Cuando sumida en nieblas
navegaba en la tormenta,
entre ciclones y borrascas
y los oscuros nubarrones
amenazantes envolvían
la tosca dureza
de la ajada capa
con que cubría
mi cuerpo tembloroso;
agrietada el alma,
la sonrisa forzada
en el rictus amargo
de mis labios;
Cuando poco o casi
nada asomaba
en la intransigencia
opaca de las horas,
ahí se elevaba
el ancla amiga,
el cálido abrazo,
el oasis de cielos
tan ansiado,
el calor humano,
la familia.
La puerta siempre abierta,
Open Door, Open Door...
Recuerdo cada instante,
cada fiesta, cada risa,
en el parque, en el salón,
en la cocina; recuerdo.
Hoy... esferas celestes
recorriendo espacios
...In memoriam...
Lux aeterna.
dedicado a Graciela Roxana Otero Cuadro: por Graciela Roxana Otero.
A mis lectores y amigos blogueros:
Los he extrañado. Gracias y abrazos a todos los que siguen estando presentes. Y, saludos a los paseantes.
