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Wednesday, May 30, 2012

La viuda valenciana (4) Ampliación de la comparación de la adaptación para TV con la Obra original



Para ir a mi análisis de la adaptación para TV de La viuda valenciana Pulsar aquí: Acto 1, Acto  2, Acto 3.  Para ver la adaptación de  la obra por Estudio 1, Rtve.es  pulsar aquí, para ir al texto original de Lope de Vega pulsar aquí. Para leer las clases de Pedro Ojeda pulsar aquí.

Esta es una ampliación de la hiper-escueta comparativa que hice en mi comentario final entre la Adaptación para TV (en adelante AT) y la Obra original (en adelante OO), tal como la escribió Lope  de Vega.

Simplificación de la OO en la AT:

En primer lugar la OO ha sido simplificada o rebajada  en la AT para hacerla más al gusto del público de hoy y también por motivos de tiempo.  El formato final del montaje televisivo dura en total: 1 hora, 13 min. 48 seg., de los cuales  aprox. 19 min, 40 seg. están destinados al Primer Acto, 31 min. 84 seg. al Segundo y 19 min. 79 seg. al Tercero lo que le da una estructura simétrica con el cenit (o punto medio) en el baño de Camilo con Leonarda fuera de la tina acariciándolo (que no aparece en la OO). La Obra de Lope duraba supongo que aproximadamente tres ¿? horas y el tercer Acto es a ojos vistas -por la extensión de los diálogos y escenas suprimidas, específicamente,  la de Floro que quiere casarse con Celia-  un poco más largo en la OO.

Eliminación de alusiones mitológicas y bíblicas:

En la AT se han eliminado todas las alusiones mitológicas o bíblicas.  Por ejemplo, en el original tenemos que Camilo nombra a la dama que no ve pero que ama “Diana”,  al criado Urbán: “Mercurio” e “Iris” a la criada Julia.  Cuando Camilo tilda de bruja a Leonarda en la AT, en la OO la llama  “Circe”. También hay una alusión  a Jacob que esperó 14 años por su amada  y a Esau, que tampoco aparecen en la AT. Otro ejemplo lo tenemos  cuando Otón en la OO suspira  al sufrir la escarcha helada "piedra soy de su portada/ como si fuera  Medusa" en la AT suspira en cambio  por "ella de mi sueño musa".

Supresión de algunas escenas en la AT:

Tal es el caso de la escena en que el Alguacil que se encuentra con Valerio, Lisandro y Otón  de noche y les obliga a quitarse las máscaras;  o el de la escena en   que Floro, el criado de Camilo,  pide a Celia por esposa y Camilo no solo lo consiente sino que les hace un gran regalo, porque está contento de sacarse de encima a su ex-amante. También Urbán en el Tercer Acto pide a Leonarda le permita casarse con Julia.   Tampoco aparece en la AT que el tío Lucencio le comunica a  Leonarda en el Tercer Acto que el enviado de su pretendiente de Madrid fue herido de gravedad, pero que no está muerto.

En  la AT se agrega alguna que otra escena de gran contenido visual:

La más impactante es la de  Camilo en la bañera justo en la mitad del Segundo acto, cenit de la obra, viendo nosotros  el desarrollo del encuentro entre Leonarda y Camilo, cuando  finalmente Camilo la goza. En la OO, como es de suponer de acuerdo a la época,   Camilo solo le relata a Floro que después de seis o siete noches de encontrarse con ella, al fin la gozó.  (Otras  cortas por ejemplo, como cuando Leonarda repite la descripción que Camilo hizo de la Dama que ama sin ver pero que tienta ("los pechos son extremados, la nariz perfeccionada....”).

 Alteración en AT del orden de algunas escenas con respecto a la OO:

Por ejemplo: En el Segundo Acto en la OO,  Camilo salva  a Urbán del ataque  de los tres pretendientes frustrados de Leonarda después de la escena en la que Camilo y Leonarda hablan en el mercado. En la AT sucede a la inversa, primero vemos a Camilo salvar a Urbán del ataque de los tres y luego vemos a Leonarda que está con Julia en el mercado arrojarle la naranja para que éste se acerque a devolvérsela y así poder hablar.  En el tercer Acto  en la OO primero los 3 acuchillan al que creen Urbán y después viene la escena en que Leonarda le dice a Urbán que a su prima servirá, en la AT  sucede ésto en orden inverso.

Montaje escénico:

En la OO la fuerza estaba puesta en los diálogos, en la acción, los personajes  entraban por un lado  del escenario y salían por otro. Lope era enemigo de montajes escénicos aparatosos y ponía toda la fuerza dramática en sus diálogos que movían la acción.  Aquí vemos en el comienzo de la AT a Leonarda en la bañera. Luego  en el mercado ella le arroja una naranja, para que Camilo se acerque a entregársela y así poder hablar con él. Luego lo vemos a Camilo en la bañera y a  ella acariciándolo en una escena altamente erótica. La chimenea encendida y la alfombra,  dan una gran calidez al ambiente. Lo mismo, cuando los tres pretendientes atacan al que creen Urbán, llueve.

Música:

En la AT la música tiene un gran valor para dar  la ambientación carnavalesca y ritmo a la acción. En la OO no he visto ninguna alusión a la música. La música de época compuesta por Juan Bardem, ya lo dije antes, es genial.


Y para finalizar,  "la guinda del pastel": Cambios  sustanciales en la AT  con respecto a la OO:

En la OO es el  tío Lucencio quien dispone que Camilo y Leonarda se casen mañana y no ella, como en la AT y es Camilo quien da fin a la Obra y no Leonarda.

Pero lo más impactante es  el rebaje del rol de Urbán en la AT:  Veámoslo en detalle en el Segundo Acto, cuando Leonarda y Camilo se encuentran por primera vez:

En la OO:

Urbán ha traído vendado a Camilo para encontrarse con Leonarda.  Leonarda ha pedido colación para apaciguar a Camilo. Julia la trae y la sirve. Leonarda está hablando con Camilo y cuando éste le responde “Quiero tomar el veneno/ que Alejandro (Magno) del Doctor”   Urbán y Julia que hablan entre ellos se burlan de él: Urbán:”O lo que sabe de historia” Julia: “En verdad que es muy leído” Urbán:”No lo tome es tan pulido/ que en verdad es zanahoria/ entro y la bebida saco”.

 Urbán trae la bebida.  He aquí el diálogo entre Camilo y Urbán que se da a continuación:

Urbán: “Beved”
Camilo: “Luego bevere”
Urbán: “Beved”
Julia: ”Están divertidos”
Urbán: “Estos moços confitados/ todo almivar y jalea/ que no ay Ninfa que tal sea/ de boca , y dedos mirlados/. Me hazen perder el seso,/ Beved.”
Camilo: “Mostrad bevere”
Urbán: “Que poco y que atiento fue;/ diga, y harale mal esso?”
Camilo: “tras tanta plata, que espero?/ no me muestren mas Señora”.
Urbán: “Haga melindres aora,/ harale despues un cuero./ Pues esta va por mi ama,/ y esta Camilo por vos,/ esta Julia por los dos/ Que quien beve quien bien ama”

Luego tanto Julia como Urbán piden que Camilo les de nombres, incluso Leonarda pregunta como la llamará a ella. Y así Leonarda será “Diana”, Julia “Iris” y Urbán “Mercurio” aunque hubiera deseado que lo llamaran “Baco”: “En fin, que Mercurio a mí,/ Baco no fuera mejor?”

En la AT: 

Este diálogo no aparece y es Leonarda quien le da de beber a Camilo, incluso con un trago de su  boca,  y quien le dice “beberéis de vuestra Dama / que quien bien bebe  bien ama”.


Como podemos apreciar en la OO hay mucho humor, complicidad y burla en los diálogos de los criados que observan y participan del encuentro de Camilo con Leonarda y ésto es algo que se ha eliminado lamentablemente  en la AT,  aunque la AT nos haya resultado amena, divertida y muy bien hecha, al menos yo la disfruté muchísimo.


                                                                                   Gracias, Pedro.

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog  La Acequia. © Myriam Goldenberg.  

Wednesday, May 23, 2012

La viuda valenciana (3) Acto 3: "De suerte que hasta el medio del tercer acto apenas juzgue nadie en lo que pasa. (Resolución de los conflictos)"




En este acto los tres ejes narrativos van avanzando en la acción  complicándose  y hacia la resolución que se comenzará a dar en la mitad de este acto y,   con un final forzado, Lope  restituye el orden social casando a Leonarda con Camilo,  el tio anunciando el enlace, testigos confirmando  y todos  contentos del tipo: “aquí  paz y después gloria”,  la Santa Inquisición y la censura tranquilos y el público ha pasado  durante la comedia, un rato muy agradable y distendido que ha servido como válvula de escape a la opresión social reinante en la época, sobretodo en lo que al encorcetamiento de la mujer se refiere. Leonarda es una mujer que toma la iniciativa, decide que quiere tener placer sin matrimonio, para lo que urde una estratagema sin poner en riesgo su fama y cuando al final, no le queda otra alternativa, es ella quien propone casamiento a Camilo.

En el eje central narrativo  tenemos:

Los celos de Celia:  Celia, amante de Camilo arremete contra  él en el mercado: “En la calle, y donde quiera/ tengo por cuerda razón, /que se entienda tu traición” y se queja de que él no ha ido a verla en dos meses.  De nada ha servido que Camilo le pida: “templa tu enojo y espera/ hablemos de suerte aquí/ que quien pasa no lo entienda”, porque  Celia sigue furiosa y lo provoca aún más agarrándolo  de las solapas, y bien cerca, le dice “y abrázame a mi ahora/ ya que no está la Señora/ que últimamente te agrada”. Celia no es tonta, sabe que si Camilo  no la  ha visto en dos meses es porque anda con otra mujer y  se burla así de él: “sin duda que le dirás/ persígueme una mujer/ pero no la quiero ver/ por la virgen de San Blas”.

Los celos de Leonarda:  Leonarda que feliz de haber charlado con Camilo en el mercado regresa recordando la despcripción que Camilo hizo de la dama que goza sin ver “la frente es extremada/ la nariz perfeccionada/ que es del rostro el fundamento/ los ojos son relevados/ que es señal que buenos son/ (...) cuello y pechos extremados”.  Lo ve hablando con Celia su rostro en un plano cercano nos muestra su enojo y desengaño.

Celia  se va enojada y Leonarda se cubre el rostro hasta los ojos con un abanico y Julia con un libro. Camilo las mira y las llama “¡A mi embozadas!”  y Leonarda le responde “No somos tan declaradas/ como esa necia  lo ha sido (....)”, preludio de un diálogo en el que Camilo cree que ella se quiere hacer con él “la liviana” y Leonarda intentará indagar lo que Camilo siente por  la dama que goza y que no ve: “huélgome que lo que amáis/ tan pronto lo aborrecéis”.... e insiste “sin duda que la habéis visto/ y os habéis desengañado”.  Camilo le responde bien cortés: “Si la viera como a vos/ y bella como vos fuera/ no dudo que la quisiera” e intenta seducirla “Cierto, porque sois vos una perla/ y me he de cansar al cabo/ de ser de una Dama esclavo/ que no me consiente en verla?”   El diálogo sigue y al final, Leonarda con celos de si misma,  lo echa “(..)porque gente viene/ que os vais me conviene” y ante la insistencia de Camilo repite “¡que os vais os digo!”. El diálogo cierra con él exclamando “ Voyme, ¡viudilla intratable!” y ella  “¡Traidor!”  y continuando a Julia le dice por lo bajo: “que no bastaba la ofensa que aquí me hacía/ que requebrar me quería”. Frase que nos aclara al público muy bien sus sentimientos.

Ya en casa, Leonarda, tirada en la cama y vestida de negro en un plano cercano,   expresa a Julia los sentimientos que la invaden: ”Celos Julia, me han forzado/ deste traidor, por quien muero/ y este mi honor estimado/”. 

El aguacil obliga a  desenmacarase a Urbán cuando iba  en la noche caminando con Camilo:  Urbán es obligado por el alguacil -que lo intercepta justo al llegar al Puente Real en donde lo esperaba Camilo- a quitarse el antifáz, lo que complica la trama puesto que ahora Camilo sabe quien es él y puede deducir con facilidad  de que Dama es el criado.

Angustiado Urbán relata a Leonarda, con Julia presente, lo ocurrido: “(...) la máscara me quitaron/ Camilo, y todos me vieron/ bien que me dejaron libre,/ que mejor dijera preso/ Camilo en viéndome el rostro/ me dijo, amigo riendo, / dejémosnos estas quimeras/ y vámosnos descubiertos/. Yo entonces como en los montes/ acosado corre el ciervo/ a Camilo dejo atrás,/ y voy igualando el viento (....)”

La solución de Leonarda para engañar a Camilo y conservar su honra: “(...) Urbán, por  algunos días/ a mi prima servirás/ y por Valencia andarás/ muy lejos de cosas mías (...)”. Cuando Urbán le pregunta si no le importa poner en riego  el honor de su prima, Leonarda le contesta sin ningún desparpajo y con absoluto egoísmo: ”Urbán, por este honor mío/ todo se ha de perdonar./ Caida esa mancha en mi prima, / y líbrese mi opinión”. (Ya imagino, la gracia que le hizo ésto  a su prima).

Camilo cae en la trampa y se engaña y horriza al ver a la prima de Leonarda a quien describe asi: “La frente vellosa y chica/ blancos y pocos cabellos/ cejas tiznadas de ollín/ por la falta de los pelos (...) el andar como de un ganso/ muy despacio y patiabierto” y envía una Carta  a  Leonarda 
creyendo que es la espantosa prima: “Vieja de Satanás, que a siete dieces/ Te enamoras, y gozas con hechizos/ de mozos por su mal antojadizos/ (...) Hoy vi tu antigua cara con dobleces/ Tiznadas cejas, y canudos rizos / Con tuerta nariz , dientes postizos (....)” Y la remata con una dura sentencia: “Busque otro necio, como yo lo he sido a quien ponga el capirote (...)”

En respuesta, Leonarda   escribe  una carta, amonestando a Camilo: “Creer tan de ligero no es cordura/ que suele resultar en propio daño (....)” Y lo invita  a venir nuevamente a su casa para desengañarlo de la equivocación y le asegura:  “No soy quien vos pensáis, y así deseo/ Aunque cual siempre guardaré mi fama/ desengañaros como ya comienzo. (...)”  Y le afirma no ser bruja “Ni a bruja  presumáis tener por dama/ (...)”.  Que Camilo la haya confundido con su fea prima, picó  su orgullo, cosa que la mueve a tomar  medidas  para que Camilo se desengañe.

Camilo movido por la curiosidad, accede a concurrir a casa de Leonarda  y Urbán avisa que Camilo ya  ha llegado: “Camilo ha venido / ha de estar enfurecido”

Leonarda promete a Camilo que sabrá quien es ella: “Pero no saldréis de aquí/ sin que vais desengañado”  y le recrimina no solo el no haberla reconocido, sino el haberla confundido con su espantosa y dura prima: y avéisme mucho agraviado/ con pensar eso de mi/ Y fue sin duda locura/ no reparar en que ha sido(....)/ la dama que habéis tenido/ menos espantosa y dura. / Que no es hombre tan ciego/ que así sus manos engañen/ para que le desengañen vanos pensamientos luego/. ” 

El candil de Camilo,  su sorpresa y su reacción: “Luz traigo” y al acercar el candil, al verla exclama: “¡¿No sois vos la viuda que yo tantas veces vi?!”   Descubierta Leonarda, salta a la cama y se tapa con la sábana exclamando: “Ay desdichada de mí “a lo que Camilo responde: “Y a mí mal en bien se muda” y ni corto ni perezoso, va a la cama en donde está  Leonarda y la besa y abraza.

Inoportunamente, llega el Tio Lucencio: “Leonarda a tus voces salgo/   y agrega sorprendidísimo: “¿cómo es aquesto hombre aquí?/ ¿Y hombre con desnuda espada?”

Leonarda presenta a Camilo al tío y le propone matrimonio: “Yo quiero ser su mujer” y éste acepta: “si lo que veo hoy, serás/ soñaré con ser tu dueño”.

Llegan los testigos (casi media ciudad) El tio que ha aceptado la propuesta de Leonarda proclama a viva voz; “¡oigan como se concierta/ que Camilo con Leonarda han de casar, y lo juran!”.
Leonarda anuncia el fin de la Obra i corre las cortinas de la cama.


En el  segundo eje: El asesinato del secretario que los 3  pretendientes fracasados han confundido con Urbán:  es de noche, y llueve.   Otón, Valerio y Lisandro: emboscan al que creen que es Urbán, y Valerio le clava una cuchillada. Muere el enviado del secretario del príncipe  de la corte de Madrid, pretendiente de Leonarda elegido por su tío,  no sin antes tocar la campana por ayuda. Los tres festejan haber matado a Urbán.

En el tercer eje: Vemos en una escena muy cortita, a Leonarda, movida por los celos y  el despecho por la traición de Camilo, aceptar la propuesta de su tio de  casarse con  el pretendiente que le eligió el tio, dando un sí  obligado y cerrando el trato con el enviado.

                                                                 Fin de la Obra.

Para finalizar: Si en la época en que vivió y produjo Lope de Vega sus obras: comedias como ésta que subvertían el orden social en cuanto a lo que a la mujer se refería, servían como válvula de escape y agente liberador de la fuerte represión social -de ahí su innegable valor psicológico más allá del mero divertimento, aún sin ser ésta la intención de Lope-, hoy esta obra, tal como nos la trae  esta producción de Estudio 1, nos significa un perfecto manual de erotismo, en el que  además del sentido de la vista, se desarrolla  la estimulación  sensorial (baño y masaje), olfativa (aromas), del gusto (uvas, vino, saliva),  del oído (música),  que eleva y prolonga  el placer más allá del mero acto del coito con penetración;  un arte  en el que Leonarda despliega  su creatividad y dominio, tal como Urbán  nos afirma cuando exclama  “mi Señora es maestra en lides de amar”.

Por último, quiero señalar que la obra de Estudio 1 respeta la estructura narrativa de Lope de Vega, si bien hay un trabajo de guión, escenografía  y montaje televisivo, que la actualiza al gusto del público de hoy. Sin embargo, ha simplificado el texto original, por ejemplo: no se muestra  que Floro, el criado de Camilo, se decide a casar con Celia y que Camilo da su consentimiento, para librarse de ella, algo que si está en  la Obra escrita por Lope de Vega.


Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog  La Acequia. © Myriam Goldenberg.   

Wednesday, May 16, 2012

La viuda valenciana (2) Acto 2: "Enlace los sucesos"

 



En  el Acto 2  tenemos tres ejes narrativos  que fueron presentados según vimos en  el Acto 1 y  que ahora se desarrollarán y profundizarán.

       1-     El encuentro de Camilo y de Leonarda. Camilo la podrá gozar, pero a ciegas aunque  deseará              verla, que es el  eje central y en extremo erótico.
 
 2-     Los intentos de los 3 pretendientes  Otón, Valerio y Lisandro por volver a casa de Leonarda y conquistarla pero sin que ninguno consiga nada y se choquen los tres aquí y acullá. Con el orgullo herido  exclama uno de ellos: “Que ha de tener esta viuda/ galán en casa encerrado/ mujer sola, libre y rica/ que ha tantos ha negado./ A fe que hay algún criado/ que por las noches se aplica /y dentrellos Urbán /que es bellacón y discreto". Cosa con la que están de acuerdo los otros dos y que  puede perjudicar el honor  y buen nombre de viuda, sumando  tensión a la trama.

3-     Las capitulaciones matrimoniales que está  negociando el Tío Lucencio con el enviado del secretario de un príncipe de la corte de Madrid, que pretende a Leonarda, también suman tensión a la trama, porque Leonarda no tiene intención alguna de casarse.

Veamos  el eje central: 

Mientras Camilo espera a Urbán en el punto de encuentro, lo carcomen las dudas: Inicia el acto con  la escena  de Camilo  “entre el temor y el deseo/ con quien batallo y peleo”  caminando en la oscuridad hacia el punto de encuentro con  Urbán quien  portará máscara para no ser reconocido y que le hará colocar una venda negra en los ojos  a Camilo para que no vea  hacia donde se dirigen. Camilo piensa en voz alta si la dama será demonio: “Y que se yo si pensando/ que abrazo algún ángel bello/ a un demonio enlazo el cuello/ que a oscuras anda volando/ porque es indigno de bello?” o si será vieja: “o que fuese alguna vieja/ ya sin pestañas ni cejas/ con dientes postizos/ que me hiciese con hechizos/ andar como simple oveja?”  o de si padecerá de sífilis: “O fuese alguna cuitada/ herida del mal francés/ que me hiciese andar después/ por una hora desposada/  muerto dos años después”. 

Mientras Camilo y Urbán van caminando hacia la casa, Urbán le da una lección de erotismo a Camilo sobre la importancia del sentido del tacto: Camilo se sigue quejando de que no puede ver a la dama: “No niego, que es muy dichosa (la fortuna de gozar a la dama esta noche)  mas sea fea o hermosa/ para aborrecer o amar/ si a oscuras la he de gozar/ ¿no es todo una misma cosa?” Urbán le responde: “¿Una misma, de qué suerte?/ un cuerpo grueso y perfeto/ no hay más gusto que despierte/ que tocar un esqueleto/ como pintara la muerte”.  Camilo sigue igual desconfiando “engaño ha de haber”, pero aunque dude y tenga temores, su curiosidad puede más y sigue adelante.

Leonarda espera a Camilo con ansias, pero en el ínterin vuelve Otón, (que antes se había disfrazado de librero) “que resultó salamero”, como dice Julia. Otón espera afuera y cuando Camilo y Urbán están llegando, Urbán le da vino a Otón, para que se duerma y así entrar a la casa sin que éste los vea: “tomad amigo y bebed/ que el vino es amor/ que apaga otra llama/ en el corazón que ama”. (Eje 2)
 
Leonarda recibe a Camilo por primera vez: Hacen pasar a Camilo al  salón¡Asiéntate!”  Camilo pregunta: ¿Dónde? Leonarda contesta: Aqui. Camilo pregunta “¿Quien habla?” Julia responde. “Mi señora”  y Leonarda agrega rápido “y... ¡vuestra esclava!. ”  Camilo: ”Es la que de hablar acaba?/ Maldigo a quien me parió/ yo la máscara me quito!” (y hace el gesto de quitársela)   Leonarda  se lo impide y le da un beso y dice luego: “Olvidais que estoy aquí/ y que licencia no os doy/ y no os perdono el delito./ ¡Música suene por él!·   Como Camilo se sigue quejando de que no puede verla y le pide la mano, Leonarda se la da y Camilo, la toca, la besa y le pregunta:   “¿Qué más concedéis por Dios? “.   Ella le pide entonces la mano a Camilo  “¡Dádmela vos, Soverano!”y  suspirando, se deja tentar la cara por él.  Y Camilo se  vuelve loco porque de cielo a infierno pasa y quiere saber con quien.  Camilo: “mas el veros es mi afán”  Leonarda lo amenaza:  “En llegando a querer verme/  os harán dos mil pedazos”.Y así siguen, cada vez más..... Camilo le tienta el pecho, la tensión aumenta. Ella suspira  y él arrobado clama:  ”que bello cuerpo tenéis, que suave (....) más valdrá para estar quedo,/ no tener ojos, ni oídos/ porque se van los sentidos/ tras aquello que ver puedo” y ella suspira.  El de rodillas, ella sentada en la alfombra en el salón, con el fuego de la chimenea detrás. En la interacción de ambos personajes vemos como  Leonarda lleva la batuta, pero le hace sentir a Camilo que él  huésped real a quien recibe con todos los honores y que ella está para satisfacer sus deseos (que sabemos que son los suyos también).

Colación con que amance Camilo el corazón y así, alargar el placer:  Después de que Camilo se niega  a recibir el dinero que ella le quiere ofrecer, intercambian sortijas en señal de amor:  Leonarda “Esta sortija tomad que en vos tendrá calidad” Camilo: “Y esta en vos tendrá valor”. Ella le da una uva en la boca: “al menos probar no podéis escusar/ que soy honrada mujer”.  Vuela el saco de Camilo y ella le afloja la camisa. Ahora la bebida: “Beberéis de vuestra dama/ que quien bebe, quien bien ama” y junto con la bebida, va el primer beso profundo.  Los dos se revuelcan en la alfombra y cuando Camilo cree que ¡Zas!,  resulta que....¡plops! es tarde amanecerá en una hora. Debe partir y habrán más noches. “¡Noches quedan Camilo, ésto por hoy baste!”. ¡chán, chan!  con retirada honrosa  “¿Mañana?” “¡Mañana!”. (Nos enteraremos más adelante en el relato que Camilo le hace a su criado Floro,  que así "a pan y agua" Leonarda  lo tuvo varias noches hasta que al final la gozó).





La noche en la que sí hubo pasión y goce completo:  La escena comienza con Camilo  reclinado y a sus anchas dentro de la tina con agua y pétalos de rosa, pero con la venda negra que le cubre los ojos. Leonarda lo acaricia  lentamente -con un trapo mojado- en el rostro, la barba, el brazo izquierdo, lento, lento y Camilo goza y gozando estalla: “Tengo una luz encendida en el alma/ que he retratado/ si el aire no me la mata/ de veros oscurecido/ porque os veo como cielo/ dentro de mi imaginación /esa extraña invención/ haber de niebla y fuego”. Leonarda le responde  “Si me veis como yo, mi amor/ avivad conmigo el fuego/ que en cuanto se apaga el fuego/ queda después el dolor” ... Camilo: “¿Amor? (...) aunque eclipse tal vez salga a buscar otro fuego (...).” ¿La amenaza?

Leonarda reacciona y permite entonces  que lo descubran pero primero hace apagar las velas. “¡Descubridlo!” Y Camilo chilla: “¡Por Dios, a oscuras estoy!”  Leonarda: ”Por eso licencia os doy/ pero  aún arde la llama”.   

Camilo sale de la tina. Los criados, le ayudan a poner la bata. Leonarda lo espera recostada de espaldas a él, frente al fuego, desnuda.  Camilo: “Eclipse sois, en efecto, /y más hermoso que el sol/ cuando rojo en su arrebol, /cita a la luna en secreto”, se acerca, la acaricia y comienza a recorrer la geografía de su cuerpo:”(...) tan hermoso horizonte/ llano,  valle/ este monte que invita / a escalar a su paso.”  Leonarda, consciente de su valía, se medio burla de él: “¿No erais vos quien declaraba/ que si a una tienda iría/ nadie a mi me fiaría/ porque el pecho mostrase?”  Y gira con antifaz de ¡gatuvela!, sensual, alerta, digna y generosa. 

Camilo suspira y dice:  “fiaos a mi os suplico/ dad a luz vuestro secreto/ a ser esclavo prometo/ a ciego no sacrifico” él intenta verla,  forcejean, ella se escapa y los dos criados lo sujetan.  Leonarda  que va a su cama y monta en ella,  le dice: “otros sentidos espero  que os guíen ahora hacia mi” Otros sentidos, igualmente valiosos que la vista, pero que no solemos tomar en cuenta y los  que  Camilo,como veremos, no ha ejercitado mucho.

Camilo se tropieza, los criados lo levantan,   Leonarda grita a los criados: ¡Dejadle!” y a Camilo: “¡Buscadme!, /en el lecho os espero” Camilo rápidamente se trepa al lecho, se quita la bata, se abrazan... y cuando viene lo mejor de lo mejor: Urban y Julia corren las cortinas, que es lo que nosotros vemos:¡cortinas! solo cortinas -para que nuestra imaginación haga lo suyo- y las sombras de los dos criados que quedan de pie a ambos lados de la cama con las espaldas hacia las cortinas,  cual dos esclavos egipcios que protegen a Cleopatra en brazos de Julio Cesar o de Antonio. 

Después de la noche de amor, Urban  ya ha dejado a Camilo y así nos lo hace saber: “Vive Dios que es mi señora/ maestra en lides de amar/ sano dejo a su señor/ e ignorante por ahora”.  Pero, Urbán es  emboscado por los tres pretendientes de Leonarda, que a la voz de “muera el perro” lo quieren matar y Camilo -que ya estaba con su criado Floro- y andaba  cerca, se arrima al lugar de los hechos y lo salva, sin saber quien es. (Eje 2).

Leonarda con su criada y Camilo con el suyo coinciden en el mercado:  Camilo y Floro están sentados conversando y Camilo le cuenta a su criado su experiencia amorosa de estos días, pero a oscuras:  “ni por mis ternezas,/ ni por mis rabias y enojo/ se ha dejado ver”. Floro  que ya le ha dicho “¡como no, gracioso cuento!”, le informa de un hecho muy concreto y visible:  “tras de ti una dama pasa/ y rica a fe de quien soy”. Pero aún después de charlar con Leonarda,  cuando Floro le pregunta: “¿Porqué no la requebrabas?”  Camilo le responde en clara señal de que no ha reconocido la voz de la viuda, o sea,  que el sentido del oído no le ha funcionado muy bien:  “Esta no vale dos clavos/ ni cuántas quieras nombrar/ porque es querer comparar/ los reyes con los esclavos”.  

Naranja por charla de Leonarda  con Camilo en el mercado: Leonarda busca la forma de entablar diálogo con Camilo al que ya ha visto ahí sentado. Para ello,  le arroja una naranja, que éste recoge y le entrega con las palabras “vengo con el resplandor /porque lucís  como Apolo”. Leonarda le responde: “Mucho la luz estimáis para no ser ciego”.  En este diálogo que continúa, ella querrá saber que es lo que Camilo siente por ella y a la vez, implícitamente, si es capaz de reconocerla. Camilo no la reconoce y cuando le cuenta que ama a una dama que no ve, pero que si toca, que además compara con el resplandor de la Luna, cerrando los ojos  y acercando su mano izquierda al rostro de la Viuda, la describe así: ”la frente es extremada/ la nariz perfeccionada/ que es del rostro el fundamento/ los ojos son relevados/ que es señal que buenos son/ (...) cuello y pechos extremados”. Como dije, Camilo no la reconoce,  por lo que podemos inferir que la imagen mental que Camilo se había hecho  de ella, no condice con la realidad, sino que es puro producto de su imaginación. Por más que Urbán le diera lección teórica del sentido del tacto y Leonarda le hiciera en la práctica utilizar los otros sentidos, Camilo es incapaz  de  asimilar lo aprendido  ya que  no reconoce en la viuda que ve  a la Dama  amada con la que ha hecho el amor.  Finalizado el diálogo se separan y Leonarda se va canturreando con Julia las palabras de esta descripción. 
 
La próxima semana: Acto 3:  “De  suerte que hasta...” 


Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.  © Myriam Goldenberg.   

Wednesday, May 9, 2012

La viuda valenciana (1) Acto 1: "Ponga el caso"


Para ver la Obra de teatro adaptada para Televisión por Estudio 1 Rtve, dirigida y realizada por Carlos Sedes, con guión y dirección de escena de Emilio Hernandez  y con Aitiana Sanchez Guijón  en el rol protagonista de Leonarda, pulsar aquí. Para ver extras de la filmación, pulsar aquí. Para leer el texto de Lope de Vega, pulsar aquí

Sabemos que Lope de Vega había escrito esta obra posiblemente entre 1598 y 1600 pero la publica recién en 1629 en el tomo XIV de sus Comedias y que el personaje de Leonarda, La viuda, se basa en otra viuda real: Marta de Nevares y Santoyo que fuera amante suya hasta la muerte de ella en 1632. 

En esta primera entrega (Acto 1)  vamos a ver como en la adaptación de la Obra  para Televisión se "pone el caso" utilizando las palabras de Lope de Vega, para el diseño de sus obras. O sea, que veremos como se presenta el conflicto o trama narrativa que se desarrollará y profundizará  en el siguiente acto.

Esta es una obra deliciosamente erótica que muestra como una viuda quiere satisfacer sus deseos sexuales sin poner en riesgo su honra evitando  violar abiertamente los estrictos códigos sociales referidos a las mujeres. Para salirse con la suya, urde -ayudada por sus dos fieles criados Julia y Urbán- una estratagema, inspirada según dice "por amor, que tiene a los pies a cuántos han estudiado". Sus intenciones son clarísimas y así lo manifiesta: “remedio he de tener, /sin perder mi punto y fama,/ y he de aplacar esta llama, cruel".

Baño  en agua de rosas: Al iniciar la Obra, vemos  la cámara hacer un paneo desde la cama  de Leonarda -la viuda valenciana-   en la derecha de la pantalla  moviéndose hacia  hacia la izquierda, a la sala en que la vemos metida en una tina con agua, jabón y pétalos de rosas, leyendo un libro  del tipo de "Instrucción de una mujer Cristiana" de Luis Vives ,  más exactamente, uno de Fray Luis de León, que arroja molesta al agua, tras lo cual llama a su criada Julia y le pide que saque “este Fray Luis del remoje”. Luego,  mientras Julia la viste ambas mujeres hablan. Cuando Julia le dice: que oye hablar en la ciudad sobre  el "mucho honor de tu encerramiento,/ con dura y entendimiento,/fama honor, honestidad....[ ....]/ en fin, no te casarás", apelando a la viudez confesa y exprofesa de  Leonarda y a su deseo de no aceptar hombre para casarse, ésta  le responde "¡Jesús, no lo nombres,/ horror me causan los hombres,/ no me los nombres jamás!". Durante este diálogo: nosotros vemos en primer plano a la cama y a ellas dos detrás, hablando hacia nosotros, los espectadores.  Una imagen que acentúa el hecho de cama si, casamiento no. 

Esta Obertura escénica tiene su punto para el público actual, si tenemos en consideración las opiniones   de Lope de Vega con respecto a la importancia que él daba a la acción y al verso por encima de la escenografía,  según lo manifiesta en “El arte de hacer comedias”, por ejemplo (con respecto a lo de aplicar en el espacio escénico tramoyas y otros efectos especiales como las que se aplicaban en el teatro medieval, aunque si utilizara los medios “normales” que tuviera a su alcance).   En todo caso, es una delicia y nos prepara emocionalmente para profundizar en el erotismo más adelante en la obra, porque al mostrarnos el dulce, desearemos querer comernos el pastel, luego.  La música de época compuesta por Juan Bardem que acompaña la representación en su justa medida, da un tono de alegría o de suspenso, según sea el caso y calla cuando es innecesaria o da sonidos naturales como el toque de una campana, el aullido de los perros, la lluvia (más adelante en la obra).

 El espejo por la imagen:   Leonarda pide a Julia la imagen del Cristo. Julia le responde:  “¿Pedirle quieres favor?/ ¿tentaciones te dan ya?”. Y va a por ella. Mientras Leonarda espera, piensa en voz alta poniéndose los aros “Terror es que muerta en vida/ esté a mi edad[...]. Por eso llaman victoria/ resistir la voluntad. Dejadlo aquí, pensamientos[....] no me voy a casar/ resistid castos intentos”. En este pensamiento de Leonarda  podemos apreciar su lucha interna, entre el deseo que le quema las entrañas  y el no querer casarse, pero ya intuimos que para monja no sirve.    Julia en lugar de la imagen le trae un espejo que Leonarda rechaza “¿Qué es esto? Espejo por la imagen me has traído? ¡Quita, Quita!” Julia la enfrenta con su propia imagen, con su verdad. Y lo reafirma: “Acábate de ver/ verás lo que has de llorar/ no en pudiendo cobrar/si ahora lo dejas perder”. 

Aparición del tío Lucencio: Aparece el tío Lucencio que la quiere casar para evitar las habladurías. Pero Leonora se niega rotundamente a poner en riesgo su dote en manos de un galán aprovechado “Tío, si es casamiento,/ ni se miente, ni se hable”. El diálogo termina con Leonarda exclamando antes de que se separen: “¡Qué viejo tan inoportuno!” y el tío  “¡Qué mujer tan arrogante!”.  Se oyen alegres tambores callejeros, música de carnaval. 

Presentación de los tres candidatos: Ahora se nos presentan tres pretendientes que se anuncian al fondo en el camino y en primer plano vemos a la viuda rezando ante la una imagen sagrada.  Estos tres:  Otón, Valerio y Lisandro, que como dice Otón: “En fin, que un mismo sujeto/ pretendemos hoy los tres”.  Por más que pacten “que el pleito tratemos/Dejándonos de tratar” van a chocarse en varias ocasiones aunque con resultados nulos, pero sí dando lugar a situaciones cómicas, para quedar en los lastimeros  suspiros de Oton: “¡Ay, Leonarda, hermosa y dota!”,  de Lisandro: “¡Ay, bellísima viuda!” y de Valerio: “¡Ay hermosísima  fiera!”.  Mas adelante, intentarán incluso entrar en casa de la viuda disfrazados,  pero Leonarda los echa con “cajas destempladas”, o mejor dicho, agarra un leño de la estufa y los persigue.

El  flechazo de Leonarda: Se oye la música alegre de carnaval y Leonarda, acompañada de Julia,  va al mercado en donde pone el ojo en Camilo, por quien  envía a Urbán –que llega justo en ese momento allí-  a averiguar los datos del apuesto galán. 

El informe de Urbán sobre el galán Camilo:  es digno de ser notado por la pasión con que Urbán describe a Camilo:     “jamás por gracia de Urbán vi/ hombre más bello y galán/ desde el día en que nací/ Qué rostro, que compostura/ que barba tan afeitada/ que mano tan regalada/ parecióme nieve pura/ que cuerpo, que pierna y pié: que habla, qué discreción” Aquí Julia le da un codazo y luego sigue Urbán  ya en tono más discreto “que lindo dar de doblón/y que afición le cobré/cuando le vi relucir”.  Pero Leonarda le para el carro: “Menos afición Urban/que yo por ese galán/ mataré por no morir”.  (Como sabemos,  Camilo en lugar de un o dos reales, le da un doblón, símbolo inequívoco de su condición de noble, pues tiene dinero, cosa de la que Urbán se alegra mucho y quizás también le gusten los hombres y en esos versos se descubra).

La estratagema de Leonarda con mensaje claro como el gua: para nadar y conservar la ropa: es decir, dar rienda suelta a  la llama de su pasión sin perder la honra. Y así se lo hace saber a  sus criados Julia y Urbán, que la ayudarán en la industria. Leonarda pide a Urbán  que vaya disfrazado  a ver Camilo (aprovechando que es carnaval) y le diga “que una dama se le inclina/ que le ama tiernamente/ y que la podrá gozar./ Como él te quiera esperar/ en la Taberna del puente/ y si te dice que si/ esta noche vas por él” .

Urbán  va en busca de Camilo y le propone la oferta de su ama, sin revelar quien es: “Una dama principal/ más hermosa que la luna/ os ofrece dicha tal/ que jamás mujer alguna/ a varón dio por igual/ En su palacio os espera/ para ser hoy vuestra dama/ que es apasionada fiera/ y es la flor más delicada/ que para vos de noche abriera”.

Camilo desconfía primero: “dígase cual dama es/ puesto que noble soy/ no habré de dar un traspiés./ Si con vos de noche voy/ irá mi fama a un revés.

La persuasión de Urban: “Para vos dama sin nombre/ mas no  es la luna tan alta/ y no habrá en Valencia/ hombre, noble o Rey/ que si no falta a esa sita no seas hombre”.

Camilo muerde el anzuelo: “Viva Dios, que es tentación/ Hombre soy/ Y de verla estoy tentado”.  

Urbán le reafirma a Camilo la condición: “es razón que sepáis/ que el no verla es condición.”  Camilo le pregunta “¿Y tentarla?”. Urbán le asegura “la tentareis, la gozareis/ y a oscuras sea /o perder lamentareis/ dama que tanto os desea”. [La escena sigue]. 

Como vemos, Urbán da rienda suelta a su imaginación haciendo uso de todas sus artes de persuasión para lograr el objetivo encomendado por su patrona. Y lo consigue: Urbán no solo exalta las bellezas de la dama que arde de pasión por Camilo (despertando la pasión/curiosidad de Camilo)  sino que también lo desafía en su hombría retándolo de forma que no puede negarse. Y Camilo, acepta el reto: “He de saber lo que es ésto/ aunque me cueste la vida”.



Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog  La Acequia. © Myriam Goldenberg.