En la agresión que Vladimir Putin –no Rusia– está perpetrando contra Ucrania en estas horas está pasando desapercibido el papel jugado por lo que, en Derecho Penal, se califica como el cooperador necesario en la comisión de un delito.
En el ilícito internacional de suma gravedad que viola principios estructurales recogidos en la Carta de Naciones Unidas (integridad territorial y soberanía, no injerencia en asuntos internos, prohibición de la amenaza o del uso de la fuerza, igualdad soberana de los Estados, entre otros), Ucrania está sufriendo igualmente la participación de Aleksandr Lukashenko –no de Bielorrusia– como sujeto que participa en la comisión del delito (ilícito internacional) sin ser el ejecutor directo.
Sin embargo, desempeña un papel esencial en el conflicto, sin que la atribución de la responsabilidad internacional pueda realizarse de forma sencilla, pero sin cuya inestimable ayuda la realización del mismo hubiese sido muy improbable.
Autócrata de la última República soviética, Lukashenko se aferró al poder después de perpetrar el enésimo fraude electoral en las últimas elecciones presidenciales celebradas en el mes de agosto del año 2020.
Las masivas e inéditas protestas sociales contra Lukashenko fueron objeto de una feroz y generalizada represión. La comunidad internacional sancionó y aisló al régimen, que contó con el rescate del Kremlin como único aval para consolidar una presidencia que se prolonga desde el año 1994.
A partir de ese momento su papel como líder títere de Putin convirtió a Bielorrusia, a su pesar, en un Estado marioneta en manos de los objetivos en materia de política exterior de Moscú. En particular, en su proyecto de largo recorrido de reconfiguración del antiguo espacio soviético.
La “fusión por absorción” de esta república ha sido absolutamente ignorada por buena parte de la opinión pública internacional y, además de constituir una auténtica ignominia, forma parte del diseño trazado desde el Kremlin en el que las fichas parecen irse encajando de conformidad con un estrategia de amplio alcance.
En este caso, el uso de la fuerza armada no se ha realizado externamente, sino desde el interior del régimen. Lukashenko ha hipotecado el destino de un Estado que no ha llegado a recuperar su identidad nacional desde su independencia con el único objetivo de mantenerse en el poder.
¿Por qué es importante la participación de Bielorrusia en la agresión contra Ucrania?
Desde un punto de vista geoestratégico, el movimiento de las fuerzas armadas rusas a través de esta república ha facilitado enormemente las acciones militares. El acceso a Kíev desde la frontera norte compartida con Bielorrusia ha sido muy rápido.
No era sencillo tener tropas establecidas en un tercer Estado para agredir posteriormente a su vecino. Absolutamente inviable sin el uso de la fuerza si se tratase de un Estado neutralizado, como figura en la Constitución bielorrusa de 1994 (art. 18) .
La anexión territorial de Ucrania o su control político-militar completaría el núcleo eslavo de la antigua Unión Soviética y del mito fundacional alrededor de la Rus de Kiev. Bielorrusia, de manera “voluntaria” y Ucrania manu militari.
El corredor de Suwalki, que conecta a través de menos de cien kilometros el territorio de Kaliningrado con el de Bielorrusia, separa el territorio de las Repúblicas Bálticas (OTAN y UE) con el de Polonia (OTAN y UE). En Kaliningrado, que pertenece a la integridad territorial rusa, su posición incrustada entre Estados integrantes de ambas organizaciones internacionales ofrece un escenario estratégico en el que Moscú ha desplegado hace tiempo sus misiles Iskander.
Bielorrusia, que mantiene un Tratado de Unión con Rusia desde el año 1999, parece haber consumado una fusión de los dos Estados manteniendo una ficción de estructura institucional independiente.
Durante estos cerca de 25 años transcurridos desde la ratificación del mencionado tratado hubo periodos en los que Lukashenko intentó tímidamente diseñar una política exterior de carácter multivectorial que ampliase sus potenciales socios más allá de su extrema dependencia de Rusia (económica, energética, financiera, militar). En particular, después de la anexión de Crimea y de la consolidación de su intervencionismo en Ucrania desde el año 2014 en los distritos orientales de Ucrania.
Su reacción inicial no se tradujo en el apoyo al Kremlin sino, más bien, por la precipitada búsqueda de potenciales socios comerciales y aliados que compensasen el desequilibrio de las relaciones bilaterales asimétricas mantenidas con Rusia. En ese momento aparecieron las posibilidades con China, con Estados Unidos y con la UE, con la que mantenía varios instrumentos de cooperación abiertos.
Pero las características autoritarias y personalistas del régimen de Lukashenko se acentuaron tras las elecciones del año 2015, y la condicionalidad establecida por la UE en torno a los principios democráticos y en materia de derechos humanos (Bielorrusia no pertenece al Consejo de Europa ni, por tanto, a la jurisdicción del Tribunal Europeo de Derechos Humanos) hizo inviable cualquier tipo de colaboración.
Durante el mandato presidencial (2015-2020) se acentuaron las presiones de Putin para profundizar en las estructuras políticas y militares que favoreciesen la integración de las instituciones de ambas repúblicas en virtud del Tratado de Unión.
No obstante, los recelos de Lukashenko al respecto se centraban en la posibilidad –más que probable– de que Putin liderase como presidente único ambos Estados dada la limitación constitucional de renovar su mandato presidencial en Rusia en el año 2024. Sin embargo, su margen de maniobra era muy reducido por la dependencia intrínseca de Bielorrusia respecto de Moscú.
Desde las mencionadas elecciones presidenciales en Bielorrusia del año 2020, Putin ha fagocitado paulatina y silenciosamente a esta república. Las fuerzas armadas rusas y las bielorrusas han participado en numerosos ejercicios militares conjuntos (ZAPAD, entre otros), preparando la agresión que finalmente ha perpetrado contra Ucrania.
Ya no era necesario articular otro tipo de colaboraciones derivadas de la membresía en las organizaciones regionales lideradas por Moscú, como la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), similares a las que hemos asistido recientemente en Kazajistán.
El control instrumental de Bielorrusia ha mostrado algunos perfiles evidentes en episodios como la utilización de los refugiados –trasladados a la frontera entre Bielorrusia y Polonia desde diversos Estados– como arma geopolítica o, por ejemplo, en episodios inéditos como el de piratería aérea de Estado para detener a Protasévich.
En definitiva, estamos asistiendo a una violación flagrante de la legalidad internacional y de su núcleo normativo superior: las normas de ius cogens que son de eficacia hacia todos y para todos (erga omnes). Son ilícitos internacionales de especial gravedad (crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, genocidio y agresión). A pesar de que tanto Bielorrusia como Rusia no pertenecen a la Corte Penal Internacional –Putin no ratificó el Estatuto de Roma de 1998 y revocó su firma en el año 2016– no olvidemos que Putin, como directo agresor, y Lukashenko, como cooperador necesario, son los máximos responsables de agresión que no debería de quedar impune.
Mientras tanto, delegaciones de Rusia y Ucrania acuerdan negociar en territorio bielorruso una salida a la guerra. Volodímir Zelenski afirma que la cita se celebrará sin condiciones previas.
Artículo escrito por José Ángel López Jiménez, Profesor de Derecho Internacional Público, Universidad Pontificia Comillas, publicado originalmente aquí.
Ese día, Hassan asegura que se hizo una promesa a sí misma: nunca más volvería a quedarse en ningún sitio donde se la denigrara. Y a partir de esa decisión, su vida comenzó a dar un vuelco. Apostó por ser una ciudadana más activa en política, por asistir a marchas a favor de los derechos sociales en Ammán y se postuló para trabajar en la Organización Jordana de Mujeres Árabes (AWO).
“Desde que era pequeña ya sentía que por ser niña estaba en desventaja con los niños. Ya de adolescente fui consciente de la violencia contra nosotras que existía en muchos de los sitios en los que me encontraba. Esto me hacía ser una persona llena de rabia, con una vida que no quería, muy negativa. Por eso, cuando descubrí al feminismo me di cuenta de que ya había encontrado un sitio desde donde dar la batalla”.
Y así ha sido. Hassan formó parte, como una de las organizadoras, de la campaña ciudadana que se desplegó por toda Jordania para pedir la abolición del artículo 308 del Código Penal de su país, que obliga a las víctimas de violaciones a casarse con su agresor para proteger, supuestamente, el honor de su familia. Este artículo, en vigencia desde 1960, establecía que si se firma un contrato de matrimonio legal entre el agresor y la víctima, “se detendrá cualquier proceso judicial. En el caso de que se haya dictado sentencia, la ejecución de la pena quedará en suspenso”. Según los datos del Ministerio de Justicia en Jordania, un promedio de 159 violadores se acogieron a este artículo entre los años 2010 y 2013. Alrededor de 160 mujeres denuncian haber sido víctimas de violación cada año.
"Cuando descubrí al feminismo me di cuenta de que ya había encontrado un sitio desde donde dar la batalla"
“Es imposible mantenerte pasiva cuando en tu país las ciudadanas somos sometidas a este tipo de leyes. No lo dudé, a través de AWO me sumé a la campaña y aprendí a conocer esa gran fortaleza del movimiento feminista de mi país; estamos unidas dos grandes generaciones, estamos unidas desde diferentes países de nuestra región, somos fuertes. En Jordania, las mujeres salimos a las calles hasta conseguir que cambiaran las leyes machistas”, asegura.
La campaña comenzó en el 2014 y duró tres años. En ese período, los movimientos feministas viajaron por todo el país para recoger firmas a favor de la modificación del Código Penal. “En un día llegamos a recoger cinco mil, esto en la Jordania más conservadora parecía imposible”, recuerda. Además, realizaron marchas en las principales ciudades, protestaron frente al Parlamento y llamaron la atención de los medios de comunicación.
Según Hassan, una de las estrategias más importantes para incidir políticamente en la sociedad jordana fue documentar la historia de 22 mujeres que habían sido obligadas a casarse con su violador. Esto permitió que la sociedad y partidos políticos comenzaran a visibilizar las consecuencias de esta ley en muchas niñas y mujeres. “El primer gran logro fue en octubre del 2016, cuando el rey Abdullah II ordenó reformar el Código Penal”, cuenta. “Ante este escenario, las feministas decidimos dar el empujón que faltaba, presionamos para tener una representación, un derecho a la palabra en el Parlamento el día que se discutiera esta reforma, intensificamos la campaña y lo logramos”.
El 1 de agosto del 2017, el Parlamento las escuchó, y luego votó a favor de abolir este artículo del Código Penal, además modificó el resto de artículos que dejara alguna posibilidad de impunidad frente al delito de violación. “Fue uno de los días más felices de mi existencia, porque eso ha sido cambiar la vida de muchas mujeres, la mía propia, porque ninguna estamos a salvo de este sistema machista. Fue una gran año para las mujeres de Jordania, pero también ese año se sumaron a la reforma legal otros países como Túnez, Marruecos, Egipto y Líbano”.
Desde una de las oficinas de AWO en Ammán, Hassan ahora gestiona otras campañas y proyectos con organizaciones internacionales. Desde el 2018, una de las prioridades para las feministas en Jordania es lograr que las casadas con extranjeros puedan dar la nacionalidad a sus hijos.
“La Constitución establece que los hombres y mujeres somos iguales, pero es mentira. Y esta ley lo demuestra porque establece que una mujer jordana no puede dar nacionalidad a sus hijos porque la que prevalece es la del padre. Es así, funciona diferente para los jordanos. Las esposas extranjeras y los niños de los hombres jordanos reciben automáticamente la ciudadanía. La ley también estipula que los hijos heredan la nacionalidad de su padre sin importar dónde hayan nacido, incluso si jamás ponen un pie en Jordania”, critica.
Uno de los casos que documenta Hassan es el de Najah Irshaid, una mujer que lucha para conseguir que sus dos hijos puedan acceder a la nacionalidad jordana. “Han nacido aquí, han estudiado aquí, se saben el himno jordano, pero no disfrutan de los derechos que le corresponde porque su padre es palestino, y yo como madre no puedo darles mi nacionalidad. Si yo enfermara, ellos no podrían donarme sangre, tendrían que pagar. Ellos no tienen acceso a nada, ni a comprar una tarjeta SIM de móvil”, explica Irshaid a Hassan en la sede de AWO.
Hassan apunta el resto de los datos que denuncia Irshaid sobre su situación. Unos datos llenos de injusticias, como que sus hijos deben pagar el doble que un estudiante jordano a partir de la secundaria, al igual que con la sanidad a partir de los 18 años o para sacarse el permiso de conducir. “Estas dificultades las viven las hijas de jordanas por partida doble porque, además de no contar con la nacionalidad de sus madres, deben superar los obstáculos por ser mujer en esta sociedad. Doble dificultad para conseguir trabajo, para encontrar un cupo en la universidad y un largo etcétera”, describe.
Para conseguir este cambio, las feministas están trabajando la incidencia política desde el 2016 con un pie en el Parlamento y otro en la calle. El movimiento feminista jordano ya tiene presencia en los medios de comunicación social, en reuniones con los políticos, y con más organizaciones de desarrollo social. “Nunca hemos abandonado las calles, pero ahora trabajamos más la incidencia”, insiste Hassan.
Desde el 2019, ha viajado en dos oportunidades hasta Barcelona, invitada por la organización catalana Associació Catalana per la Pau, en la que ha podido continuar con su trabajo de incidencia política. En España ha denunciado en distintos escenarios la situación de las mujeres en Jordania, especialmente la de las refugiadas que han llegado al país tras la guerra de Siria.
“Nosotras sabemos de primera mano que ellas están sufriendo mayor marginación en nuestro país. Nuestras compañeras sirias padecen violencia sexual y no denuncian por miedo a ser expulsadas de Jordania, lo que permite a los violadores actuar con total impunidad. Y otro gran problema es el acceso al empleo. Os doy un dato: el Estado jordano concedió 96.000 permisos de trabajo, solo 1.600 fueron para mujeres, cuando la mayoría de ellas han perdido a sus maridos y ahora tienen una amplia carga familiar, por lo que están viviendo un verdadero calvario”.
Con las elecciones legislativas que se llevaron a cabo el pasado 11 de noviembre, la representación política de las mujeres se redujo de 20 escaños a 15 pese a que se presentaron un total de 365 candidatas. La organización donde trabaja Hassan, con apoyo de otros grupos feministas, denunció que la Junta Electoral se excusó en la crisis sanitaria que vive el país para decretar cuatro días de confinamiento domiciliario, lo que impidió a las mujeres salir de casa por ser las responsables de los niños y los abuelos.

Son tiempos de revancha para Sylvia González. Cuando trabajaba como costurera en los talleres textiles de Montevideo, hace ya mucho tiempo, fue testigo del auge y después de la caída de la industria nacional. Confeccionó prendas que se exportaban . " se trabaja y se trabajaba". Pero China sepultó decenas de fábricas. Las empresas que no cerraron comenzaron a importar desde Asia. La confección uruguaya murió.
Ahora González tiene 59 años. Vive y cose en Paso de los Toros, Como todos los martes, acaba de terminar una reunión en Zoom con otras 12 costureras dispersas entre Pueblo Centenario, Caraguatá y la ciudad de Tacuarembó. No se conocen, pero desde que comenzó la pandemia vírica trabajan juntas, cada una desde la casa con su máquina de coser. Son jefas de familia. Ninguna tiene estudios; toda la vida cambiaron cierres y acortaron pantalones para sobrevivir: algunas como un oficio, otras como una "changa". Hoy, juntas, tienen una "misión y visión".
Antes de la pandemia, González confeccionaba equipos deportivos y uniformes para colegios de Tacuarembó. Cuando el país paró, su trabajo también. Una profesora -que integra la ONG Cardijn, cuyo objetivo es facilitar la inserción laboral de las personas en comunidades urbanas y rurales- recordó que González cosía y la llamó con una propuesta: había que hacer 6.000 tapabocas para una empresa forestal. De la misma manera la ONG convocó al resto.
En estos meses hicieron 10.000 tapabocas para UPM, empresas forestales, centros CAIF y colegios de la zona. Después les pidieron sobretúnicas y ahora están confeccionando chalecos reflectores. La demanda no cesa y el grupo cose, se encuentra por ZOOM, imagina un futuro pospandemia. Incluso se contactaron con los alcaldes de localidades linderas y uno de ellos ya adelantó que la siguiente tanda de indumentaria para funcionarios municipales se la encargaría a ellas.
- Somos un grupos de mujeres del norte que quiere ganar su lugar en el mercado. Somos Costuras del Norte, ese es nuestro nombre. Tenemos que hacer valer eso para que las empresas que comprarían a China también lo hagan valer.
Más al norte aún, en la ciudad de Tacuarembó, Andrea Olivera reparte su tiempos entre el cuidado de sus hijas , la costura y las reuniones por zoom, Antes de la pandemia estudiaba corte y confección en la UTU, pero no pudo retomar las clases presenciales porque no tiene con quien dejar a las niñas, que no asisten regularmente a la escuela. Olivera va todos los martes y jueves al Centro de Competitividad Empresarial de Tacuarembó, donde le prestan una computadora con internet para encontrarse con sus socias. Su trabajo volvió; durante el día hace manos y pies, igual que antes del coronavirus. Pero el resto del tiempo cose. No quiere dejar Costuras del Norte.
Art por M. Solomita y D.Milder para diario El País UY. publicado el 25 de Octubre de 2020
"Mosca dorada" "Mosca dorada al valor" o "La Orden de la mosca dorada" otorgada a la Reina Ahhotep (1560-1530 aEC) por su hijo, el Faraón Ahmosis I por el cual su madre fue regente desde sus 10 años hasta su mayoría de edad en reconocimiento por la lucha de la reina en expeler a los Hiksos de Egipto
Hace 5 años en mi apartamento de Tel Aviv tuve un feo encontronazo con una invasión de moscas a las que asesiné una por una y a veces se siete en siete cual sastrecillo valiente. Entonces recordé las moscas de la reina Ahhotep I. Ahora volvieron a la actualidad con la mosca estelar en la cabellera plateada del Vice Presidente de los EEUU de lo que se hablaba en la redes, entonces encontré este artñiculo que transcribo a continuación:
Una mosca se posa en la cabeza de VP Mike Pence de EEUU por 2 min 3 seg. en un programa de TV
¡Espiamos una mosca! Aquí hay 12 obras de arte con cameos del insecto que desempeñaron un papel protagónico en el debate de vicepresidente de EE. UU.

Portrait of a Woman of the Hofer Family(circa 1470)
by an unknown Swabian artist

Ambrosius Bosschaert II, Dead Frog with Flies (1630)
Carlo Crivelli, St Catherine of Alexandria (circa 1491–94).
Collection of the National Gallery, London.
Carlo Crivelli, Madonna and Child (circa 1480).
Collection of the Metropolitan Museum of Art
Clara Peeters, Still Life with Venetian Glass, Roemer and a Candlestick (1607)
Courtesy of Wikimedia Commons.



Barthel Bruyn the Elder, Vanitas (1524)
Collection of the Kröller-Müller Museum

Frans van der Mijn, Lady With a Fly on her Shoulder (circa 1596)

Salvador Dalí, The Hallucinogenic Toreador (1969–70)
Collection of the Dalí Museum, St. Petersburg, Florida.

Caravaggio, Fruit Basket (circa 1599).
Collection of the Biblioteca Ambrosiana, Milan

Petrus Christus, Portrait of a Carthusian (1446).
Collection of the Metropolitan Museum of Art
Las moscas tienen una larga historia en el arte occidental. Desde la época medieval, la apariencia del insecto en una obra de arte se usaba para simbolizar la muerte o la podredumbre de la carne y el alma.
En ese momento, se creía que las moscas se generaban espontáneamente a partir del barro y tenían una fuerte afiliación con el diablo o Belcebú, a quien se describe en el Nuevo Testamento como el "señor de las moscas". En las pinturas de vanitas, las moscas a menudo aparecen junto a un cráneo, un recordatorio de la impermanencia del cuerpo físico y la inevitabilidad de la muerte. En la foto, zumbando sobre una mujer, las moscas indican el desenfreno lujurioso y la falta de corrección. Y cerca de un noble o un clero, se cree que el error ha implicado corrupción y engaño.
Algunos historiadores del arte han argumentado que los artistas incluyeron moscas menos por su significado simbólico que como un significante de los propios talentos de los artistas, y con razón. Las moscas aparecen a menudo como una característica lúdica de trampantojo en los márgenes de los manuscritos medievales y en los marcos de las pinturas.
Por ejemplo, el historiador de arte y artista del Renacimiento Giorgio Vasari contó una historia popular (que probablemente era simplemente una leyenda) en la que Giotto, mientras era aprendiz de Cimabue, pintó una mosca en un retrato de su maestro, engañando momentáneamente a Cimabue, quien intentó aplastar la mosca antes de reconocer la broma.
El significado de la mosca varió inevitablemente de una pintura a otra. A continuación, puede decidir qué interpretaciones cree que encajan con estas pinturas de la historia del arte con moscas.
Artículo de las moscas en el arte escrito por Katie White publicado originalmente aquí
Pero como no nos quedamos con las moscas por el Egipto Antiguo, mi apartartamento en Tel Aviv, la cabeza del VP o en el arte, resulta que acabo de descubrir que la mosca esta:

puede ser beneficiosa, mejor dicho sus larvas lo son, ya que devoran cualquier mierda y pueden con innovación, ciencia y tecnología modernas aplicarse al medioambiente con lo que, según surge de este artículo y las investigaiones de Diego Amores de Murcia, España, resultarían ser muy ecológicas al biodegradar los residuos, eliminándolos y-o convirtiéndolos en materia orgánica.
Y con esto, doy por terminado en tema moscas en esta casa, deseando haber superado el profundo asco que me causan, sean las negras, las verdes, las coloradas, las azules, las de oro, o las Tsé tsé.
Notas: Las moscas en la mitología egipcia daban protección contra las enfermedades y/o la mala fortuna. En la Antigua Mesopotamia, en cambio, estaban vinculadas al inframundo, incluso podían representar al mimo Nergal, dios de inframundo, como en sellos babilonios descubiertos. En la corte egipcia los batidores de moscas, mayales o ventiladores, eran también un símbolo de prestigio e intercambio entre reyes.