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Tuesday, January 10, 2023

El Baile de máscaras anual de Dulce y la búsqueda de la llave

 

Había llegado casi con retraso a la invitación anual al Baile de máscaras de Dulce, pero llegué al fin. (Muchas gracias, Dulce, es un placer estar aquí). Bien dicen que "más vale tarde que nunca". Debo aclarar que mi retraso no fue por culpa de un coma insulínico ni porque me gané la  lotería del Niño, del Gordo o del Feo. Me demoré simple y llanamente porque tuve que inventar una máscara biométrica y supertónica que se adhiriera a mis anteojos, que por tener un marcado astigmatismo y además hipermetropía y presbicia, sin ellos no veo "un pomo a la vela" y no podría encontrar ninguna llave, tal como le pasó a mi querida amiga TRACY.  

Mi disfraz era muy elaborado, había trabajado en él como proyecto final en el curso de Corte y Confección que había tomado en línea durante los dos años que duró la pandemia, con la idea de abrir mi propio negocio "Confecciones La Aurora y las Mil y una Prendas". Me había sacado la calificación más alta, por lo que me sentía orgullosa y creía poder competir con los modistos de renombre sin contar con el sádico misógeno de Niklas Lager, a quien detesto viceralmente y considero un soberano imbécil de mal gusto, además. 

Mi traje era de Sultana del Imperio Otomano, hecho con  las mejores sedas chinas en tonos verdes esmeralda y tules cuajados de perlas y piedras preciosas.  Las pulseras de oro y piedras engastadas tintineaban al caminar y el collar que hacía juego, brillaba empedrado en mi pecho. Había soñado con ser Hurrem, la esclava rusa emancipada y esposa legal del Sultán  Suleimán "El magnífico". Tan apuesto, él; tan guapo, tan sexi, tan digno. Supuse que lo hallaría en el baile. Estaba segura.  El sultán me  había prometido que iría.  

El anfitrión, Marqués Dulce del Toboso, me recibió con una gran sonrisa y abrazo y su mayordomo me condujo con solemnidad al salón. Allí me encontré con Tracy Correcaminos, Caperucita Roja, la Bella durmiente del Bosque bien despierta, Blancanieves con bronceado caribeño, La fierecilla domada, La novicia rebelde en minifalda, Sor Juana Inès de la Cruz, la Bruja Morgana, El Capitán Alatriste, Aladino, el Mio Cid, Don Quijote y Sancho Panza, Los Piratas del Caribe, el Pato Donald y los 7 enanitos, ¡ah! y Dumbo, el elefante volador. 

Ni rastro de Suleiman. Mi decepción era enorme pero lo disimulé bien por educación, no en vano había sido educada por los Condes de Chateau Vieux. La orquesta en vivo tocaba en ese momento un paso Doble. Me chiflan, los pasos dobles, la verdad sea dicha. Apareció de la nada  el Zorro y me sacó a bailar. Luego el Hombre Araña me invitó a  bailar el baile de la tarántula y no pude resistirme. Más tarde Gardel me invitó a un tango "Mi buenos Aires querido" y se me saltaron las lágrimas, no pude negarme. Cuando terminamos  quise reponerme un poco, necesitaba tomar aire y algo fresco. Dulce me acercó un "destornillador" con mucho hielo. Me lo bebí en un plis plás, entonces me recordó lo de la llave - ¿La buscarás? Me preguntó ilusionado. Cada uno de los invitados busca la suya. 

Afirmé con un gesto rotundo y una sonrisa de par en par. Sin tardanza, la comencé a buscar.

Nada por aquí, nada por allá. Una vuelta más. ¿Suleiman vendrá? La llave no aparece. La casa es grande, hay muchos recovecos. 

- Llave, llavecita ¿Dónde  estás?

Nada por aquí, nada por allá.
De pronto viene Tom, el gato y maúlla en singalés. No le entiendo, miro suplicante a Jerry, el tiempo apremia, el ratón me lo traduce al japonés.  Y el "Google translate" al español. 

Voy a donde Tom y Yerry me indicaron y encuentro una llave que me lleva a una habitación secreta.  La abro y entro en ella. Está muy oscuro. Tratando de encender la luz, me tropiezo y caigo cerca de un mueble, sin querer queriendo, muevo una manecilla y se abre una trampilla. Me asomo y veo una escalera descendente. Tomo un candelabro y enciendo las  velas. Comienzo a descender. Mi ♥ palpita con fuerza. Mi respiración se acelera, transpiro, pero sigo bajando. Cuando llego a la base, inspecciono el lugar. En la pequeña cámara hay un pasadizo, me dirijo a él sin saber a dónde me llevará. El aire se hace denso, tengo miedo. Corro. La salida está cerca. Trato de llegar a ella. No tengo conciencia del tiempo transcurrido. Abro la puerta al final del túnel, ya puedo calmarme. Y ahí lo veo erguido y majestuoso: Estoy en el Palacio Topkapi. Reconozco el Jardin de los naranjos que conduce a los aposentos internos del Harén. La guardia del Sultán patrulla. Camino ligero y decidida. Me encuentro con Aisha, mi esclava de compañía, y el eunuco Sheker Aga que, aliviados, me siguen. 

- Mi sultana ¿Dónde ha estado? Su Majestad, el Sultán, la mandó llamar. La estábamos buscando. 

Hoy, al menos, sus cabezas no rodarían.




Contribución a la convocatoria del Baile de máscaras anual   de Dulce desde su blog "El dulce susurro  de las palabras" y la búsqueda de una llave. 
 
 
 



 
Imágenes de la serie histórica Turca Muhteşem Yüzyıl/Magnificent Century/El SultánMeryem Uzerli en el papel de Hurrem y Halit Ergenç en el del Sultán Suleimán "El Magnífico"




Thursday, February 17, 2022

Este jueves, un relato: "Historias con título a la carta" El ánfora... con el cargamento especial

 

Imagen y convocatoria de Mónica desde su blog Neogémenis   
en dónde se pueden leer más relatos
De los títulos propuestos por Mónica, o elegí " El Ánfora"
 
 
 

Jeiredin Barbarroja ( 1475-1546)


Año 1522, Hızır bin Yakup, mejor conocido como Jeiredin Barbarroja,  preparaba su flota compuesta por galeras grandes  y galeotes pequeños y ligeros  para la conquista de Rodas, por orden de su majestad, el Sultán Suleimán, El Magnífico,  quien lo catapultaría  de pirata-corsario a Kapudán Pashá,   esto es, Gran Almirante  de la  armada naval otomana.
 
 
 
 Galeote otomano  para 26 remeros
 
Así pues, una noche de  junio,    zarparían de  Estambul, según los cronistas, 400 navíos con alrededor de 200.000 soldados bajo las órdenes del delegado de Barbaroja y cuñado del Sultán Suleimán, Mustafá Pashá.   No podía haber errores, ni traiciones, el rumbo se indicaría a la tripulación en altamar.  El Mediterráneo,  el mismo que había sido el  Mare Nostrum romano,  ahora lo sería Otomano. Rodas debía, por lo tanto,  caer.   El Sultán se unió a la campaña el 18 de Julio.



Castillo de Rodas construido por los Caballeros de San Juan de Jerusalén en el 1309
 

Después de un largo asedio de cinco meses, los Caballeros de San Juan u Hospitalarios capitularon  y fueron expulsados definitivamente de la isla  el 1ro de Enero de 1523.  La conquista de la isla permitió de esta manera a los otomanos poder controlar de forma segura para ellos todo el Mediterráneo oriental, zona comercial por excelencia. 

 
 
Restos de un naufragio- ánforas  que transportaban aceite  de oliva y vino - GETTI images


 
Ánforas en el Museo de Arqueología marítima de Bodrum (La antigua Halicarnasos)
 
 
El Gran Maestre luego de rendirse a los otomanos   dio la orden, llevarían los escasos víveres y vino que les quedaban  en un cargamento de ánforas y entre  todas ellas, disimulado, iría una  repleta de monedas de oro.  Próximo destino para la Orden después de un corto peregrinaje, Malta.
 
 
 (241 Palabras)
Las  Imágenes no atribuidas fueron tomadas de internet