Cada uno es libre "de montarse el pollo" como quiere y hasta donde quiere. Lo que si no puede ni debe hacer jamás es responsabilizar a otros al atribuir a sus lecturas contenidos que no los hay y menos, hacer reclamos exigiendo al escritor/comunicador determinados comportamientos. Leer bien requiere de una habilidad además de concentración e interés, claro: no proyectar en el texto nuestros deseos ni atribuirle contenidos propios de nuestro inconsciente. Para leer bien, hay que tener una mirada limpia.