Continuando con este espinoso tema del incesto forzado y mi entrada anterior, hoy veremos como gestiona la víctima las emociones que surgen del hecho traumático que significa el abuso sexual, en este caso intrafamiliar.
En primer lugar, durante la perpetración del acto, la intensidad de las emociones (miedo, angustia, dolor, rabia, impotencia) son de tal magnitud que para evitar una inundación el aparato psíquico de la víctima busca una disociación como mecanismo de defensa: Un fugarse de la situación traumática. Esta puede ir de las formas más leves y saludables, como lo es irse con la mente a otro lugar hasta las mas severas como despersonalización, amnesia... y hasta una fragmentación patológica de la personalidad.
También sucede que la víctima al no poder controlar estas emociones haga lo que llamamos un "acting out" es decir, exprese esas emociones actuando el impulso agresivo. Por ejemplo, golpeándose contra la pared, automutilandose, o, golpeando a otro ya sea persona, animal o muñeco. En los casos en que el niño adopta un patrón de conducta antisocial, podemos inferir que ha hecho una identificación con el agresor, asumiendo aquel la conducta de éste.
Emociones como miedo, dolor, verguenza, culpa, desamparo, etc. ... tienden a también a narcotizarse. La persona deja de sentir y actúa en la vida desde la racionalidad pura.
Pero nada viene gratis: Surgirán fobias, pesadillas, actings out... y un sentimiento de valer poco como persona: El concepto y las representaciones que la víctima labrará de su Si-mismo, de su yo, en el curso del tiempo, serán pobres, escuetos, miserables. También su imagen corporal se verá afectada, incluyéndo la dificultad para generar y conservar vínculos de pareja sanos y hasta es posible que sea atraida hacia parejas abusivas, como repetición de modelos aprendidos.
El niño o joven abusado puede presentar los siguientes síntomas, sin necesidad de que estén todos presentes:
Físicos: Si hubo penetración física: enrojecimiento, laceraciones, hemorragias, contusiones en los genitales externos. Aneuresis: Incontinencia urinaria nocturna. Dificultades en sentarse o caminar, etc.
En cualquier caso: cambio abrupto de peso ya sea por exceso o por defecto. Dificulatades en conciliar el sueño. Pesadillas, sudoración excesiva, taquicardia. Dificultades en expresión oral o escrita. Dificultades en el aprendisaje, etc.
Emocionales: miedo, desconcierto, desconfianza, culpa, verguenza, rabia. Ansiedad, depresión, desborde, ideación suicida, etc.
De conducta: aislamiento social, rechazo a su propio cuerpo y sexualidad o comportamientos sexuales precoses, promiscuidad, automutilaciones, autodistructividad, destructividad hacia otros. Trastornos de aprendisaje, trastornos en la lectoescritura. Dificultades en crear y mantener vínculos saludables, etc.
Para finalizar: el niño repito, necesita ser creido, escuchado y contenido. Necesita oir estas palabras: " No tienes culpa de lo que sucedió", aún en los casos en los que haya sentido placer. Y si se decide a hablar, necesita escuchar lo valiente que ha sido por hacerlo.
Como sabemos es muy difícil generalizar. Cada caso debe ser estudiado individualmente. El diagnóstico debe ser certero e incluir a todo el sistema familiar. Si bien la agresión difiere en forma ( desde frotes a penetración) y duración (desde una vez hasta múltiples abusos y por años), es cierto que cada niño abordará la situación traumática de acuerdo a sus propios recursos internos, de acuerdo a como esté dotado para afrontar una situación así.
Cada Municipalidad, de cada ciudad, de cada pais_en occidente al menos_ tiene sus departamentos de asistencia social. Estos hechos deben denunciarse. Las víctimas deben poder recibir asistencia temprana y los agresores deben purgar su delito y en los casos en que sea posible, ser rehabilitados.
Debemos tener en cuenta y basarnos en el tripode: Educación-Prevención- Rehabilitación. Los educadores deberían estar formados en Sexualidad Humana y Psicología, para que los contenidos que se impartieran en las Escuelas fueran balanceados, neutros y acordes al nivel evolutivo de los educandos.
No olvidemos que la descrita en estas entradas es una de la múltiples formas de violencia intrafamiliar. Existe el abuso físico y mental que no es sexual, pero no por eso menos doloroso para la víctima. Hay hombres que son maltratados por sus mujeres, pero no denuncian por vergüenza. Hay mujeres que son víctimas de sus parejas, niños que matan a sus padres. Es decir que se dan todas las variantes, lamentablemente.
Invito a que sugieran temas que les interesen o que planteen dudas ya sea aquí en el blog o a mi correo particular, que está bajo secreto profesional y preserva el derecho al anonimato a la hora de presentar las preguntas.
El próximo miércoles cambiamos de tema: Una historia de vida, de lucha y transformación. Una historia en la que el vínculo madre-hija se fortalece. Una historia, un ejemplo.