María José Moreno nos convoca desde su blog "Lugar de Encuentro" sobre cualquier aspecto de la "Internet" y yo deseo remarcar sus maravillas.
Maravillas me brinda internet desde que apareció en plaza la forma más antigua de chat -ICQ- siendo de las primeras usuarias. Así, no había distancia que no cubriera no importaba el país en que vivieran amigos y familiares, up to date (actualizada) me mantenía y las relaciones, muy cercanas. Luego migramos a Skype y hoy nos mantenemos unidos por WhatsApp, blog y facebook. Al vivir en Israel y hablar en hebreo, abrí mi blog hace 12 años para reconectarme con mi lengua materna, usarlo como laboratorio de Psicología (con atención on-line en privado los 5 primeros años), crear una red de amigos, comentar o analizar libros que leemos en grupo, publicar y compartir mis poemas, relatos, ensayos, viajes y demás temas culturales que me interesan y aquí ando pues, pedaleando más feliz que un niño con juguete nuevo. ¿Quién diría que en otra vida lejana fui escriba -me lo dijo una vidente- en pergaminos hechos de piel de animal, sentada sobre el piso de tierra pisada con las piernas cruzadas y una tabla sobre ellas dónde apoyaba el pliego?. ¿Quién diría que hoy se han excavado, datado, rearmado como un puzle los fragmentos de alr. de 2000 años de antigüedad hallados en vasijas de cerámica en cuevas, y digitalizado para su preservación y estudio interdisciplinario?. ¿Quién diría que con la pandemia Covid-19 y el aislamiento quedé en Montevideo, Uruguay, muy feliz en casa de mi hija y cuatro nietas, sin colegio pero con Zooms escolares a diario?. Y lejos de mi considerable biblioteca de libros de papel que amo y leo o consulto a menudo, hoy buceo en internet para leer lo que quiero porque obviamente, dónde voy van mi PC portátil y/o mi teléfono móvil con WIFI.
Internet no es mala ni buena, depende el uso que se le de. El hecho de que nos podamos comunicar, o que el patrimonio cultural de la humanidad se preserve y pueda ser estudiado académicamente, o que podamos ver películas, series, exposiciones de los Museos del mundo, escuchar conciertos, etc., es sencillamente fantástico. Y pensar que en otra vida lejana fui escriba.


