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Friday, June 12, 2020

Leonor de Aquitania, (1122 – 1204) Reina de Francia, Reina de Inglaterra y por derecho propio duquesa de Aquitania, Guyena y condesa de Gascuña


La imagen más recurrente que tenemos de Leonor de Aquitania es la de Katharine Hepburn, vestida de escarlata intenso, en su papel de reina para la película de Anthony Harvey El León en Invierno (1968). Sucede en una Europa medieval de la segunda mitad del siglo XII, concretamente entre Francia e Inglaterra y es la historia de una crisis dinástica. La película comienza con una actividad imprescindible para sobrevivir en cualquier época violenta: un entrenamiento de lucha entre Enrique II, rey de Inglaterra, y su hijo, dicen que favorito, Juan sin Tierra, el hermano neurótico que usurpa el reino al cruzado Ricardo Corazón León en las aventuras de Robin Hood. Tras la “pelea”, Enrique se dirige hacia Aelis, su joven amante, que le espera cantarina en un bucólico paisaje con estética del siglo XIX; recordemos que en esta época reciente surgió una fuerte admiración por la Edad Media.
La conversación entre la pareja versa sobre los hechos que desencadenarán la trama: Enrique II, interpretado por Peter O’ Toole, se prepara para una agitada reunión familiar con motivo de las fiestas navideñas. El fin último es tratar asuntos “de Estado”, aunque éste no se considerará como tal hasta siglos después, y para ello, necesitará liberar temporalmente a la reina, esposa y madre de sus hijos, tras diez años de cautiverio en la torre de Salisbury. La intriga está servida: ¿qué se podría decir de una mujer de setenta años que ha sido recluida durante dos décadas por su segundo marido en un castillo, además de que le gustaba la música y la poesía y que fue la promotora de la idea del amor como ahora lo conocemos en occidente?

El actor irlandés Peter O’Toole como Enrique II y Katharine Hepburn
en ‘El León en invierno (1968).

Así podría comenzar la leyenda negra de Leonor de Aquitania. Cuando siendo una niña, en 1137, la entregaron en matrimonio al futuro rey de Francia, Luis VII, de no más de dieciséis años. El galán se encontraba a la cabeza de un territorio dividido entre grandes y pequeños barones, propietarios todos. Un juramento feudal los unía paradójicamente a través de una extensa malla tejida de derechos y deberes recíprocos. En esta situación, muy diferente al Estado centralizado como ahora lo podamos entender, el rey no era un soberano, sino más bien un árbitro y un símbolo. Se basaba en el poder moral que la coronación le confería, para resolver los conflictos que pudieran surgir entre los nobles que le rendían vasallaje. Estos podían llegar a tener tierras mucho más valiosas que la suya, como por ejemplo el ducado de su mujer, la Aquitania, diez veces más grande que la Îsle de France, el total de lo que él poseía cuando se casaron. Pero vayamos a Aquitania, al sur.

Allí vivió su infancia Leonor al amparo de la alegre corte familiar. Su abuelo, Guillermo IX, hombre relevante en la cultura como creador del movimiento de los trovadores, dicen que poco caso hacía a la moral eclesiástica de la época; las malas lenguas hasta le acusaban de poseer un harem. Pero la verdad es que tenía una corte espléndida donde las mujeres jugaron un papel fundamental como centro del amor cortés. “Es en la alta sociedad donde la condición femenina empieza a emerger de su sumisión” aclara George Duby. Podríamos decir que el abuelo fue un protofeminista, si en aquel entonces se hubiera acuñado ya el término, en una sociedad tan misógina como la medieval, donde el conocimiento estaba en manos de clérigos, que habían decidido vivir alejados de lo femenino y denostarlo. Las mujeres eran un misterio en general; provocaban instintos en los hombres, pensaban, que no siempre podían controlar y eso era peligroso. Aristóteles, filósofo de la Antigüedad y referente medieval, pontificaba: “la mujer es un hombre incompleto”. Y más tarde, con Leonor ya fallecida, en el siglo XIII, Tomas de Aquino, llegaría a decir: “Tal como dicen las escrituras, fue necesario crear a la hembra como compañera del hombre; pero como compañera en la única tarea de la procreación, ya que para el resto el hombre encontrará ayudantes más válidos en otros hombres.”. Con este ruido de fondo, llegó una heredera adolescente a la fría corte del norte, a París, para sufrir un gran choque cultural. A pesar de que, según George Duby, el rey Luis VII “ardía con un amor ardiente por la jovencita”, él y su mujer eran tan diferentes como sus estados. Mientras los franceses se ocupaban con la teología, los aquitanos del sur disfrutaban de los placeres civiles, “a la romana”. Cuentan que Leonor les llevó a París los juegos de la corte, una especie de ‘beso, verdad , consecuencia’, los corpiños y los escotes, además de la moda de rasurarse la barba; a la que el rey al principio se resistió, para terminar cediendo. Y así como hizo con la imagen, claudicó de nuevo al expulsar a su madre de la corte, que una vez viuda intentaba influir en el hijo todo lo que no había podido influir en el marido. Por otro lado, la joven reina despertaba algunos recelos: no admitía el rol que la monarquía feudal esperaba de ella, el de la mujer que provee.

Las dos hijas del matrimonio tardaron ocho años en llegar. Según Bernardo de Claraval, eclesiástico propulsor del Cister, esto fue un castigo “divino” por los enfrentamientos que la pareja se traía con el ducado de Champaña. Petronila, la hermana quinceañera de Leonor, se había enamorado de un primo del rey casado y bastante mayor, para la época medieval; a la manera del amor prohibido entre el intelectual Abelardo y su pupila Eloísa, que estaba tan de moda. Este idilio generó, según algunas versiones, una enemistad entre la pareja real y el tío de la mujer despechada , que era nada más y nada menos que el conde de la próspera región de Champaña y por supuesto vasallo del rey. En 1144 el asunto se volvió realmente turbio; culminando en tragedia cuando, en un arrebato, Luis VII ordenó la quema de una iglesia con trescientas personas dentro, donde todas fallecieron. Para limpiar su imagen, el abad Suger, creador del arte que hoy conocemos como gótico y mentor del rey, recomendó la marcha inminente a la Segunda Cruzada, a modo de penitencia. Dice Guillermo de Newburgh, monje inglés, que Luis se llevó a Leonor al viaje porque era celoso, y estaba embelesado ; que otros nobles se llevaron de esta manera a sus esposas, con sus damas de compañía, y que estando la comitiva llena de mujeres no se dio una imagen del todo casta por lo que la cruzada fracasó. La leyenda negra también acusa a Leonor de haber tenido relaciones incestuosas con su tío Raimundo, al llegar a Antioquía, aunque esto tenga poca base. Con él, pasaba supuestamente “demasiado” tiempo maquinando cómo entrar y salir de Jerusalén, ante la impasividad de un Luis VII que estaría a otras cosas. Gracias a la correspondencia que se conserva entre el rey y el abad Suger sabemos que las diferencias entre los dos cónyuges fueron más de corte político que sentimental y que el adulterio fue una calumnia que así quedó en la historia escrita por los franceses.

Aubry des Trois Fontainces, cronista cisterciense, dice que la reina “carecía de esa contención que tan bien sienta a las esposas”, y a esa misma conclusión había llegado, con el tiempo, su propio marido. Trás muchos avatares, en marzo de 1152, Leonor consiguió el tan deseado divorcio, y sin riesgo de excomunión, lo que hubiera podido significar el ostracismo social entonces. Haciendo de la mejor abogada de sí misma, estudió la teoría matrimonial y alegando un grado de consaguinidad prohibido, además de la falta de un heredero varón al trono, abandonó París hacia nuevos derroteros. La sorpresa no tardó en llegar. Dos meses después, en mayo de ese mismo año se estaba casando en segundas nupcias con Enrique II Plantagenet: rey de Inglaterra, duque de Normandía, conde de Anjou, vasallo de su exmarido, y el futuro carcelero de esta historia. Él tenía dieciocho años y ella veintiocho. El padre, Godofredo Plantagenet, le había dicho a su hijo antes de la boda: “No te cases, es la mujer de tu señor y además tu padre la ha conocido en la cama “. Pero la fama de seductora de Leonor y los territorios que la acompañaban fueron irresistibles para un joven y ambicioso Enrique. En esta ocasión, dicen, Leonor sí que estaba enamorada. Según Guillermo de Newburgh, en la madurez de la treintena, ella misma había afirmado que esta nueva pareja le convenía más a su persona. Enrique no carecía de atractivo. Era guapo, culto, y participaba del movimiento de los trovadores como no lo había hecho Luis.

Ambos, como cómplices, compartieron múltiples viajes a través de los territorios feudales que poseían. Llegaron a equipararse incluso con la heroica pareja del rey Arturo y la reina Ginebra. En un alarde de romanticismo y estrategia política, perteneciendo, según ellos, a este linaje imaginario, emularon con orgullo de clase la corte glamurosa y cultivada que en el mito se describía. Leonor se convirtió así, bajo un cielo inglés de niebla, en lo que se consideraba una “buena esposa” : entre los 29 y los 34 años le dio cinco hijos al rey, el sexto cuando ya contaba con 41 años de edad. Este niño sería Juan sin Tierra. Pero con el paso del tiempo, Enrique perdió el interés por su flamante esposa, por muy icónica que fuera. Terminó enamorándose de Rosamunda Clifford, una mujer frívola y coqueta, según las fuentes –aunque lo mismo dirían de Leonor-, a la que regaló el castillo de Woodstock y con la que se exhibía en público ya desde antes, incluso, del nacimiento de Juan, el benjamín. Leonor se refugió entonces, dicen que, en una vida epicúrea, con la animada corte de Poitiers como telón de fondo. En este centro de poesía y de la vida caballaresca de la época, participó junto a otras nobles en los entretenimientos o “tribunales del amor”, que Andrés el Capellán, próximo al rey de Francia, recopilaría en su partidista “Tratado del Amor”, escrito después de 1184. Se trataba de asambleas para mujeres, prefiguración de los grupos de amigas actuales, donde se debatía sobre las relaciones de pareja y las conductas de los hombres, llegando incluso a dictar sentencias. “La nueva forma de relación entre los sexos que es el amor en occidente”, dice George Duby surgió así del ocio “patricio”, como un juego. En la distancia y el despecho, Leonor disfrutaba de los placeres de vida, pero no había olvidado ni por minuto los derechos de sus hijos sobre el “ imperio angevino “.

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Enrique II y Leonor de Aquitania con Aelis, 
la mujer que reemplazó a Leonor en el corazón de Enrique.

De hecho, había invertido su tiempo en influenciar a estos en contra del padre, cual Gea de Urano. Enrique se comportaba como un déspota que, por otro lado, no era nada perspicaz, y esto supuso que su pueblo y su familia se sublevaran contra él. En medio de un juego de tronos con múltiples implicados, Leonor perdió y fue apresada en su intento de huida a Francia, adonde se dirigía a pedir asilo a su exmarido, disfrazada de escudero. Lo que era escandaloso y amoral en la época ya que las mujeres tenían prohibido vestirse de hombres. Corría el año 1175. Las tropas inglesas la trasladaron primero al castillo de Chinon y, posteriormente, la encerraron en la torre de Salisbury, la que sería su residencia habitual durante dos décadas. Todavía hoy se puede ver el enorme cráter con césped que rodea al extinto lugar del castillo de Old Sarum, nos explica Régine Pernoud. Con cincuenta años, su vida de reina y su vida de mujer se alinearon dramáticamente, para finalizar al mismo tiempo. Las ambiciones políticas y los afectos disminuyeron. Durante la reclusión, Leonor mantuvo una actitud positiva; aún sin saber lo que le deparaba el futuro prefirió no encerrarse a ser egoísta y mantener su interés de reina por los problemas de la época. Su curiosidad inteligente y su amor por las letras la ayudaron mucho. En las cuentas reales aparecen curiosos regalos de Enrique, como un lujoso vestido escarlata con petigrís, una ardilla muy estimada en peletería, o una silla de montar dorada. Sabemos que, en alguna ocasión, pudo desplazar su residencia a otros castillos, a Nottinghamshire o Berkshire. Y que hubo diversas reuniones familiares con motivo de la Pascua o la Navidad, como se ve en la película de Anthony Harvey. Pudo asistir al nacimiento de uno de sus nietos y en 1183 le permitieron la visita de su hija Matilde para compartir el duelo por la muerte de Enrique el Joven, el heredero al trono que falleció después de un sueño premonitorio de su madre donde lo vio yacer inmóvil con la corona de Inglaterra puesta.



Otro instante de la película, de 1968.

A modo de penitencia dicen que la reina se desprendió de todo lujo a excepción de una sortija, que se le quedó enganchada en el dedo, y que pidió perdón por sus pecados. No sabemos cuáles. En dos décadas de encierro, la reina vio partir a su rival Rosamunda, que moriría a los seis meses de su captura, por lo que no la pudo asesinar como dicen. Enrique comenzaría entonces una relación con Adelaida, la hija del rey de Francia que, siendo enviada a Inglaterra para casarse con el hijo, Ricardo Corazón de Léon, acabaría seducida por el padre. Nunca contraerían matrimonio y la princesa terminaría “semiprisionera” durante otros veinte años. Entre 1183 y 1184, con un rey de cincuenta años cansado, envejecido por los excesos y que no se sabía dominar, cuyo aspecto exterior descuidado reflejaba claramente su interior, la reina pasó algunos meses de medio libertad, vigilada. La liberación total llegó en 1189, muerto Enrique y con Ricardo Corazón de León, el hijo mayor y predilecto de Leonor, como heredero. Ella cumplía sesenta y siete años y llevaba treinta y cinco como reina de Inglaterra. Salió fortalecida de la soledad. Rápidamente se integró en política haciendo uso de todo lo aprendido durante el confinamiento y recorrió el reino a caballo solucionando los abusos de poder de su esposo: eliminó multas y castigos y libró a los habitantes de los bosques de pagar derechos injustos. Con el tiempo se convertiría en una reina liberal, que distribuiría franquicias y bajaría impuestos a los burgueses en ciernes. Pero la economía inglesa sufrió un duro revés a la vuelta de Ricardo I de la Tercera Cruzada. La mala suerte hizo que fuera capturado por el duque Leopoldo V de Austria, en el Adriático, a la altura de Trieste y se pidiera por él un cuantioso rescate. Leonor que se había quedado como regente en Inglaterra, fue la encargada de conseguir el dinero. El rey, tercer confinado de esta historia, pasó así un año entero, esperando, de fortaleza en fortaleza. Dicen que como su madre hiciera, Ricardo superó esta etapa con buen humor y dignidad regia, aprovechando para escribir y componer.

Leonor, cómo no, consiguió su objetivo movilizando a todo un reino. Con setenta años, cruzó el canal de la Mancha cargada con cien mil marcos de plata de Colonia y doscientos rehenes que suplirían a otros cincuenta mil marcos que se satisfarían más adelante. El total de los ciento cincuenta mil correspondían más o menos a unos treinta y cuatro mil kilogramos de plata fina, casi dos veces y media la producción anual del Reino de Inglaterra, para rescatar a su hijo más afín. El destino le jugó una mala pasada, no obstante, porque Ricardo murió tan solo cinco años después, y de la manera más tonta: una herida de flecha mal curada tras el ataque de un súbdito indignado. Empezó así la época de Juan Sin Tierra y todo lo que supondría. Durante los últimos años de su vida, Leonor residió por voluntad propia en Fontenevraud, la prestigiosa abadía de mujeres. Allí compartió parte del retiro con una de sus hijas, huida de un marido maltratador. Su último gran viaje o misión fue precisamente a España. Con casi ochenta años llegó hasta “algún lugar” de Burgos para recoger a su nieta Blanca de Castilla y llevarla hasta París, para casarse con el futuro rey de Francia, otro capeto, como ella misma hiciera. Así dio por terminada su vida de reina Leonor, como empezó. Alejada al fin de las intrigas políticas que le habían ocupado toda una vida, murió con ochenta años. Dos hijos completamente opuestos la sobrevivieron: la estimada reina Leonor Plantagenet, que junto a su marido Alfonso VII creó una corte magnífica como las de antaño en Aquitania, y el ciclotímico Juan Sin Tierra que desencadenó cual Paris de Troya una Guerra de Cien Años por una hermosa mujer, Isabel de Angulema. Junto a Enrique, su carcelero, permanece hoy enterrada Leonor, la dos veces reina además de heredera y madre de reyes, en un sepulcro a su altura. En él, se esculpen dos estatuas: la del esposo que yace simplemente y la de ella, que quiso pasar a la historia leyendo un libro. ¿Qué mejor manera de ser recordada?

 Artículo escrito por Silvia Varela para El Pais,  6 de Mayo 2020. Fuente original aquí , en el contexto de la serie "mujeres recluidas".
(Gracias MariaLuz GH)



 Escena de a llegada, 1968



 Y aquí, algunos libros que se han escrito sobre ella:
























Wednesday, July 17, 2019

La Reina Seondeok de Silla (Corea antigua) coronada en el 632, reinó 15 años

(Cartelera  de la película coreana que no llegó a Occid.  sobre la Reina Seondeok) 


Descrita  en el libro de Historia Sanguk Sagi  (compilado por el general y académico Gim Busik, publicado en 1147)  como "generosa, benevolente, sabia e inteligente";  supo ganarse el respeto y afecto de sus súbditos, en Silla,   uno de los tres reinos de Corea en la que estaba dividida entonces.  Demostró a su padre  que era digna de ser nombrada heredera,   al no haber herederos varones,  y lo hizo compitiendo con otros candidatos varones a los que ganó. El padre, el Rey Jinpyeong  la nombró su heredera. Siendo la primera monarca mujer de su reino y segunda en Asia, después de la nipona Suiko de la que hablé en esta entrada.


Cuando ascendió al trono en 632, después de vencer una revuelta cuyos cabecillas fueron decapitados, reinó por 15 años en los que tuvo en cuenta la situación de las gentes que habitaban su reino, poniendo énfasis en el cuidado de los más necesitados;  envió inspectores reales en cada parte de Silla para supervisar el cuidado y las necesidades de las viudas, viudos, huérfanos, pobres y ancianos, que no tenían familia para apoyarlos. También anunció un año entero de exención de impuestos para ayudar a los campesinos y redujo el impuesto para la clase media, a través de este acto de bondad, la reina ganó el apoyo del pueblo y su posición se fortaleció frente a la oposición de la aristocracia masculina.

Durante ese mismo año, envió a un diplomático para rendir homenaje al Emperador  Taisong de la Dinastía Tang de China, para informarle  sobre  la nueva  gobernante de Silla. Sin embargo, el emperador Taizong  se negó a reconocerla como gobernante porque era  mujer. La reina perseveró y al final, el Emperador chino cedió. Fundamental era su apoyo para la Reina, ya que los otros dos Reinos de Corea Antigua, el de Baekje y Goguryeo, querían  engullir su reino y lo atacaban constantemente. Ella mandó a sus generales con su ejército y logró vencerlos.



La  Reina hizo construir la pagoda  Bunhwangsa ("Templo Imperial de la fragancia") originalmente, se cree, de siete pisos en Gyeongju (actual Corea del Sur).    Esta fue su respuesta a la burla del Emperador   Taisong  de la Dinastía China Tang, según la cual, el Emperador le envió un cuadro con begonias, lindas pero sin aroma, porque como una mujer iba a ser Reina. Y a las begonias no las quieren ni las mariposas ni las abejas. 

Por consejo del monje budista  Jajang, cuando los ataques  por parte delos reinos vecinos, con el doble propósito de bloquear las invasiones extranjeras y calmar a su gente, hizo construir la  pagoda  Hwangnyongsa ("Templo del Dragón Imperial") de 9 pisos. En ese momento el templo más alto de  Asia.

La Reina Seondeok nombró a un noble llamado Bidam para el puesto más alto en la corte (Sangdaedeung). El mismo que al enfermar ella gravemente y teniendo a todos su Generales defendiendo las fronteras del Reino,  la traicionó armando una rebelión en febrero de 648 para hacerse con la corona.  La rebelión duró 10 días, y el general de la Reina, Kim Yu sin  -con sus tropas- venció al traidor y a sus secuaces que fueron más tarde todos ejecutados. 

Si bien la rebelión fue sofocada, la reina falleció como consecuencia de su enfermedad. Su prima fue nombrada como la siguiente gobernante de Silla y se convirtió en la reina Jindeok, quien gobernó el Reino de Silla por 8 años.


Imágenes de la red.




Monday, June 3, 2019

La mujer en Japón (5) Reinas o Emperatices reinantes (b) Kōgyoku (594-661) ¡dos veces!


 Japón tuvo 8 Emperatrices "Emperadoras" que reinaron por derecho propio cuya historicidad está fehacientemente  confirmada.  Seis lo hicieron antes del Siglo IX. Una lo hizo en el S. XVII y otra lo hizo en el Siglo XVIII.  Incluso, hay una legendaria del Siglo III. Hoy,  en pleno Siglo XXI, la Emperatriz es un florero deprimido, que entre otras cosas, habla 5 idiomas y tiene  una brillante carrera  como Diplomática que dejó al casarse con el entonces heredero al trono a quien rechazó dos veces y finalmente accedió  a  desposar, porque ¿quién podía   decirle "no" al  futuro Emperador?. Las presiones  que Masako tuvo que soportar, infiero, serían apabullantes.
 
  La Emperatriz Kōgyoku,  también conocida como Emperatriz Saimei  que reinó por derecho propio en  594- 661 de la era común, fue el 35º y 37º  Emperador del Japón según el orden tradicional de sucesión. Fue la segunda mujer en ascender al Trono del Crisantemo. 

La Emperatriz abdicó tras el asesinato de Soga no Iruka, sucediendole su hermano, el Emperador Kōtoku,  Tras de cuya muerte  Kōtoku el 24 de noviembre de 654, reascendió al trono con el nombre de Emperatriz Saimei, el 14 de Febrero de 655 y reinó hasta su muerte en 661  en Corea, cuando trataba de asistir a  dos de los tres reinos de Corea (Goguryeo y Baekje), en contra de los intereses expansionistas del tercero. (Silla).

Kogyoku f ue  bisnieta del Emperador Bidatsu.​ Fue esposa y Emperatriz consorte del Emperador Jomei. Tuvieron tres hijos: el Príncipe Naka no Ōe (Emperador Tenji), Príncipe Ōama (Emperador Tenmu), y la Princesa Hashihito (Emperatriz Consorte del Emperador Kōtoku).

La Emperatriz asumió el trono con el nombre de Emperatriz Kōgyoku  en 642  a la edad de 48 años. Durante este período, el clan Soga asumió el poder. Su hijo, el Príncipe Naka no Ōe planeó un golpe de estado en contra de dicho clan y asesinó a su líder, Soga no Iruka en la corte, enfrente del trono de la Emperatriz. Impactada por el incidente, abdicó en 645 abdicó a la edad de 51 años, a favor del Emperador Kōtoku que murió en el año 655.  Tras este hecho, la Emperatriz Kogyoko reasciende al Trono del Crisantemo, esta vez con el nombre de Emperatriz Saimei, marcando así una nueva era y lo hará asta su muerte a los 67 años de edad. La sucede en el Trono, su hijo Naka no Oe.

Como Emperatriz Kōgyoku  reinó 4 años y como Emperatriz Saimei reinó 7 años.


Referencias

 

 Aston, William G. (2005). Nihongi: Chronicles of Japan from the Earliest Times to A.D. 697. Tokio: Charles E. Tuttle Company. ISBN 0-8048-3674-4

Monday, May 20, 2019

La mujer en Japón (5) Reinas o Emperatices reinantes (a) Suiko (554- 628) ¡35 años!



Esta increible mujer fue el 33.º según emperador del Japón según  el orden tradicional de sucesión y la primera mujer en ascender al Trono de Crisantemo. Reinó entre 593 y 628. O sea, durante 35 largos años.

Como princesa, fue consorte de su medio hermano, el Emperador Bidatsu; tras la muerte de la primera esposa del Emperador Bidatsu, ella asumió el título de Ōkisaki (consorte oficial del emperador). Tuvo con él dos hijos y tres hijas.

Tras la muerte del Emperador Bidatsu, el Emperador Yōmei asciende al trono, pero sólo reinó por dos años antes de morir víctima de una enfermedad. Al quedar  el trono vacante se desencadenó una lucha de poder entre el clan Soga y el clan Mononobe. Los Soga apoyaban al Príncipe Hatsusebe y los Mononobe apoyaban al Príncipe Anahobe.

Con la victoria del clan Soga, el Príncipe Hatsusebe ascendió al trono con el nombre de Emperador Sushun en el año 587. Pero el poder del Emperador Sushun trajo fricciones con el líder del clan, Soga no Umako, y este último temiendo que el Emperador actuara primero, lo asesinó en 592 (nunca mejor dicho que en tiempos convulsos, "más vale  rápido que muerto").

Al haberse producido  un vacío en el poder, se le consultó a la princesa si podía asumir el trono, y accedió siendo la primera mujer que asumiría el cargo de Emperador de Japón, cuya historicidad está ampliamente confirmada por las fuentes.  Así en 593 fue coronada a la edad de 39 años con el nombre de Emperatriz Suiko.

El Príncipe Shōtoku fue nombrado regente, algo así como Primer ministro, en 594; a pesar de que él y Soga no Umako ejercían de hecho,   mucho poder pero es  innegable  que la Emperatriz también tomaba parte en algunas decisiones, por ejemplo, en el año 624  ella rechazó ceder el territorio de Kazuraki no Agata a  Soga no Umako,  como medio de limitar, seguramente,  su poder.

Algunas de las acciones de la Emperatriz durante su reinado incluyeron el reconocimiento del budismo en el país, con la promulgación del Edicto de los Tres Tesoros Florecientes en 594, la apertura de relaciones con la corte de la dinastía Sui en el año 600, la adopción del Sistema de Doce Niveles de Tapas y Rangos en 603 y la adopción de la Constitución de Diecisete Artículos en 604. La Emperatriz Suiko fue también una de los primeros monarcas budistas en Japón, y había tomado los votos como monja poco antes de ser Emperatriz.

Durante el momento de la sucesión imperial, la decisión estaba determinada a través de los líderes clanes, y no sobre el Emperador, la Emperatriz Suiko sólo indicó dos candidatos para sucederle cuando estaba en su lecho de muerte en 628. Uno de ellos era el Príncipe Tamura, nieto del Emperador Bidatsu y apoyado por la mayor parte del clan Soga, en especial Soga no Emishi. El otro candidato era el Príncipe Yamashiro, hijo del Príncipe Shōtoku y tenía el apoyo de algunos disidentes del clan Soga. Después de los enfrentamientos dentro del clan Soga, donde uno de los principales simpatizantes del Príncipe Yamashiro fue asesinado, el Príncipe Tamura fue ascendido como el Emperador Jomei en 629.

La Emperatriz Suiko gobernó Japón  durante 35 años.

Japón tuvo 8 Emperatrices "Emperadoras" que reinaron por derecho propio cuya historicidad está fehacientemente  confirmada. Esta es la primera de ellas.  Seis lo hicieron antes del Siglo IX. Una lo hizo en el S. XVII y otra lo hizo en el Siglo XVIII.  Incluso, hay una legendaria del Siglo III. Hoy,  en pleno Siglo XXI, la Emperatriz es un florero deprimido, que entre otras cosas, habla 5 idiomas y tiene  una brillante carrera  como Diplomática que dejo al casarse con el entonces heredero al trono.
 

Referencias:  


http://www.kcpwindowonjapan.com/2015/12/empress-suiko-the-first-empress-regnant-of-japan/

Monday, April 1, 2019

Sultana mameluca Razia ( circa 1205- 1240) del Sultanato de Dehli






Razia Sultana fue el quinto sultán mameluco y la única mujer que gobernó como  sultán de Delhi. La coetánea Shayar Al Durr de la que hablé en esta entrada, era mameluca pero del Sultanato de Egipto. Razia, era hija del tercer gobernante del Sultanato de Delhi, Shams-ud-din Iltutmish y de  Qtub Jaan (Turkán Jatún).  
 
Razia era nieta del primer Sultán de Delhi, Qutb ud din Aibak.  Ella recibió entrenamiento en administración y se convirtió en heredera de Iltutmish después de que su hermano Nasiruddin Mahmud muriera. Sin embargo, su hermanastro Rukn ud din Firuz fue nombrado sultán después de la muerte de Iltutmish, pero más tarde este fue asesinado después de comprobarse que no era  apto para gobernar. Esto llevó a Razia a emerger como el nuevo gobernante, quien renunció a Purdah (separación de las mujeres en las soc. musulmanas)  y demostró ser una gobernante eficiente tanto en la administración de su gobierno como en liderar las fuerzas armadas  en la guerra. En sus casi cuatro años de gobierno estableció la ley y el orden, realizó reformas gubernamentales, mejoró la infraestructura y fomentó el comercio. Su hermanastro Muiz ud-Din Bahram se proclamó rey mientras ella estaba en Bathinda. Trató de recuperar su poder con la ayuda de su esposo Malik Ikhtiar-ud-din Altunia, Gobernador  de Bathinda, pero ambos fueron asesinados en el intento.

 Infancia y vida temprana

Su padre, Shams ud-Din Iltutmish, pertenecía a la tribu Ilbari en las estepas euroasiáticas de Turkestán y fue vendido como esclavo a una edad temprana. Se convirtió en el favorito de su maestro Qutb ud din Aibak, fundador de la dinastía mameluca y primer sultán de Delhi. Aibak casó a su hija Qutb Jaan con Iltutmish. La pareja tuvo primero un niño al que llamó  Nasiruddin Mahmud,  y luego en  c: a 1205  una niña,  Raziya Begum bint. Shams-ud-Din Iltutmish (Razia) en Budaun, Uttar Pradesh, India. También tuvo dos medios hermanos Rukn ud din Firuz y Muiz ud din Bahram fueron sus medio-hermanos nacidos de ex-esclavas.

Aibak, el abuelo,  murió en 1210 EC cuando Razia tenía cinco años,  siendo sucedido por Aram Shah.  Iltutmish fue invitado por un grupo de 40 nobles turcos llamados "Chihalgani" para tomar el trono del Sultanato de Delhi  porque ellos estaban contra Aram  Shah. En 1211, Aram Shah e Iltutmish se encontraron en la llanura de Bagh-i-Jud, cerca de Delhi, donde Iltutmish derrotó al primero, convirtiéndose  en el tercer gobernante del Sultanato de Delhi.

Desde muy niña, Razia  tuvo el privilegio de contemplar el poder del harén, dominado por su madre, y también  el poder del  tribunal al que tuvo acceso como favorita tanto de su padre Iltutmish como de su abuelo Aibak.  Su padre la quería cerca  suyo cuando manejaba los asuntos de Estado. 
 
Razia creció como una joven valiente que se entrenó en habilidades militares y en la guerra profesional como sus hermanos. Razia también recibió capacitación sobre cómo administrar un imperio en ausencia de un gobernante masculino (como algunas de las princesas de aquellos tiempos). Ella prosperó al impresionar a su padre con sus habilidades y perseverancia en el desempeño de sus tareas y deberes. 

 Nasiruddin Mahmud, hermano mayor de Razia,    era el heredero de Iltutmish y, por lo tanto, fue preparado para suceder a su padre. Nasiruddin Mahmud se convirtió en el gobernador de Bengala y su padre le otorgó el título de Malik-us-Sharq (Señor de Oriente). Sin embargo, después de su repentina muerte en 1229, Iltutmish  tuvo que dedicarse a buscar un sucesor digno, ya que percibía que los hijos sobrevivientes nacidos de sus otras esposas eran incapaces de gobernar.

Razia demostró su capacidad actuando como un regente capaz con el apoyo de un ministro leal de Iltutmish, mientras que este último abandonó Delhi en 1230 para invadir Gwalior. Después de un sitio de un año, Iltutmish capturó a Gwalior y regresó a Delhi en 1231 y quedó impresionado al ver el desempeño de su hija. La nombró  su heredera al trono estando  en el lecho de la muerte en 1236. Como era de esperar,  los nobles de la corte no estaban contentos de tener una mujer como gobernante y por lo tanto no apoyaron  a Razia. Tras la muerte de su padre el 30 de abril de 1236, su hermanastro, Ruj ud din Firuz, fue nombrado cuarto sultán mameluco de Dehli.


El recién coronado Ruj ud din Firuz  se dedicó a  los placeres mundanos y descuidó el Gobierno, cosa que no era bien vista por la corte. Su madre, Shah Turkaan, aprovechó esta actitud  negativa de Ruj y tomó las riendas del Poder   pero  Shah Turkaan demostró ser una gobernante despótica quien mandó a ejecutar a  varias personas del reino. Finalmente, Ruj ud din Firuz y su madre fueron asesinados en 1236. 

La nobleza  no tuvo más remedio que aceptar a regañadientes la ascensión de Razia al trono como el quinto sultán del sultanato mameluco de Dehli. Esto la convirtió en la primera y única mujer gobernante del Sultanato de Delhi. La ceremonia de coronación se llevó a cabo el 10 de noviembre de 1236 y comenzó a reinar con el nombre real  de Jalâlat-ud-Dîn Raziyâ.
 

 Reinado

Razia demostró su eficiencia como gobernante. Renunció a purdah (separación de hombres y mujeres)  como también el atuendo de las mujeres  musulmanas y usó atuendos similares a los que usaban los gobernantes anteriores. Sin embargo, a los musulmanes conservadores les sorprendió y no les gustó que ella rompiera la costumbre al renunciar al velo y mostrar su rostro en público.  

Razia dirigió su gobierno hábilmente y con confianza, y al mismo tiempo demostró sus habilidades de guerrera montando un elefante y liderando las fuerzas militares desde el frente en las batallas como  Jefe  de su ejército. Ella capturó nuevos territorios agrandando y fortaleciendo así  a su  su reino.

Durante su reinado, Razia hizo reformas significativas en el gobierno, mostrando así sus habilidades como administradora competente. Estableció la ley y el orden adecuados en su imperio e intentó mejorar la infraestructura del país cavando pozos, construyendo caminos y fomentando el comercio. Como gobernante secular, Razia hizo esfuerzos para salvaguardar y conservar la cultura inherente de los súbditos hindúes en su reinado. Intentó eliminar el impuesto a los no musulmanes, pero  la nobleza se  opuso. Estableció escuelas, centros de investigación y academias, además de las bibliotecas públicas que tenían el Corán y las tradiciones del Profeta, así como obras de filósofos antiguos. Las escuelas y colegios también impartieron lecciones de obras hindúes en literatura, astronomía, filosofía y ciencia. También fue patrona del arte y la cultura y apoyó a músicos, poetas y pintores. Ella ordenó monedas que serían acuñadas con su nombre grabado.


 Vida personal, declinación de poder, muerte

Malik Ijtiar-ud-din Altunia fue un amigo de la infancia de Razia. Ambos  estaban muy enamorados. El prestó servicios a la corona y ella   lo recompensó  nombrándolo  Gobernador de Bathida.

La caída del reinado de Razia comenzó cuando los nobles  resentidos por el gobierno de un monarca mujer, difundieron  el rumor infundado y venenoso que vinculaba a Razia con un esclavo africano Siddi convertido en noble Jamal-ud-Din Yaqut, confidente suyo.  Altunia, creyéndo ciertos esos rumores encegueció de celos  y orquestó  una rebelión con el fin de recuperarla.  Razia y Altunia batallaron, el pobre Yaqut murió y Altunia  venció  a Razia.  Con el tiempo los amantes despejaron sus malentendidos y se casaron, vivieron felices y comieron perdices hasta que el envidioso de su hermanastro Muiz ud din Bahram se declaró a sí mismo sultán de la dinastía  mameluca con el respaldo de cuarenta jefes. Razia, en un intento por recuperar su trono, reunió fuerzas y marchó hacia Delhi junto con Altunia. Sin embargo, fueron derrotados por Muiz en octubre de 1240. Al día siguiente, la pareja huyó de Delhi y llegó a Kaithal, pero fueron abandonadas por las fuerzas restantes y luego, asesinados. 
 

 Trivia

Hay una disputa sobre el sitio real de su tumba. Mientras que muchos dicen que fue enterrada en un patio en Bulbul-i-Khan cerca de la puerta de Turkman, Delhi,  como el historiador Rana Safvi en su libro "Las ciudades olvidadas de Dehli". Otros  dicen que el sitio  de su tumba está en Kaithal, donde el Virrey de la India, Lord Linlithgow, visitó su tumba en 1938. Hay otros que afirman  que el sitio está  en Tonk, Rajasthan.


Se hizo una película biográfica sobre ella titulada "Razia Sultan" que se estrenó el 16 de septiembre de 1983 y tuvo a la actriz india Hema Malini en el papel titular. Y una serie de TV aireada desde 2015,  "Razia Sultan", con la actriz Pankhuri Awasthy interpretando el papel principal. 


Fuentes: 

Aquí y aquí


Monday, September 17, 2018

Teofanu Skleraina (955-990) "Teofania, La griega", Emperatriz regente, viuda de Otón II, Emperador del Sacro Imperio Romano germánico


Aún no se sabe exactamente el lugar de nacimiento de Teófanu Skleraina (en adelante, Teofanía), aunque se supone altamente probable que fuera en la ciudad  de Constantinopla o algún lugar entonces muy próximo a esta gran ciudad. Teofanía  tenía presumiblemente por padre a Constantino Skleros, hermano del pretendiente al trono Bardas Skleros, y por madre a Sofía Fokaina, hermana al parecer del Emperador Iōjannēs Tzimiskes. Sin embargo, otras fuentes citan que por parte de madre  Teofanía era  neptis (nieta) del emperador Nicéforo II.  Lo concreto es que no figura como porfirogéneta (que quiere decir «nacido/a en la púrpura») en los anales bizantinos.  (Los porfirogénetas o porfyrogénitas eran aquellos hijos que habían nacido durante el reinado del Emperador en la cámara púrpura especial del palacio de Bucoleón de los emperadores bizantinos). 

Se considera que el casamiento de Teofanía   con Otón II fue propiciado por Teófano Anastaso.  Fruto de este enlace,  llegaron a edad adulta tres hijas: (Adelaida, Matilde y Sofía)  y un hijo: Otón  III.


Emperatriz 

Otón  II sucedió a su padre el 8 de mayo de 973. Teofanía  acompañó a su marido en todos sus viajes, y ella es mencionada en aproximadamente una cuarta parte de los documentos formales del Emperador, lo que evidencia de su posición privilegiada y su influencia e interés en los asuntos del imperio. Se sabe que ella estaba frecuentemente en desacuerdo con su suegra, Adelaida  de Italia, lo que causó un distanciamiento entre Otón II y Adelaida. Según el abad Odilo de Cluny, Adelaida   se puso muy feliz cuando "esa mujer griega" falleció.   

El cronista benedictino Alpert de Metz describe a Teofanía como una mujer desagradable y parlanchina.  La reina  también fue criticada por "su relativa decadencia"¿?, que se manifestó en su baño más de una vez al día y en que  introdujo nuevas prendas lujosas y joyas en la Corte real. Se le atribuye la introducción del tenedor en Europa occidental: los cronógrafos mencionan el asombro que causó cuando "usó una dorada punta doble para llevar comida a su boca en lugar de usar sus manos como era la norma cultural"(Con lo cual, era   probablemente considerada por sus coetáneos como "una rebelde sin causa").

El teólogo Peter Damian incluso afirma que Teofanía  tuvo una historia de amor con John Philagathos, un monje griego que brevemente reinó como el antipapa Juan XVI. (Vete tú a saber si fue cierto o este teólogo padecía de copralgia cerebral)

Otón  II murió repentinamente el 7 de diciembre de 983 a la edad de 28 años, probablemente por malaria.  Su hijo de tres años, Otón  III, ya había sido nombrado Rey  de los romanos durante una dieta celebrada en Pentecostés de ese año en Verona. En Navidad, Teofanía lo hizo coronar por el arzobispo de Maguncia Willigis en la catedral de Aquisgrán (actual Alemania)  ella misma gobernando como Emperatriz regente en su nombre.  

Tras la muerte del Emperador Otón  II, el obispo Folcmar de Utrecht liberó a su primo, el duque bávaro Enrique el Peregrino, de su custodia. Ávido de poder, el  duque Enrique "fue por lana y salió tranquilado":  cuando en la primavera de 984 se alió con el arzobispo Warin de Colonia y apresó a su sobrino Otón  III aprovechando que  Teofanía todavía estaba en Italia. Sin embargo, se vio obligado a entregar el niño a su madre, que estaba  sólidamente  respaldada por el arzobispo Willigis de Mainz y el obispo Hildebald de Worms.

Regencia
 

Teofanía  gobernó el Sacro Imperio Romano como regente por un lapso de cinco años, desde mayo de 985 hasta su muerte en 990, a pesar de la temprana oposición de la Corte Otoniana.  

De hecho, muchas reinas en el Siglo X, se encontraron en el Poder, ejerciendo la Regencia,  al morir sus maridos gobernantes muy temprano y teniendo que asegurar la sucesión de sus hijos.

Durante su Regencia, Teofanía  trajo de su Oriente natal, una cultura de mujeres reales  que ejercían cierto  poder político, algo que en el Occidente -del que ella era Gobernante- se  trató de evitar en los Siglos anteriores a  su Regencia. Su  suegra Adelaida que no la podía digerir,  la apodaba "La Emperatriz griega". También es cierto que  todo lo bizantino ejercía  una cuota de fascinación en Occidente.

Teofanía   fue muy influyente dentro del Sacro Imperio Romano estando en vida su marido durante todo su reinado iniciado en 972.   Ella intervino, según consta en documentos,  dentro del gobierno del Imperio un total de setenta y seis veces. 

El  primer acto de Teofanía  como regente fue asegurar a su hijo, Otón  III, como el heredero del Sacro Imperio Romano. También colocó a sus hijas en el poder dándoles altos cargos en conventos influyentes en todo el oeste gobernado por Otonia, asegurando el poder para todos sus hijos. Teofanía dio  la bienvenida a los embajadores y se declaró "Imperator" o "Imperatrix", al igual que sus contemporáneas   Irene de Atenas y Teodora, mujer de Teófilo.  

Aunque Teofanía  nunca se puso armadura,   también  fue a la guerra y buscó acuerdos de paz a lo largo de su Regencia y logró que  la paz reinara en sus reinos. Debido a una enfermedad que comenzó en 988, Teofanía  finalmente murió en Nimega, (Nijmegen, actual Holanda) y fue enterrada en la iglesia de San Pantaleón cerca de su casa en Colonia  (actual Alemania) en 990

El cronista Thietmar la elogió de la siguiente manera: "Aunque [Teofanu] era del sexo débil poseía moderación, confiabilidad y buenos modales. De esta manera, protegió con vigilancia masculina el poder real para su hijo, amigable con todos aquellos que eran honestos, pero con una aterradora superioridad contra los rebeldes ". 

Debido a que Otón  III todavía era un niño, su abuela Adelaida de Italia se hizo cargo de la regencia

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¿Quién dijo que la Historia es aburrida?
 

 

Thursday, August 2, 2018

Este jueves, un relato: "Un viaje con..." (entrada de mi blog Nro. 1365)

 Imagen y convocatoria de Dorotea del blog "Lazos y raíces"


Era verano recalcitrante -para más INRI, Agosto- y época   de vacaciones. Dorotea me mandó preparar el equipaje.  - ¡No quiero viajar sola!- recuerdo que le dije molesta, a lo que ella  me contestó con  infinita paciencia  y voz calmada: -Elije   alguien con quien irte entonces, pero ese viaje a los Archivos Generales de la Corona de Aragón debes hacerlo si quieres  concluir tu tesis.  Tu investigación sobre Violante de Bar no estaría completa sin haberlos estudiado. Te sorprenderá lo que allí puedes encontrar. 

Sabía en mi fuero interno que no debía discutir con ella porque Dorotea, mi directora, siempre tenía razón. Por algo la había  elegido como mi directora, valga la redundancia.

Llegué a casa y subí apresurada al desván a buscar la vieja maleta de cuero marrón. No sé muy bien por que quise viajar justo  con esa; habitualmente lo hacía con la negra de Samsonite, que al ser de fibra era más liviana. Al agarrarla apresuradamente de un  estante del ropero que tenía allí,  se  me abrió volcando de su interior un paquete  envuelto con papel  manteca y atado con una cinta dorada.  Llena de curiosidad  desaté  el moño y  abrí el paquete,  adentro había  doblada una tela bordada con este escudo
 

 de Violante de Bar,  
 quien nació en Francia  c:a 1365
falleció en Barcelona en 1431; 
Culta, políglota, lectora y escritora, 
dejó un  legado  de 45 volúmenes de cartas
 en las que nos habla de la vida política y cultural del momento 
así como de su papel como hija, esposa y madre. 
Escritas en latín y catalán,  estas cartas  constituyen 
una de las colecciones más extensas 
escritas por una mujer en la España medieval. 
 Violante se casó con  Juan I de Aragón, apodado el cazador, 
al enviudar  de su primera mujer Marta de Armagnac,
 muerta al parir su quinta hija que también murió en el parto.
El Rey se dedicaba a la caza,  bien le vale este su apodo, 
y Violante sabiamente  gobernaba 
e impulsaba las artes.


Tomé el paño para observarlo detalladamente, era el escudo de Violante de Bar, "¡¡lo sabía!!", exclamé maravillada y  lo froté con cariño. Lo froté aunque no tuviera en mis manos la lámpara de Aladino. Fue entonces cuando  un ligero resplandor tiñó el desván iluminándolo todo. Y allí se me apareció, en medio  de una  nube,  delicada y bella con una gran sonrisa, majestuosa,  la Reina.

Y yo que va, ni Archivo, ni tesis, ni nada. Del patatús que me dio amanecí en Urgencias del Hospital  con un infarto de miocardio  y luego,  me vino otro..... ¡patapum!. Recuerdo que  me administraron   oxígeno, recuerdo que masajearon  mi corazón y luego desfibrilaron dos o tres veces.  Después recuerdo haber oído fuerte y vibrante la voz de San Pedro que me decía:  -¡Jaque mate! muchacha, esta es la última partida. 



Gracias a todos los amigos que siempre están conmigo