
Recojo vuestras respuestas a mi entrada
del pasado miércoles a partir de las cuales quiero reflexionar. Como primera mediada deseo aclarar que yo veo en lo personal el uso de un burka o nikab como instrumento de tortura o sometimiento ( al igual que
ALATRISTE y BIPOLAR) que atenta contra los Derechos Humanos, aún cuando en paises como Afganistán el uso de ésta vestimenta hasta puede en algunos casos, como señalas
PEDRO OJEDA, salvar a estas mujeres de ser violadas. En igual medida a mí, mujer del siglo XXI, me parece un instrumento de tortura la vestimenta de las mujeres como la duquesa de Devonshire, del siglo XVIII o la tiranía de la moda y la balanza, a la cual nos vemos sometidas hoy en día. Comparto tu opinión
PEDRO de que tampoco podemos nosotros pedirles a esas mujeres que se comporten como heroínas y traten de cambiar su situación. Creo yo que corresponde a la corriente moderada del Islám, dentro de su propia cultura, de hacerlo. De hecho hay mujeres como,
Fatima Mernissi o
Wassyla Tamzali , entre otras, que propulsan esa liberación. Ojalá lo logren y pronto.
Entiendo tu temor
ISABEL ROMANA; de ningún modo quisiera yo que perdiéramos lo adquirido hasta ahora. Sobre la ablación, mejor llamada
Mutilación
Genital
Femenina, hablaré en otra entrada más adelante, porque hay mucho que decir. En el caso particular de Francia, se trata aproximadamente de 400 a máximo 2000 mujeres que portan esta vestimenta, la cual señala su pertenencia a la corriente
Salafista (ortodoxo-sunita) del Islam. Se considera con seguridad que en Francia hay muchos más que 5.000.000 de musulmanes. No hay censos fidedignos porque está prohibido desde 1872 el censo a los fieles a una religión, pero se estima que puede haber hasta unos 8.000.000. En estas proporciones, el uso del Burka o Nikab es mínimo y tampoco,
LOLI su uso está extendido en todos los paises musulmanes. Hay de todo desde Afganistan o Arabia Saudia ( mujeres más tapadas) hasta Turquia o los Emiratos Arabes Unidos (dónde se ven mujeres con vestimenta occidental).
MONSERRAT: Tienes razón que siempre la vestimienta nos ha identificado como pertenecientes a un grupo o clase social determinada etc, etc, Creo que lo mejor sería para todos y todas liberarnos del yugo de la vestimenta que nos identifica de alguna manera o nos exije un determinado peso, y que cada uno vistiera como dicen
PACO y
COSMO , según su gusto y ganas, pero falta mucho para llegar a eso, lamentablemente.
No creo que la coacción conduzca a algo positivo,
ALDABRA y tal como lo dicen
SANTIAGO y
FAYNA. Más, cuándo hay supuestamente otras motivaciones por debajo de esa Ley Francesa que se quiere imponer y que se sustenta en el temor xenófobo de aquello que la misma Política Francesa es culpable de haber causado por haber colonizado el Magreb (Marruecos, Algeria, Tunez). El cambio de actitudes, como yo lo veo
ESTRELLA, se puede realizar aprendiendo primero cuales son los factores que influyen en esa población para tener esa conducta y cuales son las creencias sobre las que se basa. Recién luego, instrumentando un dialogo argumental y participativo sin necesidad de como dice
ASUN, erigirnos en abanderados de nada, provocar un cambio de actitud.
MARIBEL: no siempre se puede elegir la vestimenta, a veces como en el caso de la mayoría de estas mujeres, su uso es impuesto por el machismo de estas sociedades preindustriales tal como lo señalas
GUILLERMO, medio en broma pero muy enserio.
EL PIANO HUERFANO (
RAQUEL) te gusta la vestimenta de Kibutz (granja colectiva), más libre. En ese sentido, exceptuando los judíos ortodoxos ( que se visten rigurosamente de acuerdo a severas reglas y tapamientos) en Israel, casi todo el mundo se viste como le da la gana. Los Parlamentarios van a las cesiones de gobierno en mangas de camisa y pantalones vaqueros. Hay musulmanes que se visten a la usanza occidental y los hay también con túnicas y kefias.
No se si aclaré o hice una ensalada quizás por el influjo de la primavera que se acerca. Lo que si me quedó claro a mí al ir pensando, es que no estamos tan liberados nosotros los occidentales de la vestimenta como creemos, a pesar de no usar Burka, y aún tenemos mucho para reflexionar sobre estos temas.
En cuanto a lo mostrado o lo insinuado las opiniones están divididas: Hay quienes de nosotros como
CORNELIVS,
BELKIS, AL y
yo que pensamos que lo insinuado es más erótico y otros como
ALDABRA,
ASUN, etc, que los desnudos lo son. Todas válidas, por supuesto.
GRACIAS A TODOS por vuestros aportes a esta temática que obviamente, va más allá de la vestimenta.
Para el que lo desee, aquí dejo
un enlace en francés, en el que se ve en un prog. de TV el debate entre el legislador y diputado por a UMP, JACQUES MYARD con su contrincante MOUHAMMED MOUSSAOUI, de origen marroquí, Presidente del Consejo Francés del Culto Musulmán. El Sr. Myard sostiene con muy buenos argumentos que el uso del burka atenta contra los derechos humanos y hay que legislar para prohibir su uso, por su parte el SR. MOUSSAUI argumenta con también muy buenos argumentos, que una acción semejante atenta contra las libertades individuales.
Trasnochando:
Una duda de último momento me asalta: ahora que Pedro Ojeda hizo una entrada sobre
La mujer en el siglo XX a propó del libro de Mercedez Gomez Balsa ( que no alcancé aún a leer por razones obvias, pero habiendo leido al menos las biografías en Wikipedia de María Zambrano, Carmen de Burgos, Clara Campoamor, Federica Montseny, Margarita Nelken y María Lejárraga, sabiendo además que la legislación española es una de las más avanzadas en cuanto a
la igualdad de género en Europa,
¿Qué peligro real existe para qué ésto llegue a perderse? Y
¿cómo puede mejorarse la implementación de la igualdad de género en la vida cotidiana?FOTO: AP 2004.
por Adam Gai publicado en La butaca.com 08.06.12:
Un cuento chino, drama cómico, que a veces bordea el sentimentalismo fácil, logra captar lo sombrío y la amargura de ciertas situaciones de la vida personal y social de un hombre solitario. Detrás del sarcasmo y grueso humorismo que suele empañar muchas de las comedias argentinas, se asoma el mito del que está solo y espera y junto con él las maniobras de una sociedad que oculta generalmente sus fracasos puteando en cualquier momento. La cámara, sin alardes técnicos, sabe acercarse a los personajes con lentitud e inquisición y abundan los primeros planos y aquellos en los que el límite superior del marco, apenas sobre la cabeza de los personajes, acentúan la impresión de encierro. Las elipses aluden con eficacia aquello que no se ve y que produce mayor impacto gracias a la ausencia. La escenografía no disimula sus cartones, pero los juegos de luz y sombra compensan los defectos de utilería. La película está sostenida por una interpretación excelente de Ricardo Darín, en el papel del ferretero huraño, y por el rostro expresivo de Ignacio Huang, el inmigrante perdido, Jun. El diálogo chispeante (véase, por ejemplo, la segunda visita a la embajada) alterna, a veces, con el poco convincente de las conversaciones del protagonista con la mujer que no se rinde ante su indiferencia. En una de las primeras escenas, en la que desde un taxi el chino es arrojado a la calle, se evidencia literalmente, con un breve recurso tragicómico, una constante de la tipología porteña: la tendencia de desembarazarse del otro, a la que seguirá el acostumbrado “no te metás”. Pero al toparse con un extraño que en cierta medida es su doble, el protagonista vacila, no quiere y sí quiere comunicarse, agregándose a la dificultad, el desconocimiento del idioma. La imposibilidad del intercambio verbal va a estar acompañada por una solidaridad muda, temida, combatida, pero no olvidada. Avanzada la acción, Jun, accidentalmente, rompe figuras de vidrio que el ferretero colecciona en memoria de su madre, lo que provoca, fuera de la rabia y la desesperación, el principio de una ruptura del cordón umbilical que ata al protagonista a su pasado. Hacia el desenlace se revelan los motivos de la conducta misantrópica: el absurdo criminal de la guerra de las Malvinas, la muerte del padre, después de haber visto en el periódico la foto de su hijo soldado participando en esa guerra, el tratamiento vergonzoso que la autoridad militar dio a sus subordinados después de la derrota. No obstante, los sucesos reales trágico-grotescos y las noticias inauditas que el ferretero recorta de diarios viejos y pega en un álbum para alentar tanto sus deseos como sus frustraciones, van a permitir reabrir un camino clausurado. al vincularse a una casualidad estremecedora. La película dirigida y escrita por Sebastián Borensztein trata con ironía y madurez el tema de la soledad y de la sobrevivencia en un mundo aparentemente civilizado.
Para ver la película completa pulsar en este enlace.