Lo he intentado todo Señor. ¡Esta Humanidad me agobia!.
Sordas criaturas. Sordas que rien y se burlan. Se burlan. ¡Se burlan, Señor!
Caminan repletas de soberbia como pavos reales desplegando plumas.
A veces cacarean y hasta ponen huevos como gallinas cluecas
pero - eso sí - se creen muy listas.
Porque el Mundo es Mundo
y saben algo de tecnología, lo destrozan todo
y por la borda, arrojan los Valores.
He tratado de cumplir con Tu Divina Encomienda.
¿Qué Salto Evolutivo? ¿Qué despliegue de Potencias?
¿Qué Crecimiento Espiritual? ¿Qué recórcholis, Señor?
Los he amenazado, les he ofrecido la Salvación Eterna,
les he gritado y hasta me he enojado.
Ni con sonrisas me los he ganado.
¿El resultado?
Pués, aquí estoy como ves, incrustado en este muro,
sin poder volar, ¡agotado, dolido, rabioso y ninguneado!.
Concédeme Señor
Serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar
Valor para cambiar aquellas que si puedo
Y Sabiduría para reconocer la diferencia entre las dos
y sobre todo, sácame de aquí, de este puñetero Planeta,
si te place, Señor,
¡qué la galaxia es grande y merezco, creo,
un destino más prometedor:
¿Probamos con Plutón?
Es que, ¡cuánto más lejos, mejor!.
Nota: desde ayer se reunen en Estocolmo, Suecia, 17 Premios Nóbeles en el simposio "Nobel Laureate Symposium on global sustainability" para redactar un documento de tres páginas en la que describirán el estado del mundo y que hacer para salvarlo. O algo así. Quizás tengan más suerte que este pobre ángel desauseado.