es educar: es destrozar al autoestima de un niño, es llenarlo de inseguridades y desvalorización. Es criminal. Si, criminal, porque atenta contra la integridad  de las personas.  Es reprobable viniendo  de padres, pero  ellos tienen el atenuante de la ignorancia. Viniendo de educadores es  incomprensible e imperdonable.

Como muy bien lo señala JAN la educación  de los niños es dificil y se los debería tratar delicadamente como pequeñas personas que comienzan a caminar como funámbulos por la vida -de ahí que necesiten la guía de los mayores- pero poniendo los límites de los que habla ESTRELLA. Los niños necesitan ser escuchados, guiados, amados, tratados con respeto y también necesitan límites firmes, que delimiten su mundo de tal manera que por medio de éstos se contengan sus ansiedades.

Me explico:  Los  niños o los adolescentes, interpretan el mundo como caótico, infinito y atemorizante y eso produce ansiedades, los asusta y angustia. Por otro lado, si no se les enseña a comportarse responsablemente de acuerdo a ciertos valores éticos,  creerán que todo está permitido y no es así. No puede estar permitido por ejemplo, causar daño a un tercero, apropiarse de un bien ajeno o insultar a otro niño o a un adulto.  Si el niño siente que  su padre o su madre "están desbordados" vamos por muy mal camino. Esos son los muy mal  llamados " niños problema": el problema es de  los padres, en todo caso,  que han permitido que las cosas llegaran  a este punto. Si no pueden, si no saben, si necesitan ayuda que bien la pueden necesitar porque nadie tiene el patrimonio de la sabiduría, siempre pueden recurrrir a asesoramiento por parte de psicólogos, asistentes sociales, etc. Las Municipalidades tienen todas o casi todas  un departamento de ayuda social y atención a familias.

Poner límites no es maltratar;  es educar, es  enseñarle al niño a sumir la responsabilidad gradual sobre sus actos. El comportamiendo dañino para él o para terceros se sanciona, se le pone una reprimenda y el bueno, se  valora, estimula y se  premia.

Los padres son padres, no amigos de sus hijos. Deben escucharlos, guiarlos marcándoles pautas de conducta que los habilite para vivir en sociedad  y brindales afecto, pero nunca ponerse a su nivel. Sé de casos en que los padres por no haber  puesto los límites a los hijos cuando más pequeños, en la adolescencia les tienen miedo. Como dice CLARA; hay adolescentes que se vuelven expertos saboteadores de si mismos o como GUSTAVO comenta a cerca de los jóvenes en Suecia, que  pasan por un " lavado de cerebro globalizado". Quiero entender que se refiere GUSTAVO a que los jovenes para evadir la angustia que les produce el crecimiento  sin afecto y sin límites que los contengan y les den seguridad,  tratan de evadirse  por  todos los medios posibles: abuso de  drogas, alcohol,  adicción a  videos juegos violentos,  mirando programas basura  en la televisión etc...

DILMAN nos habla de  los modelos triunfador-perdedor con que educamos a nuestros hijos:  vale un super héroe, el que todo lo puede, el self made man norteamericano, el hombre que con escasos recursos, poseedor de una gran habilidad y astucia, conquista el éxito. En la línea opuesta se ubica el perdedor (léase; el hombre normal y corriente). Un modelo individualista que importamos de Estados Unidos y que es muy perjudicial para nosotros, porque en la vida, nada es blanco  ni negro., sino que existe una infinita gama de grises. En la vida existen personas que no están rotuladas en ninguno de los dos extremos de la cuerda -es decir que son personas normales y corrientes- pero que uniendo esfuerzos, trabajando en equipo,  pueden  llegar a lograr grandes cosas, porque al cooperar están sumando cerebros y corazones.

Para poder avanzar en el proceso de autoconocimiento, para poder pasar la página, para poder trascender situaciones traumáticas   a las que nos hemos enfrentado de pequeños y que nos han marcado, como las que hemos mecionado más arriba, debemos aprender a:

E-  Perdonar:   Perdonar a las personas que nos hicicieron daño, que ¡ojo! no significa ni olvidar, ni amarlas. Simplemente poder  liberar la carga de dolor. Hay veces que es posible poder encarar a la persona causante del dolor y  preguntarle qué pasó, porqué actuó asi y darle la oportunidad de pedir perdón. Hay veces que, ni siquiera eso es posible, que él o la causante, no sea capaz de asumir su responsabilidad. Por mal que nos pese, ese es su problema. Nosotros tenemos la posibilidad infinita de demostrale, demostranos, que ella no pudo aniquilarnos. Qué más allá de  todo o justamente por eso, trascendimos todas las afrentas y el desamor, para ser sujetos dueños de nuestro destino.  Perdonar implica también perdonarnos a nosotros mismos, asumiendo que no somos los super héroes de DILMAN: sino asumiendo que somos personas falibles e imperfectas que vamos aprendiendo a través del ensayo y error que nos permite la experiencia en la gran arena de la vida.

F- Reconstruirnos:  Que no es otra cosa que apelar a todo nuestro potencial dormido y traerlo a la luz, arrancándolo a la sombra.  Por eso, HADA SALTARINA, preguntar a otro, no a cualquiera, sino a alguien que respetamos, que nos es significativo, que tenemos por persona de bien y cabal, que no pertenece  a nuestro círculo familiar más íntimo, ayuda a calibrar la imagen que tenemos de nosotros mismos inculcada en casa.  Sobre lo de "encajar"  en lo que se tenga que decir: siempre he creido que la comunicación más sincera y respetuosa que va de corazón a corazón es la mejor y por cierto, la única que nos ayuda a crecer como personas. Para no extenderme más, tomo nota para dedicar una serie de entradas futuras especificamente  a " La Comunicación".




Quiero agradecer  también a CORNELIVS, MERCHE, PANCHO y MARIA (de "Mi pluma de cristal")  sus comentarios de apoyo.

Wednesday, November 17, 2010

El trabajo con la sombra (5)



Viene de la entrada anterior


Quiero antes de seguir adelante, aclarar dos inquietudes  que surgen de los comentarios de la semana pasada : 1- En las 4 entradas anteriores hemos visto como al autoobservarnos, escuchar  como nos perciben las personas (ajenas a nuestro nucleo familiar más cercano)  y al afrontar nuestros miedos, es posible ir integrando nuestra sombra en nosotros para que deje de hacernos daño o nosotros hacer daño a otros al proyectarla al exterior "echando sombra nuestra a los demás".

Cuándo un padre o una madre dicen a un niño "no vales nada", " no me extraña que tus compañeros se rian de tí" " vas a suspender el curso" lo está anulando como persona y en consecuencia su autoestima  quedará por los pisos. Ese niño crecerá sin una base segura y confiada y los vínculos que desarrollará con las demás personas en el futuro, estarán basados en la inseguridad, la desconfianza, el sometimiento, etc.  Desvalorizar a un niño no lo ayuda, lo hunde.

El niño  que creció de esa forma, sepultó muy adentro suyo los  aspectos  positivos, porque se creyó "a pié juntillas" que era como sus padres le decían que era y es más, trató hasta de vivir de acuerdo a la etiqueta que seguramente le pusieron de "Pepito, el  busca pleitos", por ejemplo. Muchos de sus aspectos positivos entonces, pasaron a formar parte  de su sombra. Por eso sirve que otros nos señalen como nos perciben, porque ayuda a calibrar la imagen que tenemos de nosotros mismos  ( en este caso: muy desvalorizada) con la  que ellos tienen de nosotros que, además,  son más objetivos.  En esos casos, no es raro que nos extrañe que un amigo nos señale alguna buena cualidad que tenemos y  que la rechazamos, pensando que  exagera, nos está adulando o que miente por compasión.  Como dije en la entrada anterior, también el  señalamiento de nuestros aspectos negativos, nos sirve, porque nos ayuda a ser conscientes de ellos  para suavizarlos trabajándolos, si así lo deseamos y mejorar entre otras cosas la calidad de nuestras relación con otras personas .  En este proceso, el conocimiento que vamos adquiriendo de nosotros mismos, nos hace que rechacemos el lastre del pasado (los mensajes desvalorizantes de  nuestros padres o tutores)  todo eso que  no pertenece a nosotros  y  con lo que que no queremos cargar más, esa herencia que nos legaron y que rechazamos porque no nos es propia.


El señalamiento es pedagógico, nos  da elementos para que meditemos sobre ellos y cambiemos si lo deseamos, nos ayuda a crecer"Echar sombra sobre los demás" en forma de crítica desvalorizante, burla, humillación, por envidia o pura maldad es otra cosa muy diferente. Por eso, cuando alguien nos pide nuestra opinión, es muy importante que seamos conscientes de la responsabilidad que tenemos al darla y seamos honestos, para con el solicitante  y para con nosotros mismos.   En el extremo opuesto de la cuerda, tenemos a  la adulación que no es "echar luz" sobre alguien, ni la ayuda a crecer, porque está basada en el endulcoramiento y la mentira.

2- El otro tema que quiero aclarar  es el de como llegar a un hijo nuestro en problemas  (por ejemplo: consume alcohol, drogas,  es agresivo, etc), Como acceder a la llave que abre la puerta de su entendimiento: En la adolescencia  tiene mucho peso el grupo de pares. De entre sus amigos  o compañeros cercanos, que no esté en el subgrupo que consume substancias por ejemplo, podemos encontrar un aliado,  también puede  que se encuentre en algún maestro o profesor del colegio al que el joven se haya acercado un poco.  En fin, hay que buscar... y buscando se encuentra.  Lo de "obligar por via judicial a entender", no veo como. Personalmente me opongo a todo tipo de comportamiento coercitivo en primera instancia, sencillamente creo que más bien da el resultado opuesto: genera más oposición, resentimiento y más dolor en el joven que busca calmar sus ansiedades,  independizarse  de los padres y demostrar  " cuán adulto es" ante su grupo de  pares de manera  perjudicial para sí mismo y quizás también para terceros. Es probable, que  al educar  a los hijos, estos padres, no hayan sabido poner los límites de manera adecuada o no hayan podido acercarse a sus hijos afectivamente o que aún haciéndolo las cosas se hayan torcido porque el chico cayó bajo la influencia de malas companías etc.etc.  En todo caso y como sea,  conviene evaluar profesionalmente, cada caso de forma individual, para encontrar la ayuda más adecuada, incluso profesional interdisciplinaria. Hoy, los padres no tienen porqué estar solos en ésto.


 Aclarados estos puntos, como creo que ahora lo están y si no surgen más dudas, continuamos avanzando el miércoles que viene.

Wednesday, November 10, 2010

El trabajo con la sombra (4)




 De los comentarios de la entrada anterior surge la pregunta:


¿Qué pasa  cuándo somos incapaces de aceptarnos, de dar el primer paso aunque hayamos pasado muchas experiencias que nos hacen daño? Nos bloqueamos ¿cómo proceder a ese desbloqueo?   Para poder desbloquear algo, debemos llegar a la raiz. La raiz de todo bloqueo está en el miedo que nos produce la sola idea de enfrentarnos a nuestros lados oscuros, a nuestra sombra. Ese miedo nos paraliza de tal manera que nos impide cualquier movimiento y por eso, seguimos en la senda conocida aunque ésta nos haga daño y lo sepamos...... Hasta hay un dicho popular que lo resume "más vale malo conocido que bueno por conocer".  ¿Quién de nosotros no lo  ha oido al menos una vez en su vida?

Pero...  ¿Qué es el miedo? la RAE en su primera acepción lo define como: (Del lat. metus).   Perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.
 
El origen del miedo se halla  en un pensamiento al que le siguen otros del mismo tenor,  en los que  anticipamos la posibilidad de que nos ocurra algo malo, doloroso, que nos desestructure. Esos pensamientos negativos nos van a hacer sentir mal y porque nos sentimos mal,  nos vienen pensamientos peores. Asi armamos sin darnos cuenta una espirial negativa que se retroalimenta.

A continuación voy a ejemplificar con  el discurso de un o una  comentarista en un blog de los que suelo visitar.  Por favor, si alguien reconoce a la persona, no lo manifieste en los comentarios,  porque aquí me interesa traer a cuento el contenido del mensaje y no a su autor.

Se trata de una persona que ya amigos íntimos que la aprecian  le han señalado que es dogmática, cosa que también el dueño del blog le señala. Ella responde  algo así como que no se percibe así misma de esa forma, pero  que le ocurre que sus propias  palabras las siente como cárceles, barrotes que le  impiden acercarse a las personas.

Saber como los otros nos perciben (en lo lo bueno y lo malo) nos  sirve, porque entre otras cosas, podemos cotejar con la de los otros nuestras autopercepciones o las percepciones que tienen o tenian nuestros padres de nosotros y que hemos interiorizado, hecho carne en nosotros. Podemos pensar que alguien que nos llama " dogmáticos" se equivoca en su percepción de nosotros, pero cuando son varias las personas que lo hacen y  que además no se conocen entre si.... Híjole, más bien que por ahi andan los tiros.  Párate a  observarte y ve si hay algo de ti que efectivamente hace que los demás te perciban de esa forma, algo, alguito, no digo mucho, pero algo...  La persona del ejemplo anterior, siente que sus propias palabras son como barrotes pero cuándo  la vida le pone en el camino la posibilidad de observarse, tomar conciencia y rectificar... la rechaza.  ¿La razón? El miedo  la supera y reacciona  escupiendo una respuesta en la que agrede al dueño del blog. Hasta aquí el ejemplo.

¿Miedo a qué podemos tener?  Hay muchos  miedos:  a ser herido, maltratado, a perder el control, a ser rechazado, manipulado,  miedo a la intimidad (acercamiento genuino al otro), al fracaso, a la impotencia ..... etc.  Para cualquier cambio que querramos hacer debemos como primera medida,  identificar  cual es el miedo o los miedos que nos frenan  e imaginarnos  como podríamos cambiar si ese miedo o esos miedos no existieran.  Usemos papel y lapiz y escribamos la lista de nuestros miedos. Observemos cuales son los pensamientos asociados a ellos. Escribámoslos. Al hacerlo los estamos objetivizando, dándoles forma y delimitándolos.  Tomemos conciencia también dónde sentimos el malestar en el cuerpo.

Todo esto con respecto a nosotros. Pero ¿qué pasa, cuando queremos ayudar a un ser querido, por ejemplo, que vemos  que es incapaz de aceptarse, aunque  muchas experiencias le demuestren que su camino le hace daño?
Como para casi todo en la vida, no hay una única respuesta sino que dependerá del caso. Trataré sin embargo de dar una respuesta general.  Pero antes que nada  voy a decir algo que aprendí:  sólo Moises puede extraer agua de las rocas:    Hay personas que no quieren cambiar. No pueden y no quieren.  ¿Tengo yo derecho a obligarlas a cambiar?  Por supuesto que no: debo respetar su decisión.  Debo respetarla porque  ¿Quién soy yo para decirle a otro lo que debe o nó hacer?

No puedo hacer que esa persona  cambie. Puedo, eso si, cambiar mi actitud hacia ella.
En la teoría: Volvemos al ejemplo de los 3 carpinteros  de la segunda entrada.

En la práctica: ejemplo de la clínica ( caso real) :  mi cliente tuvo un padre ausente y una madre castradora, egoísta y miserable.  El  creció siendo hijo único con un gran vacío de afecto y sin ninguna palabra o gesto amable que le manifiestara que él era un buen chico sino que además  abundaron los  mensajes negativos sobre lo malo que era y de lo poco que valía como persona.

¿Puede él hacer que su madre de 75 años cambie?  No, pero puede cambiar su actitud ante ella y no "cazar" la pelota podrida que ella le tira cada vez que la va a visitar.  Hay varias maneras: que se retire cuando empieza el ataque, que haga que  le resbale como un impermeable, que se desconecte yéndose con la mente a otro lugar  o que haga una broma que  sorprenda y que descoloque  a la madre, que al cambiarle el guión,  no sabe como responder.

Pero ¿qué pasa cuándo  en este otro ejemplo, también tomado de la clínica,  los padres están desesperados porque ven que su hija de 15 años consume alcohol y anda con un chico que la va llevando por el mal camino? ¿Pueden el padre y la madre bajar los brazos y aceptar que ella  hace su propio  camino y que aprenderá de la vida  por sí misma?  ¿Podría yo  quedarme tranquila si eso le sucediera a mi hija? Claro que no,  hasta el último aliento de mi vida haría lo que fuera porque ella entendiera  el daño que se está causando así misma. Recalco, que entendiera ( no obligarla a cambiar; esa decisión quedaría en sus manos).

En ese caso buscaría la llave que abre la puerta y así he aconsejado cuando  he sido consultada al respecto.  En estos casos de adolescentes que creen que se comen el mundo y que  ya son independientes de sus padres sin serlo en realidad, que no escuchan a los padres por mejor intencionados que éstos sean, buscaría que el mensaje le llegara por otra vía: por ejemplo por vía de  la mejor amiga o compañera de colegio a la que  le haría ver - si es que ella ya no lo ha visto- el daño que mi hija se hace y que ella ( la amiga)  si realmente la quiere nos podría ayudar a encaminar haciéndole ver dónde se está equivocando.

Podría dar infinidad de ejemplos de casos distintos,  pero no me quiero alargar más.  Espero haber respondido a la pregunta de forma suficientemente clara pero si surgen dudas relacionadas con lo expuesto o necesidad de ampliación,  por favor háganmelo saber en los comentarios.

El próximo miércoles seguiremos avanzando en este proceso de autoconocimiento.





Wednesday, November 3, 2010

El trabajo con la sombra (3)





viene de la entrada anterior

Por vuestras respuestas a la entrada anterior, veo que muchos de ustedes han estado practicando las respiraciones profundas.  En realidad, así deberíamos respirar siempre. Pero no sé por qué causa, sólo utilizamos un tercio  aproximadamente de nuestra capacidad pulmonar.  Las respiraciones profundas oxigenan nuestro cerebro, por lo que al trabajar nuestras celulas cerebrales y sus sinapsis de mejor manera,  se fabrica también una mejor calidad de pensamientos. Otro beneficio es que nos tranquiliza. Por eso, me alegro de que las hagan. Una vez que las  aprendendemos, sin darnos cuenta, nos encontramos respirando mejor.  Si ejercitan esta respiración antes de dormir, traten de imaginar una luz blanca de energía llenando todo el cuerpo y traten de concentrarse en esa luz y como va  llenando cada órgano, Traten de visualizarla haciéndolo. Si se concentran en esa luz, no piensan, la mente se vacía y comienzan a entrar en una fase de relajación.



Querer autoconocernos implica una apuesta a la vida, a no querer pasar por ella como autómatas. Es cierto que no todos son capaces de hacerlo. Hay muchas personas que por tener tanto miedo a la muerte y  estar ocupados en como escaparse de ella -como si eso fuera posible- no  se comprometen con  la vida prefiriéndola  vacía, aunque sí llena de ruidos, autoegaños, mentiras y evasiones.

Conocernos implica  aceptar  que no somos dioses perfectos e infalibles, que no somos todopoderosos, que tenemos un límite para  nuestras capacidades, que nos equivocamos, que hacemos daño a otros y-o a nosotros mismos aún sin quererlo.  Conocernos implica también aceptar nuestra responsabilidad ante nuestros actos, para asumirlos, pedir perdón y perdonarnos y tratar de rectificar, porque .-que gran verdad- el camino se hace al andar.



Es cierto que desde la cuna  nuestros padres o tutores nos imprimen un sello, una inpronta pero como cualquier herencia que se nos otorga, también es cierto que podemos negarnos a    recibirla. Al tomar conciencia de los mensajes negativos -si éste es el caso- que recibimos de pequeños, éstos dejan de  surgir como mensajes automáticos que sustentan nuestras creencias erróneas de que valemos poco, por ejemplo y que al hacerlo nos generan malestar y sentimientos de minus valía.


 Las partes positivas de nuestra personalidad quedan en la sombra al no haber crecido en un ambiente amoroso con  el suficiente  refuerzo positivo que todo niño necesita para crecer con una base segura y confiada. Si  hemos sentido que nuestros padres no nos quisieron  ¿cómo podemos querernos a nosotros mismos?   Allí es cuando nos relacionamos con los otros desde las carencias y pretendemos que éstos suplan .-y les exigimos que lo hagan con los conflictos que ésto acarrea- lo que nuestros padres no nos dieron de afecto, contención y aprobación (aunque  nuestros padres nos hubieran proveído de todo lo material, incluso una buena educación). Debo aquí hacer una aclaración: se argumenta que los padres de hoy no tienen tiempo para dedicar a los hijos porque tienen que trabajar muchas horas. Para brindar afecto, contención y aprobación, no se necesita mucho tiempo. La calidad del tiempo que se dedica a un hijo es lo que cuenta, no la cantidad.





D- Aceptación:


En los pasos anteriores que vimos al autoobservarnos vamos descubriendo, entonces,  que es lo que nos han metido como mensajes (que se transforman en nosotros en pensamientos automáticos) que han ido alimentando nuestras creencias erróneas de que valemos poco, no somos queribles etc, etc. y las contrastamos con como somos de verdad, en lo bueno y en lo malo. Es como si a un montón de papeles sobre nuestro escritorio, le vamos dando salida en dos archiveros y una papelera:


Archivero 1:  aquí ponemos  nuestros  aspectos positivos que hasta ahora estaban ocultos en la sombra, al hacerlos conscientes los traemos a la luz. Por ejemplo, mi "enorme" modestia no me permite nombrarlos (aunque ya saben uds lo amorosa que soy, jejejeje).



Archivero 2: nuestros aspectos negativos con los que nos tenemos que reconciliar. Veremos al final de cuentas, al enfrentarnos a ellos, que no eran taaaaan terribles como creíamos. Y que los podemos hasta suavizar, aunque sigan estando porque forman parte de nuestra personalidad. Por ejemplo, yo domestiqué en gran medida mi impulsividad, aprendiendo a respirar profundo, a tomarme unos minutos, un día o una semana antes de dar una respuesta, etc, pero tengo rasgos obsesivos perfeccionistas ( grrrrr) que no puedo evitar, también  soy muy distraida (si les contara....). Me reconozco en ellos y hasta me rio de lo ridícula que soy  cuando me pongo así o de mis bochornosas "metidas de pata", al aflojarme con la risa, espanto esos demonios que ofendidos me dejan en paz por un tiempo, hasta que se aburren y vuelven a hacer bochinche, les doy pan y agua, charlo con ellos un rato  y vuelven a partir y asi convivimos. 


A la papelera: todo lo negativo que nos inculcaron, una herencia que rechazamos. Vemos que vienen  esos pensamientos que ya  van siendo menos automáticos, los frenamos y los cambiamos por positivos. Cuesta al principio mucho, pero  practicando, cada vez resulta  más fácil. (No pongo ejemplos de mi cosecha, porque la lista es tan grande que una letania resultaría breve).   Este es el lastre del pasado del que nos tenemos que liberar.  Al hacer ésto, estamos dejando de ser victimas en las que nuestra sombra nos domina, para empezar lentamente a tomar control sobre nuestra vida.

Al aceptarnos como lo que realmente somos, con lo bueno y lo malo y rechazando lo que no nos es propio, comenzamos a integrar estos aspectos en nuestra personalidad -que es más que la suma de las partes- y dejamos de vivir en conflicto con ella.  El resultado, es una vida responsable, auténtica, más plena  y más benigna para con nosotros y para con nuestro entorno.




El próximo miércoles, seguiremos avanzando  en este proceso

Wednesday, October 27, 2010

El trabajo con la sombra (2)



Viene de mi entrada anterior

El trabajo con la sombra no es una tarea facil, requiere de nuestra concentración y de nuestra disposición o motivación  a enfrentarnos con esos aspectos de nosotros mismos que no queremos reconocer en nosotros y que por no hacerlo, justamente éstos adquieren la forma de fantasmas que se vengan tomando control sobre nosotros mismos, lo que nos coloca en una posición de víctima o hace que los proyectemos afuera, en otras personas.

EL autoconocimiento es una tarea personal. Hay una máxima oriental que reza: "si quieres cambiar al mundo, comienza por ser el jardinero de tu propia huerta".  De eso se  trata, de comenzar por nosotros.


No podemos cambiar, en efecto, quienes somos, aunque sí suavizarnos. Pero si podemos cambiar  nuestra forma de posicionarnos ante la vida. Lo voy a explicar con un ejemplo:


Tres carpinteros están haciendo exactamente lo mismo.
Se acerca a ellos  José y le pregunta a cada uno lo que está haciendo:
El primero, molesto, le responde: "Estoy poniendo ladrillos"
EL segundo, con voz lacónica, le dice : " Estoy montando una pared"
El tercero, con optimismo, le contesta:  "Estoy construyendo una Catedral".


Una misma realidad, tres formas distintas de apreciarla. Es decir, tres formas distintas de posicionarse ante ella. No podemos cambiar lo que nos pasó de terrible en nuestra vida -cada uno porta su propia cruz- pero si la forma en que nos posicionamos ante ella.


El primer paso, como dije en la entrada anterior, es la autoobservación.

B-  Autobservación más profunda:


Si observamos  un poco más profundo, vamos a darnos cuenta de que estos estos personajes de la sombra " el juez critico", " el personaje soberbio" etc, no están solos, ni son nuestra esencia, nuestro ser, sino sólo aspectos de nosotros.  También hay otros aspectos positivos, otros personajes positivos, que no reconocemos en nosotros y que también están en la sombra... ¿Cuáles son? Dejamos que éstos también hablen y se manifiesten.... Recordamos que estamos conectándonos  con todos esos personajes, buenos y malos, que forman parte de nosotros, de nuestro ser integral.



C- Relajación, visualización y juego con esos personajes:


Nos ponemos en posición cómoda con ropa cómoda. Respiramos profundamente, lentamente. Inspiramos por la nariz y exhalamos por la boca. El aire tiene que llenar los pulmones hasta el fondo (nuestro abdomen sale cuando éstos se llenan de aire).


Hacemos varias respiaciones profundas cada vez más lentas.

Comenzamos a visualizar los personajes de la sombra como si estuviéramos viendo una película o una obra de teatro. Nosotros somos el director del cine o de teatro, y como tal,  hacemos que hablen, corran, digan cosas, cambien de tamaño agrandándose o achicándose a nuestro antojo. Hacemos  hablar a unos y a otros. Si lo deseamos, entramos en el set y comenzamos a bailar con ellos o los enfrentamos y les decimos cosas, como que no nos molesten cuando no queremos. En fin, usamos de nuestra imaginación. No tenemos miedo porque nosotros somos quienes los dirigimos  y nosotros -nuestro ser integral- es más que la suma de esos personajes.


__

El objetivo de este ejercicio (hay muchos)  es conocernos y reconocernos:  tanto nuestros aspectos positivos como los negativos, para irlos integrando en nuestra personalidad y decidir  si queremos incrementar los positivos  y suavizar los negativos, o dejarlos así, pero sabiendo que tanto unos como otros forman parte de nosotros.





En la próxima entrada el miércoles que viene, seguiremos dando un paso más en este proceso de autoconocimiento.

Wednesday, October 20, 2010

El trabajo con la sombra (1)



El trabajo con la sombra es necesario como dice PEDRO, para que podamos crecer. En primer lugar porque como dice ELE, no podemos desterrar las sombras aunque querramos y  en segundo, porque como dicen  MARIA y Ma TERESA éstas nos acompañan y es más, viven con nosotros, como recalca FERNANDO ; o como agrega  ASUN nos preceden o nos persiguen. Pero nos asustan y no las queremos como nos lo recuerdan  CORNELIVS y SARVAVITA si son ecos del pasado -o fantasmas- como las llama MONTSERRAT. Tiene razón DILMAN  cuando afirma que si fuéramos conscientes de nuestras sombras seríamos más solidarios y menos indolentes e insensibles. Lo que sucede  es que si las negamos y nos giramos al sol como los bellos girasoles de FAYNA podemos,  como nos señala oportunamente  JAVIER G R, incluso convertirnos en ellas, por eso conviene hacer buenas migas con las sombras y abrazarlas  como dicen PANCHO y ANGELES, para no alcanzar,  tal como PANCHO lo sugiere, la penumbra eterna, porque de sobra sabemos  que cualquiera de nosotros  es capaz de cometer actos terribles (por lo que, actuar bien desde el punto de vista ético es una elección personal).

Lo repetimos: Todos tenemos sombras como MERCHE  lo reconoce. Hasta los árboles de TXEMA nos las brindan generosamente y  en las cuales nos podemos cobijar. No tener sombra -aún siendo niño- entra en el reino de la fantasía como VIRGI  y PRUNUS nos lo recuerdan.


Pero... ¿Cómo podemos trabajar para amigarnos con ella,  es decir, para integrar los aspectos negativos de nuestra personalidad en nosotros? ¿Conviene que nos peliemos con ella, qué tratemos de extirparla como a un cancer?


Definitivamente mi respuesta es un rotundo NO y voy a explicar el por qué de esta afirmación:

Hay dos puntos de partida en Psicología que son fundamentales y de cada uno de los cuales derivan una serie de escuelas. Cada uno de estos posicionamientos tiene  su corpus teoricum correspondiente que lo acredita cientificamente y su metodología específica de trabajo siendo ambas posturas igualmente válidas: La primera  trabaja desde la enfermadad y busca curarla y la segunda - a la que yo adscribo- trabaja desde la salud, desde los aspectos sanos de la persona buscado siempre su pontencialización. Ambas posturas empero, buscan por vía  del autoconocimiento, que el individuo abandone su posición de víctima ( en la que, entre otras cosas, es manejado por su sombra)  para que pase a ser sujeto actuante y tome control sobre su vida y sus actos.


Por un lado, si consideramos que el flujo de energía es contante  en el Universo, según entiendo que dicen los físicos, la  energía no aumenta ni disminuye, sino que se transforma. Esto hace que si  nos focalizamos en  lo positivo y ésto aumenta, obligadamente lo negativo tiene que disminuir.  Por ésto creo importante, como primera medida,  apuntar a potencializar nuestro lado numinoso; ese que todos tenemos. 


Por otro lado, necesitamos aprender a bailar con nuestra sombra. He aquí algunos puntos a considerar para lograrlo:


A- Auto-observación:

1-  Observar en nosotros los lados negativos, por ejemplo: " el juez crítico", ese que nos dice que no somos suficiente buenos, que no valemos, que no servimos o "el personaje soberbio", ese que hace que denigremos a quienes se relacionan con nosotros.

2- Observar las emociones que ese personaje de la sombra nos provoca. Por ejemplo  El juez crítico: me hace sentir pequeño, dolido, inservible. Me da rabia de mi mismo verme así. Por Ejemplo: " el personaje soberbio": me hace humillar y pisar a las personas, las odio,  disfruto causandoles daño.


3- Observo de dónde surge todo ésto. Voy a las fuentes, al inicio de mi vida. ¿Cuáles son los mensajes que recibi de pequeño? ? ¿quíen me decía  tal o cual cosa? ¿Cómo me hacía sentir eso? y  ¿Cómo me defendía yo de esos ataques?


4- Observo las opciones que tengo si quiero cambiar la historia y comenzar a actuar de manera diferente. Es decir, ¿qué exactamente quiero cambiar? y  ¿cómo me gustaría actuar de manera  diferente?


5- Observo mis resistencias:  ¿Qué me frena?



En la próxima entrada  el miércoles que viene, veremos como podemos romper el modelo de víctima, en el que quedamos atrapados en las redes de nuestra propia sombra y como podemos pasar a ser sujetos actuantes  para reescribir el guión de nuestras vidas con tinta de vida plena.


En este enlace, el punto de partida de la reflexión conjunta.