Foto por (c) Myriam Goldenberg
Contemplo la vela mientras oscila
su luz, ¡tan frágil! Basta una corriente
de aire para apagarla
o con los dedos índice y pulgar
mojados en saliva
matar así, sin más
-solo porque se puede-
su levedad festiva;
sentirse, sin motivo alguno. dios,
cuando soy mucho menos
que esta llama que miro
sin comprender del todo su belleza,
mi nada que se agota
en ella
Poema por (c) Pedro Ojeda Escudero, 2017
Cada vez que enciendo mis dos velas y medito,
recuerdo este poema.