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Saturday, June 9, 2018

Arqueología y Medicina (7): La medicina en la Grecia Antigua

Higiea, sentada junto a su padre Asclepio, da de comer a una serpiente. Este animal, emblema del dios, era empleado en los rituales curativos de sus Santuarios. Foto por Erich Lessing / Album

Fue en Grecia donde, a partir de la actividad de Hipócrates, la medicina comenzó la búsqueda de una explicación racional de las enfermedades, atendiendo a sus síntomas para formular un diagnóstico y ofrecer el tratamiento más adecuado.

Artículo por Carlos García Gual,  Catedrático de Filología griega de la Universidad Complutense asesor de Historia.  National GeographicHistoria NG nº 110 .

Macaón y Podalirio, que atienden a los heridos griegos en la guerra de Troya, son los dos primeros médicos griegos cuyo nombre conocemos. La Ilíada los recuerda como «dos buenos médicos» en el ejército del rey Agamenón. Son hijos del famoso Asclepio (en latín Esculapio), más tarde venerado como dios de la medicina, y héroes muy apreciados tanto por su valor guerrero como por su servicial saber quirúrgico. El médico, llamado iatrós en griego, es, en efecto, según Homero, «un hombre que vale por muchos» (Ilíada, XI, 514), y está calificado socialmente como demioergós, «servidor público», al igual que el adivino, el maestro carpintero o el recitador de poemas. Se trata de un oficio acreditado y sabemos que médicos itinerantes circulaban por la Grecia arcaica.

Ya en pleno siglo VI a.EC. conocemos el nombre de un famoso médico viajero, Demócedes de Crotona, que, según cuenta Heródoto, acabó sus días en la corte del rey persa Darío I. Pero la figura que marca con su magisterio y sus escritos la etapa que llamamos «técnica» o «científica» de la medicina griega es la de Hipócrates, que vivió más o menos entre 440 y 360 a.EC. En su isla natal de Cos fundó la escuela profesional que llevaría su nombre y donde compuso los primeros «tratados hipocráticos», que son el origen del Corpus hipocrático, una variada colección de casi sesenta textos médicos que formaron una biblioteca pionera especializada en la teoría y la práctica de la curación.


La curación de las heridas de guerra impulsó el desarrollo de la medicina. 
En la imagen, Aquiles vendando las heridas de Patroclo durante la guerra de Troya. 
Copa de Sosias. Siglo V a.EC. Foto por BPK / Scala




Medicina racional y milagrosa

El Corpus recoge y examina, con una perspectiva metódica y racional, numerosos datos sobre enfermedades y aspectos varios del arte médico: anatomía, fisiología, ginecología, patología, epidemiología y cirugía. En ellos se pone énfasis en la observación minuciosa de los enfermos y sus dolencias, y se atiende mucho a la dieta y el régimen, lo que no es sorprendente en una ciencia en la que la farmacología es muy elemental y la cirugía interna desempeña un papel muy limitado. Es importante la atención a lo que llamaríamos medicina preventiva y, sobre todo, a la evolución del proceso enfermizo, a los síntomas que permitan conocer sus crisis, dar un pronóstico y orientar la mejoría.

Esa concepción de la physis o naturaleza como un conjunto de fenómenos que el estudio debe explicar mediante razones y experimentos es común a los primeros filósofos, los sofistas y los discípulos de Hipócrates. Por ello escriben esos textos en prosa clara y sencilla, contando sus experiencias e interpretando los hechos según una teoría crítica que los abarca y explica, sujeta a discusión científica. El médico intenta curar tomando conciencia de las causas de la enfermedad y expone el método efectivo para enfrentarse a ella. Aquí surge una medicina empírica y racional, sin ningún elemento mágico ni lastre religioso, en claro contraste con tradiciones médicas mucho más antiguas, como la china o la egipcia. Si es muy difícil valorar con criterio actual el nivel científico de esta medicina –que ignora los microbios, la circulación de la sangre o la química moderna–, no deja de ser ejemplar la orientación metódica y objetiva que caracteriza a esta téchne iatriké, el oficio de la curación.

Frente a esta terapéutica metódica y racional (la de escuelas médicas como la de la isla de Cos; la de la costa de Cnido, en Asia Menor, o la de Crotona, en la península Itálica) aparecen en Grecia otros lugares donde se practica una medicina religiosa en torno a los santuarios del divinizado Asclepio. Allí se promete a los enfermos un tipo distinto de curación, que actúa milagrosamente por la intervención del dios sanador. Impulsados por su fe, los enfermos acudían a los santuarios y se sometían a ciertos cuidados y ritos purificatorios, que solían incluir baños y rezos, y especialmente la incubatio, es decir, el dormir de noche sobre el suelo del recinto sagrado, donde les llegaba, en sueños, la voz divina que los aconsejaba o sanaba.

Es asombrosa la fama del culto de Asclepio y de sus santuarios –en Cos, Epidauro, Atenas y otras ciudades– desarrollada a partir del siglo V a.EC. y aumentada en época helenística. Asclepio, hijo de Apolo, era un dios benévolo y de aire compasivo. Las ruinas de algunos santuarios atestiguan su prestigio y su riqueza, como sucede con el de Epidauro, con su magnífico teatro. Por otra parte, las inscripciones conservadas en forma de breves exvotos de los enfermos agradecidos, como los llamados iámata (ἴαματα) de Epidauro, (1) testimonian múltiples y pintorescas «curaciones» milagrosas del dios.

Parece que los sacerdotes de esos templos de Asclepio se llevaban muy bien con los médicos hipocráticos, y puede que algunos les enviaran a pacientes que creían incurables. En cambio, algunos hipocráticos –como el autor de "La enfermedad sagrada", sobre la epilepsia– rechazaban a los rotundamente (por charlatanes e impostores) a curanderos, magos y brujos que se ofrecían como portadores de remedios mágicos.



En la cabecera del lecho de una mujer enferma aparecen Asclepio, que le impone sus manos, y su hija Higiea. La escena corresponde a un relieve votivo procedente del santuario de este dios en El Pireo, fechado hacia 400 a.EC. Foto por Bridgeman.

La ética profesional

El aprendizaje de la técnica médica estaba ligado a un estrecho vínculo personal entre discípulos y maestros, tanto en las escuelas como en la vida profesional. De ahí el interés histórico de un documento como el denominado «juramento hipocrático», que precisa los deberes del médico para con su maestro y su familia, y, por otro lado, los del médico para con los enfermos. El futuro médico jura solemnemente –por Asclepio y sus hijas Higiea y Panacea– "respetar a su maestro como a su padre, compartir con él sus bienes, atender a su familia y enseñar a sus hijos la medicina, si quieren aprenderla, así como a otros discípulos, y a nadie más». Por otro lado, se compromete a ejercer el oficio guardando las normas: no dar veneno ni remedios abortivos –ni aunque lo soliciten los pacientes–, no revelar secretos de los enfermos, abstenerse de relaciones sexuales en las casas que se visiten, no hacer operaciones quirúrgicas si no son especialistas...¨"

Los hipocráticos cuidaban mucho la relación de los médicos con los enfermos; consideraban  que la buena disposición anímica del paciente ayudaba a su pronta curación. Les importaba mucho el prestigio propio, esa buena fama que el juramento menciona como premio de los cumplidores, frente al castigo de infamia de los otros. Recordemos que quienes practicaban la medicina no tenían un título oficial, sino que debían ganarse la estima de sus clientes –los médicos eran los únicos extraños que penetraban en los hogares ajenos–, y la confianza era fundamental a la hora de fijar sus honorarios. Algún texto aconseja no comprometerse tratando a enfermos desahuciados, de muerte segura. El médico trataba a personas libres y a los esclavos por igual. Sólo en un pasaje Platón advierte que el médico debe explicar bien las causas de sus males a los libres, lo que no es preciso con los esclavos: a éstos bastaba darles las órdenes y las medicinas, sin explicación.

Hipócrates no dejó su firma en ninguna de las obras del Corpus, aunque muchas llevan el sello de la escuela de Cos. El único texto del que conocemos a su autor es el titulado "Sobre la naturaleza del hombre", que escribió Polibio, yerno de Hipócrates. Este tratado es famoso por una teoría que se suele atribuir a toda la escuela hipocrática: la de los cuatro humores. Se trata de cuatro líquidos presentes en el cuerpo: sangre, bilis, bilis negra y flema, cuyo exceso o falta determina la salud. Unos pocos textos del Corpus se escribieron en la isla vecina de Cnido, donde existió una escuela médica rival. Acaso, como es frecuente en escuelas científicas, se trabajaba en equipo y los asociados no se preocupaban por dejar su firma en los respectivos textos.


Médico tratando un paciente. Aríbalo de figuras rojas 
del Pintor de la Clínica, h. 480-470 a.EC. Museo del Louvre.



De Alejandría a Roma

Algo después, la tradición médica cobró una nueva perspectiva en Alejandría. Allí, en el Museo, destacaron Herófilo de Calcedonia y Erasístrato de Ceos, que progresaron en los conocimientos de la anatomía y el sistema nervioso, influidos por estudios del filósofo Aristóteles (inventor de la anatomía comparada) y por sus propios análisis, ya que en Alejandría se practicaron disecciones de cuerpos humanos. En Grecia no se hacían, por respeto a prejuicios religiosos. Los griegos diseccionaban sólo animales, especialmente cerdos y monos, pero allí diseccionaron cuerpos vivos de condenados a muerte, para observar mejor el funcionamiento de la sangre y los órganos internos.

En Alejandría y en Roma hubo diversas corrientes médicas, con distintas bases filosóficas: metódicos, empíricos, neumáticos, eclécticos. Pero todas quedaron superadas por la amplia obra y fama de Galeno de Pérgamo, que vivió en el siglo II EC. Galeno escribió muchísimos libros, tuvo una carrera de inmenso éxito y fue médico de varios emperadores romanos, de Marco Aurelio a Septimio Severo. Sus obras fueron copiadas y comentadas durante siglos por griegos, romanos, árabes y cristianos, y el nombre de Galeno ha quedado como sinónimo del médico por antonomasia.

Los grandes avances de la ciencia médica a partir del siglo XVI, especialmente en los dos últimos siglos, merced al desarrollo de la química y de la farmacia, hacen que la antigua medicina helénica nos parezca muy alejada de la actual. Y, sin embargo, esa concepción racional de la medicina representa una hazaña de indudable valor en la historia de las ciencias, y en el tratamiento y cuidado del ser humano.


Para saber más

Tratados hipocráticos I. Introducción de Carlos García Gual. Gredos, 2008.
Therapeia. La medicina popular en el mundo clásico. Luis Gil Fernández. Triacastela, 2006.
La medicina hipocrática. Pedro Laín Entralgo. Alianza, 1982.
Crónica de la medicina. Heinz Schott (dir.). Plaza &; Janés, 1995.

Texto tomado de aquí 
El resaltado en negrita y los enlaces son míos.

(1) Un tipo de las fuentes más importantes para el culto epidaurio de Asclepio son las iamata    inscripciones grabadas en los cuatro stelai (estelas) que fueron erigidas en el siglo IV aEC por las autoridades de un Santuario de Asclepio en Epidauro. El cuerpo de los textos que llegaron hasta nosotros  contiene aproximadamente setenta cuentos, que son básicamente registros de las curas y 'Terapias médicas' llevadas a cabo por Asclepio

Próxima entrada sobre Arqueología y Medicina: La medicina  islámica


Wednesday, May 2, 2018

Rectificación de una infamia y el "padre de la ginecología" 2- Historia de la Anestesiología (4000 aEC-Siglo XIX) (a)

viene de aquí

Desde que el Dr J. Marion Sims se mudó a Nueva York para fundar un Hospital de Mujeres,  realizó  en él  operaciones  en mujeres blancas. Según Ojanugaen un artíulo para el Journal of Medical Ethics, Sims usaba entonces  anestesia. LL Wall en otro artículo para la misma revista, afirma que hasta 1857 Sims no usó anestesia para realizar una cirugía de fístulas (vesico-vaginales y recto-vaginales)  en mujeres blancas y cita una conferencia pública  en la que Sims habló ante la Academia de Medicina de Nueva York el 18 de noviembre de 1857. Durante esta conferencia, Sims dijo que nunca usó anestesia para la cirugía de  fístulas "porque no son lo suficientemente dolorosas como para justificar el problema y el riesgo de asistir a su administración". Aunque reconoció que esto es impactante para la sensibilidad moderna, Wall señaló que Sims estaba expresando las sensibilidades contemporáneas a mediados del siglo XIX, particularmente entre los cirujanos que comenzaron su práctica en la era previa al uso de anestesia. 

La misma sensibilidad que permite resquicios jurídicos en un Código penal aplicado en pleno Siglo XXI - ver violación/prevalimiento (abuso)- y una  sentencia reciente por abuso   cuando está descrito y probado que es una violación  en los "hechos probados" de  dicha sentencia (5 hombres fornidos de los cuales 2 son militares, llevan a la víctima -una mujer de 18 años-  engañada a un zaguán, la acorralan y  sin su consentimiento o "consentimiento viciado" (que es lo mismo) la penetran vaginal, anal y bucalmente repetidas veces; incluso la graban en vídeo   para   mostrar sus "hazañas sexuales" a sus amigos. La víctima es encontrada luego por viandantes en posición fetal y llorando en un banco  por lo que llaman al 112; ella no podía hacerlo ya que uno  de los 5 le  había robado el  móvil a la víctima para que no pudiera pedir ayuda o llamar a la policía) ¿Cómo pueden los jueces interpretar que no hubo intimidación? en  una interpretación patriarcal, infame y carente de toda empatía hacia el sufrimiento de la víctima en manos de  estos 5 hombres: en  "ámbito  de jolgorio" que debería avergonzar a cualquiera porque sepan Sus Señorías que se ha probado por su propio tribunal  la indefensión de la víctima y eso es intimidación,  ergo violación en toda regla, aunque no fuera desgarrada o golpeada exteriormente. Además, del hecho inconstestable de que  siempre  hay sufrimiento  anímico y psíquico  por una violación repetida y múltiple de la mujer como objeto cosificado;  magnificada por  una sentencia injusta que da luz verde  a depredadores como estos para que continúen actuando con  quasi -impunidad. No quiero ni pensar los años que tendrá que pasar  la víctima en tratamiento psicológico para superar el  doble trauma: el de la violación múltiple en sí, y el de la sentencia, para mi equiparable a  una segunda violación en grupo. Sí,  violación porque estos jueces y en especial uno  de los tres,  han agredido a su alma y a su psiquis al deslegítimarla  como persona desde el instante mismo en que sentencian por  abuso lo que ha sido  violación y además, quíntuple. Algo  huele muy mal si en nuestro Occidente democrático y avanzado suceden estas cosas. Algo tiene que cambiar y ya.
  
Me he referido en el párrafo anterior a:  el  caso de "la manada" porque es actual,  porque lo he seguido de cerca, porque  me  indigna y me repugna. Lo tomo aquí como ejemplo que traslado a cualquier país de  Occidente. Como mujer, madre, abuela y psicóloga me solidarizo con el sufrimiento de esta  víctima y de cualquier otra víctima abusada o violada. Necesitamos mucha educación en igualdad de género, en empatía y solidaridad. Necesitamos  también cambiar las leyes que hagan falta para no se den resquicios jurídicos que permitan a jueces interpretarlas desde una ideología patriarcal, machista y retrógrada.  

De acuerdo a como yo lo entiendo  un Juez (o Jueza) debe impartir Justicia, obviamente,  conforme a Derecho, pero en la interpretación que hace de la ley,  debe mostrar la suficiente empatía con la víctima. Es  el juez o la jueza  quien de alguna manera debe contribuir a que la víctima sobreviviente -vulnerada como persona, como ser humano y como sujeto de Derecho-  comience a sanar  y esto solo lo puede hacer si se ha reconocido su atropello validando su sufrimiento y se ha administrado Justicia, que debería incluir  la voluntad firme y constante de dar a cada uno lo que le corresponde y no, por el contrario,  constituirse en un instrumento más de desintegración  de la persona victimada. 

 hebane

Y como esto va de anestesia, de empatía y de dolor. Decirles que son paparruchas que el hombre antiguo  carecía  de sensibilidad  o que no podía ponerse, aunque fuera un poco, en el lugar del otro  utilizando fórmulas para minimizar el dolor, a la vez que el cirujano querría,  como es de suponer,  al paciente quieto y sedado. A las pruebas me remito: desde 4000 aEC los sumerios administraban opio a sus pacientes. C:a 2250 aEC Los babilonios utilizaban  una hierba llamada hebane ( Hyoscyamus niger) para aliviar el dolor de dientes. C:a  600 aEC en el Tratado de cirugía Sushustra de la India consta que se sedaba a los pacientes con aconitum, un anestésico  y anti-inflamatorio que se ha usado también en el Medicina Tradicional China (MTC) por   2000 años.  Alrededor del 400 aEC los asirios utilizaban la compresión aórtica para producir inconciencia antes de una circuncisión y los antiguos egipcios la usaban para operaciones de ojos. C: a  350 aEC Platón  se refiere a la  anestesia (αναισθησία) en  Timaeus


Mandrágora

 64 EC, Dioscorides, médico, cirujano, botanista,   en su  "Materia médica" recomienda utilizar madrágora hervida en vino "para causar la insensibilidad de aquellos que tienen que ser cortados o cauterizados".  Por el año 160  de la era común, Hua Tuo ( c.a 111-207) tal como consta en el texto histórico:  Registros de los tres reinos (Wei, Shu, Wu), Libro de Wei T 29,  realiza en China cirugías con anestesia general utilizando Mafeisan,  un mejunje de hierbas medicinales y vino. Entre 800 y 1200 de nuestra era se popularizó  el uso del Opio con fines medicinales, algo que vuelve  a usarse en el S XIX ver a tal efecto, John Mac Munns Elixir expendido desde 1837.                                                                      
Pero volviendo al orden cronológico  en los monasterios católicos de entre los siglos VI a XI, correspondía a la Iglesia los deberes de Hospitalia y asistencia médica, aunque estos eran   mantenidos por los Reyes Carolíngios.  Así  en el  Concilio no ecuménico -que tuvo lugar   en Aquisgrán (Aachen)  en  817 para imponer la Regla monástica de San Benito- se obligó a los monjes a leer y copiar manuscritos para poder traspasar el conocimiento médico. Fueron los monjes de esos monasterios los que escribieron textos de botánica médica, patología y farmacología. Una de las compilaciones en la Abadía de Montecasino  en Italia,  contiene  la formula más antigua de esponja soporífera. La primera frase -tal como lo expresa el Dr. Philippe Juvin en este artículo- no deja duda alguna de que se usaba en cirugía y de que las sustancias  eran administradas por inhalación: "Id est somnificum conveniens bis qui chirurgia curator, aut sectionis dolorem nonori sentiant soporati (...)"  La formula tenía opio, mandrágora, henbane,  y otras hierbas que eran maceradas con suficiente agua y absorbidas por la esponja que luego se secaba al sol.  Al momento de la operación la esponja era mojada en agua caliente y colocada sobre la nariz  del paciente para que inhalara.  Para despertar al paciente se cambiaba la esponja por otra mojada en vinagre. A partir del S. XVII las esponjas  se dejaron de usar probablemente porque habían perdido su efectividad (por los errores en las copias o en las transmisiones orales)  hasta que otra vez se revive su uso en el  Siglo XIX  pero utilizándolas con óxido nitroso y luego eter.


También los  Shamenes  Incas por el 1350 EC administraban  hojas de coca  mezcladas con ceniza vegetal que masticaban y escupían en las heridas de los pacientes con fines analgésicos.


Sigue el próximo miércoles

Adendas:

Adjunto aquí  este artículo,  publicado en el diario  El País el 3 de mayo 2018,   sobre la iniciativa de c:a 1800 psicólogos y psiquiatras sobre el caso la sentencia del caso "La manada"; iniciativa a la que  suscribo totalmente y a la que me sumo.

Adjunto aquí art. sobre  def. jurídica  de violencia e intimidación, por el abogado  José Rodríguez


Wednesday, April 25, 2018

Rectificación de una infamia y el "padre de la ginecología" 1- Producto de su tiempo

Dr. James Marion Sims ( EEUU, 1813-1883)

Este médico cirujano campeón de la cirugía de la fístula vesicovaginal VVF, (y también de la rectovaginal RVF) -siendo una de una de las causas del  desgarramiento que las  mujeres sean inmaduras genitalmente para para parir,  es decir, demasiado jóvenes,  o que el parto toma demasiadas horas sin dilatación  pélvica y la cabeza del bebé se incrusta, necrosando parte de los tejidos apretados- fue llamado por ello "el padre de la ginecología" pero ganó su prestigio alquilando mujeres negras esclavas a las que les realizaba la cirugía sin ningún  tipo de anestesia de los conocidos en la época y lo hacía repetidamente  en la misma mujer durante varios años, hasta que aseguraba el éxito quirúrgico.    Por sus méritos le  erigieron pomposamente una  estatua en el Parque Central de Nueva York hace unos 129 años.


Por eso, La Comisión de Diseño Público de la Ciudad de Nueva York votó unánimemente el lunes 16 de abril próximo pasado  para  retirar la estatua del Parque.  Cosa que hicieron al día siguiente. Los equipos llegaron el martes por la mañana con una carretilla elevadora para sacarlo de su pedestal mientras los espectadores  gritaban: "Marion Sims no es nuestro héroe". La estatua de bronce será trasladada a un cementerio de Brooklyn, donde están enterrados los Sims.

No puedo ni siquiera imaginarme el tremendo sufrimiento de Lucy, su primera paciente, ni de las por lo menos 11 mujeres  que le siguieron, en Montgomery, Alabama,  durante casi 4 años (de 1845 a 1849).  Estas operaciones  las  repetía una y otra vez  perfeccionando la técnica, hasta lograr el éxito.  En  Europa también  habían tratado de realizar estas operaciones repitiéndolas en la misma paciente varias veces sin ningún  éxito.


Lucy,  en una operación frente a 12 médicos testigoscasi murió se septicemia  al haber utilizado experimentalmente  una esponja   para absorber la orina  que había pasado al útero  y    estuvo entre la vida y la muerte  varias semanas hasta que al fin se recuperó;   a otra paciente, Anarcha Westcott,  la operó 30 veces hasta que logró cerrar la fístula doble (vejiga y recto).   Después de las operaciones les administraba opio.   Detractores dijeron que les administraba opio para hacerlas adictas y que se sometieran más fácilmente a sus operaciones, otros sin embargo, sostuvieron  que  ellas soportaban bien el opio y que este ayudaba en el proceso de  curación.

También experimentó con bebés de esclavas negras afectados con tétano prenatal (Trismus nascentum) que no habían recibido de sus madres inmunidad pasiva a causa  de deficiencias nutricionales y de que parían en lugares y condiciones insalubres. (Perdonen que no me explaye sobre este tema, si diré que la tasa de mortalidad era del 100% y que usaba un punzón de zapatero para volver los huesos occipitales comprimidos en el parto  a su lugar y que después de muertos les realizaba la autopsia para aprender de sus errores).

                                     Espéculo desarrollado por el Dr. Sims para exploración y cirugía vaginal


En 1855 se mudó a Nueva York y abrió el Hospital para Mujeres, dirigido por mujeres influyentes de la Comunidad y primero en su orden. Llegó a atender a todo tipo de mujeres, ricas y pobres. En 1861, durante la Guerra Civil estadounidense, Sims se mudó a Europa, donde trabajó  operando a  varios pacientes con fístula en Londres, París, Edimburgo, Dublín y Bruselas enseñando su método.  En su autobiografía relata como una paciente de la alta sociedad  a la que le administraron Cloroformo durante la operación, casi se les muere. En su autobiografía también describe minuciosamente como la resucitaron.  El era contrario al uso de anestésicos conocidos en la época (como el óxido nitroso, el éter o el cloroformo) y valoraba en cambio la rapidez y precisión de la cirugía.    En 1863, fue convocado para tratar por una fístula a la Emperatriz Eugénie  de Montijo, mujer del Emperador Napoleón  III, consolidando su aclamación mundial como cirujano.

Meses antes de la remoción de la estatua, la dra Deirdre Cooper Owens escribió un artículo en el que como  historiadora investigadora de estos temas,  sostiene  que el Dr. Sims era de Carolina del Sur y que creció en un mundo donde la esclavitud y el racismo contra los negros eran la norma. Como un médico esclavista practicó, como muchos de sus compañeros médicos, en cuerpos  de esclavos negros enfermos con fines de lucro. Antes del trabajo quirúrgico ginecológico más famoso de Sims sobre Anarcha, Betsy, Lucy y al menos otras tres (¿?) esclavas no identificadas, examinó y trató a las personas esclavizadas con dolencias que van desde el tétanos hasta la reparación del paladar hendido. En sus escritos y memorias médicas, Sims utilizó un lenguaje condescendiente y ofensivo para describir sus pensamientos y tratamiento de mujeres y en especial afroamericanos. En este sentido, como en su trabajo médico experimental, sus puntos de vista demostraron ser la norma y no la excepción en las creencias raciales y de género,  producto de  su tiempo.

Como propietario de esclavos, el Dr. Sims era íntimamente consciente del valor económico de tener una fuerza laboral esclava saludable. El mantenimiento de la salud reproductiva de las mujeres negras fue una gran preocupación para los propietarios de esclavos. Colegios médicos en enclaves urbanas del sur como Charleston, Carolina del Sur, colocaron anuncios en los periódicos que buscaban personas enfermas esclavizadas para realizar cirugías y tratamientos médicos experimentales. Con el fin de obtener acceso a los cuerpos de las personas esclavizadas, los profesionales médicos celebraron contratos legales con los propietarios de esclavos. En estos acuerdos contractuales, los médicos aceptaban asumir los costos financieros del cuidado de los esclavos enfermos y se comprometían  a no dañar intencionalmente a los pacientes esclavizados durante su hospitalización. Sims celebró contratos  de ese tipo con los propietarios de sus pacientes experimentales esclavizados. No  estaba dentro de su interés económico dañar físicamente sus  esclavas arrendadas [y tenemos también que tender en cuenta que su condición patológica  había sido hasta entonces considerada intratable y era invalidante, con incontinencia, dolores por formación de gases que no podían expelerse, infecciones, etc, etc.]



Nuevo Hospital de Mujeres de Nueva York
en la esq  Av. 50 y la Av.  4.  Aguafuerte 1874
"He argumentado -continúa  Cooper-  y sigo insistiendo en que J. Marion Sims fue un producto de su tiempo, pero este hecho no le quita importancia a su papel como un hombre que participó en un sistema que redujo a los seres humanos a bienes muebles, uno que se basó en la violencia, el  terror y la supremacía blanca. Sin embargo, nuestras evaluaciones sobre su persona  como proveedor de terror racializado deben incluir  el cómo estas  figuras históricas fueron consideradas por sus pares. Sims señaló en sus memorias que la comunidad blanca local y sus dos aprendices médicos blancos lo abandonaron después de dos años de cirugías fallidas en sus pacientes esclavos alquilados.  También se dijo que muchas críticas derivaban del hecho de que estaba más comprometido con la construcción de una reputación [basada en la excelencia de su trabajo] que  en reparar realmente el cuerpo de estas mujeres con el fin de curarlas. Después de perder el apoyo  de sus pares blancos, continuó su trabajo experimental en sus pacientes esclavizados de otra manera entrenando a estas mujeres para que  lo ayudaran en su hospital de esclavos. Como médico esclavista, Sims no creía en la humanidad de sus pacientes y le importaba su aptitud reproductiva como fuerza laboral. Describió a los negros como "negros-cosas" en sus escritos y practicó un paternalismo sureño que era endémico de casi todos los hombres blancos que vivieron durante ese tiempo. Su tratamiento de Mary Smith como una mujer inmigrante pobre fue igualmente problemático; él se refirió a ella como una "criatura repugnante". [¿Dónde? porque en su autobiografía, que leí habla en tres oportunidades de "condición repugnante" (por la incontinencia) no de  que la paciente lo fuera]   Como casi todos los médicos ginecólogos pioneros que trabajaron en el Sur  de los Estados Unidos durante este tiempo, su trabajo quirúrgico en mujeres esclavizadas finalmente benefició a todas las mujeres. De hecho, la técnica de sutura de Sims todavía es utilizada por los médicos hoy en día en operaciones de reparación de fístulas" [Fue primero en utilizar para sutura  el hilo fino de plata, hasta el momento se usaba  hilos de seda o hilos hechos con tripa  de oveja o caballo que se infectaban en las suturas VVF]. 

Y la fama de este ginecólogo creció mundialmente. 

Como hijo de su tiempo, Sims no dudó en practicar  mutilaciones genitales femeninas como la extirpación de ambos ovarios,  un popular "tratamiento" para la locura, la epilepsia, la histeria y otros "trastornos de  nerviosos de mujeres" en esa época. También realizó "clitoridectomías"  para controlar  "la histeria"  o el comportamiento "inapropiado"  de las mujeres relacionado con la sexualidad. Estos fueron hechos a petición de los esposos o padres de las mujeres, a quienes la ley les permitía obligar a las mujeres a una cirugía que ellas no deseaban. 

 A lo largo de su carrera, Sims escribió sobre su desdén por la anestesia en el trabajo quirúrgico. Como médico privilegió, repito,  realizar cirugías rápidamente para que la paciente no sangrara hasta la muerte. Hacia el final de su carrera, usó anestesia regularmente debido a la aceptación de la práctica por la profesión médica, especialmente después de que terminara la Guerra Civil.   J. Marion  Sims creía   que las mujeres negras no experimentaban dolor físico de la misma manera que las mujeres blancas, la mayoría de los doctores blancos se adscribieron a esta ideología durante el Siglo XIX. La ciencia y la medicina raciales de la época proporcionaron la supuesta evidencia concluyente de que las personas negras y blancas eran biológicamente distintas entre sí y estas diferencias se manifestaron de varias maneras.

Por lo tanto, si hemos de estar agradecidos a la  técnica quirúrgica del Doctor J. Marion Sims  para VVF y RVF, a su hilo de sutura de plata, al espéculo que lleva su nombre, a la fundación del Hospital para mujeres, y etc, etc, como bien lo estamos, creo yo que jamás debemos  olvidar a las heroínas negras que  pavimentaron su éxito. 

contenidos de la orina pasan al útero por el canal de la fístula 
(conexión anormal  por tejido necrosado al clavarse la cabeza del bebe durante el parto
causando incontinencia  de la orina e infecciones)

                                                                   Fístula Rectovaginal
contenidos de materia fecal pasan al útero
 (conexión anormal por tejido necrosado al clavarse la cabeza del bebe durante el parto
causando incontinencia de materia fecal e infecciones)


 ¿Y que podemos decir de la historia de la anestesiología, desde los Sumerios en el 4000 a EC  hasta  finales del Siglo  XIX?

De eso hablaré  el próximo miércoles