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Friday, October 13, 2017

Mesopotamia entre el Tigris y el Eufrates (3) El descubrimiento de la Civilización Sumeria, Sir Rowlinson y el bajorelieve e incripción de Behistun

 Parte 1:  El descubrimiento de Asiria

 Parte 2: Irak entre la recuperación y destrucción del acervo cultural y una mujer excepcional: Gertrude Bell

 
Sumeria es la Civilización   pos-neolítica  más antigua  del mundo   de la  que tengamos noticia hasta ahora (Compárese con China, Dinastía Xia (2100-1600 aEC)  y Pakistán actual en el Valle del Indo,  Mojanho Daro (2660- 2500 aEC). Ubicación: sur de Mesopotamia, cerca del Golfo Pérsico en el mapa a continuación, está marcada la zona en amarillo.  Su lengua de escritura cuneiforme, no es semita. Esta cultura floreció en el período  arqueológico Uruk  (E. de Cobre, 3800-3200 aEC) y declinó a partir de su conquista  en 2234 aEC  por parte  del acadio Sargon I,  quien fundó el Imperio acadio (semita), extendiéndose hacia el Centro de Mesopotamia.  En cuanto al origen de los sumerios existen varias teorías (1- que fueran autóctonos, 2- que hayan venido de afuera, puede que del Valle del Indo, Trans-caucasia o Eritrea 3- incluso, que hayan podido llegar de  otro planeta y se cruzaran, entonces,  con habitantes de la Tierra,  4- Que hayan sido sobrevivientes de una Civilización  ante-diluviana). Lo cierto, es que no sabemos su origen y su nivel cultural sorprende y  apasiona. Los acadios que los conquistaron, los admiraron y copiaron.

.                     Mesopotamia, Sumeria,  al sur, en amarillo


Sello cilíndrico en piedra esquisto verde  con la que imprimían en tabletas de arcilla. Período Uruk (3800-3200 aEC). En este período se creó la rueda y la escritura, siendo descifrados en este orden: primero el Persa antiguo, luego el acadio y por último el sumerio. También ocurrió en esta época la domesticación del caballo.
                                         

 Bajorrelieve e Inscripción trilingue en Behistun (Irán actual). 
La figura grande de la izquierda aplastando a su enemigo "usurpador"
 representa al rey  Darío,  vencedor. 


Así se ve desde abajo- Foto por Marco Prins

Diez años antes de que  Sir Austen H. Layard descubriera Nimrod y Nínive (actual Irak), en 1835  Sir Henry Rawlinson tuvo noticia de que en el macizo rocoso de Behistun  cerca del Palacio Real  se hallaban unos relieves monumentales  con una inscripción en tres idiomas, ordenada por el rey Dario I El Grande (Tercer rey  de la dinastía aqueménida,  persa,  de 550-548 aEC) 

Texto en 3 idiomas: Elamita, Acadio y Persa antiguo.




El Mayor-General  y Baron Sir Henry Rawlinsonfue un oficial británico del ejército de la Compañía de las Indias Orientales, político y orientalista, conocido por muchos  como el padre de la Asiriología. Propulsó como político el concepto de que Gran Bretaña debía controlar el avance ruso en Asia Central. Y los cosacos, avanzar querían y mucho.
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En 1827 Rauli (para los amigos) dominaba  la lengua persa, por lo que fue enviado a Persia (Irán actual) en compañía de otros oficiales británicos para reorganizar las tropas del Shah. Pero se armó "la de Dios es Cristo" y  los británicos se tuvieron que ir de allí con el rabo entre las patas.
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Rauli  comenzó a estudiar las inscripciones persas, más particularmente aquellas  cuneiformes hasta ahora no descifradas, el tío era un bocho, la verdad. Estuvo precisamente  acantonado  cerca de la gran inscripción cuneiforme en Behistun, (en el oeste de Irán) durante dos años,  tiempo  en que se dedicó  con pasión a traducir esta inscripción en tres idiomas, empezando por el persa antiguo que para él era moco de pavo. 

Rawlinson fue nombrado agente político en Kandahar (Afganistán) en 1840 por tres años,  con servicios distinguidos durante la Primera  Guerra Anglo-AfganaPor una casualidad conoció  personalmente al gobernador-general, hecho  que dio lugar a su posterior  nombramiento como agente político en la Arabia Otomana, estableciéndose en Bagdad, donde se dedicó a los estudios cuneiformes. Ahora podía, hacer una transcripción completa de la inscripción de Behistun, que también logró descifrar e interpretar.
 
Habiendo recopilado una gran cantidad de inestimable información sobre este y otros temas, además de muchos conocimientos geográficos adquiridos en el procesamiento de varias exploraciones (incluyendo visitas con Sir Austen Henry Layard a las ruinas de Nínive), nuestro Rauli  regresó a Inglaterra en 1849 por unas bien merecidas vacaciones, es que sino sus circuitos neuronales podían llegar a fundirse, porque ya estaba echando humo como una  locomotora a vapor y se estaba quedando calvo, calvísmo.
  
En Londres, lo adoraban y reverenciaban, tanto que lo eligieron miembro de la  muy selecta Sociedad Real (the Royal Society) en febrero de 1850 por ser  quien descubriera  la llave  que descifraba el misterio de  las antiguas inscripciones persas, babilónicas y asirias en caracteres  cuneiformes.  Y como no podía quedarse quieto y menos, dormirse en los laureles, escribió   muchos artículos sobre filología, antigüedades y geografía de  Mesopotamia y Asia Central, en síntesis fue un académico brillante y muy reconocido.



Rawlinson permaneció en su casa durante dos años para escribir sus memorias sobre la inscripción de Behistún que publicó  en 1851, y fue ascendido al rango de teniente coronel. Durante 1851 volvió a Bagdad,  en dónde se realizaron excavaciones  bajo su dirección con  valiosos resultados, entre los más importantes,  el descubrimiento de material que contribuyó en gran medida al desciframiento final e interpretación de la escritura
cuneiforme. La mayor contribución de Rawlinson al desciframiento de los textos cuneiformes fue  descubrir  que los signos individuales tenían lecturas múltiples dependiendo de su contexto. 

Un accidente ecuestre en 1855 precipitó su determinación de volver a Inglaterra, y en ese año renunció a su puesto en la Compañía de las Indias Orientales. A su regreso a Inglaterra  se le confirió la Honorabilísma Orden de los  Caballeros del Baño (para que vean que los caballeros eran limpios y puros)  y fue nombrado director de la Corona  en  la Compañía de las Indias Orientales. 

Los cuarenta años restantes de su vida estuvieron  llenos de actividad -política, diplomática y científica-, principalmente en Londres. En 1858 fue nombrado miembro del primer Consejo de la India, pero renunció durante 1859 al ser enviado a Persia como  ministro plenipotenciario.. Este último cargo que ocupó sólo un año, debido a su insatisfacción con las circunstancias relativas a su posición oficial allí. 

Rauli  fue uno de los  administradores del Museo Británico desde 1876 hasta su muerte

Con  respecto a su vida privada,  Rawlinson se casó con Louisa Caroline Harcourt Seymour el 2 de septiembre de 1862, con quien tuvo dos hijos: Henry y Alfred. Enviudó en 1889 y murió en Londres seis años más tarde. Está enterrado en el cementerio de Brookwood.


Publicó numerosos  trabajos:  cuatro volúmenes de inscripciones cuneiformes, publicados bajo su dirección entre 1870 y 1884 por los comisarios del Museo Británico; La inscripción cuneiforme persa en Behistun (1846-51) y el esquema de la historia de Asiria (1852), ambos reimpresos de las revistas de la sociedad asiática; Comentario sobre las inscripciones cuneiformes de Babilonia y Asiria (1850); Notas sobre la historia temprana de Babilonia (1854); Y Inglaterra y Rusia en el Este (1875). También hizo una variedad de pequeñas contribuciones a las publicaciones de las sociedades eruditas. Él contribuyó con  artículos sobre Bagdad, el Éufrates y el Kurdistán a la novena edición de la Encyclopædia Britannica, junto con varios otros artículos que tratan del Este; Y ayudó en la edición de una traducción de las historias de Herodotus por su hermano, Canon George Rawlinson,  que era historiador.



Rey Emperador  del Imp- Aqueménida


El mapa muestra su extensión en la época de Darío El Grande




Nota situacional recordatoria y  aclaratoria:

  Mapa del Imperio Acadio (2334 - 2192 a EC), con Sumeria, Asiria (alr. de Assur) y Babilonia (al oeste de Kish)  marcados (fuente WP)


Los sumerios eran personas que vivían en el sur de Mesopotamia. Ellos fueron la primera civilización urbana, y los primeros en inventar la escritura alrededor de 3000 aEC. Siguieron siendo poderosos hasta aproximadamente 2300 aEC, pero su cultura y religión influenciaron las civilizaciones posteriores en la región durante siglos después. El idioma que hablaban, el sumerio, ahora está muerto sin parientes modernos.

Los acadios vivían en la Mesopotamia central, al norte de los sumerios. Hablaban acádico, lengua semita,  relacionada  con el árabe, el hebreo y el arameo. En 2334 aEC el gobernante acadio Sargón conquistó a los sumerios, creando el primer imperio del mundo. (Duró aproximadamente dos siglos y luego se   fragmentó en varios estados más pequeños) Los acadios admiraron y copiaron la cultura sumeria incluso después de invadirlos.

Babilonia era una ciudad en lo que había sido el territorio del imperio de Acadia en los días de Sargón. En 1792 aEC su rey, Hammurabi, conquistó la mayor parte de Mesopotamia y fundó un imperio, así como creando un código famoso de leyes que lleva su nombre. El Imperio Babilónico no sobrevivió a la muerte de Hammurabi
  mucho tiempo, pero su legado duradero fue hacer de Babilonia una gran ciudad  y un importante centro  de religión y cultura; Un estatus que mantendría durante más de mil años.

Asiria fue el nombre dado a la región del norte de Mesopotamia. Había sido parte del Imperio Acadio, pero más tarde estableció su independencia. En los años 1300 aEC los asirios se hicieron expansionistas y belicosos, y hacia 1077 aEC habían conquistado todo el camino hasta Siria y el Mediterráneo, además de forzar a Babilonia a convertirse en vasallo. Después de un breve período de declive, Asiria tuvo un resurgimiento (el llamado "Imperio Neo-Asirio") y entre 911 y 612 aEC fue el Imperio más poderoso en el Oriente Medio, que se extiende desde Egipto a Persia.

Babilonia y Asiria podrían ser descritas como estados sucesores del Imperio Acadio; Su pueblo hablaba la lengua acadia y sus religiones incorporaban elementos acadios e incluso sumerios.

Los caldeos
eran nómadas de Siria y Levante, hablaban un idioma relacionado con el arameo, que emigró a Mesopotamia alrededor de 900 aEC y se asentó en el extremo sur de la región, asimilando las costumbres locales y aprendiendo acadio. Hacia 780 eran lo suficientemente poderosos como para hacer el primero de varios intentos de controlar a Babilonia (que en ese momento era un estado vasallo no independiente bajo el Imperio asirio)

En 620 aEC el líder caldeo Nabopolassar finalmente logró conquistar Babilonia. En alianza con los medos y persas derrotó a Asiria y obtuvo la independencia total. Su hijo Nabucodonosor convirtió a Babilonia, bajo el dominio caldeo, en un poderoso imperio, extendiéndose hasta el límite de Egipto. Fue Nabucodonosor quien destruyó el Templo de Salomón y deportó a los judíos a Babilonia. El llamado "Neo-Babilónico" o el imperio caldeo cayó en 539 aEC cuando fue conquistado por la Persia Aqueménida.
    (Fuente de este resumen en verde, aquí)



Bibliografía:



Kramer, Samuel N, "Sumerian mythology" Univ.  of Pennsylvania Press, NY, 1972
Reade, Julian "Assyrian Sculpture",  Ed British Museum Publ., London, 1984
Starr, Chester G.  "A history of the Ancient World", Oxford University Press, UK, 1978
Kenyon, Kathlen "Archaeology in the Holy Land", Methuen co Ltd, London, 1979.
Cornfeld Gaalyah, "Archaelogy of The Bible", Adam & Charles Black, London 1977.
Páginas de WIKIPEDIA  en inglés y español enlazadas en el texto.





Tuesday, March 29, 2016

De viudeces y amores - 1

Allá por Cangas  de Onís, en el reino de Asturias del siglo VIII,  más precisamente  en el Monasterio (entonces Iglesia sólo)  de San Pedro de Villanueva, existe un bajorrelieve de un beso muy cariñoso que   se dan los esposos, ella se llama  Froiluba y él, Favilas



Nada sabía de ellos, hasta ahora, en que un amigo me contó de su existencia. Resulta que este buen rey, por muy pocos recordado al haber sido su reinado insignificante y breve,  empero  en la Historia  si lo es  por  una lucha cruenta de un oso con su persona en la que ganó el oso y perdió él. Eso dicen algunos, otros que fue asesinado por un enemigo político, puede que  disfrazado de gran oso aterrador que un buen mordisco le diera.   La verdad nunca la sabremos, sí nos queda evidencia en la roca tallada del  beso, ferviente y enamorado,  que Froiluba, su mujer,  le estampara antes de partir a la, digamos, que cacería  de donde ya no volvería ni volvió;  del oso lo más que se supo fue que tuvo una digestión muy pesada y al rio fue  a por el lobo de Caperucita, la roja.    Le doy la razón a mi amigo, hay veces que pasa la gente a la Historia por las razones más disparatadas, otras,   en virtud  de sus obras y Justa Memoria; unas otras, en cambio,    por conveniencias ideológicas  desvirtuada la realidad de los hechos -hasta con saña y alevosía- los interesados ensucian o ensalzan a las personas a las  que estos competen, para así en forma de gran mentira ser recordados por los siglos de los siglos, pero de eso, hablaré en todo caso,  otro día. Hoy, quiero centrarme en el amor conyugal.

Por ello  también  quiero contar aquí del conmovedor amor que Artemisia II de  Halicarnaso, en Caria,  Asia menor,  tenía por su marido  Mausolo,  quien  ascendió al trono   a la muerte de su padre Hekatomnos  en el 377 aEC y que reinó en  la satrapía,   que aunque  estaba bajo el imperio persa aqueménida, gozaba de una gran independencia, razón por la cual  en ella florecieron el comercio portuario y las artes, con   un gran boom, bien bum-bum,   especialmente en la arquitectura y la escultura; testimonios de los que  Marcus Vitruvius, con gran detalle da fe  en su opus magnum De  Architectura.

 El rey Mausolo era muy astuto  y desarmaba hábilmente   todo tipo de complot en su contra que los había al  por  mayor y menor (sino está claro que  hubiera durado en el trono lo que dura un estornudo)  pero él lo hizo por 24 largos años, atornillado  a su silla como estaba; déspota era sin duda -poco querido por su gente que lo sufría obligada-,  heroico  en  batalla sin duda y ávido propulsor del comercio y las  artes; no dejó ciudad sin fortificar -como Iassos, Kaunos, Latmos Herakleia- y hasta  la mismísima Halicarnaso  en la que mandó construir  una gran muralla de 7.000 metros que protegió a la ciudad,  muchos años después de su muerte,   cuando Alejandro Magno la atacó en 334 aEC .


Mausolo quiso ser recordado con una obra monumental en la que de paso, ya que estamos,  reposarían sus huesos al morir,  por lo que  emprendió -mejor dicho, ordenó-  la construcción de una espectacular  tumba que quedaría en pie hasta que los terremotos de 1404 la redujeron a prácticamente puré, por suerte, Vitruvio, -arquitecto y documentador-  nos legó sus dibujos y especificaciones varias. Plinio el viejo,  entre otros, también nos dejó  escritos detalles de esta gran construcción en su  Naturalis Historiae.

En esta obra monumental trabajaron cuatro arquitectos bajo la dirección del arq.  Piteo    Escultores también fueron varios,   el jefe era  Escopas,   con  tres ayudantes, de entre ellos, Bryaxis, que  sí era cario (esto va para los que lo creyeron nacido en Grecia).   El rey Mausolo no  alcanzó  a ver terminada esta maravilla (una de las Siete del Mundo Antiguo)   doña Parca,  que no avisa, apareció en 353 aEC y se lo llevó por la fuerza, de un soplido aunque este  la siguiera  de mala gana,  refunfuñando.

                                                                  La pareja real, por Bryaxis

Su mujer (y hermana o sea que también  incesto monumental, había),  la reina Artemisia II,   preparó para el difunto  un  soberbio funeral  y continuó poco después con la construcción del monumento; tan en duelo estaba por la pérdida de su amado que, después de hacerlo incinerar,  día a día  bebía en un vaso con agua las cenizas de su amado hasta que dos años después  también ella, estiró la pata y pateando, más que pateando: corriendo,  fue a su encuentro porque la barca de Caronte   no llegaba (por ser territorio enemigo y demoras de visados en Migraciones)  y el  monumento funerario, tan monumental era que  seguía  sin terminar, aunque por la gloria de sus nombres todos los artistas  continuaron trabajando en él  hasta, felizmente,  acabarlo.





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Tengo más historias  que recuerdo de amores reales y apasionados, mas hoy,  hasta aquí hemos llegado para no aburrir a mis lectores que gran paciencia  han tenido.


              
                                                                           (dedico esta entrada a  Cayetano Gea y a mis amigos asturianos)
 
 Notas:

Restos de este monumento se conservan en El Museo de Arqueología Submarina de Bodrum, Turquía, otros fragmentos se hallan en el Museo Británico, de Londres, G.B.; en el Museo de Arqueología de Nápoles, Italia;  etc, etc.  También fue utilizado material de este este monumento (que ya estaba hecho puré) en la construcción, comenzada en 1404, del Castillo de Bodrum por los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén.

Halicarnaso hoy es llamada Bodrum.

Las fotos son de la red.

  Bibliografía: 

C. Cana Kuçukeren,   Karia, An Anatolian Civilation in the Aegean, Ed. Kelebek Matbaasi, c:a 2004.


Friday, March 25, 2016

Hacerse a la mar - 3



En el Puerto de Halicarnasos comenzamos, pues, a cargar el trirreme. La reina Artemisia de Halicarnasos  era nuestra almirante.   ¡Quién hubiera dicho que una mujer, la primera en  nuestro  mundo mundial  comandaría la  flota,  la nuestra,  y también las de las islas de Kos, Nisyros y Kalymnos, y quien hubiera dicho también que yo sería su primer oficial, pero así era,  y he de reconocer que sentía  un gran respeto por esta valiente, inteligente   y decidida mujer  a quien había jurado fidelidad hasta la muerte. Cuando le di la primicia de mi nombramiento a mi padre  y le dije  quien era mi almirante,  abrió los ojos como dos platos y   me preguntó reventando de risa  si  estaba bebido; no me  imagino que hubiera hecho él en mi lugar, pero yo sentía el fuego de la ira quemándome las tripas, mas callé por sumisión y respeto.  Mi padre se había burlado de mi y  de mi Señora Almirante,   porque él  que había sido remero en su juventud,  sabía muy bien lo difícil que era maniobrar en batalla nuestros trirremes con tres líneas de remos, algo que requería de mucha destreza en el mando y  coordinación en el accionar para poder alcanzar velocidad y fluidez en los movimientos.

Nosotros, los carios,  nos habíamos enfrentado por mucho tiempo al gran imperio aqueménida -persa, para más señas- y de nada había servido. Aun estaba fresca en nuestra memoria como su fundador   el rey Ciro, al que apodaban "el grande",     había vencido a nuestros vecinos  los lidios un poco al norte de nosotros, aquí en Asia Menor, arrasado completamente su capital Sardes, y había  hecho  freír en una hoguera a su rey Creso,  al que de nada le sirvió su incalculable riqueza, aunque muchos al ver que se había levantado un humo negro  como una densa cortina,  (seguramente algún gil no había encendido la hoguera correctamente),  dijeron que Creso   había sido  salvado por el dios de los griegos Apolo y transportado  por este a la región lejana del norte bien norte llamada Hiperbórea,  que dicen estar cubierta de  nieves eternas y que desde entonces vivió en un iglú todo recubierto de oro y piedras preciosas contando estalactitas y comiendo  sardinas o atunes, según  proveyeran los dioses.

Mi señora, la gran Artemisia,  había  prometido a su padre en el lecho de muerte aliarse con el rey Jerjes, (tercera generación descendiente de Ciro, en   línea algo torcida, pero eso no ha de importarnos, familia eran y sangre compartían), para preservar cierta independencia en  nuestros dominios aunque fuera en forma de satrapía, por esta razón  nos preparábamos para la batalla naval que se daría en   Salamina contra los griegos. Esta batalla fue posterior a la  de Artemesio, también comandada por mi señora, que había terminado -según me dijeron (yo estaba en cama con  hemorroides sangrantes y no pude participar) - en un empate naval.  

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¡Ay!   La batalla de Salamina  fue feroz, descarnada, violenta (¿cual no lo es?) . ¡Ay! quien hubiera dicho que ese hombre maldito  pero con enormes dotes de orador y estratega  aprovechó el vacío  político que se había dado en Atenas, por cuanto  que los atenienses habían mandado al exilio con viento fresco a muchos políticos, condenándolos  al ostracismo,  algo que se había puesto muy de moda,  según parece.  Este hombre se llamaba  Temistocles, que quiere decir "gloria de la Ley",  y  "con el mazo dando" iba dando por aquí y por allá, tanto  que por sus  victorias sería aclamado como "el gran salvador de los griegos" a los que había logrado unir en una alianza de ciudades-estados para hacer frente a la segunda invasión de los persas. Por ese entonces  Atenas y Esparta  se miraban la una a la otra como sapo de otro pozo  y hasta se odiaban, diría yo,  pero  se habían unido  ahora contra los persas  a los que llamaban medos, como forma de insulto, en la liga panhelénica, como se llamó esa alianza, que duró lo que duró la guerra contra los persas, luego seguirían maullando o ladrando entre ellos y dándose tortas, como era habitual ¿para qué engañarnos?.  Pero ahora estaban unidos  contra un enemigo exterior común muy  poderoso y  con ganas de devorar  a todas  las ciudades-estado e islas griegas, por eso por ejemplo,  el General  espartano Leónidas defendió  junto con sus 300  soldados   el estrecho de las Termópilas y,  aunque perdieran los griegos esa batalla   (porque  los persas  que habían hallado un pasadizo secreto o sendero oculto, no se muy bien,  dieron la vuelta y   lograron atacar  la retaguardia de los helenos) retrasaron -perdiendo sus vidas en combate- todo lo que pudieron a los persas que avanzaban con decisión. 

En vano mi Señora  aconsejó  al rey persa de  no entrar en batalla naval  en Salamina, ella estaba segura de que los griegos no podrían resistir mucho tiempo y de que era mejor dispersarlos en tierra, pero él desoyó sus consejos y siguió, en cambio,  los de los de sus comandantes varones, como  el del General  Mardonio,  que estaban por la labor. Y pasó lo que ella  había temido: Jerjes, rey de reyes, descendiente directo de los dioses,  reculó feo en Salamina a pesar  de contar con un ejercito muy numeroso en trirremes y hombres, no había  considerado  la posibilidad de que los griegos (que luchaban por su supervivencia como fieras con garras y uñas)  les ganaran. Estos hubieran dicho que pecaron de Hybris, o sea, de soberbia.   Y con justicia he de decir que  ninguno de los  dos hermanos del rey Jerjes, ni ningún otro almirante, mostró en batalla  el valor y pericia  de mi señora Artemisia: nuestra flota fue la única que rompió la línea ateniense y la atravesó sin pérdidas.  Jerjes, al verlo,  exclamó:  "Hoy los hombres luchan como mujeres y las mujeres como hombres" Mi Señora, al saberlo,  se sintió halagada y yo, orgulloso de servirle, porque había  demostrado mucho valor en combate, valor ¡y poder de mando!. Tal era su prestigio  que los atenienses  pusieron precio a su cabeza por la que ofrecieron  10.000 dracmas, que eso era mucho dinero, tal parece que la veían  como  a la legendaria reina amazona Hipolita. ¡Qué ideas la de estos hombres! mi señora....¡una amazona!  Heródoto escribiría  su historia, lo sé  porque me entrevistó pidiendo todo lujo de  detalles y yo, claro, gustoso se los di.






Notas: 
1- La acción de este relato ocurre 480-479 a EC 
2- Halicarnasos hoy se llama Bodrum.
3- La foto que encabeza la entrada es mía,  tomada en Bodrum, Turquía actual;   el mapa es de la Red.