La incertidumbre reinaba por doquier y el aire del salón era denso en la vetusta mansión berlinesa de principios del Siglo XX. Elizabeth -Elske, para los amigos- sintió que se asfixiaba y salió al jardín a tomar aire. Friedrich la siguió. En una situación completamente improvisada y absolutamente pasional él la tomó por la cintura y la besó. - Sé mi mujer- le dijo sin soltarla, y continuó - ¿Querrías compartir tu vida conmigo? ¡Cásate conmigo! y vayámonos lejos de todo y de todos, a París. No estaba preparado así que en lugar de anillo, tomó su mano y le ató un cintillo azul que extrajo de su bolsillo cuando ella, emocionada, le dio el sí.

Adal, el caballo, galopó por los campos preñados de verde en la exquisita primavera. El jinete azul y la dama en su montura no resultaban una carga demasiado pesada pero era tiempo de tomar un descanso y beber agua. Sacudiendo la cabeza al relinchar suavemente, se lo hizo saber a su amo. Habían llegado a la vera de un rio. -Acamparemos aquí- dijo Friedrich. Y frenando, se apearon.
por Vassily Kandinsky - Improvisación 27- Jardines de amor- 1912
Habían llegado sin saberlo a un extraño paraje. - Tengo mucha curiosidad por inspeccionar la zona. ¿Me acompañas? - susurró Elske. Y así, tomados de la mano, se internaron en los fabulosos y sorprendentes Jardines de amor.
-Despierta, Vassily- le dijo Sonia con cariño. Te has quedado dormido casi sobre la pintura.
236 palabras
Convocatoria de Mónica desde su blog Neogéminis con el tema "Improvisación" dónde se podrán leer más relatos pulsando este enlace.

