Hoy a la caída del sol, comienza el día del perdón -Iom Kipúr-
para los judíos de todo el mundo y finaliza mañana a la caída del sol.
Es un día de ayuno y rezo. Para mí es más importante la introspección,
la oración, la meditación, que el propio ayuno. Hasta los judíos
menos religiosos, como es mi caso, concurrimos a la sinagoga esta noche a
recibir el comienzo del día del perdón que inicia con este rezo, que
les invito a escuchar si me dan 6 minutos de vuestro tiempo y que tiene
un origen muy antiguo (algunos eruditos lo sitúan en España, en la
época del Rey godo Recaredo (586-601) y las conversiones forzosas al
catolicismo, otros incluso lo sitúan aún más atrás en el tiempo). El
hecho es que en este rezo se pide perdón por cualquier promesa hecha y
no cumplida o hecha bajo coacción (como lo sería una conversión forzosa) y debe haber en nosotros un
arrepentimiento genuino por los errores que hemos cometido durante el
año y propósito de enmienda y mejora.
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Existen muchas versiones musicales del Kol Nidré,
una de las más conocidas es la del alemán protestante Max Bruch (op.
47, adagio en melodías hebreas para violonchelo y orquesta), quien al
entrar en contacto con la familia Lichtenstein de Berlín, a través de su
maestro Ferdinad Hiller que los presentó, quedó cautivado por la
melodía.
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de Park Avenue, Nueva York.