
Ahora que en algunas partes ya florecen los almendros y en el aire eros se pone muy frutal, tanto como que surgen debates fuera de la blogosfera sobre vestimentas... de si es justo y viable o no en Francia sancionar una ley que prohiba el velo integral ( Burka o Nikab) en los lugares públicos. Mientras que Gran Bretaña se manifiesta totalmente en contra y que un periódico de EEUU, el Ny Times acusa a Francia de atizar los odios interraciales; la blosfera no se ha quedado atrás y ha lanzado la pregunta ¿Burka o Topp-less? (en la playa, claro) a cuento de que Ricardo Marin, autor de ese blog leyó en otro blog que una chica se quitó la remera dejando al aire su pechos durante un partido de futbol en Méjico.
Por otro lado como en la lectura colectiva del Quijote estamos dale que dale con los Duques..... recordé haber visto la Película La duquesa (The Duchess, 2008) y particularmente me impactó la escena de la noche de bodas. El duque de Devonshire, como sabemos, se casó con Georgiana Spencer de 17 años en un matrimonio impuesto por convención social/alianza política y ningún amor. Esto ahora, no nos importa. Más bien quiero mencionar esa escena en la que el Duque pide las tijeras a sus lacayos para cortale una a una las tiras del Corsette a su flamante mujer mientras se desarrolla el siguiente diálogo entre ambos:
El Duque: _ "Por qué las mujeres usan vestidos tan complicados?"
La Duquesa _" Es una forma de expresar nuestra alma"
Sobre el tema del significado del velo para las mujeres de la religion musulmana y su uso remito a este enlace escrito justamente por una de ellas y desde su cultura (sensu laxo). Recordemos que hablamos de tres tipos de velo distintos: El burka (que cubre a la mujer en su totalidad y los ojos se ven como detrás de una rejilla) el nikab (velo integral que deja ver sólo los ojos) y el hijab (pañuelo en la cabeza)
Con respecto a lo que está sucediendo en Francia, concuerdo con el Prof. de Der. Const. por la Univ. de Montpelier Dominique Rousseau en que en el susodicho debate se mezcla vestimenta e identificación nacional. En que no somos clones para ir todas vestidas iguales de una forma o de otra. En que corresponde a esa cultura resolver esta temática y hacer las adaptaciones que considere pertinentes de acuerdo a sus propios valores y a lo que toma de la nueva cultura en la que se inserta. De que debemos respetar las diferencias siempre y cuándo estas estén de acuerdo con los valores de los Derechos Humanos. En la práctica, una tal ley que prohiba determinado tipo de vestimenta, no es ni justa ni viable, dice este profesor y yo le creo. Además si la motivación de Francia para implementar esta ley es poder identificar efectivamente a las mujeres, por ejemplo a una madre con burka que busca a su hijo-a en la escuela, los establecimientos escolares tienen ya vigentes reglamentos que exigen que la madre muestre la cara. Están en todo su derecho, creo yo, más en una época como la actual en la que hay tanto tráfico de menores. Francia, por el contrario creo yo, no está en su derecho de usar esta excusa para fomentar una persecusión de las minorias musulmanas alojadas en su seno.
Con respecto a esa joven que se desnudó en el estadio de Fútbol de Méjico, me queda claro que lo que buscaba ella era llamar la atención para luego poder subvencionar sus costosas prótesis de siliconas (y la futura operación de lesión en la columna por el desmesurado peso a la que tendrá que recurrir en el futuro, mucho me temo) . De hecho, esta jóven subastó más tarde la remera y el gorro que se quitó ese día allí.
Nos estamos balanceando aquí entre excesivos ropajes y desnudos. Me pregunto entonces, ¿qué efectos tiene ésto para la conducta erótica?. Si bien y es obvio que al Duque de Devonshire, no podría diagnosticárselo_si acaso_ de padecer de ejeculación precoz; demasiado desnudo, elimina el deseo erótico. Porque sabemos, no hay nada más sensual y estimulante que lo insinuado.