Llegué justo ese día de marzo de este año a Madrid desde el Cono Sur, camino de Sevilla y Tel Aviv en el que tuve el inmenso placer de poder estar presente en la presentación que Pedro Ojeda hacía de este libro de relatos escrito por mi amiga, hasta ese momento y durante muchísimos años virtual, Isabel Huete. Un ser maravilloso, también en persona.
Según palabras del presentador y prologuista, a las que obviamente suscribo, Paredes de cristal está compuesto por casi una veintena de relatos para encontrarse con personajes que viven un mundo interior intenso. A través de la literatura, del juego de voces, de la alternancia de pensamiento y choque con la realidad, Isabel Huete nos compone un retrato colectivo de esos seres que cargan dificultades emocionales (...) Y lo hace con una brillantez narrativa irreprochable (...).
Leer su libro fue para mi como ir recorriendo estancias con vidas de otros portando una linterna encendida. Estancias en la que los personajes viven situaciones similares a las que cualquiera de nosotros podría vivir en un momento determinado; situaciones en las que podemos reconocernos; situaciones que nos dejan una enseñanza, un pensamiento, una manera de sentir que nos induce a la reflexión. En un mundo cada vez más grande, más despersonalizado, recorrer estos lugares -y personajes- cercanos impregnados de intimidad y cotidianidad es cuanto menos, revelador.
Gracias, Isabel, y mucho éxito.


