Convocatoria de Juan Carlos del Blog "¿Y qué te cuento?"
A raíz del aniversario en que Juan Carlos resultó ganador del premio mayor en un sorteo, propuso este tema para los relatos de los Jueves. Y yo, que nunca me he ganado nada de nada, que todo en la vida me ha costado esfuerzo, voluntad y tesón con grandes dosis de optimismo, eso sí, y que cada una de mis lecciones las he pagado con sangre, sudor y lágrimas, encontrándome en noviembre del año pasado en Valladolid para los festejos organizados por Pedro Ojeda con motivo del Bicentenario del nacimiento de José Zorrilla, no va que voy y me gano un sorteo con el Nro 19 en la Casa natal del insigne escritor romántico: el libro gordo, literalmente hablando, porque en total tiene 1301 páginas, notas y bibliografía incluidas, cuya primera versión fue escrita por Narciso Alonso Cortés entre 1916 y 1920; premio que ven en la foto que encabeza esta entrada.
Yo era la única de nuestro Club de Lectura que desde el encuentro matutino frente a la tumba de Zorrilla, en el Cementerio del Carmen, en el panteón de vallisoletanos ilustres donde reposan sus restos, había estado erre que erre con que quería comprar este libro. -Paciencia- me decían. Y yo que no, que como vivo en Tel Aviv, desde ahí (que ahora es aquí) no lo consigo. -Paciencia - repetían- al final de la Jornada, podrás si quieres, adquirirlo. Y así, yo erre que erre, y ellos -Paciencia, mujer (que ya nos tienes cansados hast.....)- nos fuimos al Archivo Municipal a ver la Exposición: "Mi exclusivo nombre de poeta" y también visitamos el Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo, y demás actividades que he contado con algunas fotos en mi reseña del viaje (en este enlace).
Desde el Premio Gordo de Zorrilla, nunca más podré decir, -¡Señores, nunca me gano nada!, ¡perra suerte la mía!, ya que siempre me acompañan el Gordo que en la mochila me traje, y para colmo de bienes, también a veces el juguetón espíritu de Zorrilla que conmigo se divierte, disfrazado de Juan Tenorio.
El grupo de nuestro Club de Lectura, con profesor incluido,
ahí lo ven arrodillado y con una amplia sonrisa.
Yo era la única de nuestro Club de Lectura que desde el encuentro matutino frente a la tumba de Zorrilla, en el Cementerio del Carmen, en el panteón de vallisoletanos ilustres donde reposan sus restos, había estado erre que erre con que quería comprar este libro. -Paciencia- me decían. Y yo que no, que como vivo en Tel Aviv, desde ahí (que ahora es aquí) no lo consigo. -Paciencia - repetían- al final de la Jornada, podrás si quieres, adquirirlo. Y así, yo erre que erre, y ellos -Paciencia, mujer (que ya nos tienes cansados hast.....)- nos fuimos al Archivo Municipal a ver la Exposición: "Mi exclusivo nombre de poeta" y también visitamos el Museo Patio Herreriano de Arte Contemporáneo, y demás actividades que he contado con algunas fotos en mi reseña del viaje (en este enlace).
Desde el Premio Gordo de Zorrilla, nunca más podré decir, -¡Señores, nunca me gano nada!, ¡perra suerte la mía!, ya que siempre me acompañan el Gordo que en la mochila me traje, y para colmo de bienes, también a veces el juguetón espíritu de Zorrilla que conmigo se divierte, disfrazado de Juan Tenorio.
El grupo de nuestro Club de Lectura, con profesor incluido,
ahí lo ven arrodillado y con una amplia sonrisa.
Yo soy la de abrigo gris plata, primera de la izquierda













