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Wednesday, April 18, 2012

Las caras de la violencia en la Obra de Teatro "Urtain" (y 5)





 De como la violencia estalla dentro de Urtain y comentarios finales: 

Esta magnífica obra teatral -adaptada para televisión-   basada en  la vida del boxeador José Manuel Ibar Aspiazu,  alias  Urtain, el tigre de Cestona, nos llevó en un buceo desde  su suicidio hasta su nacimiento. En las cuatro entradas anteriores he analizado a la violencia tal como se manifiesta en la obra desde afuera  (la expresión de su suicidio público al tirarse de un edificio, así como  la violencia socio-familiar y la que se halla en el mismo acto de boxear)  y hacia adentro, adentro, hacia el núcleo del personaje. Veamos ahora como toda esa violencia estalla dentro Urtain, tanto como para llevarlo al suicidio.

La obra nos presenta a un padre abusador  psíquica (mensajes negativos) y  físicamente (latigazos) que  lo  refuerza con el ejemplo propio: tiene que ser fuerte y aguantar que otros le salten encima hasta que muere reventado. Nada sabemos de la madre. En el pueblo estas apuestas formaban parte de la idiosincrasia,  en aquella época eran la norma, por más anormal que nos parezcan hoy.  De la madre nada se muestra en la Obra. Supongo lo obvio: que quedaba en casa con las tareas del hogar y sacar adelante a los hijos,  sin muchos medios, pero con mucho esfuerzo y muy probablemente ausente afectivamente.

Urtain  era un niño que desde su más tierna infancia había soportado maltrato y no tenía más opciones que cumplir con el mandato paterno: dejar de llorar y levantar piedras. Vemos en la obra como las levanta y como es inducido al -y abducido por- el  boxeo. No lo vemos ni ir al colegio, ni estudiar, ni leer, todas cosas que le abrirían una ventana al mundo y a otras posibilidades. Tampoco lo  vemos en la obra de joven con amigos divirtiéndose o jugando,  si lo vemos compitiendo, levantando piedras. 

Urtain era un niño traumatizado. Desde su infancia internalizó la violencia del padre.  Su mejor recurso para sobrevivir entonces, era  ser fuerte y golpear. Entonces, el padre lo iba a querer. Entonces, Urtain, sería alguien. 

Al entrar al mundo del Boxeo, Urtain es arrancado de Cestona, su  pueblo natal, y es empujado a una borágine de campeonatos, usos y abusos. A la adulación  de  los que lo rodean y al aplauso del su público que lo marea y endiosa.  Toda frustración, todo dolor, todo sentimiento en Urtain es canalizado en la violencia  del “deporte” del boxeo y a eso es a lo único que se dedica, además de  tener sexo "como si boxeara".   En su presentación en la escena 2, cuando dice “Me llamo José Manuel Ibar Aspiazu. Me gusta el boxeo, antes levantaba piedras”, podemos captar que es un hombre de pocos recursos en la expresión verbal, con poca simbología, manejándose en el terreno de lo muy concreto. Esto  está confirmado en otras partes de la Obra como cuando  dice  y repite de forma monocorde “no entiendo que hice para que todo lo que hago sea tan sucio”.  No lo entiende porque carece de la capacidad de autoreflexión.  Nunca se paró a pensar  y a evaluar si eso  era lo que él quería de la vida para sí mismo. No lo entiende porque eso es lo que aprendió a hacer desde la cuna, lo que le enseñaron que hiciera, lo que le pidieron  que hiciera y por lo que lo aplaudian. Todo ésto  refuerza el trauma de la infancia.  A lo largo de la obra lo vemos agitado, transpirando “hasta debajo de la nieve" -como él mismo nos dice- incluso hipervigilante pero sin saber muy bien a que, ni porqué y muy angustiado: grita, se lamenta,  incluso llora.

El hecho de haber sido arrancado del medio local conocido en el que creciera, llevado a otra ciudad para que combatiera, estafado, insultado y aclamado, sin estar preparado ni intelectual ni emocionalmente para  asimilar los cambios, lo fueron minando por dentro y aumentado su sensación de extrañeza y despersonalización, que es lo que habitualmente  sucede cuando se cortan las raíces de cuajo.  Había sido “construido como una máquina para matar”, cuando finalmente perdió  el título de Campeón de Europa de los pesos pesados,  trató de reconvertirse a la vida civil, pero sin conocer como funcionaba ese mundo en el que había sido arrojado, y sin la formación mínima necesaria,  no tuvo los elementos,  ni las habilidades requeridas para hacerle frente, en parte por su inocencia (habilidades como: poder hacerse de un  marco de referencia, tener esperanza, seguridad, confianza en sí mismo,  independencia, autoestima, voluntad para hacer cosas diferentes de esas a las que fuera entrenado o de aprender cosas nuevas, saber manejar las relaciones personales, tener conocimiento de los negocios  en los que se metía, que aún siendo asesorado por terceros, pudiera tener capacidad de  pensar, evaluar y decidir, etc).

En la obra se nos muestra claramente como es estafado por el Manager, por ejemplo, y  Urtain brinda a su salud.  Cuando se empieza a dar cuenta de que algo raro pasa porque nunca tiene dinero y “a él le dijeron que el boxeo daba mucho dinero” ya es tarde. Se siente solo y embargado  por las sombras  de la depresión y en ellas penetra, sintiéndose fragmentado, escindido, con un vacío interno, con sentimientos de impotencia, de minusvalía y de fracaso, también de culpa, con pérdida de la independencia económica, incapaz de conservar relaciones íntimas estables, o  de poder regular las emociones (ira, rabia, agresividad, amor).  De nada sirvió que su primera mujer -Cecilia- le pidiera una y otra vez que regresara.  De nada sirvió tampoco que su segunda mujer -Marisa o María Luisa- le advirtiera que “se estaban burlando de él”, “que se hacía daño”.  En el fondo debía sentir que no era comprendido por nadie. 

Era tarde porque el mandato del padre le estaba estallando dentro como un cartucho de escopeta con perdigones que iban explotando uno a uno  en su interior: “La vida es angustia, es mala,  tú eres vasco, con  fuerza en la sangre, al final de la vida me he dado cuenta de que todo es engaño, hijo”. “¡Qué vergüenza, un hombre llorando!”. Tu eres hombre y un hombre no llora nunca. No quiero oírte llorar nunca”.

Sintiendo Urtain, entonces,  que no valía nada, porque ya no podía golpear y ganar combates y todos los negocios en los que se metía terminaban mal,  tampoco podía volver a su Cestona natal como un héroe, ni podía quedarse en Madrid como un fracasado sin dinero.  Sintió que su única salida  era volver toda la  violencia -para la cual había sido condicionado- hacia si mismo, una violencia -mezclada con las frustraciones, sentimientos de culpa, impotencia y la rabia por su precaria situación, faltándole además el aplauso de su público que lo vitoreaba-  que lo llevó,  una mañana de julio de 1992, a dar el último espectáculo público y a acabar con su sufrimiento  al arrojarse  del décimo piso de su edificio  en el barrio del Pilar de Madrid,  reventando en el pavimento. 

La Obra “Urtain” nos muestra de manera respetuosa, contundente, eficaz y tremendamente cruda, la tragedia en la vida del Boxeador José Manuel Ibar Aspiazu,  Alias Urtain, el tigre de Cestona y ex Campeón de los pesos pesados de España y de Europa.

La Obra también nos enseña a  recordar -a quienes la vivieron- una época particular en la historia de España. Y a quienes no, nos  provoca el deseo de leer y aprender  sobre ella. Al haber ahondado en la tragedia personal de Urtain, nos mueve a reconsiderar su historia personal, ya no como el mito que fue, sino como la persona que no pudo ser, porque como hemos visto, vivió   su vida no desde el deseo personal, sino desde un inicio traumático en su infancia y luego, aquella  que otros determinaron para él.  La obra nos relata la biografía de un desarraigo, de una fragmentación de la persona, de un vivir una vida falsa, llena de adulación, usos  y abusos.   También nos muestra de forma clara, la brutalidad del  mal llamado “deporte” del boxeo y de como esos golpes afectaron al boxeador: embotando su cerebro, reventando su ojo derecho, su nariz.  

Por último, la Obra  pone en evidencia  lo  imposible que es para alguien que cierra sus opciones  superar una depresión, una crisis existencial, una historia de abusos:  algo que termina estallando por dentro en la persona de José Manuel Ibar Aspiazu -tal como lo encarna soberbiamente el personaje- y en consecuencia,   lo necesaria que es la formación desde temprana edad  en valores que den sentido a la vida de uno y lo hagan crecer como persona, no unicamente en su fuerza bruta.

Circunstancias  extremadamente duras en la vida de un ser humano  pueden superarse  y trascenderse  - de hecho hay incontables ejemplos en el mundo- siempre y cuando la persona sea capaz de abrir sus opciones, de buscar  y pedir ayuda, de aprender cosas nuevas, de querer salir del pozo y de querer reescribir su historia personal con una tinta nueva y en el papel que él elija, pero para eso se necesita mucho coraje (para tomar la determinación)  y humildad (para buscar la ayuda necesaria, porque todos en algún momento de nuestra vida hemos necesitado de esa mano amiga, experta, maestra).  Y por sobre todo, creer que eso es posible, porque lo es.


                                                                            A José Manuel Ibar Aspiazu, in memoriam      


Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.  © Myriam Goldenberg.  


Nota:  Nuevamente, quiero agradecerte a tí -Pedro- por habernos hecho esta magnífica propuesta de lectura (y conducción) y a Estudio 1 Rtve.es, que me permitió a mí desde Israel, haber podido compenetrarme  en esta soberbia Obra teatral que bucea en la vida de José Manuel Ibar Aspiazu a quien no había conocido hasta ahora. Quiero agradecer a mis compañeros de lectura que me llevaron desde la propuesta teatral del personaje a la persona histórica del boxeador y a la época. Y por su puesto, quiero agradecer a los creadores e intérpretes de esta Obra que me ha llegado al alma. Saludos  a todos.
                                                                               

Wednesday, April 11, 2012

Las caras de la violencia en la Obra de Teatro "Urtain" (4)





Tercera parte  (Pulsar aquí)

La violencia en la estética de la adaptación para TV de la Obra

La violencia, ángulo en el que baso mi análisis, está representada magistralmente en las 12 escenas de  esta obra –adaptada para Televisión-  que se desarrolla en un solo acto en sentido inverso, es decir, hacia atrás en el tiempo: en el cuadrilátero  de boxeo  con una escenografía minimalista, que realza las actuaciones,   y lo hace  en virtud de 3 aspectos hábilmente manejados, fuera de  la soberbia calidad de la interpretación de los actores. Estos  aspectos  son: La cámara, la iluminación y el sonido. 

Cámara: a lo largo de la obra pocas veces vemos a los actores en planos enteros.  Los vemos enteros,  sí,  en las alusiones al circo que representa el boxeo (como el baile inicial de la escena 12), o al circo mediático (por ej los periodistas de la escena 11), los amigotes del bar que rodeaban a Urtain (escena 10)  “Mi gran noche” (escena 6) o al circo de la orgía sexual (escena 5), cuando el padre da latigazos (escena 2)  o cuando los vecinos saltan sobre el padre en la apuesta (escena 1). Los planos enteros nos dan una panorámica  de  la sociedad, las "amistades" que rodean a Urtain, del público.   Los planos medios: dominan la obra. (Solo daré dos ejemplos:  uno cuando todos cantan “Como yo te amo” en la  escena 5 y el otro,  cuando se pelean Urtain  y Cecilia, también en la escena 5. Estos planos nos acercan el espectáculo a la distancia óptima, para nosotros, el público.  Primeros planos  vemos varios del locutor como cuando anuncia el suicidio de Urtain 4 días antes de los juegos Olímpicos (escena 12), cuando están en el Bar (escena 10), cuando anuncia a ésta... “La Pelea” (escena 3) o cuando nos dice que ha nacido Urtain (escena 1).  El locutor, nos acerca el espectáculo a nosotros más allá de los límites tolerables, para mostrarnos lo grotesco, lo más brutal del espectáculo, para que no perdamos ningún detalle de lo siniestro, de lo trágico, para que la sangre nos salpique, si, nos salpique.  De Urtain vemos primeros planos cuando está muerto en el piso -la nada es- (escena 12),  cuando Urtain llora (escena 9) mientras Manolo de dice que no está obligado a dar más. Cuando se presenta así mismo (esc 2) y en  toda la Pelea contra Cooper, en donde lo vemos ensangrentado y también tirar la toalla (esc 4)  Vemos la toalla caer al piso, en primer plano, símbolo inequívoco de la derrota. Cecilia (la primera mujer)  con  cara de pocas migas (esc 5). "El beso de Judas" del manager, cuando dice “aquí paz y después gloria” (escena 6) También vemos bien de cerca la discusión entre el manager y el Pte de la Federación de boxeo (escena 3) La cara del padre  cuando muere  reventado (esc 1). Urtain, Cecilia, el manager, en Pte de la Federación de boxeo y el padre, en estos primeros planos se nos hacen bien cercanos emocionalmente y despiertan en nosotros sentimientos, de impotencia, dolor (Urtain, Cecilia) rabia (por la traición del manager, uso y abuso del Pte) horror, rabia, espanto (por el padre). Nosotros como público no podemos permanecer impasibles anta tanta brutalidad, se nos revuelve el estómago, a menos de que seamos de piedra, o que disfrutemos con ella, claro.

Movimiento de Cámara: La cámara en la esc 4 en el combate de  Urtain contra Cooper, se mueve, se acerca,  sube, baja. En el resto de las escenas, se mantiene a nivel de la vista del espectador, aunque haya distintos ángulos con juego de cámaras.

Iluminación:  Domina la Obra la luz blanca difusa sobre el cuadrilátero en donde  se da la actuación. Exceptuando:  Fuerte Luz blanca cenicial  cuando el Locutor dice : “Esto tiene que continuar” (esc 8) o cuando el manager le dice a Urtain de vender los coches  (esc 6) Luz amarilla difusa (esc 7) sobre la reportera Mercedes.    Luz roja cenicial en todo el escenario, durante la orgía sexual   (esc 5) Mitad iluminados los rostros, mitad en sombra  Manager y Pte de la Federación (esc 3)  Luz azul difusa, cuando bailan todos al son de ”Mi gran Noche” (esc 6) . Cono cenicial de luz blanca sobre fondo oscuro en el locutor cuando dice “Bienvenidos a ésta....¡La pelea!” y lo de disfrutar el dolor ajeno si no nos salpica  de cerca (esc 2), en Urtain cuando  se presenta (esc 2) Cuando el padre da latigazos (esc 2) y cuando muere el padre, tendido en el piso (esc 1) un cono de luz lo ilumina. Sol blanco de luz detrás del padre (esc 2). Focos de luces blancas en V, de avión (Esc 5).  Excepto la luz roja, tipo burdel,  y la muy breve amarillenta, las luces blancas (o azul en una ocasión) son frías, descarnadas. Las sombras incrementan el dramatismo  o los aspectos oscuros del manager y del Pte de la Federación, con medio rostro iluminado y medio en sombras. 

Sonido:  (fuera de la voz de los actores en sus diálogos)  Esc 12: golpes en la puerta. Radio “la imagen de España en el mundo”. Pom, tambor.   Esc 11:  Ruido  de máquinas de escribir. Risas.  Esc 10: risas. No hay música.  Música de baile. Esc 9: No hay música, silencio. Esc 8: música rápida, Stop, Silencio. Tambores, risas. Ruidos, vítores, rebuznos, aplausos. Po, po, po.... Esc 7: sin música (se oye el mátalo, mátalo)  Esc 6: Canción “Mi gran Noche”, tarareos, risas. Esc 5:  partes de la canción “Mi gran Noche”, aplausos. Canción “Como yo te amo”, Risas, silencio, maq. de escribir. Música alegre (Mientras  se suceden los combates  de Urtain  en que Boxea rápido y “suave”). Silencio. Música rápida (sexo). Ruido de Avión. Rueda de prensa, ruidos, ohh, ohh, ohh.  Esc 4: música lenta, dramática, profunda, dong, dooooooong, golpes de puños, gritos. Tooong (cae la toalla) silencio.  Ring po, pop., po, Esc 3:  No hay  música, solo diálogos. Esc 2: ruido, música ta ta, ta, ta, látigazos, música, latigazos más rápidos, más latigazos, más rápidos, más, más rápidos.  Música, taaaaam. Silencio.  Esc 1: (solo la voz del padre y la de los vecinos) no hay música.  Uuuuuuuuuuu. Uuuuuuu. Puagggggg  (agoniza el padre) Locutor: “Es Primavera en Cestona......” El sonido  o el silencio, están hábilmente manejados, acrecentando el dramatismo.  Por ejemplo, con un golpe de tambor y un silencio de fondo en el que cobran relevancia los diálogos o las risas, vítores, rebuznos o aplausos. La música y las canciones son utilizadas para marcar los momentos "de todos estamos en el espectáculo, de una forma o de otra" y movernos emocionalmente.


En este buceo en la vida de Urtain y hacia el núcleo del conflicto,  hay cuatro escenas  en las que la violencia es suprema:  La 12, en la que Urtain se suicida, la 4  en la que se desarrolla  el combate de Urtain Vs Cooper, la 2 en la que el Padre da latigazos al hijo y la 1 en la que el Padre es reventado por los vecinos a consecuencia de esa estúpida apuesta.

En la escena 12:  Vemos caer a Urtain ahí, en medio de la gente ¡POM!, no una sino dos veces,  por si no nos dimos cuenta. Ahí, la segunda, entre los periodistas que hablan de él como si fuera un objeto, el muñeco roto en el que se convirtió. El fondo es oscuro, la luz blanca sobre él.

En la escena 4:   Vemos a  Urtain y a Cooper boxear, en penumbras, Focos de luz blanca  se alternan en las esquinas  iluminando en contrapicado (de abajo hacia arriba) ya sea hacia un lado o hacia el otro.  La música es dramática, como de película de suspenso, se oyen luego los gritos ”Urtain ya debería de haber caido” “lo van a matar”. Se oyen  golpes de puños. Se ven salpicados de agua con los golpes. La cámara se mueve hacia arriba, hacia abajo, en plano inclinado para un lado y para otro. Vemos a los boxeadores en primer plano como se revientan las caras. Vemos la sangre que brota del ojo derecho de Urtain en su cara y en el camisa del entrenador, ya en la esquina del ring.

En la escena 2:  la violencia  la marcan los latigazos que se ven al fondo que un hombre da sobre el piso y el sonido de latigazos cada vez más fuertes y más rápidos, latigazos  que se supone el padre daba al hijo y que hielan la sangre del espectador y sobrecogen el corazón...

En la escena 1:  Vemos saltar a los vecinos, supuestamente sobre el padre que está tirado en el piso. Los actores saltan por encima de él, en realidad. Y vemos la cámara enfocar de cerca las muecas de dolor del padre, con los ¡agggggg! que se le escapan de la boca y luego lo vemos  en un primer plano sobre su cara, agonizar.  Al final, lo vemos ahí tirado en el piso,  muerto,  de cuerpo entero, con  cuatro vecinos yéndose a cada esquina del ring (en un "listo y si te he visto no me acuerdo y a otra cosa mariposa").


 La semana que viene la quinta y última parte: Comentarios finales y de como la violencia estalla dentro de Urtain.

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.  © Myriam Goldenberg


Wednesday, April 4, 2012

Las caras de la violencia en la Obra de Teatro "Urtain" (3)




Segunda Parte (Pulsar aquí) 

La violencia intrínseca al acto de boxear y la violencia en la familia de URTAIN:   escenas 5 a 1 inclusive.

Escena 5, última parte:  Después de que reporteros anuncian la próxima defensa del Título de Campeón de Europa contra su próximo rival en Londres: Henry Cooper, vemos un ácido altercado de la pareja Cecila (la primera mujer) y Urtain:  Urtain le dice que va a participar en otra pelea, que Henry Cooper le quiere quitar el cinturón. Cecilia le responde amargada y resentida: “pues dáselo”.  Y agrega despechada:  “siempre hay un combate y otro y otro y no te cansas”. Urtain le tira dinero, gritándole que es eso es  lo que quiere, que lo tome. Ella le responde “lo que quiero es una familia”. Urtain le dice: “vente a Madrid”. Cecilia le contesta:  “Madrid es feo, no me gusta Madrid ¿Qué hay en Madrid? ¡Hay gentuza!”  Humillante Cecilia lo increpa: Y ¡esas fotos!... ¡Qué vergüenza!,  Rosito “el Pollo” las ha visto..... Urtain reacciona mal, diciéndole que por él nadie tiene que sentir vergüenza. ¡Vergüenza, no, nunca!  y algunas cosas más. La discusión termina en que ella le dice “Anda, vete, haz un combate o dos o diez o mil” En un momento se medio abrazan, también. (La Vergüenza  que Cecilia sentía le recordaba sin duda al boxeador,  la vergüenza que su padre había sentido por él, tal como lo veremos más adelante, por eso reacciona tan agresivamente a su desprecio).

 El Cuadrilátero se  tiñe de una luz roja y vemos durante unos seis minutos como a Urtain “le gusta follar como si estuviera dando hostias”. Vemos como se abalanza sobre Cecilia cuando ésta le dice “ahora, no, no” , pero que luego ella se deja hacer, "en cuatro patas" y Urtain por detrás de ella de rodillas.   Música rápida y el resto de los que están en el cuadrilátero también simulan tener sexo. Por ejemplo,  vemos a uno como si se  masturbara y a  una chica inclinarse sobre el manager -que está sentado en una esquina- como si le hiciera una fallatio (estimulación  sexual oral de un varón).  El manager  -o el entrenador- le dice a Urtain ”Deja de follar, José, follar te deja blando. Te quita las fuerzas, después subes al ring con las piernas como un flan”. Urtain sigue en lo suyo y responde “a mi me gusta follar”.  La música es alegre. La Luz, rojiza. 

Escena 4: Brutal derrota de Urtain frente a Henry Cooper en Londres:  a pesar de que el entrenador le diera instrucciones a Urtain para que atacara directo  a la cara de Henry Cooper, que era su punto débil y le dijera que le hiciera sangrar las cejas, que le rompiera los párpados para que no pudiera ver, Urtain es derrotado de forma apabullante. El escenario está oscuro, hay una luz mortecina blanca en cono que alumbra a los contrincantes,  se ven los golpes en primeros planos y salpicados de agua, se oye una música dramática que acompaña.  Alguien grita: “Tienen que parar el Combate”  otro “Joder le van a matar” y cae la toalla. Urtain chorrea sangre  por el ojo derecho. Cae. La música para de golpe.  (Durante la pela se oían también como eco de pensamientos-frases que le había dicho Cecilia “quieres hacer un combate, pues hazlo o uno, o dos,  o cien, o mil, no importa” o  del padre y del "amigo” que lo introdujo en el boxeo:  “lo de levantar piedras ya no tiene futuro. Tú lo que tienes que hacer es subirte a un ring y soltar hostias”).  
Hacia el final de esta escena vemos a un Urtain sangrando, jadeando, gritar:  “¡¡Dónde está mi dinero, quiero mi dinero!! ¡¡ladrón, la porra, ladrón, ladrón, la porra, cabrón!!”.   Da vueltas en  el cuadrilátero sosteniéndose apenas en las cuerdas del ring mientras grita:  “¿¡Por qué!? ¿¡por qué!?”  y entre otras cosas:  “parezco un monstruo” y así no quiere ver a sus hijos para que no se asusten. Cae  al  piso.  Se incorpora agarrándose a la soga y llorando dice: “No me merezco ésto”..  Block out.

Escena 3:  En ésta escena se da a discusión entre el Manager de Urtain  y el Presidente de la Federación de Boxeo que es también el Médico personal de Franco. El primero le pide que consiga de Franco  que Urtain se saque la foto, porque hay que aprovechar el momento de Urtain,  que es ahora que acaba de ganar el Campeonato de Europa. El Manager no quiere arriesgarse a que Urtain pierda ante Cooper y en consecuencia, pierda  la oportunidad  de  hacerse la foto con Franco, porque  Urtain representa a España,  en sí, Urtain  es un mito en que la calidad importa poco, pero que “tiene bravura, tiene fuerza, tiene cojones”,   un mito en el que poco o nada importa la persona de Urtain,  sino el hecho de lo que representa para España, convirtiéndose en Urtain: el muñeco roto.

Escena 2: El locutor de saco blanco dice a la audiencia: “Buenas Noches, bienvenidos  a ésta: La Pelea”. Luego  dice que hay que entretenerse en la vida, incluso  con el dolor ajeno. “El dolor ajeno cuando no te salpica  de lleno en la cara también es entretenido de ver, por eso estamos aquí”. 

No solo dice en su presentación que este deporte es una forma de vida para las personas que en él participan, sino que va más allá y señala  que ellas “hacen el trabajo sucio”.  Ese que alguien tiene que hacer, porque por ejemplo, todos quieren comer jamón del bueno, pero nadie quiere matar al cerdo. El locutor dice que está a su lado, al lado de Urtain, porque está sedado, le han dado un tranquilizante para elefantes, que si huele el miedo,  solo con sus manos puede matar y lo presenta al público: “Señores y Señoras  con todos ustedes: el Tigre de Cestona, Urtain”.  Urtain toma la palabra y dice: “Buenas noches, me llamo José Manuel Ibar Aspiazu, me gusta el boxeo que me da dinero, antes levantaba piedras.” Luego agrega: “Yo quiero saber que he hecho yo, para que todo lo que hago sea tan sucio” (Una frase que como hemos visto, se repite en la obra, como un leitmotiv).

Se oyen latigazos en el fondoVemos a Urtain como pasa una piedra (bola) por los hombros. Cae, se levanta, se oyen latigazos. Vemos a un hombre a lo lejos dar latigazos. Urtain cae al piso, no se incorpora solo, lo ayudan dos personas....

“Senores y Señoras, con Uds El Padre”.  Vemos al padre con boina negra, encarnado por el mismo actor -Roberto Alamo- que interpreta a Urtain. Atrás de él una luz  blanca como un sol lo ilumina.  Vemos al padre dar latigazos. El padre dice que el abuelo era más fuerte que su padre hasta que murió. Qué su padre era más fuerte que él hasta que murió y que ahora él es más fuerte que su hijo hasta que muera y oímos los mensajes negativos que le decía a su hijo: “La vida es angustia, es mala,  tú eres vasco, con  fuerza en la sangre, al final de la vida me he dado cuenta de que todo es engaño, hijo”. “¡Qué vergüenza, un hombre llorando!”. "Tu eres hombre y un hombre no llora nunca. No quiero oírte llorar nunca”. (De ahí la inhabilidad de Urtain para mostrar sentimientos -excepto cuando llora derrotado- o decir "te quiero")

Escena 1: El padre toma  un vaso de agua. Hay mucho ruido y se oye a alguien decir que a José Manuel “Lo echaron de la fundición por  levantar piedras”.  Alguien desafía al padre y le dice, refiriéndose a Urtain “donde no llegaste tú, llegará él”. El padre responde ”Yo soy más fuerte que mi hijo,  cuando tenía su edad y que cualquiera de todos vosotros juntos“ y pregunta “¿Cuántos se tiraron sobre el chico Goroztiza?”  Le responden: “15”. El padre entonces apuesta a que él soportará 16 hombres salten encima de él.  Vemos como saltan uno a uno "encima" de él hasta que muere reventado. Cuatro hombres lo miran expirar. En un primer plano de su cara nosotros, el público, lo vemos expirar. Y los cuatro se alejan hacia las esquinas.  Oscuro, solo una luz cónica blanca sobre el cadáver tendido.  Y ahora vemos que  la cámara enfoca  al locutor de saco blanco que en un primer plano,  dice al público: “Es primavera en Cestona. 14 de mayo de 1943. Hoy ha nacido un niño de José y Feliza Ibar, un niño, se llamará: José Manuel. Buenas Noches”.
Fin de la Obra.

El  acento en la escena 5, ultima parte: Está puesto en su ya deteriorada relación con su primera mujer, Cecilia. En la que ella lo humilla y le exige regresar a casa y le recrimina -con justicia- que siempre quiere una pelea más.  Por su parte vemos como Urtain no entiende razones y quiere seguir una pelea más, para ganar dinero por la familia, para volverse a casa y vemos como él tiene sexo con ella forzándola, porque le gusta “follar”.  No hace el amor con ella. La folla, así a lo bruto, a lo animal: tiene sexo como descargando hostias, descargando su pulsión instintiva.  (También vemos, es cierto,  que Urtain abraza a su mujer).  

El acento en la escena 4: Está puesto íntegramente en la intrínseca brutalidad del deporte del boxeo, en como cada uno de los boxeadores  revienta al otro a golpes, magistralmente mostrado en la derrota de Urtain contra Cooper en Londres, 1970. Una escena tremenda.

El acento en la escena 3: está puesto en la construcción de Urtain el mito, cosificando a la persona. Poco importa Urtain  como ser humano, pero mucho lo que brinda a España en tanto que mito y más si se saca una foto con el Caudillo.

El acento en la escena 2: está  puesto a-  en como el público tiene sed de diversión a costa del dolor ajeno. Volvemos a lo que dije en la Parte (2) sobre el Circo Romano y del “Mátalo, mátalo”:   Para que haya  Boxeo, tiene que haber un público que disfruta con él y es lo que señala el locutor en su presentación de "La Pelea" y alguien tiene que hacer el Trabajo Sucio, como los soldados que van al frente de Batalla.  b- en la violencia que el padre ejerció sobre el hijo, a latigazos, para hacer de él un hombre, macho, fuerte; un vasco de pura cepa.  Avergonzándose, además, si su hijo lloraba, porque "los hombres nunca lloran", así como el resto de los mensajes o mandatos negativos (la vida es angustias, etc) que impregnó en su hijo.

El acento en la escena 1:  está puesto en la creencia del padre de Urtain en que es más macho quien es más fuerte. Algo que él mismo aprendió de su padre (y éste del suyo) y que este padre transmite de forma horrible a su hijo, Urtain,  por latigazos, si, pero también por la brutal apuesta en la que muere pisoteado por 16 hombres que le saltan encima.

La  semana que viene la cuarta parte: La violencia en la estética de la obra. 

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.  © Myriam Goldenberg

Wednesday, March 28, 2012

Las caras de la violencia en la Obra de Teatro "Urtain" (2)




Primera parte (pulsar aquí)
 
La violencia en el  entorno social de Urtain. Hostias en la calle, hostias en el burro,  hostias y ¡¡mátalo mátalo!!, hostias:  escenas 8 a 5 inclusive. 

En la escena 8 nos sitúa  el locutor de saco blanco  en el momento histórico en que nos encontramos según nos va diciendo:  La unión de los demócratas en contra de la lacra de comunismo, la crisis, la entrada de España en la OTAN, El golpe de Estado del 23 (de Febrero de 1981), la dimisión de Adolfo Suarez,  el invierno de 1979, “La sacro-santa e inamovible” Constitución de 1978Los pactos de la Moncloa (1977).  Pero aún antes de ésto, el locutor nos aclaró  algo que va a ser clave en estas cuatro escenas: “Lo sentimos mucho Urtain, no es que no nos interesan tus problemas, pero  ésto tiene que continuar”  Esto, es decir: El show de que Urtain reciba y reparta hostias, para diversión de los  espectadores y ganancia de los bolsillos del manager y  de  todos los que lo rodean y viven  ya sea de explotarlo o robarle. El show tiene que continuar porque hay muchos intereses en juego.   Hay toda una explotación en torno al boxeo de la que Urtain no ve los frutos, pero  si sufre las consecuencias, siendo como lo es, el chivo expiatorio. 

En esta escena vemos luego, una mujer de pelo enrulado y gafas de sol, fumando marihuana que explica con voz gangosa y un tanto incomprensible: ........ “buscando a un sindicalista de comisiones obreras como no lo encontraron,  atacaron a tiros a todo el personal y dejaron a otros 4 heridos”.


El locutor del saco blanco se lo saca y lo revolea, mientras canta: Hay hostias en la calle, en la Universidad. Acuerdos con el ejército, la Guerra en el Zahara  (de dónde  España se retiró 1976). Luego aparece en la TV Arias Navarro que con voz  fúnebre pronuncia la famosa frase:  “Españoles: Franco ha muerto”(vídeo aquí)

Entre bailes, rebuznos, vítores y aplausos se van sucediendo las peleas.  1970: Urtain  se corona  Campeón de Europa de los pesos pesados (al derrotar en el séptimo asalto por KO al alemán Peter Weiland).   Lo llevan en alzas. Acurrucado  (pierde el título  en septiembre de 1970 contra Henry Cooper) po, po, po, black out.

Escena 7:  Ya estamos en 1970  Po, po, po..... Urtain se va incorparando y se tapa los oidos. Pregunta desconcertado “¿qué día es hoy?” Otro  dice con voz burlona: "déjalo,  debe de estar aturdido por los golpes". Le presentan a Vicente Gil..., Médico personal de Franco, a Adolfo Suarez, al Director de Radio y Televisión  de España y a algunos Ministros. También le dicen que Franco lo va a recibir en el Pardo (para hacerse la foto)  Otro dice: “Urtain, Toda España  está  pendiente cuando hay un combate tuyo”. Otro le dice   “Comentan por ahí que tu eres capaz de matar a un burro de un puñetazo” y agrega: “José, José... me gustaría tanto verte partir un burro de una hostia”.  Y tal cual,  Urtain recupera el título de Campeón de Europa al vencer al británico Jack Bodell.

Urtain está en su momento cumbre: como nos lo hace saber Mercedes: “Esta vez has dejado  sin habla a los más escépticos, por lo visto estás en tu mejor momento” Más vítores, zapateo y clamor del público que pide sangre (como si Urtain fuera un gladiador en un circo romano de hace 2.000 atrás):  “Mátalo, mátalo, mátalo” aunque otros le reclaman que su defensa “tiene agujeretes”.

Escena 6:   El “amigo"-mánager le dice: "Vamos a ver una cosa, José estando conmigo no tienes que preocuparte de nada, en todos los años que llevamos juntos ¿alguna vez te defraudé?". Urtain se recrimina:  “soy un gilipollas”.  El “amigo"-mánager: Estás pasando un apuro. Se tiene que vender algunas cosas.  El "amigo"-manager agrega: "vender coches, cambiar la serie del Nro de motor, lo hace todo el mundo.  Confía en mí.  José  aquí paz y después gloria. El que no corre vuela”   Urtain le pregunta asustado: “¿estás seguro de que es legal?”   El "amigo"-Manager lo besa con el beso de Judas y le dice “vamos, firma”, Urtain grita:  “No me quiero quedar sin nada” y  sigue: “a  mi me dijeron que me iba a hacer millonario con el boxeo y siempre me quedo sin nada“. El “amigo"- manager:  ésto no ha hecho más que empezar tú vas a  ser campeón del Mundo (Hay que seguir ordeñando a la vaca).

Se oye la canción de Raphael: "Hoy es un dia especial, saldré por la noche, que pasará que misterios habrá, ésta es mi gran noche”. Todos bailan.  Aullan.  El éxito embriaga.  Se oye la campana del ring que marca el final de la escena.

Escena 5: Su "amigo"-manager dice: “Fuí yo el que lo convenció de que se pasara al boxeo y le presenté a Arizarazu, el empresario de Boxeo más importante que cuando lo vio dijo “ay madre mía, con la fuerza que tiene éste puede matar un toro”.

Sigue la canción de Raphael: “Mi gran noche”.  Toda la  gente en el entorno de Urtain  habla sentada: “Acabará revalidando el Título, poniendo dos cojones”.   Otro arroja la pregunta “¿Qué si le amañaban los combates?”.  “¿Las críticas las hacen quien? “ “¿Los resentidos?” “Esta gente no te juzga por lo que haces, sino por lo que piensa y Urtain está en lo alto”. Urtain acota: “A lo mejor al principio de la  carrera yo he demostrado a la gente que yo puedo ganar por puntos y si yo puedo ganar por puntos porque no puedo ser yo Campeón del Mundo”, y sigue: “Yo al principio no lo tenía claro... pero quiero volver a Cestona,  con Cecilia (la primera mujer) y los hijos. Quiero volver a casa. Mucha gente me apoya. Yo tengo compromiso con mucha gente. Yo tengo compromiso con el público”   Aplausos.  Urtain:  “¡Yo por eso no puedo volver a Cestona con el rabo entre las piernas!” Uno de ellos le dice: “yo nunca conocí a nadie tan valeroso en en ring ni tan  generoso en la vida”. Urtain propone un Brindis por  su “amigo”-manager y pide un aplauso para él (cierto: se nos muestra aquí bien gillipollas, -o patético al por mayor- encima de que le roba, brinda por él)  y brinda también por  Pedro Carrasco “Boxeador  no solo de España, sino de Europa y el Mundo” según palabras de Urtain. Y  al que Urtain considera su hermano.  

Se oye ahora la emotiva Canción de Raphael  con  la maravillosa voz del cantante y todos cantan de pie: “Como yo te amo, convéncete, nadie te amará, como yo te amo, olvídate. Olvídate.... Nadie te amará. Porque yo te amo con la fuerza de los mares........”  El éxito embriaga. El clamor del público embriaga,  a Urtain eso  es algo que le infla el ego y se deja arrastrar por los deseos de los otros y el suyo propio de seguir dando y recibiendo hostias para lograr el Título de Campeón del Mundo, aunque sea por puntos... (así él puede volver a casa con las manos llenas,  cree él. Título que por cierto al que nunca puede acceder, al perder  definitivamente el Título de Campéon de Europa ante el alemán Jurgen Blin, en 1972). Pero aquí y ahora, el éxito, el clamor, embriagan tanto, tantísimo como esta soberbia canción de Raphael.   

[...]

El acento en estas cuatro escenas está puesto en la sociedad como tal, en las personas del entorno social de Urtain y en el público que quiere sangre: A la violencia social (intento de golpe de Estado, asesinatos,  guerra, etc, etc ) se suma obviamente, la violencia del deporte del boxeo,  "el show" de que Urtain reciba y reparta hostias, para diversión de los  espectadores –su público que pide sangre y muerte con sus “mátalo, mátalo” y para ganancia de los bolsillos del “amigo”-manager  que lo traiciona y  de  las demás personas que lo rodean y viven de explotarlo: tales  como la prensa y los críticos que  se regodean en las hostias que recibe y da Urtain, pero que se burlan de él y lo tratan como un objeto, tanto como otros que le inflan el ego para tenerlo contento y robarle (Todos éstos generadores, preservadores y fomentadores de violencia). 

 
La semana que viene  la tercera parte : Final de escena 5 y escenas 4 a 1 inclusive. 

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.  © Myriam Goldenberg

Thursday, March 22, 2012

Las caras de la violencia en la Obra de Teatro "Urtain" (1)




Introducción

La violencia tiene múltiples formas y se halla en el origen de nuestra Cultura (sensu laxo).   El instinto de agresión ha servido -en muchas ocasiones- para la supervivencia de la especie, pero la violencia como tal, tiene un gran sur-plus al que se suman:  la maldad, el odio,  la ignorancia, los prejuicios y el afán de dominio y control de un ser humano sobre otro. En el análisis de esta obra teatral (pulsar aquí  para verla), que está basada en la vida del boxeador español vasco José Manuel Ibar Aspiazu, alias Urtain, veremos a través de ésta y de las próximas entregas como esa violencia se expresa  de distintas maneras en la obra.

Toda la obra se desarrolla en un solo acto en el cuadrilátero de boxeo y está relatada en 12 escenas en sentido inverso, desde el suicidio de Urtain hasta su nacimiento. Luego de la presentación con el baile introductorio en el ring, vemos al personaje principal de la obra, José Manuel Urtain, suicidarse. 

La violencia en el personaje de Urtain: Urtain contra si mismo:  escenas 12 a 9 inclusive. 

Iniciar la Obra de teatro con el Suicidio del personaje tiene un impacto tremendo que  da el tono a toda la obra, realzado hasta lo grotesco  por la descripción tan gráfica del locutor de saco blanco que explica a la audiencia: “Una mañana.... en un barrio del Pilar de Madrid un portero escuchó un ruido shhhhhhhhhhhhhhhh ¡Plop! ¡El hombre está reventado sobre el cemento .... En efecto, el hombre está muerto  sobre un charco de sangre. Un momento..... este hombre se parece a.... Es....”. A esto se suman las palabras  del cadáver de Urtain que dice “Qué he hecho yo.... para que todo lo que haga sea tan sucio -algo que va a repetir en otras escenas de la pieza- Soy un asesino”.  Las furias danzan y aullan a su alrededor. La sensación de la atmósfera para la audiencia es tétrica, desoladora, angustiante y macabra.

Al final de su vida, Urtain “es un muñeco roto”, tal como lo llaman los periodistas en la escena 11.  “Es nada. La nada es”,  eso es lo que es.... ¿pero cómo llegó a ese estado de nada en que se suicida 4 días antes de las Olimpiadas en las que España gana 22 medallas?  Uno de los periodistas de la escena 11, dice  que lo habían encumbrado, otra: “todos los combates estaban apañados”,  pero el locutor de saco blanco afirma “esta noche va a ser un combate auténtico, todo va a ser real, los sentimientos de Urtain también van a ser reales”.

El relator- Manolo: dice “Un millón, un millón de personas se suicidan por año en el mundo.....” y da varias “definiciones” de suicidio (no del todo correctas o demasiado simplificadas si se quiere)  según los griegos, los japoneses, Emile  Durkheim.....y en las que no me voy a detener (ya que la intención del autor -a mi juicio- es mostrar, tal como lo hace, la diversidad de concepciones que existen en las distintas culturas sobre el suicidio)   y la teoría actual (occidental) según la cual efectivamente, el suicida padece de un trastorno mental mediante el cual el sujeto es incapaz de superar la depresión y el miedoMiedo a no soportar ver  las Olimpiadas de 1992 y no ser parte activa en ellas (estaba retirado desde hacía años),  y depresión por varios motivos que vamos observando en la marcha regresiva de las secuencias,  claramente expuesta en las escenas 9 y 10 cuando  el agitado Urtain,  con voz lastimera y frases monocordes de escasa representación simbólica –es decir, de pobreza conceptualnos relata sobre su socio Cecilio con el que puso un bar a principios de los 90, que a los 24-26 años levantaba piedras, que se casó (una primera vez)  y tuvo dos hijos; que un empresario lo vio en San Sebastián y que a él “le dijeron que se iba a hacer millonario con el boxeo”.  Dicho sea de paso, la actuación del actor  -Roberto Alamo- que lo representa es extraordinaria.

Mientras el cuenta todo ésto en la escena 10 los  que están en el bar se ríen, se burlan de él: Marisa, la segunda mujer que lo quiere  y se preocupa por él, le dice “deja de hacer ésto, te estás haciendo daño, se están riendo de ti ¿por qué no te vas  a casa ya?”  La mujer nos cuenta –a nosotros, el público– que  ella le consiguió  trabajo a Urtain por intermedio de un cuñado y que después de dejar el boxeo, le dieron trabajo de portero en una discoteca, luego tuvo un negocio de calzado “pero el no está hecho para los negocios”,  nos aclara ella.

Que se quieren Marisa y Urtain lo vemos en las lágrimas de ella cuando lo observa hacerse daño, en su preocupación por conseguirle trabajos, en como se abrazan y bailan juntos -incluso ella trepada en las caderas del fuerte de su marido que la levanta como una pluma-. Se ve también que Marisa lo quiere  en que ella nunca se opuso a que viajara  al pais Vasco a visitar a sus otros hijos....

En la escena 9: Urtain hablando con Manolo, al que casi no puede ver por su herida en el ojo derecho, nos cuenta  “me acabo de asociar con uno que tiene un mesón, coño, pero no tengo el teléfono” y vuelve sobre “no tengo el teléfono”  y le pide a Manolo que le  traiga la foto que el se tomó con Franco -varias veces mencionada en la obra- y el teléfono de Pedro”.  A Urtain lo vemos, jadeante, transpirando, hasta babaeando.  Manolo le pregunta “¿estás bien? “ y el dice “yo estoy como un toro” (en clara alusión a su fuerza bruta, pero un toro que se olvida cosas como ese Nro de teléfono tan importante, un toro que sabemos que va a fracasar en los negocios y del que la gente se va a burlar y a aprovechar).

Urtain nos cuenta: “mi mejor amigo me pidió que firmara por los coches y por confiar en él, me pasé unas navidades en la cárcel, ¡en la cárcel! sin ver a mis hijos”.   Urtain se nos muestra patético. En cada palabra que Urtain nos dice, en cada gesto, nos muestra  como los demás hasta sus más amigos se han burlado de él y lo han estafado, excepto Marisa que lo quiere como ya hemos visto y Manolo que lo trata de tranquilizar diciéndole que es difícil para un boxeador de su talla adaptarse a la vida "normal" y que “quien da todo lo que tiene no está obligado a dar más” Y le repite “José, no estás obligado a dar mas”.

El acento en estas cuatro escenas está puesto en los aspectos internos del personaje, en sus miedos a ser invisible con respecto a la  competición olímpica, en sus decepciones  de los “amigos” que lo  estafaron en los años posteriores a su retirada del Boxeo,  en como  la gente se reía de él y solo iba al  bar para sacarse una foto con él (y él siguéndoles el juego) y en la rotunda incapacidad de Urtain  para adaptarse a la vida “común” fuera del estrellato y de los golpes "del deporte" del boxeo, después de su retiro.  Urtain está perdido en sus propios laberintos de los  cuales solo puede salir por una destitución subjetiva brutal  en la que como Lacan diría, al pasar al acto del suicidio, queda reducido a un objeto y como el locutor nos dice: a un muñeco roto, reventado en el pavimento, en su charco de sangre.


La semana que viene  la segunda parte: escenas 8 a 5 inclusive. 

Contribución a la lectura colectiva virtual que hacemos bajo la conducción de Pedro Ojeda desde su blog La Acequia.  © Myriam Goldenberg