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Saturday, July 4, 2015

Sir Nicholas Winton (1909-2015), El hombre que salvó de las nazis a 669 niños, trasladándolos de Praga a Reino Unido y buscándoles hogar, fallece a los 106 años, RIP , Z"l

                                                                    Nicholas Winton, en una imagen de 2014. / PETR DAVID JOSEK (AP)\


El mundo sería un lugar peor si no lo hubieran pisado personas como Nicholas Winton, conocido como el Schindler británico, que falleció mientras dormía el pasado 1 de julio a los 106 años de edad en Slough, al sur de Inglaterra. Como el empresario alemán inmortalizado en la película de Spielberg, Winton salvó de los nazis a 669 niños, la mayoría judíos, en los meses previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Puso en marcha una compleja operación para sacarlos en trenes de la Checoslovaquia ocupada por los nazis y enviarlos a Inglaterra, donde recaudó dinero y encontró hogares para los jóvenes refugiados.
Su modestia impidió que contara su historia siquiera a su propia familia. Asombrosamente, hubieron de pasar 50 años para que su heroica gesta fuera conocida por el gran público. Fue en 1988, gracias a un programa de la BBC, que proporcionó uno de los minutos más conmovedores de la historia de la televisión. Grete, la esposa de Winton, halló en el ático de su casa una maleta con cartas y un viejo cuaderno en el que su marido había anotado los nombres y fechas de nacimiento de algunos de aquellos jóvenes. La mujer acudió a los periodistas de la cadena pública en busca de ayuda para localizar a algunos de los niños a quienes su marido salvó.
La BBC le dedicó un programa, al que asistió el propio Winton, sentado en primera fila del auditorio. En un momento dado la presentadora pregunta: “¿Hay alguien entre el público esta noche que deba su vida a Nicholas Winton? Si es así, ¿podrían levantarse?”. Aún hoy resulta difícil contener la lágrimas cuando todo el público se pone en pie mientras un Winton abrumado, ya octogenario, se seca las suyas con los dedos índices detrás de sus gruesas gafas: (Véase el vídeo  al final del texto).
Nació en 1909 en el seno de una acomodada familia judía de origen bávaro, convertida al cristianismo, que emigró a Inglaterra en el siglo XIX, donde cambiaron su apellido de Wertheim a Winton. Trabajó en la banca en Hamburgo y en 1931, dos años antes de que Hitler llegara al poder, se trasladó a París, antes de regresar a Londres para trabar como corredor de bolsa.
En las navidades de 1938 tenía previsto viajar a Suiza a esquiar con un amigo, pero este le pidió que, en vez de eso, se reuniera en Praga con él. Llegó en año nuevo y encontró una ciudad llena de campos de refugiados donde se hacinaban cientos de miles de personas, en su mayoría judíos, que huían de Alemania, Austria y de los Sudetes checoslovacos, que los nazis se habían anexionado ese mismo otoño.
Winton decidió rescatar a los niños proporcionándoles hogares en Reino Unido, ayudándose de una ley de 1938 que permitía la entrada en el país de refugiados menores de 17 años siempre que se consignara una cantidad de dinero para cada uno de ellos en pago por su eventual regreso a casa.
La oficina que improvisó en una habitación del hotel Europa fue tomada por colas de familias deseosas de incluir los nombres de sus pequeños en la lista de Winton.
Desde Londres, después de su jornada de trabajo en la City, Winton regresaba cada noche a su casa de Hampstead y organizaba toda la intendencia y los permisos para los niños. Colocaba anuncios en los periódicos invitando a las familias a ofrecer un hogar a los refugiados.
En los primeros ocho meses de 1939 organizó ocho trenes desde Praga que salvaron 669 niños. El noveno tren estaba previsto que saliera el 1 de septiembre de 1939, el día en que Alemania invadió Polonia detonando la Segunda Guerra Mundial. “Aquel tren desapareció”, recordaría Winton años después. “Ninguno de los 250 niños que había a bordo volvió a verse nunca. Teníamos a familias esperando en vano aquel día en Liverpool Street. Si hubiera salido un día antes, lo habríamos conseguido”. El tren fue cancelado por los alemanes y sus jóvenes ocupantes, trasladados a campos de concentración.
Durante la guerra, Winton primero sirvió de conductor de ambulancias en Normandía, antes de ingresar en la Fuerza Aérea. Al concluir la contienda continúo desde diversos frentes su vocación solidaria, que le valió la Orden del Imperio Británico, concedida cinco años antes de que su propia familia y el público en general conociera su gran gesta. Posteriormente recibió las más altas condecoraciones que otorgan las autoridades checas, entre ellas la Orden del León Blanco, que le fue concedida con 105 años. “No debí haber vivido tantos años y dar a todos la oportunidad de exagerar las cosas como hacen hoy”, dijo al recibirla.

Le sobreviven dos de los tres hijos que tuvo con Grete, fallecida en 1999, y dos nietos. Descendientes de un hombre que nunca se consideró un héroe. “Siempre trabajé”, solía recordar, “desde la seguridad de mi casa de Hampstead”.
Articulo escrito por , PUBLICADO EN eL pAIS, es. 



Saturday, March 8, 2014

Milena Jesenská (1896-1944), amor de Franz Kafka, una mujer excepcional


Te veo con más claridad, los movimientos de tu cuerpo, tus manos, tan rápido, así delineados, es casi una reunión, aunque cuando trato de levantar mis ojos a tu cara,  lo que  irrumpe en el flujo de la carta ...es fuego y no veo nada más que fuego.  ( algo así escribió Franz Kafka a Milena Jesenská en una carta).

Milena Jesenská nació 10 de agosto 1896 en Praga. Su padre era dentista y profesor de medicina en la Universidad Carolina de Praga,  un católico conservador y patriota checo, con quien tuvo una relación tensa. Su madre murió cuando ella tenía 13 años, y su adolescencia estuvo marcada por la rebelión y la urgencia de romper con viejos patrones.  Se graduó de la Escuela Minerva, una institución educativa de gran prestigio, comenzó estudios de Medicina , pero abandonó después de varios semestres.

Cuando Milena tenía alrededor de 20, se enamoró de Ernst Pollak;  trabajó como traductora en un banco y pertenecía al   círculo de intelectuales checos,  en donde conoció a Franz Kafka,   Max Brod,  Franz Werfel y a  otros. Su padre desaprobó la relación sentimental de Milena con Pollak,  que era judío germano-parlante y eso lleva a grandes altercados entre padre e hija,  finalmente, el padre la encierra  en un hospital psiquiátrico durante nueve meses, desde junio 1917 hasta marzo 1918.    Cuando es dada de alta del Hosp. Psiquiátrico,  Milena  se casa con Pollak, su padre le retira entonces todo apoyo financiero y rompe definitivamente  el vínculo   con su hija. La pareja  de recién casados se muda a Viena.    Milena  comienza a trabajar como  profesora de checo y  periodista, convirtiéndose en la corresponsal de moda de Viena para un periódico de Praga. Sus años en Viena estuvieron  plagados de descontento y su matrimonio naufraga. Fue en Viena,  en donde ella leyó los primeros relatos de Franz Kafka, y consecuentemente,  le escribe a él   pidiéndole permiso para traducirlo al checo. Este fue el comienzo de una correspondencia apasionada, que continuaría hasta principios de 1923.  La relación Franz-Milena fue llevada a cabo principalmente por correo y su historia de amor  carecía  en sí de  futuro real. Kafka finalmente rompió la relación.  Después de  la muerte  de F. Kafka en 1924,  Milena publicó un obituario en Národní Listy, diciendo que Kafka estaba "condenado a ver el mundo con una claridad tan cegadora que le resultaba insoportable y se fue a su muerte".  

Después de la muerte de Kafka, Milena deja a su marido y se traslada primero a Dresde y luego de vuelta a Praga, y se convierte en una editora de Národní listy y a veces de  Přítomnost.  Su trabajo como editora la estableció en un grupo de escritores y periodistas checos, de ascendencia judía y alemana. En 1927 se casa con un arquitecto Bauhaus,   Jaromír Krejcar  y en 1928 nace  la hija de ambos,  Jana .  Milena  se convierte en miembro activo del Partido Comunista,   y  escribe para la revista del partido svit práce,  pero a raíz de los "juicios mediáticos" en la Unión Soviética en 1936, deja el partido. 

La anexión de los Sudetes por los alemanes en el otoño de 1938 trajo una masa de refugiados, especialmente judíos, a Praga. Milena , así como muchos otros, estimaron  que los nazis pronto conquistarían  todo el país y que los disidentes ideológicos que residían en él,  principalmente judios , serían los primeros en ser perseguidos. Por lo tanto, Milena Jesenská comenzó a animar a sus colegas judíos para cruzar la frontera con Polonia y dirigirse hacia el oeste. El problema se agudizó con la invasión alemana en la primavera de 1939. Entonces,   el buen amigo de Milena Conde Joachim von Zedtwitz,  de ascendencia alemana,  le habló de una vía de escape que se había preparado para los pilotos checos que deseaban  huir a Francia . Se trataba de cruzar la frontera cerca de Moravská Ostrava con la ayuda de guías locales y luego continuar hacia Katowice,  Polonia, en donde una oficina británica de gestión se encontraba  para ayudar  a las personas que huían   a llegar a Inglaterra. Jesenská y Zedtwitz decidieron utilizar esta vía para sacar de contrabando compatriotas amenazados. Muy pronto , el apartamento de  Milena se convirtió en una estación de paso temporal para aquellos en escape. Mientras que se quedaron en su casa, Milena se hizo cargo de sus necesidades y les proporcionaba alimentos y los falsos papeles que iban a necesitar en el viaje . En su carta a Yad Vashem (Museo del Holocausto) del 8 de abril de 1945, Zedtwitz escribió: "Conocí a muchas personas en su apartamento en Kourmska 6,   en dónde  encontraron refugio y se preparaban para su escape  por  la frontera con Polonia pero  por razones  se seguridad, desconocía, sin embargo,  sus nombres y pude haber olvidado algunos. Estuvimos de acuerdo enseguida en que yo la ayudaría con esta actividad. MI actividad consistía en transportar en mi coche  desde el apartamento de Milena  a los refugiados  y llevarlos a Moravská Ostrava,  cerca de la frontera con Polonia . " (Zedtwitz también fue reconocido como Justo entre las Naciones).

El periodista comunista judío Eugen Klinger fue uno entre los muchos otros refugiados que se ocultaron  en el apartamento de Jesenská. Después de su huida con la ayuda de Jesenká y Zedwitz,  Klinger sobrevivió a la guerra en Londres. Cuando aún estaba en Praga, Klinger había tratado de persuadir a Milena para  que escapara hacia  el oeste, pero ella se negó.  Jesenská creyó que  su peligro como anti-nazi era menor que el que corrían sus amigos judíos y  por lo tanto, que debía  continuar con las actividades de rescate durante el mayor tiempo posible. Esto resultó ser, para ella,  un error fatal.

El 11 de noviembre de 1939, la Gestapo arrestó Jesenská.  Tres cartas de Zedtwitz encontradas en el apartamento de Milena,  contenían información que condujo a la  detención y encarcelamiento  de Zedwitz durante 15 meses. Después de haber sido detenido en varias prisiones, Milena  Jesenská fue deportada al Campo de Concentración  de Ravensbrück para las mujeres. En el  Campo se encontró con una compañera de prisión,   Margarete Buber - Neuamnn,   que anteriormente había estado casada con el hijo de Martin Buber . Una rara amistad unió a las dos mujeres. Debido a las condiciones del Campo, la salud de Milena se deterioró y murió el 17 de mayo de 1944, tres semanas antes del día D .

El 14 de diciembre de 1994, Yad Vashem  ( Museo del Holocausto, cito en Jerusalem)  reconoció a Milena Jesenská como Justos entre las Naciones.


Nota: Texto tomado  de aquí, del original en inglés y traducido por mi, en homenaje a todas las mujeres del mundo,  especialmente en el día de hoy, 8 de marzo.

Saturday, January 26, 2013

De defenestraciones y otras nimiedades



Todo el mundo recuerda la sangrienta Revolución Francesa y el reino del terror que le siguió para dar vuelta el  Antiguo Régimen e instaurar la democracia (¿?). Testigos y supervivientes de ella han dejado innumerables  testimonios -tal el caso de François-René de Chateaubriand en sus Memorias de Ulratumba- pero  pocos recuerdan las famosas defenestraciones de Bohemia. Es que  los checos, los políticos que no les gustaban....plin, plan, plung: ¡Los tiraban por el balcón!.  Por lo menos hubo tres, dos en Bohemia: Una en 1419, otra en 1483,  la tercera  en Praga en 1619, y una posible 4ta en 1948, digamos que para no perder la costumbre. Para los detalles aquí les dejo el enlace de San WIKI. Pero como no van a ir a él, les cuento así rapidito la tercera en Praga, la que parece ser que legó el  memorable nombre de: "defenestraciones de Praga" y que resultó en un hecho tragicómico después de todo: trágico porque fue el detonante de la Guerra de los treinta años que azotó a Europa, o por la que Europa se azotó a si misma,  y cómico porque verán: Como la aristocracia bohemia que era en su mayoría protestante, estaba en desacuerdo con la elección de Fernando II de Habsburgo, duque de Estira, como rey de Bohemia (un católico recalcitrante que hacía penar a los protestantes) éstos se sublevaron y dijeron "papito, hasta acá llegamos", capturaron  a dos de los gobernadores imperiales y los arrojaron por las ventanas  del castillo de Hradcany, con tan buena suerte para los gobernadores, que  cayeron sobre  una montaña de excrementos que había en la fosa del Castillo y hete aquí que ambos sobrevivieron al bautismo en la mierda y uno de ellos  hasta fue nombrado por el Emperador con el título nobiliario de Von Hohenfall (trad lit: Caído desde lo alto).

No me van a decir que los checos no tienen estilo ¿O si?.

Me recordó esta historia  la entrada que publicó Pedro en La Acequia, en estos días pasados  y que enlazo aquí.  

    
Nota: Las otras nimiedades se las cuento otro día ¿Vale?
Foto: de Wikipedia de la  primera defenestración en 1419.