Primera parte aquí
Aquí veremos de forma muy sucinta como se dan las relaciones entre algunos de los personajes:
Pedrita y Rodolfo:
Lejos están los recuerdos de juventud de Rodolfo, cuando a Pedrita se le rompió un tirante del sostén y le vió "los pechos tan firmes y tan tiesos" (P156)
La relación de pareja de Roberto Gómez con Pedrita, su novia desde hace 14 años, "empeñada en llegar virgen al matrimonio", tal como mandan las convenciones sociales, y que "jamás le permitió [a Rodolfo] retozarla de la cintura para abajo. Ni siquiera en el cine" (P 154) está en un punto muerto, en el limite de lo soportable, y como situaciones desesperadas requieren soluciones desesperadas, Pedrita que es mujer de armas tomar, las tomará.
Así pues, Fofó es presionado por Pedrita, quien harta ya del
hacinamiento en el que vive en casa de su hermana y de su eterno
noviazgo que no avanza, planea una y otra vez como hacerse con el
apartamento, tal como cuando ella y Rodolfo van a ver al dueño del piso, el casero Don Luis, y antes, en el parque dialogan sobre que decirle: -"O sea yo le digo [dice Pedrita]: Imagínese que doy a luz en la calle por no tener casa" (P154) . - "Un momento. [le responde Rodolfo] Si es católico y piensa que hemos.... o sea, que te he dejado embarazada sin casarnos, a lo peor nos echa a patadas".
Pedrita y Martina:
Pedrita no duda en encarar la situación,
más adelante, luego de asimilar la idea del matrimonio de su novio
con la anciana, compra polvorones para la merienda y una botella de
vino quinado y se lanza a hablar con la mismísima Martina -quien pretende tranquilizarla con la promesa del apto a su muerte- a la puerta de la Iglesia y le larga así, sin anestesia:
"(...)
Bueno, pues resulta que nos hemos enterado de que si se muere usted
mañana (....) bueno, quien dice mañana dice el año que viene, pero sea
cuando sea, el caso es que usted se muere, lo que Dios no quiera, y el
piso se lo queda el casero y nosotros seguimos sin poder casarnos" (P192)
Ante
el poderío y determinación de Pedrita que no para de hablar, la pequeña
e indefensa viejecita cae palmada derrumbándose "como si acabaran de
deshuesarla", cuando esta le dice que Rodolfo se quiere casar con
ella" (P193). Martina llama a Rodolfo "sátiro". "¡Tengo que echar a ese sátiro!" Y Rodolfo, que a escucha, se hace el ofendido "(....) me largo" (P194).
Pedrita y Dimas:
Dimas se refiere a ella como "la burra". Ambos compiten por la mitad del apto y se odian.
Es Dimas que teniendo un papel firmado por Rodolfo comprometiéndose a
sub-alquilarle la mitad del apto. se siente muy seguro y apoya a
Rodolfo en la idea del casamiento convenciendo a la anciana (que además consulta con su finado marido en foto que, generosamente, le da su aprobación).
Pedrita, tan cerca de la meta a estas alturas, arremete contra Dimas al que enfrenta, desafía y finalmente logra echar del apartamento, previa deglución del famoso papel firmado por Rodolfo. (P 245).
Martina y Rodolfo:
¿Y qué hay de la Relación marido-materno filial de Rodolfo con la anciana Martina? Previo al casorio, Rodolfo está lleno de dudas: "me largo y me ahorro un mes de pensión" (Ya que lo llamó sátiro) (P194) "¿Para que me voy a casar ahora que Pedrita me ha dejado? (Cuando ella se enteró de que Rodolfo quería casarse con Martina) (P 165) ¿Y si me caso y no se muere nunca [Martina]? (P166) ¿Y si me caso y luego llega a centenaria? (P187).
Martina y Rodolfo:
¿Y qué hay de la Relación marido-materno filial de Rodolfo con la anciana Martina? Previo al casorio, Rodolfo está lleno de dudas: "me largo y me ahorro un mes de pensión" (Ya que lo llamó sátiro) (P194) "¿Para que me voy a casar ahora que Pedrita me ha dejado? (Cuando ella se enteró de que Rodolfo quería casarse con Martina) (P 165) ¿Y si me caso y no se muere nunca [Martina]? (P166) ¿Y si me caso y luego llega a centenaria? (P187).
Ya casados, la anciana reverdece y disfruta de sus últimos
días, mima a Rodolfo alimentándolo y llamándolo a diario al trabajo, ha logrado darle un nuevo sentido a su vida, una razón por la que vivir. El, como
buen gigoló o "chulo", sale con ella (a regañadientes) a uno u otro
restaurante o cafetería; además de que le ha prometido cuidar del
gato tal como la anciana se imagina y desea desde el principio:
-"No se preocupe [le había asegurado Martina a Rodolfo] que no voy a prohijar a ese perdulario [de Dilmas]. El piso será para Ud, para que se case con su novia y me cuiden a Teo [el gato] cuando yo falte" (P. 140).
"No me movía ningún torpe interés ¡imagínese a mis años!, sino el deseo de proporcionarles a ustedes un hogar para que el día de mañana formen una familia cristiana" (P209) Esto le cuenta Martina a Pedrita que le dijo al cura, el Padre Gamellas, para que este los casara. Y la anciana se va a mostrar generosa con la parejita de eternos tortolitos, pues a Rodolfo y a Pedrita, entre sus últimos estertores les dice dónde esconde sus tan preciados dinerillos.
Para finalizar:
Comencé este aporte diciendo en la primera parte que el humor de Rafael Azcona tiene puntos en común con el humor judío y lo sostengo. Saber reírse de si mismos y de la amarga situación en la que viven, sobretodo en momentos de persecución y miseria, es característico de los judíos y desde siempre indiscutible puntal de la capacidad de resiliencia de este pueblo.
A la luz del abordaje cómico en El pisito, se alumbra lo feo de la situación vital en la que están inmersos estos personajes, los personajes de Azcona, a la vez que se pone distancia emocional, lo que permite bordar una crítica -disimulada- que invita a la reflexión, desacralizando los valores impuestos por el régimen dictatorial nacional-católico franquista, produciendo a la vez, una ganancia de placer al permitirse jugar con los pensamientos y los juicios. Poder hacerlo, forma parte del arte del buen vivir y sobretodo, de la salud -a pesar de las condiciones adversas- y tiene un efecto transformador con una semilla de esperanza implícita: la de que las cosas cambien.
-"No se preocupe [le había asegurado Martina a Rodolfo] que no voy a prohijar a ese perdulario [de Dilmas]. El piso será para Ud, para que se case con su novia y me cuiden a Teo [el gato] cuando yo falte" (P. 140).
"No me movía ningún torpe interés ¡imagínese a mis años!, sino el deseo de proporcionarles a ustedes un hogar para que el día de mañana formen una familia cristiana" (P209) Esto le cuenta Martina a Pedrita que le dijo al cura, el Padre Gamellas, para que este los casara. Y la anciana se va a mostrar generosa con la parejita de eternos tortolitos, pues a Rodolfo y a Pedrita, entre sus últimos estertores les dice dónde esconde sus tan preciados dinerillos.
Para finalizar:
Comencé este aporte diciendo en la primera parte que el humor de Rafael Azcona tiene puntos en común con el humor judío y lo sostengo. Saber reírse de si mismos y de la amarga situación en la que viven, sobretodo en momentos de persecución y miseria, es característico de los judíos y desde siempre indiscutible puntal de la capacidad de resiliencia de este pueblo.
A la luz del abordaje cómico en El pisito, se alumbra lo feo de la situación vital en la que están inmersos estos personajes, los personajes de Azcona, a la vez que se pone distancia emocional, lo que permite bordar una crítica -disimulada- que invita a la reflexión, desacralizando los valores impuestos por el régimen dictatorial nacional-católico franquista, produciendo a la vez, una ganancia de placer al permitirse jugar con los pensamientos y los juicios. Poder hacerlo, forma parte del arte del buen vivir y sobretodo, de la salud -a pesar de las condiciones adversas- y tiene un efecto transformador con una semilla de esperanza implícita: la de que las cosas cambien.
Contribución a la lectura colectiva
virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su
blog: La Acequia © Myriam
Goldenberg


