Justo ahora estoy leyendo el libro del historiador británico Niall Ferguson "El Imperio Británico: cómo Gran Bretaña forjó el orden mundial" trad. de Magdalena Chocano, Ed. Penguin, España, 2016, en el que recolecta este hecho que conmocionó al Imperio en su época por lo extraordinario de la hazaña libertadora que ya les relataré a mi manera basada en esta y otras fuentes. No sin antes comentarles que uno de los interrogantes a los cuales da respuesta el historiador en esta obra -y por eso me interesó a priori su libro- es: ¿Cómo un puñado de británicos pudo gobernar tan vasto Imperio?
Pero a lo que iba: a continuación, el relato
Rehenes británicos (misioneros y funcionarios) y otros europeos
capturados en 1867 por el emperador de Abisinia (Actual Etiopia)
incluido el diplomático negociador Hormuzd Razam
capturados en 1867 por el emperador de Abisinia (Actual Etiopia)
incluido el diplomático negociador Hormuzd Razam
Corrían tiempos difíciles para el emperador de Abisinia, Tevodros II, por octubre de 1862 muchas regiones de su reino en el cuerno de África se sublevaban en su contra, los otomanos y egipcios invadían su territorio por el Mar Rojo y Sudán; debilitado y desesperado, pidió ayuda a gobiernos europeos, ninguno le respondió. Pasaron unos años, su situación empeoraba. Sintiéndose insultado y menospreciado y paranoico ya, se le ocurrió "la brillante" idea de secuestrar a cuanto europeo se cruzara en su camino, mayoritariamente británicos, y decidió esconderlos, encadenados, en un recóndito lugar en las montañas, confiado en que con 640 km de terreno montañoso, sin caminos ni rutas trazadas, estarían presos mientras él osaba manipular y exigir apoyo a la Corona Británica. Ahora era él, rey de reyes, emperador descendiente del mismísimo rey Salomón y de la reina de Saba -aún cuando eran sus orígenes en verdad muy humildes- quien tenía el control.
Emperador de Abisinia Tevodros II
- ¡Inadmisible e intolerable! - dijo la reina Victoria furiosa.
- Nadie puede desafiarnos y salirse con la suya, Majestad- respondió el apesadumbrado Primer Ministro Lord Derby
La Reina hizo -en abril de 1867- un llamamiento a que Tevodros II liberara de inmediato a los rehenes. Tevodros no respondió, tanto como antes lo habían ignorado, él ignoró ahora a Su Majestad.
Entonces, los Ministerios británicos de Relaciones Exteriores, Guerra, Almirantazgo y Tesoro fueron convocados con urgencia para consulta con el Primer ministro y La Reina. Hubo consenso, no quedaba otra opción que por la fuerza.
- ¡Romped las cadenas! fue la orden emitida por la Reina -el 21 de Agosto de 1867- al elegido para la acción rápida de rescate.
La orden voló de Londres a Bombay con la velocidad del rayo gracias a las bondades del telégrafo.
El Tte Gral Robert Napier, hombre de férrea disciplina -perteneciente al Cuerpo real de Ingenieros de la armada de Bombay- e ingeniero militar de genio, fue la persona encargada de planear y dirigir la acción de rescate que demandaría una enorme cantidad de hombres, insumos, dinero, e ingeniería bélica del más alto nivel. Después de unos cuantos meses, cuando todo estuvo listo, la fuerza de invasión zarpó el 4 de Diciembre de 1867 en 280 navíos, vapores y veleros, de Bombay hacia Zula, en la costa del Mar Rojo, en dónde la fuerza de avanzada de ingenieros ya había construido un puerto para recibirlos.
13.000 soldados indios y británicos, 26.000 ayudas de campo, 40.000 animales: 44 elefantes entrenados, 13.000 mulas y ponys, 13.000 ovejas, 7.000 camellos, 7.000 bueyes, 1000 burros etc. además llevaban un tren y 140 km de lineas férreas a instalar en transversal desde el lugar del desembarco hasta el pié de las montañas, las que atravesarían con la gente, animales y cañones. En cuatro largos meses se fueron -literalmente- abriendo camino en el terreno montañoso de 640 km. Luego de un encarnizado combate contra las fuerzas del sorprendido emperador, Napier condujo a sus hombres a la victoria y debida liberación de todos los rehenes. Vencido, Tevodros II se suicidó antes que caer en manos enemigas. El honor del Imperio Británico fue restablecido por la módica suma de 9.000.000 de libras esterlinas. God Save the Queen! pudo exclamarse en aquel recóndito lugar escondido en las montañas de Abisinia y su eco se expandió por ellas hasta la planicie, era el 13 de abril de 1868.
- Nadie puede desafiarnos y salirse con la suya, Majestad- respondió el apesadumbrado Primer Ministro Lord Derby
La Reina hizo -en abril de 1867- un llamamiento a que Tevodros II liberara de inmediato a los rehenes. Tevodros no respondió, tanto como antes lo habían ignorado, él ignoró ahora a Su Majestad.
Entonces, los Ministerios británicos de Relaciones Exteriores, Guerra, Almirantazgo y Tesoro fueron convocados con urgencia para consulta con el Primer ministro y La Reina. Hubo consenso, no quedaba otra opción que por la fuerza.
- ¡Romped las cadenas! fue la orden emitida por la Reina -el 21 de Agosto de 1867- al elegido para la acción rápida de rescate.
La orden voló de Londres a Bombay con la velocidad del rayo gracias a las bondades del telégrafo.
estacionado en Bombay, India
por John Watkins, album en carte-de-visite, 1860s
El Tte Gral Robert Napier, hombre de férrea disciplina -perteneciente al Cuerpo real de Ingenieros de la armada de Bombay- e ingeniero militar de genio, fue la persona encargada de planear y dirigir la acción de rescate que demandaría una enorme cantidad de hombres, insumos, dinero, e ingeniería bélica del más alto nivel. Después de unos cuantos meses, cuando todo estuvo listo, la fuerza de invasión zarpó el 4 de Diciembre de 1867 en 280 navíos, vapores y veleros, de Bombay hacia Zula, en la costa del Mar Rojo, en dónde la fuerza de avanzada de ingenieros ya había construido un puerto para recibirlos.
13.000 soldados indios y británicos, 26.000 ayudas de campo, 40.000 animales: 44 elefantes entrenados, 13.000 mulas y ponys, 13.000 ovejas, 7.000 camellos, 7.000 bueyes, 1000 burros etc. además llevaban un tren y 140 km de lineas férreas a instalar en transversal desde el lugar del desembarco hasta el pié de las montañas, las que atravesarían con la gente, animales y cañones. En cuatro largos meses se fueron -literalmente- abriendo camino en el terreno montañoso de 640 km. Luego de un encarnizado combate contra las fuerzas del sorprendido emperador, Napier condujo a sus hombres a la victoria y debida liberación de todos los rehenes. Vencido, Tevodros II se suicidó antes que caer en manos enemigas. El honor del Imperio Británico fue restablecido por la módica suma de 9.000.000 de libras esterlinas. God Save the Queen! pudo exclamarse en aquel recóndito lugar escondido en las montañas de Abisinia y su eco se expandió por ellas hasta la planicie, era el 13 de abril de 1868.
La ruta de la Expedición del Comandante Robert Napier
desde
la llegada al golfo de Zula (Actual Eritrea) en la
costa de del Mar Rojo
y recorrido de 640 km montañosos (sin rutas ni
caminos)
hasta el recóndito lugar en que se hallaba la Fortaleza de Magdala
donde estaban encadenados los cautivos británicos.
hasta el recóndito lugar en que se hallaba la Fortaleza de Magdala
donde estaban encadenados los cautivos británicos.
La brigada naval
Tropas británicas posando en un puesto de centinela capturado
sobre la puerta de Koket-Bir en la fortaleza de Magdala
Quema de la fortaleza de Magdala después del rescate
y toma de botín que fue transportado en 15 elefantes y 200 mulas con destino
al British Museum, el Victoria y Albert, La Biblioteca Real y algún otro museo.
y toma de botín que fue transportado en 15 elefantes y 200 mulas con destino
al British Museum, el Victoria y Albert, La Biblioteca Real y algún otro museo.
Mapa de África, época colonial
Más sobre la Marcha a la Fortaleza de Magdala, aquí relatado por el periodista G. A. Henty quien participó en ella y por lo tanto es testimonio de primera mano.
Fuentes nombradas o enlazadas en el texto.
Las imágenes son de la red.
Fuentes nombradas o enlazadas en el texto.
Las imágenes son de la red.
Convocatoria de Moli desde su blog Moli del Canyer: "Recóndito lugar"
donde encontrarán más relatos









