Showing posts with label Giorgio Vasari. Show all posts
Showing posts with label Giorgio Vasari. Show all posts

Friday, September 29, 2023

Este jueves, un relato: "De puentes", del Ponte Vecchio de Florencia al Sur le pont d'Avignon de Francia. Mi participación.

 

Foto de la red


Quien sería el Tercer Gran Duque de Toscana, Fernando I de Medici, a la muerte de su hermano Francisco, sucesor de Cosme I,  estaba harto del insalubre  hedor, las moscas que sobrevolaban las inmundicias y del permanente ruido de los herreros, curtidores y  carniceros que tenían sus tiendas a lo largo de Ponte Vecchio, dónde no pagaban contrato de censo al propietario del suelo por estar sobre el rio Arno, que nace en el monte Falterona, en los Apeninos, y desemboca en el mar de Liguria, (en la región  de La Toscana); tampoco pagaban ellos el peaje, es decir, la concesión del local al señor feudal.   
 
El Gran duque, que era de gustos extremadamente refinados, y cuyo sentido del olfato estaba altamente desarrollado, sentía nauseas cada vez que pasaba por il ponte vecchio,  ni siquiera le ayudaba el corredor Vasariano  construido por el arquitecto Giorgio Vasari a solicitud de sus padres Cosme I y Leonor para poder circular entre sus palacios   Vecchio y Pitti a ambas márgenes del Arno sin ser vistos por la plebe.
 
Por ello, Fernando decretó la expulsión de estos trabajadores -para él apestosos-  y en cambio permitió que entraran  a ocupar las tiendas vacías  orfebres y joyeros. Benvenuto Cellini se puso feliz, ahí estaría él trabajando, sin duda. Había regresado por fin a  Florencia, su ciudad natal, después de haber vivido desde los 19 a los 40 años en Roma -y  Los Estados Pontificios (en donde incluso fue encarcelado)-  y haber hecho una breve visita a Paris, ciudad en la que realizó  una magnífica obra de orfebrería por encargo de Francisco I de Francia, el famoso salero con Ceres y Neptuno enlazando simbólicamente  a la Tierra y el Mar:
 
 

-Vaya puente hemos creado- le dijo Neptuno a Ceres
- Tú traes la sal del mar, yo la pimienta recojo- ella le respondió
- Aquí entre tú y yo, sobran las palabras, preciosa.
- ¿Qué guarde silencio me dices? 
-  Con sólo mirarnos nos basta, unidos como estamos...
 ... por toda la eternidad. 
-  Dicho así, ¿Qué tal si matamos el tiempo cantando?
 - ¡Sí, sí cantemos, cantemos a todo pulmón! 
- ¿cómo lazo de nuestra ferviente unión?
-  o in-sal-ubre desazón, dependiendo de como esté el clima. 
- ¡Cantemos, entonces, cantemos a todo pulmón!,
- ¡y si es  en francés, mejor!: